Tras el paréntesis de ayer con la corrida de rejones en la que Diego Ventura dio una nueva lección magistral de toreo a caballo abriendo por 18ª vez la Puerta Grande, Leonardo Hernández estuvo sensacional en sus dos toros y de no haber sido por la mala suerte con el rejón de muerte hubiera cortado dos orejas y acompañado a hombros a Ventura, y Duarte Fernandes superó con nota su alternativo y en el que cerraba plaza estuvo sensacional, perdiendo el trofeo a la hora de matar, volvían las corridas de toros con la resaca del faenón de Castella el viernes. Teniendo en cuenta todo esto podía pensarse que hoy la afluencia de público podría resentirse. Un domingo, mañana jornada de descanso, tarde desapacible, amenaza de lluvia, cartel sin figuras, bastantes argumentos en contra. Pero no ha sido así y un día más los tendidos de Las Ventas han registrado una muy buena entrada, algo más de dos tercios diría yo, muy por encima de lo habitual en temporadas anteriores una jornada como la de este domingo, lo que supone una magnífica noticia para todos, quiere decir que el toreo interesa y que para nada está muerto. Porque, reconozcámoslo, el cartel es de mucho atractivo para lo que llamamos el aficionado asiduo a las corridas de toros, pero para el público en general, el que va ocasionalmente y busca los nombres atractivos, la verdad, tiene a lo largo del ciclo combinaciones que seguro le pueden llamar la atención. Así que buena señal para la salud de la Fiesta.
La verdad es que solo por ver los toros de Fuente Ymbro lidiados merecía la pena ir a la plaza. Enhorabuena a D. Ricardo Gallardo por la selección. Una corrida de excelentes hechuras, muy seria, con mucho trapío y unas láminas de una belleza superior que ha dado un juego variado destacando el tercero, un magnífico toro. Complicados y con peligro los dos primeros, con clase pero sin acabar de romper el quinto, bueno el sexto hasta que se desfondó en la muleta quizás por el topetazo contra las tablas al hacer hilo con Curro Vivas, con poco fondo y defendiéndose el cuarto. Pero si hay algo que hoy me ha gustado de la corrida ha sido su comportamiento en el caballo, arrancándose de lejos cinco de ellos, buena pelea y con celo, empujando con los riñones en general y por encima de todos el extraordinario tercio de varas protagonizado por Alberto Saandoval en el sexto, dos puyazos agarrados arriba y delanteros, vibrante y emocionante tercio reconocido con una muy fuerte ovación. Creo yo que el ganadero puede volver contento a su tierra gaditana.
Para lidiar esta corrida tres matadores, Adrían de Torres que sustituía a Fandi (recuperándose de una operación de hernia discal), Juan Leal y Leo Valadez. Como acertadamente y con el humos que siempre acompaña a mi gran amigo Raúl, la corrida empezaba como esos chistes de cuando éramos niños: ¿Sabes ese que van un español, un francés y un mexicano...? Pero de chiste no ha tenido nada, ha sido para tomársela muy en serio, así lo han hecho los tres a base de mucho valor, compromiso, disposición y entrega. Habrán toreado con más o menos acierto, habrán cometido más o menos errores, habrán matado mejor o peor, eso o muchas cosas más, pero que se han puesto y expuesto con verdad, creo que no se les puede negar. Como tampoco creo que se pueda negar que ha sido Valadez el que se ha llevado el gato al agua y ha cosechado una tarde de mucha importancia con una oreja de mucho peso. Enorme el compromiso y responsabilidad con que ha pisado el ruedo, variado y lucido con el capote y muy firme y con las ideas claras con la muleta, colocación y temple sus argumentos. Desde que tomó el capote en su turno de quite del segundo para ejecutar uno por chicuelinas templadas se vio claro con que intenciones venía a Madrid. Luego el saludo capotero a su primer toro, verónicas casi delantales cargados de gusto y un quite a la salida del primer puyazo por gallosinas de mucha plasticidad y belleza, más otro quite en su turno del quinto por tafallera, gaonera y caleserina muy florido para acabar de poner a la plaza en pie con unas zapopinas perfectamente ejecutadas en le sexto, de gran emoción y que pusieron al público en pie. Completa y magnífica su actuación con el capote toda la tarde, que se unió a una muy buen faena de muleta al tercero, un cinqueño de extraordinarias hechuras que desde que salió mostró su clase humillando y repitiendo en el capote, arrancándose de lejos al caballo con buen tranco y que con su fijeza y movilidad permitió a Rafa González cuajar un sensacional tercio de banderillas. Primeros compase de faena con doblones templados para frenar y someter el brío las arrancadas del fuenteymbro para sacarlo a los medios. Rompió por el pitón derecho, toreo templado y de muchos quilates de Valadez, cogiendo la distancia, enganchando la embestida por delante para llevarlo muy templado, com mucho ritmo y cadencia, todo por abajo, profundidad, series que calaron en los tendidos y fuero seguidas con olés. Ligazón y emoción por ese buen pitón derecho que decayó al natural , protestaba más, le costaba pasar y echaba la cara arriba. Volvió a la diestra y aprovechó la máximo la calidad del toro, todo por abajo y templado, llevándolo muy toreado, acoplado a la embestida. Las bernadinas de rodillas ajustadísimas para epilogar la faena convirtieron a Las Ventas en una caldera, que estalló en un mar de pañuelos blancos tras una monumental estocada entrando recto volcándose sobre el morrillo, desafiando a todo, sin mirar al mañana, saliendo por los aires, sin cornada afortunadamente, acunado por la pala del pitón, otro milagro del cielo. Valor a prueba de fuego para pasear una oreja incontestable, de ley y mucho peso en una vuelta apoteósica que la nutrida afición mexicana que ayer se citó en la plaza vivió con especial alegría. Apuntaba a posible Puerta Grande viendo el comportamiento del sexto que protagonizó un tercio de varas de una magnitud y belleza difícil de superar en dos puyazos de premio a cargo de Alberto Sandoval que agarró delanteros y midió el castigo a la perfección. Fijeza y movilidad en banderillas, enormes los pares de Curro Vivas, lástima que en el tercero el fuenteymbro hiciera lío y se pegara un topetazo contra la barrera que probablemente le dejara condicionad para la muleta, pues su comportamiento cambió radicalmente. Vacío, desfondado, con la cara arriba y a la defensiva, sin pasar, cero entrega y cero opciones. Lo intentó Valadez con enorme pundonor pero era imposible. Además era tarde y la gente tenía ya ganas de irse a casa por lo que se le animó a abreviar. Una pena.
Si seguimos hablando de valor hay que ponerle dos nombres, Adrián de Torres y Juan Leal. Valor seco, sin guardarse nada, incluso por momentos ryando en la temeridad y, como comentamos durante la corrida, incluso en la insensatez, dicho con todo respeto, en el caso de Adrián ante el primero. Fue un toro con muchas complicaciones y mucho peligro, un toro sin embroque, muy incierto, que ya desde los primeros lances avisó en dos ocasiones, se iba por dentro, acostado en las verónicas templadas de saludo. Se veía venir y pasó lo que tenía que pasar, en el quite por chicuelinas se fue directo a por el de Linares y se lo echó a los lomos como si fuera un guiñapo. Tremendo susto que parecía más. Afortunadamente quedó en un palizón resultó acongojante para todos menos para él, porque arranca la faena por estatuarios, trincherilla y uno de pecho desafiando el peligro que llevaba el fuenteymbro, como si nada hubiera pasado. Toda la faena transcurrió entre sobresaltos y sustos, los ¡ay! entremezclados con los olés cuando de Torres compuso meritorias tandas en redondo ligadas por bajo y los naturales sueltos que pudo robarle, tragando lo indecible, aguantando las constantes coladas por dentro, sin quitarse del sitio, ofreciéndole la muleta cuando lo que quería el animal era la carne, desarrollaba más y más sentido, se quedaba debajo y buscaba sin cesar, tanto que volvió a encontrar, otra voltereta de cortar la respiración que aún no sé como no le corneó de manera seria, un milagro del cielo desde donde echaron un capote salvador. Y vuelta, igual, poniéndole la muleta y exponiendo al máximo, temerario incluso. No sé si a lo mejor doblarse por bajo, machetear y dominar hubiera valido, no sé si fue acertada o no la lidia, nunca lo sabremos, pero la verdad es que puso toda la verdad en lo que hizo. Mató recto recibiendo de manera espectacular y dejó una entera fulminante que hizo volar los pañuelos, no sé si mayoría o no, eran muchos, la verdad, pero el palco consideró que no eran suficientes, a lo mejor le dio tiempo a contarlos, a mi no. La oreja no cayó y quedó en una vuelta al ruedo muy merecida a mi modo de ver premio al infinito valor, la disposición, el compromiso y la entrega. Escasas opciones ante el cuarto, que entró al caballo como un trolebús pero que en mi opinión tuvo poca entrega. La cara alta y a menso, si le bajaba la mano se caía, a media altura protestaba y deslucía con gañafones. Lo intentó todo de Torres y se le valoró poco, trató de sacar muletazos con limpieza pero encontró muy poca colaboración ante un toro que también desarrolló peligro y ante el que mantuvo la firmeza y la dignidad. No sé si todo, pero al menos una gran parte de lo que acabo de comentar podría ser un copia y pega aplicable a Juan Leal, que con su primero se la jugó sin miramientos ante un fuenteymbro tardo, de corto recorrido, que se quedaba debajo en cada muletazo, reponiendo con mucho peligro, sabiendo lo que dejaba detrás. Y con todo hubo uno que le gritó "pon la muleta plana de una vez", tela marinera. En fin, que no hay remedio. Con el quinto también lo puso todo, valor, disposición, compromiso y entrega al plantarse de rodillas en los medios y pasáserlo muy ajustado con un cambiado por la espalda para recetar posteriormente muletazos por bajo que el toro toma sin demasiada entrega, corto de recorrido, por lo que el francés buscó distancias más cortas y aprovechar el embroque para tirar del fuenteymbro, que se quedaba debajo. Mucho le costó transmitir por la poca emoción en la embestida, quizás lo mejor una tanda al natural con más empaque y la voluntad de Leal por hacerlo todo bien, pero no consiguió remontar vuelo con ese toro tan deslucido entre las protestas y reproches por alargar quizás en demasía el trasteo.
Así transcurrió la tarde dominical en la que nos libramos de la lluvia por los pelos, menos mal, porque no quiero imaginar lo que hubiera sido si las cuatro gotas con las que amagó el cielo antes del paseíllo hubieran ido a más con un ruedo en malas condiciones. Hoy descanso y mañana la segunda de las novilladas con previsión de lluvia toda la tarde, confiemos que cambie el pronóstico.
Antonio Vallejo

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