viernes, 8 de mayo de 2026

Comienza San Isidro 2026, la feria de la I.A


 Faltan tan solo unas horas para que arranque un nuevo San Isidro, el del primer año de la nueva era del toreo, 345 días después de Morante, del día que el tiempo se detuvo, los relojes se congelaron y los calendarios estallaron tras la faena de Genio del Toreo al primero de la tarde de aquel 28 de mayo de 2025. Ahí comenzó todo, ni siquiera hizo falta que saliera a hombros, para eso estaban las tardes del 8 de junio, Beneficencia, la locura, y del 12 de octubre, la Hispanidad, el éxtasis, para mostrar al mundo entero lo que iba a suponer esta nueva era. Lo dije y lo repito, Morante  no es que tenga el duende, es que él es el duende, y todo lo demás, con perdón, resulta vulgar. Pero tras el éxtasis vino la orfandad, el vacío, se arrancaba la coleta y la desolación inundó nuestras almas taurinas. ¿Que iba a ocurrir?, ¿era un adiós o un hasta cuando pueda volver a ser?. Dudas, incertidumbre, pesar, melancolía, añoranza, desolación y no sé cuantos sentimientos más se mezclaron en mi cabeza y mi corazón durante varios meses. Pero apareció un halo de esperanza, los primeros rumores, unos decían que sí, que seguro, otros no se atrevían a tanto, dudaban, pero el murmullo iba cada día a más y, por fin, el 21 de enero de 2026 se confirmaba la noticia, el Genio del Toreo volvería a vestirse de luces nada más y nada menos que el Domingo de Resurrección en la Real Maestranza sevillana. ¡Y se hizo la luz en el toreo!. Y Morante provocó el delirio en una faena antológica de inspiración, naturalidad, armonía, embrujo, belleza suprema, arte en su máxima expresión, el duende hecho carne, con un vestido nacido de la mente del maestro y la increíble creación de Justo Algaba, catafalaco y azabache, cargado de cristales de Swarovski y algunos brillantes incrustados que relucían bajo el sol de la primavera que volvía a reír, y cargado de simbolismo, la luz de la Resurrección de Cristo y también, por qué no, la resurrección del toreo, marcada por nuevas noticias que confirmaban la presencia del de La Puebla del Río en la Feria de Abril, también en Jérez y en agosto en el Puerto de Santa María, ¡ahí es nada!. Si en Madrid fue la locura y el éxtasis, si el Domingo de Resurrección fue el delirio, la tarde del 16 de abril convirtió a Sevilla en un manicomio tras la faena a un toro de Núñez del Cuvillo, de nombre Colchonero, que fue un compendio de la tauromaquia de todos los tiempos. Desde su barrera del cielo todos los grandes maestros de la historia vieron resumidas todas sus tauromaquias en 20 minutos. Lagartijo, Chicuelo, Belmonte, Joselito El Gallo, Bienvenida, Carmona "El Gordito", Ordoñez, Ortega, Paquirri, Paula... se volvieron también locos allí arriba. Y el gran Curro Romero, en su casa, seguro que también, disfrutó como nunca. Como tampoco que me cabe dudad que  todos los matadores actuales y los que vendrán, soñaron el toreo eterno. Y digo bien, soñaron, porque Morante torea como los demás sueñan. 
Mientras todo esto ocurría en la nueva era esperaba ansioso alguna noticia de Madrid, pero nada, ni mú, silencio absoluto. ¡Claro!, ¿cómo no he caído? Parece mentira que se me pasaran ciertos detalles. A ver, echemos cuentas. Fue el 21 de enero cuando se confirmó el Domingo de Resurrección, y luego en febrero y marzo las demás tardes anunciadas con Morante en el cartel. ¡Pero si para esa fechas los carteles de San Isidro estaban más que anunciados, confirmados y presentados!. De toda la vida la Feria de San Isidro se presentaba en abril, una vez bien arrancada la temporada, contando por ejemplo, con lo que había pasado en Valdemorillo, Olivenza o Castellón, además de otras cuantas plazas más, y un par de ferias que, a mi modesto entender, tienen cierta relevancia, Fallas y Abril, y se contaba, además de las grandes figuras, con quienes habían despuntado o triunfado en los primeros meses de la temporada. Pues ahora no, ahora vivimos los tiempos de lo inmediato, mejor dicho, de la prisas, y las prisas ya se sabe que son de ladrones o malos toreros. Estábamos preparándonos para comer el turrón navideño cuando las combinaciones de San Isidro eran más que un rumor. Poco después de la uvas ya fueron una realidad, y el 5 de febrero se presentaron "oficialmente" en una gala a la que asistí y para la que no encuentro el calificativo adecuado. Y así ha salido el cartel de este San Isidro 2026 como ha salido, fruto de estos tiempos de la inmediatez, de lo rápido, del "no se puede esperar" - eso queda demostrado porque desde el 6 de febrero que comenzó la renovación de abonos - clin-clin, caja, y de la famosa inteligencia artificial, la I.A, el chat GPT, ¿se escribe así?, "chati", como le llaman los jóvenes. De verdad, miren los carteles y díganme lo que opinan. Yo les digo lo que a mi me parece. Me da la impresión que al chati le han dicho que componga combinaciones de toreros y ganaderías para cubrir ese brutal número de tardes y el pobre, claro,  no ha hecho más que obedecer. Ha cogido la información de los últimos años, algo de aquí y allá del escalafón, con las ganaderías algo similar y en un par de minutos un batiburrillo, o remix que dicen los modernos, y ¡olé!, el cartel listo para publicar. Sinceramente, me parece un San Isidro con poco atractivo, casi copia y pega de los dos últimos años, con pocos carteles medianamente rematados y ninguno realmente rematado para mi gusto, nombres que están no por su momento sino por otros motivos, algunos que repiten y tripiten tardes - no digo que no lo puedan merecer - que me cuesta entender por qué y que me chirrían, tanto como alguna ausencia como la de  Ginés Marín, se debió volver loco el bueno de chati para no encontrar ni un hueco donde acoplarle. Y ya no digo nada de la posibilidad de que Morante hubiera podido venir a Madrid, aunque la realidad nos ha golpeado de nuevo en la cara en forma de cornada grave el pasado 20 de abril y hubiera sido prácticamente imposible su presencia, aunque empieza a haber rumores de una no muy tardía reaparición, Dios lo quiera. Pero por lo menos, si esas prisas por presentar los carteles y cobrar los abonos - por cierto, cada año más, ya van por 19.000 y pico , me parece - no primaran en esta empresa, a lo mejor.... ¡quien sabe!.
Luego saldrá lo que tenga que salir, y a lo mejor resulta que es el mejor San Isidro de todos los tiempos, ojalá sea así, pero me parece todo bastante predecible y tengo muchas dudas y poca convicción en lo que pueda ver, aunque seguro que habrá algunas faenas buenas o incluso puede que muy buenas, grandes pares de banderillas, seguro, puede que algún tercio de varas por fin se ejecute como se debe y sea vibrante, estocadas sensacionales.... incluso seguro que nos divertimos más de un día, al menos con las broncas del 7, un clásico en esta plaza. Muchas cosas pueden pasar en este largo mes, con 15 a 20 tardes para mi hubiera sido más que de sobra para confeccionar una feria de gran nivel, pero va a haber una que no va a pasar, el duende. Ese no aparecerá, quizás algún delegado suyo, pero el verdadero duende no, a lo mejor en Otoño, Dios lo quiera. 

Antonio Vallejo

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