lunes, 23 de mayo de 2016
16ª de abono: Paco Ureña, la verdad, la pureza, el toreo
Lección de verdad, de pureza, de responsabilidad, de profesionalidad, de valor, de arte, en definitiva, de torero de raza y casta, la que ha dado esta tarde en Las Ventas el murciano Paco Ureña. Se le esperaba con enorme interés tras su extraordinaria actuación del pasado miércoles 11 de Mayo, tarde en la que cortó una oreja de enorme valor a un toro de El Torero y en la que dejó la impronta de su toreo poderoso, clásico, templado, con la verdad y la pureza por delante. Regresaba a Madrid con las secuelas de la cogida de hace tan solo 11 días, plazo en el que ha hecho todo cuanto ha estado en su mano para estar hoy en Las Ventas. De hecho creo que mañana iba a ser operado de aquella cogida, y es que estos superhombres que son los toreros están fabricados de otra pasta. Volvía a Madrid sin estar en plenitud de facultades físicas, lección d pundonor y compromiso, para enfrentarse a cinco toros de Las Ramblas y uno de Buenavista, todos de procedencia Domecq Díez, bien presentados, serios, con nobleza en general y cierta movilidad, compartiendo cartel con Manuel Jesús "El Cid" y Fortes. Buena entrada, casi lleno, en una ventosa pero agradable de temperatura tarde de domingo primaveral madrileño.
El segundo de la tarde, "Taquillero", 514 Kg, abierto de pitones, de buenas hechuras, serio. Lo recibe Ureña con buenas verónicas, con mucho gusto, coreadas con olés, rematadas con dos medias excelentes, con aroma belmontino. Primera ovación fuerte para el lorqueño, la disposición de la plaza parece evidente. Cumple en el caballo, aunque el castigo es muy medido. Quite de Fortes por chicuelinas templadas y ceñidas, palmas para el malagueño. Brillante tercio de banderillas: Curro Vivas y Álvaro López "Azuquita" ejecutan la suerte con facilidad, llegando a la cara del toro, reuniendo y clavando con pureza, muy bien ambos, se aplaude su labor. El lío estaba por llegar en la muleta de Ureña. Me entero con posterioridad que ha brindado este toro al novillero peruano fallecido hace unos días, detalle de sensibilidad. Inicia la faena por estatuarios en terrenos del 5 para encadenar una serie con la izquierda enorme, naturales templados y profundos, con el toro desplazándose y metiendo la cara, la mano baja, con emoción, llegando a los tendidos que responden con olés y una sonora ovación. La conexión del toreo con el público es total, y eso se consigue cuando se torea de verdad, como lo ha hecho Ureña esta tarde. Se cambia la muleta a la diestra. Por ese pitón van a surgir muletazos de un valor supremo. Series en redondo templadas, ligadas, con la mano baja, largas, el torero relajado, con mucho gusto, sin quitarle la muleta de la cara al de Las Ramblas, que va de dulce. Remata con un pase de desdén de muchos quilates que pone en pie a la plaza. Sigue toreando por este pitón derecho, la faena rompe definitivamente, ¡qué toreo, puro temple!, los redondos son tremendos, y los pases de pecho para rematar las series, sobre todo los dos últimos, ligados, de cartel, un lujo. Mide perfectamente la faena, no alarga en exceso, tanto por aprovechar las condiciones del toro como por la fatiga que lleva encima al no estar aún plenamente recuperado de la cogida de once días atrás. Se tira con todo a matar, desafiando a todas las leyes del espacio se mete entre los pitones y resulta volteado con la pala del pitón sin ser herido, pero recibe un palizón que le deja magullado y muy dolorido, se le nota en la pierna izquierda, cojea claramente, pero le da igual, sabe que lo que ha hecho es de triunfo gordo. El toro se resiste a doblar y tiene que utilizar el estoque de cruceta. Dos descabellos destierran una oreja que era segura, una lástima. Tremenda ovación para Ureña al que se le pide la vuelta al ruedo, pero hace gestos de reservarla para su segundo toro.
Este segundo de su lote, "Testarudo", 519 Kg, muy serio, abierto de pitones, buenas hechuras, va a recibirlo Ureña a porta gayola, un auténtico titán, ya que minutos antes había salido de la enfermería. Duda el de Las ramblas, se para y va hacia el torero, que lo único que puede hacer es defenderse con su capote de la acometida para salir ileso del trance. Se incorpora para dejarnos en la memoria uno preciosos delantales a pies juntos, bellísimos, rematados con una media de no menos belleza. Gran ovación para el murciano, al que se ve físicamente muy tocado. Derriba al caballo en el primer encuentro, más por inercia que por empuje, puesto que en cuanto nota el acero sale huyendo. Lo mismo en el segundo, sale rebotado del peto al sentir la puya, no se deja pegar, va con la cara arriba, protestón. Aseado tercio de banderillas a cargo de Víctor Hugo "Pirri" y "Azuquita", correctos los tres pares. Brinda al público. Toro complicado en la muleta, embestida rebrincada, siempre con la cara arriba, defendiéndose, pero tiene movilidad y pasa. Para vencer esta adversidad hay dos remedios, templar y bajar la mano. Y eso ha hecho Ureña, con enorme verdad, porque no es fácil aguantar los derrotes del de Las Ramblas, tanto que en uno de los primeros muletazos le intenta coger. No se asusta lo más mínimo el lorqueño, se planta desafiante frente al astado tomando la muleta con la mano izquierda. Por ahí va también rebrincado, le baja la mano y saca dos naturales soberbios, templados, hondos, profundos, de olé, como los que se oyen en la plaza, secos, sentidos. En otro natural el toro hace por él y prende feamente a Ureña, que no parece haber sido corneado pero que se lleva otra paliza de órdago. Se repone, su figura es escalofriante, magullado, dolorido, un auténtico gladiador frente a una fiera, ¡y le da el pecho desafiando al miedo y al riesgo!, sacando unos derechazos a pies juntos enroscando al toro, pasándoselo por la cadera, de inmenso valor. Importante Ureña esta tarde tanto por entrega, como por valor, como por arte, porque esta última serie lo ha tenido todo, un compendio de toreo. Pincha a la primera y mata de estoconazo arriba volcándose sobre el morrillo, resultando casi cogido de nuevo, sale trastabillado del trance, se le ve exhausto. Los pañuelos inundan los tendidos, no hay discusión posible, oreja de ley, oreja de muchísimo valor para este torero murciano que ha conquistado Las Ventas, que se la ha ganado a base de entrega, de pundonor, de valor, de verdad y de pureza, un TORERO de pies a cabeza. La vuelta al ruedo, tremendamente dolorido pero siendo la persona más feliz del mundo ha sido apoteósica, de las que se recuerdan pocas, igual que la gran ovación que se ha llevado cuando se retiraba por el callejón camino de la enfermería. Cada tendido por el que pasaba se ponía en pie para rendirse ante este titán, este gladiador y este artista que ha sido Paco Ureña hoy en Las Ventas. ¡Olé, maestro!. Por cierto, gran ovación al de Las Ramblas en el arrastre, un muy buen toro
Poca historia tiene la actuación de Manuel Jesús "El Cid" en la tarde de hoy. Discreto ante sus dos enemigos, un tanto desconfiado en su primero, un toro complicado, manso, que recortaba el viaje y mide mucho. Lo ha intentado por ambos pitones, incluso con la izquierda ha sacado algún natural de cierto peso, pero en general su faena ha resultado anodina, carente de emoción, sin llegar a conectar con los tendidos. Reconozco que El Cid es uno de esos toreros del que escucho mucho y veo poco, que me parece está sobrevalorado, porque al menos en Madrid, en tantas y tantas tardes como ha venido en los últimos años, solo recuerdo un par de actuaciones destacables, pobre balance para quien quiere ser figura y tiene veintitantos toros para cuajar. Afortunadamente ha matado con brevedad, lo que se agradece. El cuarto, "Facilón", precioso de hechuras, muy serio. No sé si ha hecho honor a su nombre, pero se ha movido y ha metido la cara con clase en el capote del sevillano, que ha toreado a la verónica, pero un tanto frío, sin calar en los tendidos. galopa al caballo y toma dos varas con cierto empuje. Por cierto, el desorden en la lidia al que hemos asistido en este toro ha sido indigna para esta plaza, y eso es responsabilidad del matador y del director de lidia, ambas figuras encarnadas en El Cid en este toro. Lo que hemos visto ha sido una auténtica capea, mal. Lo contrario que Curro Robles en banderillas, extraordinario, ejecutando la suerte con pureza. Brinda al público. Faena de más a menos, el toro repite, inicia con la derecha y toma la muleta con alegría. Cita al hilo El Cid, voluntarioso y con técnica, incluso algunos muletazos con temple, pero carentes de emoción por la falta de colocación y por no dar ese pasito adelante tan importante en le toreo, sin ritmo. A medida que avanza el trasteo la embestida del animal se vuelve más corta, se defiende y busca. Algunos naturales sueltos, pero falta emoción. No se complica el sevillano y abrevia, matando de entera caída que liquida al de Buenavista. Silencio en ambos es el bagaje para El Cid en esta tarde gris oscura que ha tenido.
El malagueño Fortes hacía hoy su segundo y último paseíllo en este San Isidro. Su primer toro es devuelto a los corrales al perder las manos de forma aparatosa en el caballo y al salir de este. Sale en su lugar un sobrero de Julio de la Puerta bajo, muy serio, acapachado, de muy buenas hechuras. Echa las manos por delante y la cara arriba en el capote, complicado. En el caballo empuja en la primera vara, poco castigo en ambos puyazos, que para variar caen traseros, algo que ya deja de ser noticia en este tercio de varas que, de seguir así, camina con paso acelerado hacia su desaparición como tal. Buenos pares de Martín Blanco, con oficio. Brinda al público. Inicia por estatuarios, un cambiado por la espalda y un trincherazo, ovacionado. Por el pitón derecho torea templado, dos serie en redondo ligadas y bajas, llevando al toro largo, coreadas con olés. Se cambia de pitón. Por el lado izquierdo la embestida no me parece tan clara. Naturales sueltos con menos emoción y algunos enganchones a la tela. A partir de ahí a la faena baja de nivel, el toro corta el recorrido y se defiende, busca, se vuelve exigente. Se pierde emoción y lo que resta de faena se convierte en pases y pases con tesón y ganas por parte del torero ante la indiferencia del público por lo que ocurría en el ruedo. Mata de entera desprendida y escucha silencio.
El sexto es un toro de imponente presencia, cuajado, grande, muy desarrollado de pitones, astifino. Sale distraído, sin fijeza, huyendo de todo. Imposible en el capote, huye de los caballos, no se le pica, tan solo se le señala, todo en medio del desorden más absoluto en la lidia. Muy mal, así no se pueden hacer las cosas en ninguna plaza, y menos aún en Madrid. Este caos se transmite al tercio de banderillas, un auténtico despropósito. La faena de muleta tiene muy poca historia. Toro de corto recorrido, que se defiende, sin clase alguna, ni raza ni casta, no humilla, muletazos a media altura, nula emoción y transmisión. Poco puede hacer Fortes. Mata de pinchazo hondo y descabello poniendo así fin a su paso por este San Isidro. Silencio es el veredicto a su actuación.
Como escribía el pasado 11 de mayo, Paco Ureña ha dado una lección de toreo, de pureza y de verdad. Ha tenido de nuevo la Puerta Grande al alcance de la mano. No creo que falte mucho para verle a hombros camino de la calle de Alcalá. Hoy se ha ganado el corazón de los aficionados y ha conquistado definitivamente Las Ventas. Gran torero, ¡enhorabuena, maestro!
Antonio Vallejo
domingo, 22 de mayo de 2016
15ª de abono: Leonardo Hernández, Arte a caballo
¡Esta es la imagen de la Fiesta! La salida a hombros por la Puerta Grande de un torero es el epílogo ideal de cualquier tarde, la que resume el sentir de un pueblo que ama sus tradiciones y que celebra con alegría el triunfo de un hombre que se ha jugado la vida ante un toro bravo, la esencia de la Fiesta. Leonardo Hernández, torero a caballo, triunfador absoluto en esta tarde y casi seguro ganador del premio al mejor rejoneador ha encarnado esta tarde esa esencia al cortar cuatro orejas, dos a cada uno de sus toros.
Es cierto que estas corridas de rejones presentan un carácter especial, se respira un ambiente muy diferente al de las corridas a pie, cambia el público, desaparece el abonado habitual y se da paso a un público familiar, alegre y festivo, algo que, sinceramente, viene muy bien a la Fiesta, y más en estos tiempos duros en los que se intenta criminalizar a la Fiesta y a los aficionados. Plaza llena, algo habitual en estas tardes, muchos niños y público joven. En mi caso concreto, hoy he acudido a Las Ventas acompañado de una de mis hijas y de una niña de la localidad francesa de Toulouse que en estos días vive con nosotros dentro un programa de intercambio organizado por el colegio. A la salida de la plaza, mientras volvíamos a casa dando un paseo, ha dicho algo que me ha llegado muy dentro y me ha emocionado. Ella, una niña de trece años, francesa, me dice que le ha gustado mucho ir a los toros, que lo conocía porque en el sur de Francia hay afición, pero que nunca había ido a verlo, hasta ahí algo normal, que para ella ha sido una experiencia preciosa, lo que me alegra y, aquí viene lo que para mi es transcendente, lo que más le ha gustado ha sido que así ha conocido mejor y de verdad algo que es cultura. Así lo ha definido, tal cual, ¡chapeau!. Esa frase es la que me ha emocionado, la que me hace pensar que merece la pena darlo todo por nuestra Fiesta Nacional y que lo ocurrido esta tarde en Las Ventas es algo para sentirse orgulloso de nuestras tradiciones y proclamarlas muy alto y a los cuatro vientos: ¡Viva la Fiesta de los toros!.
Seis toros pertenecientes laos hierros de El Capea, Carmen Lorenzo y San Pelayo, los tres de encaste Murube-Urquijo, lo habitual en las corridas de rejones. Los rejoneadores Sergio Galán, Diego Ventura y Leonardo Hernández la terna de caballeros rejoneadores, como así se denominan realmente, acompañados de sus correspondientes cuadras de caballos, preciosos animales, todo elegancia y plasticidad en sus movimientos, una doma que para alguien como yo que de caballos lo desconoce todo me resulta admirable, además de bellísima.
Sergio Galán se ha ido con Amuleto a recibir la primero a porta gayola, colocándose en la misma puerta de chiqueros. Fija al toro en el caballo de manera maravillosa, girando en un palmo de terreno, precios saludo. Dos rejones colocados con facilidad, el primero algo caído, el segundo arriba. Con Ojeda realiza auténtico toreo con le cuerpo del caballo a modo de muleta, dejando llegar a los pitones del toro a escasos centímetros del caballo sin llegar a tocarlo en ningún momento. Si fuera muleta hablaríamos de temple, con el caballo también me atrevería a llamarlo igual, por qué no. Coloca dos banderillas que gustan mucho, ovacionado caballo y caballero. Espectacular caballo Titán, tanto por su lámina como por su comportamiento. Lucidas banderillas saliendo del encuentro adornándose con giros de 360º en la misma cara del toro, precioso. Fado es el elegido para colocar banderillas cortas para finalizar la faena, bien clavadas y reunidas arriba, y matar colocando un rejón de muerte entero pero que ha precisado del uso del estoque de cruceta para terminar con el toro. Escucha fuerte ovación tras petición insuficiente a la que responde saludando desde el tercio.
También monta a Amuleto para recibir la cuarto de la tarde. Toro parado de salida, con muy poca fijeza en el caballo. No ayuda en los primeros compases de la faena, coloca dos rejones con limpieza a mi modo de ver, pero sin demasiada espectacularidad. Con Caprichoso consigue meter al toro en el caballo, lo fija, el murube mete la cara y persigue a la cabalgadura, permitiendo a Galán colocar dos buenas banderillas, con más emoción. Apolo es un caballo precioso, que torea con su cuerpo de manera excepcional, llevando al toro con una suavidad pasmosa. Literalmente baila Apolo frente al toro, citándolo, reclamando su arrancada, tardea, finalmente coloca dos buenas banderillas haciéndolo todo el madrileño y un par a dos manos que me parece increíble que sea capaz de hacerlo con la precisión que lo ha hecho sin caerse del caballo, maravilloso, respondido con una atronadora ovación de los tendidos. Fado es de nuevo el elegido para la muerte, previa colocación de una roseta que gusta mucho al público. Mata de certero rejonazo, entero peor algo traserito, lo que hace que el toro no doble rápido, obligando a Sergio Galán a utilizar el descabello. Escucha de nuevo fuerte ovación recogida desde el tercio tras petición insuficiente.
Diego Ventura regresaba a la plaza que tantas tardes le ha visto triunfar y salir a hombros con la espinita clavada de la segunda oreja negada por le palco el pasado sábado 9 de Mayo. Lambrusco ha sido el caballo elegido de salida en el segundo. Sale el toro distraído, sin fijeza alguna, a su aire, no persigue la caballo. Poco a poco lo mete en el caballo, consigue que el murube lo siga para colocar de manera eficaz dos rejones de castigo sin demasiado lucimiento por las cualidades del toro y su querencia, que apunta a manso. Nazarí tengo entendido que es una de las estrellas de la cuadra del portugués, y no me extraña nada. ¡Qué manera de embarcar al toro!, espectacular toreo, meciendo al toro, llegando hasta la cara para dejar tres buenas banderillas, haciéndolo todo con limpieza, sin colaboración del murube, escaso de fondo. Con Bronce remata la faena colocando tres banderillas cortas al violín de gran espectacularidad, al menos para el profano como yo, reunidas arriba, muy ovacionadas. Mata con un rejón de muerte más descabello, recibe ovación con saludos que seguramente hubiera sido algo más de matar a la primera.
En el quinto monta a Añejo de salida para fijar al toro, otro que sale un tanto suelto, sin ayudar demasiado en los rejones d castigo, bien colocados por Ventura, limpios. Sale Sueño, sensacional caballo, capaz de montar un lío él solo. Cómo torea, acuna al toro, lo hipnotiza y hace que le siga allá donde va, se adorna cortando por dentro, hacia las tablas, arriesgado y bella suerte a la vez. Buenas banderillas quebrando con pureza. Ovación para el portugués. Vuelve Nazarí, otro caballo estrella, lleva al toro cosido a su cola, derrota el murube pero no roza al caballo, tremendo. Cita en largo al toro, le da distancia, no se arranca, reclama su atención con vistosos giros, hasta tres, de 360º coreados con olés. Finalmente coloca una banderilla arriesgando, sin ayuda del toro, que espera. resuena el olé y la ovación, reconociendo el mérito y la belleza de la suerte. Con Bronce repite también para colocar otras tres banderillas cortas plenas de espectacularidad, fuertemente ovacionadas, así como para matar. De nuevo pierde los trofeos por culpa del rejón de muerte, dos intentos, más descabello. De nuevo ovación saludada desde el tercio. Se despide el maestro portugués de este San Isidro sin abrir la Puerta Grande de par en par, no por demérito, ni mucho menos, sino por el robo de una oreja más que merecida el día 9 y del mal manejo de los aceros en la tarde de hoy. Pero nos ha dejado su arte y habrá muchas más tardes para triunfar.
Aún quedaba la traca final, la que ha encendido y con la que ha incendiado a Las Ventas, poniéndola patas arriba, con una afición entregada al extremeño Leonardo Hernández y que le ha premiado con dos orejas en cada uno de sus toros por dos faenas vibrantes, extraordinarias, plenas de técnica y torería, de una belleza suprema. Recibe a su primer toro con Champán, nada mejor ni más adecuado nombre para saludar a este extraordinario toro, bravo y noble, con una fijeza extraordinaria, que no se ha cansado de seguir al caballo, de meter la cara abajo sin una mal derrote, un señor toro, con raza, casta y clase. Vamos, que si llega a haber salido ayer o estos días pasados hubiera formado el lío gordo en la muleta. Lo lleva Leonardo cosido a la cola de Champán, excepcional, para colocar un magnífico rejón de castigo. Primera ovación, y fuerte. Amatista sigue llevando al toro con elegancia, hipnotizado, siguiéndole humillando, con una clase tremenda. la imagen ha sido realmente bella, sumando espectacularidad en unos recortes hacia las tablas que han hecho vibrar a los aficionados, para dejar posteriormente unas banderillas de enorme mérito, magníficas. La plaza está caliente, las ovaciones son tremendas, pero nada comparado con lo que iba allegar con Despacio. Lo de este caballo y Leonardo ha sido la locura. Cita al toro a escasos metros, la distancia parece imposible para hacer nada si el toro se arranca. Pues no, ha hecho dos quiebros de impresión, emocionantísimos, los pitones del toro a milímetros del cuerpo de Despacio sin rozar lo más mínimo la piel del caballo. La plaza patas abajo, los olés yo creo que se oyeron en Toledo, todo el público en pie rompiéndose las manos a aplaudir. Por si faltara algo,el extremeño se ha encargado montando a Xarope de rematar la faena. Cumbre ha estado con este caballo, precioso también, como todos, adornándose con un gusto exquisito antes de colocar tres banderillas cortas reunidas arriba de nota. Para matar monta a Estoque, imposible un nombre más adecuado. Sobre él coloca un rejonazo entero que fulmina al toro, que tiene una muerte de bravo. Dos orejas para Leonardo Hernández y fortísima ovación para este gran toro en el arrastre.
Ya tenía Leonardo Hernández ganada la Puerta Grande, pero le quedaba el sexto y ha dejado claro que iba a darlo todo, que no se conformaba solo con cuajar un toro como el anterior. De nuevo monta a Titán de salida, fija bien al toro, que sigue al caballo con fijeza. Coloca dos rejones con limpieza, muy ovacionados. Sobre Calimocho pone banderillas al quiebro, magníficas, de nuevo levanta la ovación de los tendidos. Vuelve a escena Amatista, luce en banderillas, cita, llega a la cara del toro y quiebra para permitir colocar los palos con limpieza. Pero lo mejor de este caballo ha sido la forma de salir de la reunión con el toro, llevándolo de perfil, dándole los centímetros necesarios para que se encele pero sin llegar a rozarle ni una sola vez. Es impresionante lo que consiguen estos hombres sobre sus caballos. Como en su primer toro monta a Xarope para colocar banderillas cortas. Cita al toro haciendo la corbeta sobre sus cuartos traseros para después pegar un salto y caer en el mismo lugar. Seguro que tiene un nombre pero no tengo ni idea de cuál es, pero es una preciosidad. Las tres cortas que pone caen reunidas arriba, reclamando al toro con giros completos sobre sus patas traseras, precioso, pura estética, saliendo del encuentro con Leonardo haciendo el teléfono. De nuevo la plaza en pie, solo falta rematar con el rejón de muerte, para lo que saca de nuevo, como en su primer toro, a Estoque. Nuevo rejonazo fulminante y dos orejas más para salir por la Puerta Grande de Madrid en un día que creo que jamás olvidará el rejoneador extremeño.
Fiesta, eso ha sido hoy la plaza de toros. Fiesta que reclamamos y que necesitamos, tanto como que los jóvenes y los niños asistan a los toros y aprendan a querer y apreciar algo tan nuestro. Me queda el consuelo de aportar mi granito de arena en la figura de una de mis hijas, hoy con el añadido de una niña francesa de trece años que, como contaba al principio, me ha dado una lección y se la hubiera dado a todos los que se llaman antitaurinos al disfrutar de lo que ha vivido y definir lo que ha visto como cultura.
¡Viva la Fiesta!, ¡Viva España! y ¡Vive la France!
Antonio Vallejo
sábado, 21 de mayo de 2016
14ª de abono: "¿Qué vas a contar?"
Viernes, tarde calurosa, con un sol radiante, lo habitual en estas fechas de segunda quincena de Mayo, lejanos y en el olvido los días de lluvia de principio de feria, lleno absoluto en los tendidos, cartel de "no hay billetes" en las taquillas. La verdad es que no era para menos; toros de Alcurrucén, encaste Nuñez, para Julián López "El Juli", Sebastián Castella y José Garrido, que confirmaba alternativa. Previo a la corrida, un pequeño debate se instaló entre los que estábamos allí. La duda era si Enrique Ponce había estado acertado o había cometido un error al brindar uno de sus toros al Rey emérito D. Juan Carlos lanzándole la montera de espaldas, o si debía haberlo hecho de frente, mirándole a la cara. Opiniones para todos los gustos, que si es a los hombres a los que se les lanza de espaldas, que si es a las mujers, que da igual, que a un Rey nunca de espaldas….Duda resuelta gracias al gran amigo y aficionado que es el maestro Raúl, quien esta mañana se ha encargado de buscar lo que dice la norma y me lo ha enviado en un mensaje que reproduzco: "Llegado a la barrera frente a las localidades que ocupan el homenajeado o los homenajeados el torero se desmontare y les dedica unas palabras. Es costumbre también arrojar la montera a la persona o personas objeto del brindis. El matador se coloca de espaldas, caso de que el favorecido sea un hombre, aunque sea el Rey o una autoridad, y de frente si es una mujer". Inestimable ayuda la tuya, maestro. Y lo hemos pasado muy bien, la verdad, un tarde extraordinaria….en el capítulo gastronómico, porque el bueno de Javier ha venido preparado con un magnífico queso extremeño aderezado con pimentón de la Vega, un chorizo y un salchichón ya cortado y perfectamente preparado para degustar que han hecho las delicias de todos los que a diario nos sentamos en este área del tendido 1. Y ha habido, como suele ser habitual en los toros, división de opiniones: A unos les ha gustado más el chorizo, a otros el salchichón y Raúl ha pasado del queso, desconozco la razón. Y así ha ido pasando la tarde, ayudada por tragos de un buen Ribera que también traía preparado en una fantástica bota de vino. Sería alrededor de las 21:25 horas cuando salíamos charlando de la plaza de toros, momento en el que Carmen, con gran tino, escogiendo el momento adecuado, se ha quedado mirándome y me ha preguntado: "¿qué vas a contar hoy?". Pues esto, Carmen. Te lo dije ayer y lo confirmo ahora, gracias por resolverme el enorme problema de qué y como contar lo de ayer, incalculable el valor de tu pregunta, la resolución a todas las dudas. Esto es lo que cuento de lo de ayer, porque de lo que ha pasado en la arena de Las Ventas hay poco, muy poco que resaltar. Ahora que es época de ciclismo, concretamente en estos días s disputa el Giro de Italia, la corrida de ayer se asemeja mucho a esas etapas llanas, en las que pasan kilómetros y kilómetros anodinos, aburridos, sin nada de emoción, todo en una línea de monotonía, sin emoción alguna, en las que tan solo en alguna meta volante, una pequeña cota intermedia o el sprint final, se rompe esa línea plana. Ha sido José Garrido el único que ha puesto un poco de pimienta para sacarnos del tedio en el que discurría la corrida. Mucha disposición y ganas en le confirmante, atrevido y valiente, con una serie de rodillas en el centro del ruedo en redondo al inicio de faena del toro de su confirmación culminara con un pase de pecho también de rodillas. Luego ha estado un tanto atropellado, puede ser, quizás le hayan podido las ganas de hacer mucho y demostrar mucho, pero después de ver toda la corrida, ponerle pegas a este joven matador me parece absurdo. Como el quite de rodillas que ha hecho al sexto, por faroles y caleserinas, espeluznante por el riesgo. Yo, salvo la larga cambiada a porta gayola, no recuerdo a ningún matador toreando de capote con ambas rodillas en el suelo. Además se ha pegado un arrimón en este sexto con mucha dignidad. Lo dicho, Garrido ha sido la meta volante, la cota algo animada a mitad de carrera o el sprint final que ha roto el sopor generalizado de la tarde de ayer. Sopor propiciado, a mi modo de ver por las malas condiciones de los de Alcurrucén. Muy serios, de acuerdo, entipados, muy Nuñez, alguno, como el quinto, precioso de hechuras, pero todo fachada, por dentro nula casta, sin contenido, vacíos de raza. Como estos edificios que hay en algunos barrios de Madrid, se ve bastante en le de Salamanca y Chamberí, que se derriban por dentro conservando la fachada para luego rehabilitarlos, algo muy en boga en los últimos años, peor que durante el proceso de rehabilitación son solo fachada teniendo la nada como contenido. Eso han sido, a mi modo de ver, los toros de hoy. Pocas opciones, muy pocas, para Juli y Castella, que han estado muy técnicos, ortodoxos, intentando sacar algo de sus lotes, pero todo sin pizca de emoción, sin transmisión alguna. Menos mal que teníamos el queso, el chorizo, el salchichón y el vino, en mi caso cerveza, no me gusta el vino en bota, que ha salvado la tarde. He leído esta mañana a Paco Mora en Aplausos, donde reflexiona sobre lo triste y aburrido de la tarde de ayer y apunta un detalle que, en parte hemos comentado en el tendido en el sexto y último toro, cuando el público, y en concreto el sector más duro y crítico de la plaza, ha estallado en una sonora bronca con toda la razón del mundo ante el pobre espectáculo que habíamos presenciado. Muy paciente ha estado la plaza, mucho ha aguantado hasta decir basta. Síntoma de educación, muy bien esta vez, comportamiento ejemplar en la paciencia y en la bronca, totalmente justificada y en le momento oportuno. Pero añade Mora una reflexión en la que yo no había caído, que pude ser algo negativo si se mira desde el punto de vista que la gente pensar que esto ya no tiene remedio y ha decidido que ya no merece la pena ni enfadarse después de ver día tras día la falta de casta, raza y fuerza del ganado. Ojo, que es muy fácil echar la culpa solo al toro y al ganadero, pero en el resultado final influimos todos; ganado, ganaderos, autoridad, toreros y también los aficionados, que nadie se esconda ni eluda su parte de responsabilidad. Motivos para reflexionar hay, desde luego.
Así que gracias de nuevo por haber hecho posible escribir esto. A Javier por su vianda, que ha hecho más llevadera la tarde de ayer, a Raúl por aportar luz a la duda y resolverla, siempre aprendo algo de ti, maestro, y especialmente a Carmen por hacerme tan acertada pregunta: ¿Qué vas a contar hoy?. No sé si te habré resuelto la cuestión.
Antonio Vallejo
viernes, 20 de mayo de 2016
13ª de abono: Ponce, eterno Ponce
La de ayer era, al menos en mi caso, una tarde especial, de las que espero con tremendas ganas e ilusión desde que se hacen oficiales los carteles de San Isidro. ¿Por qué?. Por un argumento muy sencillo que tiene nombre y apellido: Enrique Ponce. Siempre he reconocido mis gustos en esto del toreo, me parece absurdo esconderlos. Respeto y admiro a todos, absolutamente todos, cuantos se visten de luces, por su valor, por elegir una profesión donde salir adelante está realmente complicado, porque con su disposición y exposición hacen que disfrute de un arte único la Tauromaquia. Algunos amigos me dicen que soy tremendamente indulgente con los toreros, y seguramente sea así, siempre intento ver en ellos la botella medio llena y no medio vacía. Pero dentro de este reconocimiento general hay toreros por los que tengo auténtica debilidad. En este arte, como en todos, hay diferentes estilos, y no son, en mi opinión, ni mejores ni peores, a cada uno le llega más uno que otro y le impresiona o emociona de una u otra manera. No escondo, en este aspecto, mi devoción por Morante de la Puebla, que genera ese pellizco inxplcable solo con pisar el ruedo, por José María Manzanares, admiración que me viene de su padre, por José Tomás, ¡cómo no!, por el gran Curro Romero, que siempre seguirá toreando con su capotito al menos en mis sueños, y por Enrique Ponce, torero al que me rendí hace ya 25 años cuando lo vi por vez primera a través de la televisión, en aquellos locos años 90 en los que día sí y día también se retransmitían innumerables corrida de toros, y la primera vez que le vi torear en vivo, en la plaza de Vistalegre de Bilbao, en el mes de agosto de 1991, en plenas Corridas Generales, día en el que cortó dos orejas y salí o a hombros. Su estilo, su capacidad lidiadora, su conocimiento del toro y de los terrenos me llenó. Y ayer jueves, veinticinco años después, le he visto como siempre, con la sensación de que no habían pasado los años, la misma figura, la misma elegancia, eso sí, con el empaque que da la experiencia de los años, ese poso de madurez plena que hace que disfrute como lo hace delante de los toros y que, de paso, me haga seguir disfrutando de la belleza de su arte. Y no era fácil su reto de ayer. Única tarde en este San Isidro, en esta plaza de Madrid que tanto le ha criticado, mejor dicho, un tendido, que jamás le ha pasado ni una y que le ha tratado en ocasiones con una injusticia y una crueldad inexplicable, desconozco el porqué de la inquina del 7 contra él y su toreo, pero siempre lo ha tenido a la contra, daba igual lo que hiciera, como a tantos otros grandes del toreo les ha ocurrido, para matar una corrida de Puerto de San Lorenzo, ganadería salmantina de origen Atanasio-Lisardo a la que el valenciano conoce a la perfección. Muchos son los toros de este hierro que ha estoqueado a lo largo de su carrera, y con varios de ellos ha logrado sonoros triunfos. Como decía antes, un gran reto. Corrida seria, buena de presentación, muy en tipo Atanasio, bastante pareja de hechuras, cornamentas desarrolladas como corresponde a la sangre Lisardo, con cierta nobleza pero muy blanda de manos, tanto que tres toros se han lesionado en los primeros compases de la lidia. Probablemente el mejor toro ha sido "Malaguito", corrido en segundo lugar y cuya lidia y muerte, como se decía tradicionalmente, ha correspondido a Enrique Ponce. Ya desde el saludo con el capote ha dejado sobre la arena venteña la esencia de su toreo, verónicas templadas, bellísimas a compás, ganando terreno al atanasio, rematadas con una media y una revolera que han despertado los olés del público. nada en comparación con lo que ha venido en la muleta. Ya los primeros muletazos, con la rodilla flexionada, doblones por bajo, templados, largos, con una cambio de mano excelso, eterno, todo con una torería suprema. Los olés han sonado como hacía tiempo que no los escuchaba. ¡Cómo suena esta plaza de Madrid cuando se entrega, es única!. El eterno debate de la música acompañando a la faena. La música de un olé sentido y profundo me parece algo maravilloso y me emociona aún más. Pero eso es otro tema, porque lo importante es la lección que ha impartido Ponce con su muleta. ¡Cómo habrá sido que desde el 7 no se ha escuchado ni un solo reproche!. Es más, creo que se han rendido a la evidencia y han apreciado que Ponce sabe colocarse, que se cruza, como lo ha hecho hoy por ambos pitones, que compone el toreo como nadie, con ese aire desmayado que impregna cada redondo, cosido el toro a su muleta, con la mano baja, el compás abierto, enroscando el toro a su cintura. Series en redondo de une belleza suprema, cambios de mano eternos, temple y pureza en sus manos. Los olés retumbaban, las ovaciones al final del remate de pecho de cada serie hacían temblar el ánimo. Y eso que el viento le ha molestado durante unos minutos, pero no se ha descompuesto el maestro, ha sabido esperar, buscar el sitio y la distancia en la que Eolo no se entrometiera en la composición de su obra de arte, todo con un respeto tremendo de todo el público, hoy ejemplar, sin duda, un respeto que se ha ganado Ponce con su toreo, que ha conquistado Las Ventas. No se cansa de torear a este bueno del Puerto, que mete la cara con clase y nobleza. Molinete y cambio de mano para colocarse al natural, por ese pitón protesta y los primeros naturales salen sueltos, sin la ligazón de los derechazos, pero con ciencia y paciencia termina por embarcar al toro en dos naturales preciosos. El final de faena lo realiza con la diestra, redondos bajos, ligados, sin quitarle la muleta de la cara al noble atanasio, lentísimos, relajado Ponce, a los que siguen unos ayudados por bajo flexionando la rodilla con su particular sello, más y más olés, para concluir con una cambio de mano infinito, con el tiempo parado, una eternidad en la muleta de Ponce, que pone a la plaza en pie. Una auténtica lástima que haya fallado con la espada, la oreja era segura y creo que unánime. Pero la suerte suprema es la que dicta sentencia y todo ha quedado en una tremenda ovación correspondida por el maestro saludando desde la segunda raya. No ha cortado oreja, pero ha ganado algo aún más grande, el reconocimiento y la entrega de la primera plaza del mundo. Una deuda que, a mi modo de ver y desde mi "poncismo" (si el palabro existe y es admisible), le debía Madrid.
El cuarto tris que le quedaba a Ponce, por delante se devolvieron el cuarto y el primer sobrero, permitió ver a un Enrique Ponce en otra versión. Decía antes que si por su figura parecía que no habían pasado años, estilizado y ágil como cuando comenzaba su carrera, con este sobrero de Valdefresno ha estado con las ganas y la disposición del que tiene que hacerse un hueco en este mundo del toreo. Toro complicado, gazapón, reservón, que cortaba la embestida y arreaba arriba. Lo fácil hubiera sido cortar rápido, cualquier atisbo de lucimiento parecía lejano. Al contrario, se ha puesto y ha estado más que dispuesto, con tesón, con paciencia, poniéndole la muleta, molestado por el viento, daba igual, seguía tratando de llevar al toro, y al final hasta ha conseguido sacar un par de naturales de mucho mérito. Toro para pocas florituras ante el cual ha mostrado Ponce su faceta más profesional, mostrando lo que había, sin taparse, para acabar macheteando por bajo para someter al atanasio. Prueba de su dignidad y vergüenza torera ha sido el respeto a su labor durante el trasteo, nuevamente ejemplar el público. Mata esta vez a la primera, aunque cayera trasera. ¡Ay si esta estocada la hubiera colocado al toro anterior!. Ovación para Ponce premio a su entrega.
Confirmaba Román, joven torero valenciano que nada pudo hacer, salvo matarlo, en el toro de su confirmación, ya que se rompió una pata en los estatuarios con los que incoaba la faena. Auténtica mala suerte para él, que tuvo que esperar, como está reglamentado en las confirmaciones de alternativa, hasta el sexto, toro en le que dio una lección de valor y entrega ante un toro exigente y con emoción, si bien le faltaba clase en su embestida. Muy sincero, poniéndose por ambos pitones, pasándose al toro por la cintura despreciando al miedo, sin dejarse nada escondido. Faena que ha transmitido, que ha demostrado que tiene dentro madera para salir adelante. Le faltó rematar con la estocada, no habría sido extraño que se hubiera llevado una de las orejas del atanasio en caso de matar bien. Ovación merecida para Román.
Y quedaba Daniel Luque, el sevillano, extraordinario capotero y que conoce lo que es triunfar en Madrid y abrir la Puerta Grande en 2014 al cortar dos orejas a un toro de Puerto de San Lorenzo. Magníifcas verónicas, lentas, jugando las manos en una línea muy de la escuela sevillana, recordando en algunos lances a Morante, una de sus referencias. Sin opciones frente al tercero, ante el que ha estado digno, intentándolo pero sin sacar nada en claro, técnicamente bien , pero era un toro que no transmitía nada. Mejor en el quinto, toreando bien con la diestra, llevando al toro en su muleta, templado, con gusto, pero sin emoción ni transmisión, un toro soso, sin gracia, al que ha tenido que hacérselo todo el sevillano. Destacar dos muy buenos redondos que ha ligado a mitad de faena, pero poco más, y no habrá sido por falta de ganas, despidiéndose de la tarde con silencio en ambos toros.
Mención aparte voy a hacer a los tercios de banderillas, algo destacable en la tarde de ayer. Prácticamente todos los pares colocados con limpieza, reuniendo y clavando como mandan los cánones. En el tercero han brillado los dos "Algabeños" de la cuadrilla de Daniel Luque, excelentes pares, fuertemente ovacionados, así como en el quinto a cargo de Raúl Caricol y José Luis Neiro, sensacionales pares. En este quinto ha brillado sobremanera el otro Neiro, Abraham, en la brega, llevando al toro a punta de capote, ni un pase de más, colocándolo para banderillear a la perfección. Sensacional este toreo de plata. Y para culminar Raúl Martí y Hazem "El Sirio" en ele sexto, pares inmensos, de poder a poder, llegando hasta la cara del toro, cuadrando entre los pitones, con mucho riesgo y verdad, para salir andando con una torería infinita. Ambos han tenido que saludar montera en mano la fortísima ovación recibida.
Ayer por la noche salí de Las Ventas pleno de satisfacción. Ponce el Victorioso, esta tarde dueño y señor de Madrid. Siempre Ponce, eterno Ponce.
Antonio Vallejo
jueves, 19 de mayo de 2016
12ª de abono: Talavante, bravura y casta
Tras el paréntesis de ayer con la tradicional corrida de la Prensa, se retomaba esta tarde el abono isidril con otro de los carteles estrella de la feria. Con el "no hay billetes" colgado en las taquillas, los prolegómenos de la corrida presentaban el aspecto habitual de estas ocasiones, ir y venir de aficionados y caras conocidas por la explanada de Las Ventas, largas colas en las puertas de acceso a la plaza, pasillos repletos de gente por los que es casi imposible transitar, los bares instalados en el interior vendiendo más de todo lo que llevan de feria y el complicado acceso al tendido de estos días. Máxima expectación, los tendidos rebosantes, todos expectantes para ver al riojano Diego Urdiales, que cuajó una extraordinaria temporada 2015, catapultado por el rotundo triunfo en las Corridas Generales de Bilbao al cortar tres orejas en la corrida de Alcurrucén, y los extremeños Miguel Angel Perera, máximo triunfador del San Isidro 2014, y Alejandro Talavante, que hacía su tercer y último paseíllo en este San Isidro y cuya carrera viene jalonada por cuatro Puertas Grandes en la plaza madrileña. No es extraño, por tanto, la expectación y el aspecto esplendoroso de la Monumental en la tarde de hoy. A todo la anterior hay que sumar los toros anunciados, Fuente Ymbro, la ganadería gaditana de origen Domecq Díez y que cuenta en su haber numerosos triunfos en Madrid y en otras plazas de primera españolas, sin olvidar que un toro de este hierro, Agitador, lidiado por Paco Ureña el pasado San Isidro, optó al premio a mejor toro del ciclo. Seis toros bien presentados, parejos de hechuras, entipados, muy en Domecq, serios, bien armados, astifinos, pero si excesos ni aparatosidad por delante, nobles en general, manso de libro el sexto, quizás el mejor el tercero, manejable pero al que le faltó un punto de empuje, faltos de raza y escasos de fuerzas en general.
Al finalizar el paseíllo se guardó un respetuosísimo minuto de silencio por el trágico fallecimiento del novillero peruano Renatto Motta, 20 años de edad el muchacho, mortalmente corneado ayer por un utrero en la localidad andina de Malco. El toreo es gloria pero también es drama, un hombre frente a un toro, que se enteren de una vez los malditos antis.
Diego Urdiales demostró la pasada campaña muy buenas maneras, con destacados triunfos, sobre todo el ya mencionado de Bilbao, que le colocaron en posición de privilegio en le escalafón y en las grandes ferias. Me imagino que esta tarde venía a Madrid con una maleta llena de ilusiones para matar una corrida de un hierro tan prestigioso como Fuente Ymbro. No s puede decir que empezaran bien las cosas. Su primer toro, "Soplón", es devuelto tras perder las manos aparatosamente tras salir del caballo en el segundo puyazo. Sale como primero bis un sobrero de Buenavista, de procedencia Domecq Solís, alto y largo, hecho cuesta arriba, serio. Saludo a la verónica, echa las manos por delante. Se va suelto al caballo, él solo, a su aire, toma una primera vara con empuje, se emplea. Segundo puyazo muy medido por parte de Manuel José Bernal ante la aparente falta de fuerzas del toro. Se mueve en banderillas, colocan los pares Víctor García "El Víctor" y Juan Carlos Tirado con eficacia pero sin demasiada brillantez. Brinda al cielo el riojano Urdiales, supongo que al novillero peruano fallecido ayer. Inicio suave en la muleta, tanteo a media altura, sin obligarlo mucho porque si no el toro se cae. Le da distancia, el buenavista es pronto, se arranca, toreo templado con la diestra, sin demasiada emoción. Mejor la segunda serie, más reunida, con la mano más baja, pero hay que medir la altura para que el animal no se venga abajo. Es noble, mete la cara, repite, pero le falta fuerza y ese puntito de chispa que emocione y transmita. Mejora por el pitón izquierdo. Dos tandas de muy parecida factura, naturales sueltos la inicio, buscando la distancia y el sitio para terminar ambas series con naturales hondos con la mano baja de muy buena factura, sobre todo dos de ellos, muy profundos. Se escuchan los primeros olés. Vuelve a la mano diestra, buena serie en redondo con la mano baja, con temple. De nuevo los olés. El toro se apaga, no hay más que sacar. Monta la espada y coloca una estocada arriba insuficiente para hacer doblar al de Buenavista. Certero golpe de verduguillo para acabar con el toro. Ovación para Urdiales respondida con saludo desde el tercio.
El segundo del lote del de Arnedo, "Víbora", es imponente de presencia, todo un tío a mi modo de ver, veleto, tremendamente astifino, muy serio. Echa las manos por delante en el capote de Urdiales, no se desplaza, desluce el intento de saludo capoteo del riojano. No se emplea en varas, mejor dicho, en el simulacro del tercio de varas, porque se ha hecho poco más que señalar, una auténtica pena ver esto en un tercio fundamental para la lidia. Blandea de salida, algo que se sospechaba ya de salida. Tercio de banderillas deslucido, pares de trámite a cargo de Victor Hugo "PirrI" y Juan Carlos Tirado. Iba a decir que inicia con muletazos suaves la faena de muleta, ¿qué faena?, ¡si no ha habido faena!. Le planta cara Urdiales en las rayas del tercio, pero el fuenteymbro no va, tardo, cuando entra lo hace con cierta nobleza y bondad, pero le falta raza y fuerza. El trasteo se convierte en una sucesión de pases por ambos pitones con el torero riojano justificándose e intentándolo, pero carentes totalmente de emoción y transmisión. Al menos mata de estocada entera trasera y tendida, suficiente para hacer doblar al toro. Silencio para Urdiales, que se ha encontrado con un animal de nulas posibilidades.
Miguel Angel Perera no ha tenido suerte en esta tarde. Ha tenido que luchar contra tres enemigos, los dos toros de su lote, muy flojos ambos, y un grupo de espectadores que, al menos me ha dado esa impresión, venían a la plaza de toros con guión ya escrito en el que el argumento era tratar de reventar como fuera la labor de Miguel Angel. Hacía falta prácticamente nada, cualquier excusa valía, para vocear desde sus asientos en contra del extremeño. Hoy le ha tocado a él, mañana será Ponce, otro día Juli, otro será Manzanares y así sucesivamente con los toreros que tienen en su punto de mira. Repito, bastaba un milímetro de descolocación para montar la mundial. El segundo, "Pelícano", cornidelantero, serio, proporcionado. Abanto de salida, sin fijeza en el capote de Perera. Mal picado por Ignacio Rodríguez, dos puyazos señalados y traseros, especialmente mal el segundo, en terrenos del 9, mala lidia, desordenada. Y gran parte de responsabilidad la tiene el matador, en este caso Perera, quien debe llevar al toro a los terrenos donde se debe picar, contraquerencia, así como ordenar al picador y la lidia. Cuando se hace mal hay que decirlo, pero no cargar contra él antes de que haga algo, eso es distinto. Quite por gaoneras de Talavante, el toro se va suelto hacia las tablas. Dos buenos pares de Javier Ambel a este segundo de la tarde, cuadrando en la cara. Brinda al público. Inicio de faena con la mano derecha en la segunda raya, traga dos pero sale suelto del tercer muletazo. Lo entiende Perera, firme, le coloca la muleta en la cara, sin quitársela, tapándosela, para recetar una más que notable serie por el pitón derecho muy templada y con ligazón, coreada con los olés de los aficionados… y las protestas de una docena escasa de espectadores. Segunda serie por el mismo pitón, esta con la mano más baja, templada y con ligazón, sometiendo al fuenteymbro, con poder, sin dejarle irse a donde quiere, metiéndole en la muleta. Nuevos olés y ovación, excepto para la docena que protesta algún centímetro de falta de colocación al ligar los redondos, algo que es incompatible, ligando no se puede estar permanentemente cruzado. Pero me ha dado la impresión que a Perera querían buscarle las cosquillas. Por el pitón izquierdo baja el nivel, embestida menos clara por ahí, echa la cara arriba, corta el viaje, se defiende. Deslucido el toreo al natural. Vuelve al pitón derecho, pero el toro se ve podido, huye al segundo muletazo y no quiere saber nada de la pelea. Todo está ya hecho. A mi modo de entender, por encima del toro Miguel Angel Perera, que lo ha sometido y toreado como precisaba hasta que se le ha acabado el toro, algo que ha ocurrido rápido. Pincha y mata de entera caída, muriendo el toro junto a la puerta de toriles. Silencio para Perera.
El quinto, segundo del lote de Miguel Angel Perera, "Embriagado", abierto de pitones, acucharado, serio y de buenas hechuras, no permite el toreo de capote. Entra con fuerza al caballo que monta Francisco Doblado, derriba en este primer encuentro. Empuja en la segunda vara, buena pelea del de Fuente Ymbro. Gran par de Curro Javier, extraordinario, reuniendo en la cara, asomándose al balcón, obligado a saludar montera en mano la ovación unánime de los tendidos. Brinda al público. Inicio de faena muy suyo, en el centro, estático, pase cambiado por la espalda, muletazos con la derecha dejando la tela en la cara del toro, tirando de él, conduciendo la embestida con temple, el toro mete la cara abajo, para rematar con uno sensacional de pecho. Ovación y algunos pitos aislados de los disconformes. El toro se ve podido, se defiende con arreones, le vuelve a poner la muleta en la cara y somete al fuenteymbro por bajo, hasta el tercer pase en el que el toro, al sentirse dominado, se va suelto, huye del mando de Perera. A partir de ahí la embestida se vuelve bronca, se defiende, cabecea. Lo prueba por el pitón izquierdo, por ahí le recorrido es menor, se revuelve. Naturales sueltos deslucidos que hacen que regrese al toreo con la diestra. El toro va a menos, prácticamente a nada, se acaba. Acorta la faena y se va a por la espada ¡y ahora le pitan! cuando se han pasado gran parte de la feria silbando a los toreros que alargaban una o dos series más la faena ante toros parados y le pedían brevedad. En fin. Mata de un pinchazo y entera trasera. Silencio de nuevo. Aún le quedan más tardes a Perera, confiemos en él y su toreo poderoso.
Última actuación de Alejandro Talavante en este San Isidro. En el recuerdo la oreja cortada el pasado viernes 13. El tercero de la tarde, "Iluminado", serio, algo bastote, mete la cara en los lances a pies juntos de saludo, ejecutados con gusto. Entra fuerte al caballo de Manuel Cid, empuja, se emplea en el peto. El segundo puyazo simplemente se señala, mal endémico no solo esta tarde, mal generalizado ya. Deslumbra Juan José Trujillo en sus dos pares, extraordinarios, dejándose ver, cuadrando en la cara, dejando los palos reunidos, soberbio. Enorme la ovación para este sensacional torero de plata, a la que responde desmonterado. Inicio de faena por estatuarios en terrenos de la segunda raya del 6. Primera serie templada, sin obligar al de Fuente Ymbro, muletazos suaves por el hitón derecho. Palmas. Segunda serie de mejor factura, en la que hay un cambio de mano larguísimo, lento a rabiar, eterno. Fuerte ovación para el extremeño. Por el izquierdo protesta, se queda corto y se acuesta, al tercer natural prende a Talavante y lo lanza por los aires, afortunadamente sin consecuencias, solo un susto. Vuelve al pitón derecho, con decisión, intentando llevar al toro metido en la muleta. Lo logra en los dos primeros derechazos de la serie, al tercero se va suelto, le cita de nuevo y le coloca otra serie corta en redondo tapándole la cara para que no se vaya suelto. Gran lección de pundonor y de poder de Talavante. Manoletinas finales para matar de estoconazo arriba fulminante. Petición insuficiente y saludos desde la segunda raya a la fuerte ovación que escucha.
El sexto es su último toro en este San Isidro. "Hurón" se llama, largo y alto, hecho cuesta arriba. Echa las manos por delante en el capote sin emplearse. Suelto, distraído, sin fijeza, marcando la querencia. Se va al caballo que guarda puerta. Atento, muy bien, Julio López desplegando su capote para llevárselo de esos terrenos, buen braga, sí señor. Derriba aparatosamente al caballo y a Miguel Ángel Muñoz que es quien monta. Momentos de inquietud con el caballo tumbado, los monosabios alrededor intenso ponerlo en pie, el toro amagando con arrancarse hacia ellos, caos en el ruedo. Finalmente lo levantan y coloca un segundo puyazo con mucho castigo. Tercio de banderillas desordenado, pares de sobaquillo, entrando sin colocarse en el sitio y sin que todo el mundo esté colocado en el suyo. Inicia la faena Talavante con la mano izquierda en los medios. Huye de la muleta del extremeño, hacia las tablas. Va a buscarle a la primera raya del 5, se dobla con el toro, traga dos muletazos pero al tercero se va, y se va, y se vuelve a ir. Parece imposible sacar algo en claro de este manso de Fuente Ymbro, al menos eso creo que hemos pensado todos en la plaza. Todos menos uno, Alejandro Talavante, que con paciencia y conocimiento, ha plantado batalla al animal concediéndole todas las ventajas, en los terrenos que pedía, al abrigo de las tablas junto a chiqueros. Ahí se ha inventado una faena que solo debía existir en su mente. Ante la sorpresa general saca una tanda de naturales templados, ligados y bajos, suenan los olés. A esta le sigue otra sensacional con la izquierda, naturales buenísimos, mágicos, impensables segundos antes. Remata con un pase de pecho enorme que desata el delirio en los tendidos. Cambia a la derecha. Serie en redondo con mucha clase y gusto, muletazos ligados, la mano baja, uno cambiado por la espalda y el sensacional de pecho que pone a la plaza en pie, entregada y rendida ante la lección de toreo de Talavante. Adornos finales por bajo para entra a matar recibiendo, recto, colocando una estocada entera que pasaporta a este manso de Fuente Ymbro. Oreja pedida con mucha fuerza, oreja de maestro del toreo.
Siempre hablamos de la casta y la bravura de los toros. Hoy, sobre la arena de la Monumental de Las Ventas, la casta y la bravura la ha puesto un hombre, Alejandro Talavante.
Antonio Vallejo
miércoles, 18 de mayo de 2016
Corrida Extraordinaria de la Prensa: Juan del Álamo no falla
La corrida de la Asociación de la Prensa es uno de los festejos de mayor antigüedad y tradición. Su primera edición se celebró un ya lejano 12 de Junio de 1900, cinco años después de la fundación de la Asociación, en el antiguo coso situado en la Puerta de Alcalá. Desde entonces ha acudido puntualmente cada año a su cita con la afición madrileña, a excepción de dos años, 1937 y 1938, en plena Guerra Civil, que se celebró en Burgos y Zaragoza. El primer cartel, como curiosidad, lo compusieron los matadores Luis Mazzantini, Antonio Fuentes, Emilio Torres "Bombita" y José García "Algabeño" con toros de la Marquesa Viuda de Saltillo. Desde el año 1995 se celebra en el mes de mayo, dentro de las fechas del ciclo de San Isidro pero fuera del abono, considerándose como corrida extraordinaria.
Para esta edición de 2016 el cartel elegido ha sido el integrado por el sevillano Manuel Escribano, el salmantino Juan del Álamo y el francés Steeven Jean Groux Leal, afortunadamente Juan Leal en los carteles que confirmaba alternativa, para lidiar un encierro de la ganadería salmantina de Pedraza de Yeltes, encaste Juan Pedro Domecq y Díez. Corrida bien presentada, variada de hechuras, seria, algunos aparatosos de pitones, de pobre juego en general, escasa de fuerzas, falta de casta y raza salvo el tercero, el mejor de hechuras y de comportamiento. Unos dos tercios de entrada en la tarde de hoy, algo pobre, da cierta pena ver tanto cemento en pleno ciclo isidril, por mucho que estuviera fuera del abono.
El toro de la confirmación del francés Juan Leal, "Mira-Bajo", 596 Kg, largo, alto, muy serio, sale suelto, sin celo en el capote, aunque parece que mete bien la cara y humilla. Primer puyazo trasero, empuja sin emplearse, largo, se le tapa la salida al de Pedraza. Sale justo de fuerzas, lo prueba Leal por saltilleras. Segundo puyazo medido de castigo por Germán González. Entra al quite Escribano, el toro sigue sin fijeza. En el tercio de banderillas suena la primera ovación de la tarde para Marco Leal, quien coloca dos buenos pares, especialmente el tercero, un gran par, reuniendo en la cara del toro. Tras la ceremonia de confirmación toma la muleta plegada el de Arles, cita en largo al toro y le da un cambiado por la espalda que le desarma y casi se lo leva por delante. Le da igual, pleno de arrojo recoge los trastos Juan Leal y se planta por estatuarios en el centro del anillo. Palmas al valor del confirmante. Inicia el toreo en redondo pero el toro va al paso, sin clase alguna, sin casta, echando la cara arriba al final del muletazo, soso y deslucido. Tampoco va sobrado de fuerzas, se defiende más que embiste. Mismo comportamiento por el pitón izquierdo, poco recorrido, cabecea, sale suelto al final de los naturales, desentendiéndose. Lo intenta Leal, acorta distancias y se mete entre los pitones al final de la faena, algo que no gusta en Madrid, escucha algunos pitos y se le pide que abrevie, pero no se le puede negar al torero valor, ganas y disposición ante un toro de nula posibilidades para el triunfo. Mata de entera desprendida al cuarto intento.
Por el orden de lidia en los casos de alternativa o confirmación de la misma no le corresponde torear a Juan Leal hasta el sexto, de nombre "Resistente I", largo, ensillado, alto, hecho hacia arriba, abierto de pitones. Echa la cara arriba y las manos por delante, no se define en su embestida, mide, aprieta en tablas, lo tiene que sacar hacia terrenos de fuera Leal andándole hacia atrás, bien el francés, lidiando, lo que hay que hacer, no todo deben ser verónicas. Dos puyazos traseros empujando con celo en el peto del caballo de Vicente González, buena pelea en varas. Justo de fuerzas a la salida del caballo. Complicado en banderillas, corta y pone en apuros a Juan Carlos García y Manuel Muñoz "Lebrija", quienes finalmente colocan los palos con oficio. Brinda al público el que es su último toro en San Isidro, puesto que esta de la Prensa es la única tarde en la que está anunciado. Inicia la faena de rodillas en le centro, cuatro pases con la diestra, se incorpora y remata la serie con uno de pecho mirando al tendido. Palmas pare Juan Leal. Sigue por ese pitón, se coloca, le pone la muleta y saca una serie en redondo con algunos muletazos buenos, el toro es noble, mete la cara pero va justo de fuerzas, se queda a mitad de recorrido, muy parado ya el de Pedraza. Por el pitón izquierdo no pasa, acorta las distancias el francés, se mete entre los pitones, arrimón de verdad, jugándosela, dejándose llegar los pitones hasta el mismo chaleco, exhibición de valor sin que el toreo parezca estar intranquilo en esos terrenos, al revés, se le ve tranquilo. Se genera división en los tendidos entre quienes no aceptan ni consideran ese toreo y aquellos a quienes este toreo les llega. Pude gustar o no. A mi, como no, me gusta el toreo largo y profundo, pero cuando un torero está de verdad, está digno, viene a jugársela y se encuentra con un toro como éste, al que le tiene que hacer todo él, en alarde de disposición y agallas, soy incapaz criticarle. Al torero hay que juzgarle por el toro que tiene delante y en este, para mi, Leal ha estado por encima del de Pedraza. Otras veces, con toros como este, se arma la bronca si el torero corta rápido la faena, incoherencia inexplicable. Mata de entera tras pinchar. Recibe ovación saludada desde el tercio en recompensa a su disposición, su entrega y su valor toda la tarde, en la que ha estado más que digno, por encima de su lote en mi opinión, aunque se le han visto defectos, ¡cómo no va a ser así si la pasada temporada se vistió de luces tan solo en cinco ocasiones!.
Manuel Escribano hacía hoy su segundo paseíllo en este San Isidro. Se va a recibir a su primer toro a la puerta de chiqueros, "Tontillo" se llama, de 503 Kg, con cara, muy serio, dos pitones tremendos, cornidelantero, astifino, musculado. Larga cambiada de rodillas a porta gayola a la que siguen verónicas con cierto gusto, aplaudidas por el público. Echa las manos por delante en el capote y blandea un poco. Se le mide mucho en el caballo de José Manuel Quinta, precisamente por esa falta de fuerzas. Se comprueba ese defecto a la salida del peto, blandea cuando lo prueba Escribano a la verónica. Turno de quite para Juan del Álamo, chicuelinas ceñidas con una media de remate extraordinaria, lenta y baja, con mucho regusto. Como es habitual, coloca los palos el propio matador. Correcto, un tanto a toro pasado, la verdad, sin grandes alardes. Tras la devolución de tratos entre padrino y confirmante, inicia el sevillano la faena de muleta con una trincherilla y un pase de desdén con mucho arte. Toro noble este de Pedraza de Yeltes, pero sin fuerza, mete la cara, sí, es cierto, pero con una sosería infinita, corta el viaje y se defiende. Pulcro ha estado Escribano, torea con temple, pero la faena no llega a los tendidos por la falta de emoción. Mismo comportamiento por ambos pitones, deslucido, no dice nada. Acorta la faena, lo cual se le agradece, y mata de estoconazo arriba que acaba con el animal.
También se va el de Gerena a porta gayola para recibir al segundo de su lote, cuarto de la tarde, "Bellito", 579 Kg, alto, con alzada, largo. Asoma por la puerta de toriles, mira a un lado y otro, se da la vuelta y regueras al sitio de donde había salido,¡vaya, vaya!. Cuando vuelve a saltar a la arena se ne cuentea a Escribano aún plantado a porta gayola. Ni caso, se desentiende y sale suelto, a su aire. Sin fijeza en los capotes, no humilla. Entra al caballo de "Chicharito", toma una primera vara larga, cornea el peto más que empuja, le tapan la salida, se duerme bajo el peto. El segundo puyazo es muy medido. Intenta el quite Juan del Álamo, pero desiste ante el comportamiento del toro, huidizo, no es toro para un quite. De nuevo coloca los pares de banderillas el matador. Con ventaja los dos primeros, mejor el tercero, quiebro al violín al hilo de las tablas, recortando hacia dentro. Inicia directamente el toreo en redondo, le pone la muleta, le tapa la cara al Pedraza y lo torea con la mano baja, ligando una aceptable serie por el pitón derecho. El toro es noble, obedece, pero le falta energía, cabecea y echa la cara arriba al final de muletazo. Molinete con gracia de Escribano y un pase de pecho para quedarse colocado y dar otra serie en redondo con la mano a media altura carente de emoción, sin transmisión. Idéntico comportamiento por el pitón izquierdo, corto recorrido y falta de chispa. Naturales al hilo del pitón, poco lucimiento por ahí. La faena se viene definitivamente abajo por las malas condiciones del animal. Mata de pinchazo, entera y dos descabellos. Escucha silencio en ambos toros. Aún le queda una tarde más a Manuel Escribano, confiemos que le embistan los toros, no como los de esta tarde, ante los que ha estado solvente y por encima de ellos.
Juan del Álamo es un caso peculiar en Las Ventas. Sus actuaciones durante los tres últimos años se cuentan por orejas. Siete tardes había hecho el paseíllo en Madrid y seis orejas había cortado. En varias tardes ha estado a punto de abrir la Puerta Grande, pero aún se le resiste. No dudo que ese día llegará y no será muy lejano. Y hoy no ha fallado a su particular estadística. Una oreja ha cortado al buen tercero, el mejor de la corrida, sin tocar pelo en el quinto por las nulas condiciones del animal.
"Holandero" de nombre el referido tercero, un toro colorado precioso, de magníficas hechuras, preciosa estampa, serio, mucho, bien rematado, cuajado, una auténtica belleza. Verónicas de saludo con mucho gusto del salmantino, humilla el de Pedraza, mete la cara con clase, olés en los tendidos al buen toreo de capa de Juan del Álamo. Blandea el toro, entra dos veces al caballo que monta Óscar Bernal sin que se le pegue prácticamente nada, simulacro de tercio de varas, casi ni sangra el toro. Pares de banderillas aseados a cargo de Roberto Martín "Jarocho" y Alfredo Cervantes. Rompe el toro en la muleta, tiene clase y ritmo, es pronto, mete la cara, humilla, repite. Toma la muleta con la mano diestra y comienza un recital de toreo en redondo templado, ligado, bajando la mano, muletazos largos, cerrándole la salida, con belleza emoción y transmisión. Tres series por es pitón derecho de gran calidad, olés sentidos en el público, sensacional e también los remates de pecho, de pitón a rabo. Trincherazo para colocarse sobre la mano izquierda. Por ese pitón le cuesta más, saca un par de naturales buenos, hondos, pero no tiene la claridad del pitón derecho. Tres trincheras consecutivas de olé, bellísimas, seguidas de un pase de desdén para ligar otra tanda en redondo de enorme plasticidad, con temple, muletazos profundos, la mano baja, enorme toreo de Juan del Álamo y enorme la ovación de la plaza, entregada al salmantino, que ha bordado el toreo en redondo ante este noble y bravo toro de Pedraza de Yeltes. Adornos finales con un cambiado por la espaldee de mucho riesgo y bernardas ceñidas rematadas por otro extraordinario pase de pecho. Mata de entera desprendida y corta una oreja tras la petición mayoritaria, aunque, como casi siempre, hay una docena de puristas que protestan la concesión del trofeo, me imagino que por la colocación de la espada. Y es posible que tengan razón, pero me da igual. Yo no voy a los toros con regla, escuadra y cartabón, voy a ver un arte, y si lo que hace el torero, su arte, me llega y emociona, un centímetro de más o uno de menos no me importan, y meso aún en esta temporada, no me voy a cansar de repetirlo. Otra cosa es que hubiera colocado un bajonazo, pero no ha sido el caso.Así que, para mi, oreja justa y merecida. Además, ¡qué caray!, que el salmantino es un torero que me gusta mucho, le he visto las ocho tardes que ha toreado en Madrid y en todas ellas le he visto hacer las cosas bien y con gusto.
El quinto de la tarde, segundo del lote de Juan del Álamo, "Resistente II", de 630 Kg, una barbaridad, es como uno de esos autobuses articulados de la EMT que circulan por Madrid de lo largo que era y la sensación que daba en sus movimientos al girarse. Ensillado, hecho hacia arriba, abierto de cara, muy serio, con mucho cuello, mete bien la cara y humilla en el capote del salmantino. Buenas verónicas, ganando pasos, llevando al toro hacia fuera, sensacional la media verónica con la que remata el saludo. Tardo en el caballo, se va a buscarlo Paco María a las rayas, algo que enfada al personal, no se emplea, se deja pegar. Además se le pica trasero, como a casi todos ahora, por lo que el varilarguero es despedido con pitos. Complicado en banderillas, echa la cara arriba, cortando y distraído, pares con riesgo, magnífico Pedro Vicente Roldán en el tercero, dejándose llegar a la cara del toro, clavando con limpieza. Brinda al público Juan del Álamo. Difiícil de torear este de Pedraza, viaje corto, cabeceando, tanto que en uno de los pase con la diestra coloca la punta del pitón a la altura de la mejilla del salmantino, que se salva de milagro. Le pone la muleta del Álamo, trata de conducirlo bajo, pero el toro se defiende a arreones. No se esconde Juan, se pone con la mano izquierda, por ahí no traga ni uno, se defiende, se revuelve y busca. No hay más faena, decide abreviar, con muy buen criterio, y mata de entera arriba que hace rodar al toro sin puntilla.
Mañana retomaremos el abono, entrando en una semana de corridas de máxima expectación, con las figuras a las puertas, días para soñar. De momento, en la tarde de hoy hemos visto a un Juan del Álamo fiel a la cita con su particular estadística venteña. Ya van siete orejas cortadas en ocho tardes, no está nada mal, es una garantía, un auténtico valor seguro. Juan del Álamo no falla.
Antonio Vallejo
martes, 17 de mayo de 2016
11ª de abono: Novilleros de raza
Tarde luminosa, cielo azul
radiante, sobre la plaza de Las Ventas una luz primaveral y unos 26 grados de
temperatura para saludar a la undécima de abono, segunda novillada del ciclo
programada para este lunes 16 de Mayo. ¡Qué curioso! Ayer fue San Isidro, hasta
ayer frío y lluvia, y desde hoy sol y calor, como toda la vida, el clima sigue
igual a pesar de las modernas teorías apocalípticas. En el cartel seis novillos
de El Montecillo, encaste Juan Pedro Domecq, bien presentados en general,
serios, aunque desiguales de hechuras, con movilidad, faltos de clase y casta,
alguno manso declarado como el primero, nulo el cuarto, siendo quinto y sexto
los que más juego y oportunidad han dado para el lucimiento, para los
novilleros Filiberto, Juan de Castilla y Luis David Adame, siendo el mexicano
Adame el único que hacía por vez primera el paseíllo en la Monumental de las
Ventas. Paseíllo al término del cual se guardó, como cada año, un
respetuosísimo minuto de silencio en recuerdo de la muerte de José Gómez Ortega
“Gallito III”, posteriormente también llamado "Joselito", en la plaza de Talavera de la Reina un 16 de Mayo de hace 96 años.
Casi tres cuartos de plaza para ver esta novillada, con suficiente atractivo
para el aficionado, pero con un transcurrir y un desenlace que nadie preveía,
dos de los novilleros cogidos, Filiberto y Adame, quedando la responsabilidad
tremenda para Juan de Castilla de lidiar cuatro novillos, todo un reto siempre,
pero aún más en Madrid y en pleno ciclo de San Isidro. Y hay que decir que el
colombiano ha estado muy digno y valiente, con los defectos lógicos de un
novillero que lleva año y medio con caballos, pero que ha dado la cara y ha
mostrado ganas, disposición y muy buenas maneras.
Serio novillo el primero,
“Garrafa”, muy armado, astifino y cornidelantero. Sin fijeza de salida, huyendo
de los capotes, signos de mansedumbre. Protesta en el caballo, cabecea y suena
el estribo, se le mide mucho el castigo. Como debe ser en un novillero entra al
quite y no deja pasar ni una oportunidad. Quite por gaoneras de Juan de
Castilla sin excesivo lucimiento. Aprieta en banderillas y complica a Roberto
Ortega y Ricardo Izquierdo que resuelven con oficio. Inicio de faena a pies
juntos, muy firme el murciano ante la embestida brusca del novillo, sin ninguna
clase, sin humillar. Este inicio es quizás lo mejor, el novillo es
descaradamente manso, clara querencia hacia chiqueros, se va en cada muletazo,
además desarrolla sentido y tiene peligro, arreones constante hasta llegar a
desarmar a Filiberto. Pocas opciones para el lucimiento, aunque insiste el
murciano por ambos pitones sin sacar nada en claro de este manso. Mata pegado a
tablas de cinco pinchazos y entera arriba. Para colmo de males, resulta herido
en su mano izquierda al entrar a matar, sección de tendones es el parte médico,
tiene que retirarse a la enfermería quedando imposiblitado para continuar la
lidia.
El segundo, “Habanero”, es
un novillo de muy buenas y bonitas hechuras, hondo, aunque con menos cara.
Suelto de salida, parece que mete la cara en el capote de Juan de Castilla y
humilla. Entra con fuerza al caballo que monta Antonio Jesús Apresa, derriba y
sale suelto, sin fijeza. Segundo puyazo tan solo señalado. Quite del mexicano
Luis David Adame por gaoneras, un farol y una larga de remate. En banderillas
sigue un tanto a su aire, manseando, mostrando la querencia. Pares bien
resueltos por Manuel Macías y Diego Valladar. Brinda al público el colombiano.
Sin fijeza en los primeros muletazos, se va suelto a chiqueros, huye de todo y
de todos. Se va a por él el colombiano, con decisión, para finalmente logra
fijarlo con la derecha poniéndole la muleta en la cara, tapándole la salida. El
de Montecillo se defiende, empieza el muletazo por bajo pero corta el viaje y
echa la cara arriba, rebrincado, incómodo y peligroso. Valiente el colombiano,
se pone por el pitón izquierdo, le pega un revolcón en el primer natural,
afortunadamente sin consecuencias, lo cual no arruga a Castilla que vuelve a la
cara del novillo para terminar sacando un par de naturales de gran mérito ante
este manso de solemnidad. Muy digno y valiente, exponiéndose, muy en novillero,
como creo debe ser. Mata de entera al primer encuentro y recibe una calurosa y
cariñosa ovación en reconocimiento a su disposición y entrega a la que responde
saludando desde el tercio.
El tercero, “Grabador”, le
corresponde a Luis David Adame. Es su primer novillo en Madrid, el de su
presentación, se va a recibirlo a porta gayola con una larga cambiada a la que
siguen unas verónicas de saludo ramatadas con una buena media. Palmas para el
mexicano. Lleva al novillo galleando por rogerinas, bonitas, con el reverso del
capote, dejándolo en largo. Se arranca pronto el montecillo, empuja en un
puyazo largo pero con poco castigo. Quite muy lucido y con emoción de Adame por
chicuelinas ceñidas a manos bajas rematado con una revolera coreado con olés y
fuertemente ovacionado. Replica Juan de Castilla con otro quite por gaoneras,
bonita rivalidad, especialmente en novilleros, así hay que venir a Madrid,
luego saldrán mejor o peor las cosas, pero disposición jamás debe faltar.
Magnífico tercio de banderillas a cargo de Miguel Martín y Alberto Zayas, de
poder a poder, reuniendo en la cara del toro y clavando con claridad. Gran
ovación a la que deben responder saludando montera en mano. Brinda el toro a su
hermano Joselito. Inicio de faena estático, a pies juntos, dos pases cambiados
por la espalda. Toma la muleta con la mano derecha. Protesta el novillo, echa
la cara arriba y la serie resulat deslucida, con enganchones a la tela. Se
coloca bien para la segunda serie en redondo, surgen muletazos más largos,
templados y ligados, bajando la mano, sometiendo al de Montecillo, olés en los
tendidos. Continua el toreo en redondo con mucha calidad, templando muy bien,
alargando el viaje y todo por abajo, como debe ser. El novillo mide, busca y
acaba por encontrar, prende al de Aguascalientes de la pierna izquierda y
atraviesa el gemelo de lado a lado con su pitón, la imagen es sobrecogedora.
Herido el mexicano, agunata como un jabato en el ruedo, se planta en la cara del
animal para torear con la mano izquierda. Naturales templados y ligados,
corriendo bien la mano, bajos, buenos, alguno sensacional, ante este novillo
que sigue midiendo y mirando al cuerpo de Adame, con mucho peligro. Manoletinas
finales ligadas con un redondo lento de mucho sabor. Mata de entera
ligerísimamente desprendida y corta una oreja de mucho valor, merecida oreja,
sin discusión. Tras la vuelta al ruedo, tiene que retirase a la enfermería para
ser operado, quedando la segunda parte de la corrida en manos del colombiano
Juan de Castilla, gran reto.
El cuarto, “Canastero”,
sería un toro en muchas plazas por su trapío. Cuajado, alto, abrochado y
engatillado, serio. Otro que huye de salida, no quiere saber nada del los
capote que le ofrece Juan de Castilla. Manso en el caballo, cabecea, no se
emplea, en cuanto nota el puyazo sale suelto huidizo a más no poder. Complicado
en banderillas, con la cara arriba, defendiéndose como manso que es. Buenos
pares de José Mora y Ricardo izquierdo, de la cuadrilla de Filiberto, ahora a
las órdenes del colombiano, bien reunidos, con valor y exposición ante las
dificultades del novillo. Para la muleta no vale el novillo, nula clase en su
embestida, sin recorrido, defendiéndose constantemente, revolviéndose con la
cara arriba. Deslucido y peligroso. Acorta las distancias el de Medellín y se
mete entre los pitones para tratar de sacar algo, pero no hay nada más que
riesgo de ser cogido con los arreones que mete el novillo. Mata con diligencia
de entera que pasaporta al de Montecillo.
Aún le quedan dos novillos
más por lidiar al colombiano. El quinto, “Fandanguero”, otro de buenas
hechuras, cuesta arriba, abierto de pitones, bizco por el izquierdo, muy
astifino, sobre todo el derecho, un puñal. Humilla y repite en los lances de
saludo a la verónica, con gusto el colombiano. Como varios de sus hermanos
mansea en el caballo, mucho ruido de estribos. Lo prueba Castilla por
chicuelinas bajas y revolera como remate que gusta, palmas del público. Buen
tercio de banderillas a cargo de Tomás López y Diego Valladar, en el quinto y
sexto se reparten las labores entre la cuadrilla de Castilla y Adame. Inicio de
faena con un pase cambiado por la espalda, con movilidad, pero el novillo echa
la cara arriba, le baja la mano y lo somete algo. La segunda serie por el pitón
derecho es más lucida, con temple, bajando la mano, llevándolo metido en la
muleta, redondos ligados, con mucha clase. Una serie más también de mucho gusto
y calidad, seguida con olés en los tendidos. Sigue por ese pitón, el novillo se
complica, se defiende con la cara arriba. Cambia Juan de Castilla a la mano
izquierda. Por ese pitón va más corto gazapea y es reservón, aguanta y traga el
colombiano para llegar a sacar naturales buenos, con mucho mérito, rematando la
serie con un muy buen pase de pecho. Enorme el esfuerzo que ha hecho el
colombiano, valiente y digno, muy torero, conduce al novillo por el pitón
izquierdo, le saca uno, dos naturales con clase, pero al tercero no traga, se
revuelve el de Montecillo con mucho peligro. Manoletinas finales para cuadrar
al novillo y colocar una estocada trasera y tendida suficiente para liquidar al
animal. Petición probablemente insuficiente a juicio del presidente que no
concede la oreja. Vuelta al ruedo merecida para el colombiano tras una faena de
mucho arrojo y verdad.
Ya tan solo le queda un
novillo por lidiar. ¡Si le cuentan esto al salir del hotel!. Se va a recibirlo
a porta gayola, pero de pie, a unos metros de la segunda raya y con el capote a
la espalda. Sale “Perezoso” haciendo honor a su nombre, parado, distraído, no
va a por el capote de Juan de Castilla. El de Medellín va a por él, aprieta el
novillo, lo lidia por bajo para someter las acometidas del montecillo, muy bien
hecho a mi juicio, para posteriormente lancear a la verónica sin demasiado
lucimiento pero con mucho valor por la
brusquedad de la embestida, pegando arreones. Buena pelea en el caballo, toma
dos puyazos empleándose, con más castigo el primero. Brillante tercio de
banderillas el que realizan Miguel Ángel Sánchez y Alberto Zayas, pares bien
colocados, en la cara. Brindis del colombiano al público. Inicio de faena por
el pitón derecho, buena serie, con temple, ligando los muletazos, bien
colocado, bajando la mano. Suenan los olés. Extraordinaria resulta la segunda
tanda, el novillo repite, con nobleza y calidad, mete la cara abajo.
Sensacional el toreo con la mano derecha del colombiano, redondos realmente
buenos, hondos. Gran ovación. El pitón izquierdo no es igual, se defiende el
novillo, echa la cara muy arriba, le llega a poner los pitones a la altura de
la mejilla, mira a Juan de Castilla, que no se inmuta, lo aguanta, y el novillo
hace de nuevo por cornear, nuevo susto. Retoma el toreo con la derecha, pero a
estas alturas el novillo de El Montecillo ha desarrollado mucho sentido, sabe
perfectamente de qué va esto y se defiende, aculado en tablas, arreando. La
faena está más que hecha, solo falta culminar con una buena estocada y la oreja
caerá. Mata al hilo de las tablas del 6 de casi entera atravesada que hace
rodar al novillo sin puntilla. Oreja de ley para el colombiano Juan de
Castilla, que tiene papeletas más que suficientes para la sustitución de Luis
David Adame en la novillada del próximo lunes. Ya veremos. De momento, esta tarde, sobre la arena de Las Ventas, tres novilleros de raza, la que ha faltado a los novillos.
Antonio Vallejo
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