martes, 11 de octubre de 2016
Zaragoza, triunfo y dolor
Dos imágenes que resumen a la perfección la tarde de hoy en la tercera de la Feria del Pilar en Zaragoza; la del mexicano Joselito Adame paseando la única oreja cortada en la corrida de Fuente Ymbro y la de la cogida que ha sufrido el sevillano Javier Jiménez al entrar a matar a su primer toro por derecho, volcándose, porque sabía que tenía la oreja en su mano. Dos imágenes de la verdad del toreo, la de la lucha entre un hombre y un animal en la que cualquiera puede salir vencedor, de igual a igual, sin ventajas, en las antípodas de la imagen de espectáculo cruel y macabro que los antitaurinos quieren dar de la Fiesta. Sí, los mismos que ayer y hoy siguen vomitando bilis en las redes sociales deseando la muerte de un niño de 8 años enfermo de cáncer cuyo único y tremendo delito es soñar con ser torero y a quien varias figuras del toreo han brindado un hermoso festival el pasado sábado en Valencia. Realmente despreciable la doble moral de esos antis, pero por desgracia algo que al defensor del menor le debe parecer muy normal, porque que yo sepa aún no ha dicho ni mú al respecto, con lo rápido que salió pidiendo pena de cárcel para Francisco Rivera por publicar una foto con su hija en brazos dando un muletazo a una becerra. Mejor me ahorro calificativos para el tal defensor del menor, no se merece ni el insulto, es muy poca cosa el personaje, un don nadie. Así que mejor vamos a los toros, que es lo que nos gusta y lo que de verdad importa.
Seis toros de Fuente Ymbro, procedencia pura Jandilla, encaste Juan Pedro Domecq, para la tercera del Pilar, cuya lidia y muerte ha correspondido a los diestros Iván Fandiño, Joselito Adame y Javier Jiménez. Toros desiguales de presentación, variados de hechuras, serios y astifinos, y también desiguales de juego, con tres ejemplares de oreja, segundo, tercero y quinto, manejables, con un fondo de bravura y casta, y tres de escasa posibilidades para el lucimiento, los corridos en primero, cuarto y sexto lugar que han correspondido al vizcaíno Iván Fandiño.
Nulas posibilidades para el de Orduña ante tres toros que no acompañaron. Noble y manejable pero sin fuerzas el primero, perdía las manos cuando el vizcaíno le obligaba lo más mínimo. Correcto y con oficio se mostró Fandiño en un trasteo deslucido en el que llevó al fuenteymbro con suavidad y mimo sin que la faena llegara a tomar vuelo ni conectara con los tendidos. Sensacional la estocada con la que lo despachó, lo mejor sin duda. El cuarto no tuvo historia, grandón y muy abierto de cuernas, basto de hechuras y de comportamiento, de embestida bronca al que trató de templar en el capote y en la muleta. Tan solo los lances iniciales de capa y algún natural aislado tuvieron algo de eco en los tendidos. Voluntarioso y firme Iván para matar de certera estocada que pasaporta al toro. Debido al percance de Jiménez al matar al tercero le corresponde a Fandiño lidiar al sexto, otro toro grande y bronco, un ejemplar con complicaciones que embestía con la cara arriba sin entregarse, buscando en cada lance. Y tanto buscaba que acabó encontrando carne hiriendo al vizcaíno en la ingle, un auténtico navajazo el que le propinó al hacer hilo cuando el diestro perdía pasos tras uno de los múltiples arreones del de Fuente Ymbro. No se descompuso y se plantó de nuevo ante la cara del toro dando ejemplo de pundonor y vergüenza torera. Lo mató, que ya es bastante, dolorido y con las carnes abiertas, siendo despedido con una merecida y cariñosa ovación en premio a su entrega.
Decía la semana pasada, hablando de la Feria de Otoño en Las Ventas, que había algunos nombres que bien hubieran ocupado un lugar en los carteles madrileños. Uno de esos nombres que destacaba era el de Javier Jiménez, quien esta tarde ha dejado claro el momento extraordinario por el que atraviesa y su capacidad para estar presente en la plaza de Madrid. El primero de su lote, alto y abrochado de pitones, suelto de salida, sin definirse, no se empleó en los primeros tercios, sin celo en el caballo. Tampoco mostraba fijeza en la muleta que le presentaba adelantada el sevillano pero éste le fue ganado terreno, poniéndole el engaño en la cara, sin quitárselo, para someterlo y sacar una magnífica serie por el pitón derecho que hizo despegar la faena. Firme y templado Jiménez, bien colocado, cargando la suerte, llevando al de Fuente Ymbro muy toreado cuajó una faena de menos a más con muletazos hondos de gran altura a un toro que demostró nobleza pero que se apagó pronto. Fue entonces cuando con enorme decisión y valor se metió entre los pitones, apretando al toro, un arrimón de los de verdad sacando muletazos de donde parecía imposible, de uno en uno, de nuevo bien colocado, firme y poderoso. Importante faena de Javier Jiménez que sabía que la oreja dependía de la espada. Se tiró a matar con todo, pero pincha y resulta prendido de la rodilla derecha, volteado y zarandeado en el suelo, con los pitones rozándole los hombros, la cara y la cabeza, por momentos se mascó de nuevo la tragedia, pero afortunadamente todo quedó en una cornada limpia en la rodilla y el tremendo palizón, siendo operado con éxito en la misma enfermería de la plaza. La cuadrilla recogió una fuerte ovación al abandonar el ruedo zaragozano en reconocimiento a la buena faena del diestro de Espartinas. Esta era su última tarde contratada en España. Seguro que en la temporada americana que ya se inicia y que copará el invierno español tendrá contratos de sobra para refrendar lo que ya es una realidad y que deseamos continúe el próximo año.
Joselito Adame es posiblemente el máximo exponente, la cabeza de puente del toreo mexicano en este momento. Bueno, eso con permiso de su hermano Luis David que viene arreando fuerte. También creo que los hermanos Adame son dos de los nombres que en el otoño madrileño hemos echado de menos. Esta tarde lo ha demostrado con creces Joselito ante el segundo, un toro grande y con mucho volumen, serio, que apretó en la primera vara. El inicio de faena, con un precioso y majestuoso pase de trinchera era solo el anuncio de lo que vendría continuación. Faena con algún altibajo en la que creo que hay que destacar la capacidad de Adame para acoplarse a la embestida del fuentymbro, templado, dándole la distancia y perdiendo los paso necesarios para domar los derrotes del animal al final de los muletazos terminando por sacar dos magníficas series por el pitón derecho con la mano baja y ligazón, así como una tanda al natural con el compás abierto, despatarrado, llevando al toro largo y ligado, faena con emoción y transmisión que culminó con manoletinas ceñidas y un espadazo que valió una oreja. El quinto fue protestado de salida por escurrido de atrás, si bien es cierto que por delante era muy serio. Bonitas y lucidas las verónicas de saludo, rematada con una media de órdago. Una vez más se lució en banderillas Fernando Sánchez que pareó con su estilo y torería habitual al segundo y quinto de la tarde. Sencillamente sublime la manera de colocar las banderillas de Sánchez, cómo va hacia la cara del toro, las manos bajas, despacioso, acompasando el braceo a cada paso, cómo cuadra en la cara y cómo sale andando con la figura compuesta y una chulería que no se puede aguantar, ¡Olé maestro!. Es muy posible que los pocos kilos en el toro que el público ha protestado hayan sido los que han permitido su movilidad y con ello la emoción en la faena de muleta. No entro a juzgar la presencia del de Fuente Ymbro, quizás escasa para una plaza de primera, pero por otro lado está la movilidad, el eterno debate entre el torazo de mucha presencia pero que no se mueve y que llega agotado a la muleta o el toro "pequeño" que se mueve y repite en la muleta. Por supuesto que lo que queremos es el equilibrio perfecto, pero como eso es muy complicado cada uno tendrá preferencias por cada tipo de toro. Por cierto, que este toro de "tan solo" 487 Kg y un par de pitones afiladísimos se llevó por delante a Rafael Limón corneándole en la ingle, lo que demuestra que jamás hay que faltar al respeto al toro, aunque pese "poco". Inicia la faena por estatuarios el de Aguascalientes, tomándole la medida y acompasando los muletazos a lo que pedía la embestida del toro, temperamental y con emoción, andando suelto y muy vivo delante de la cara del fuenteymbro, que apretaba lo suyo. Sensacional de técnica y dotes de mando el mexicano que supo mantener el tono y la conexión con los tendidos a lo largo de todo el trasteo. Lástima que la primera estocada cayera atravesada haciendo guardia, porque de haber matado como al segundo encuentro casi seguro que hubiera paseado otro trofeo. Fuerte y merecida ovación para Adame quien en breve hará las maletas para volver a su tierra natal donde le espera una cargada temporada.
Emoción, triunfo y dolor se han conjugado en esta tarde de toros en Zaragoza. Así es la Fiesta, aunque a muchos les moleste.
Antonio Vallejo
lunes, 3 de octubre de 2016
4ª de Otoño y se acabó
Así es. Cuarta y última de la Feria de Otoño, con algo más de tres cuartos de entrada para ver la corrida de Adolfo Martín, todo un icono en Las Ventas, para la terna Rafael Rubio "Rafaelillo", Manuel Jesús El Cid y Jesús Martínez, Morenito de Aranda en los carteles, en una tarde de agradabilísima temperatura que invitaba a ir a los toros.
Seis adolfos bien presentados, entipados, cinco cárdenos como suele ser la norma Albaserrada y uno negro, el último, todos muy serios, bien armados, alguno quizás exagerado de pitones, como el caso del quinto, muy ofensivo, espectacular, que con 488 Kg presentaba dos leños descomunales. Hechuras bonitas de lámina en general entre las que ha salido un ejemplar de 504 Kg corrido en tercer lugar que en mi modo de entender representa ese concepto tan difícil de definir que es el trapío. Impresionante la ovación que se ha llevado el animal al saltar al ruedo. Toro proporcionado, serio, armónico, bajo, muy bien rematado, muy serio y astifino, todo lo que juzgamos para tratar de definir el trapío. En cuanto a comportamiento sin duda el mejor ha sido el primero, toro noble, encastado y exigente, el quinto se ha comportado con bravura en el caballo, el segundo manejable y con cierta clase, y descastados y sin raza tercero y sexto.
Muy mala suerte ha tenido Morenito de Aranda con su lote. Creo que salvo los delantales de saludo al sexto y la media verónica de remate, poco se puede destacar de su labor. Una pena, porque desde siempre se ha mostrado como un magnífico torero de capa, pero hoy no ha tenido opciones de triunfo con sus dos toros. Se le agradece la brevedad en la faena de muleta al verse claramente la imposibilidad de lucimiento ante el pobre juego de sus oponentes, dos animales sin raza, sosos, que no humillaban, carentes de la mínima emoción. La brevedad en el trasteo y con los aceros lo mejor del burgalés que se ha despedido con silencio en ambos.
El mejor toro de la corrida se lo ha llevado Rafaelillo. Un cárdeno de 555 Kg de muy huenas hechuras y muy serio que ha resultado encastado, noble, pronto y repetidor. Un muy buen toro, sin duda, al que el murciano ha entendido y toreado de maravilla, con mando, siempre por bajo, sometiendo al toro desde los primeros muletazos de tanteo, flexionando la rodilla para sacar al toro hacia los medios con mucho gusto y torería, hasta los redondos templados, ligados y bajos que han sido coreados con olés por los tendidos. Ese ha sido el mejor pitón del toro, por el izquierdo ha bajado un tanto el nivel al protestar más el animal pero por el que Rafaelillo ha sacado un par de naturales sueltos con profundidad. faena de mando, de temple y de gusto la de Rafael rematada con un espadazo que fulmina al de Adolfo. Gran ovación en el arrastre para el toro y fuerte ovación para el torero que se torna en leve división de opiniones cuando saluda desde la raya del tercio. También firme y solvente Rafaelillo frente al cuarto, un toro imponente, abierto de pitones, muy serio, con movilidad pero de comportamiento y embestida desconcertante, acostándose por ambos pitones, exigente, sin duda, que s e paraba, miraba y medía. Aguantó y tragó el murciano una barbaridad, demostrando su madurez y su mando para someter a este toro, logrando incluso a sacar algunos naturales hondos de mucho mérito. Tarde importante de Rafaelillo que una vez más ha dejado patente su capacidad lidiadora, curtida en mil batallas con este encaste y otros de los llamados duros.
Manuel Jesús El Cid es un torero al que he visto en Madrid ni sé las veces, pero han sido muchas, lo que hace un número más que importante de toros matados. Siempre he oído de su "leyenda", de su famosa mano izquierda y, sinceramente, muy pocas, escasas, contadas tardes de la muchas que le he visto ha conseguido emocionarme, no digo ya deslumbrarme. Y ha tenido faenas buenas en Madrid, por supuesto, pero recuerdo así a bote pronto tres, de las decenas de toros que le habré visto. Digo esto porque para mi es un torero sobredimensionado, con más leyenda que realidad, pero seguramente estaré equivocado o habré tenido mala suerte en verle en días de no excesivo lucimiento. Pero esto no significa que vaya a verle predispuesto, con tics fónicos, ni mucho menos, no entiendo a los que tiene sus toreros protegidos y sus odiados, y todos sabemos de que sector de Las Ventas hablo. Y la de ayer era una de las tardes en las que iba escéptico y con dudas de lo que podría ver de El Cid, lo digo sinceramente, como también digo sinceramente que me gustó, le vi mucho más firme, entregado y dispuesto que en otras ocasiones y dejó sobre la arena venteña una imagen de torero sereno, con oficio y conocimiento de los terrenos. Manejable y con nobleza el segundo al que Cid llevó templado en todo momento, destacando una muy buena serie por el pitón derecho cadenciosa, con la mano baja, muletazos largos y ligados, y unos naturales sueltos de gran hondura, yendo la faena claramente de menos a más, sometiendo al toro y poniendo también la emoción que le faltaba al animal que iba algo justo de fuerzas. mató de entera trasera que pasaportó al de Adolfo y recogió una merecida ovación. Ante el imponente quinto, una animal que demostró ser bravo en el caballo y al que colocó un magnífico segundo puyazo Juan Bernal y al que Curro Robles colocó un sensacional par de banderillas, lo recibió con garbosas verónicas ganando pasos y lo llevó en la muleta con clase. Mucho temple le puso en las primeras tandas por el pitón derecho a un toro que humillaba y repetía. Derechazos bajos y profundos que aprovecha El Cid para calentar los ánimos. Por el pitón izquierdo se queda más corto, mide y tiene guasa. Aguanta Cid los parones y no duda en meterse entre los pitones con valentía, dándose un arrimón de los de verdad. Mata de pinchazo hondo y descabello y recibe otra ovación que premia su buena actuación en toda la tarde.
Y se acabó la de Otoño, que nos indica que enfilamos el final de la temporada taurina madrileña y española. Tiempo habrá de hacer balances del año, aún queda un domingo y el día del Pilar para que la plaza eche el cierre y esperemos impacientes la nueva temporada con nueva empresa, que promete mucho. Veremos luego si las promesas se cumplen y cual es la realidad
domingo, 2 de octubre de 2016
3ª de Otoño: Otro Lexatin, por favor
Pocas copas se vendieron ayer en los tendidos de La Monumental madrileña, menos aún Coca-Colas, porque no hubo respiro para tomar un sorbo y, si lo hacías, es más que probable que te atragantaras, y porque no creo que ningún corazón hubiera aguantado un gramo de excitante más. De lo que estoy seguro es que sin reservas de Lexatin se debió quedar ayer la farmacia de la calle Alcalá cerquita de Manuel Becerra para poder asistir la demanda de los que estábamos en Las Ventas, que pasamos la tarde de susto en susto, de sobresalto en sobresalto, de grito en grito pero también de olé en olé, de emoción en emoción y de sueño en sueño, que resumen lo que para mi fue la tarde del mano a mano entre Curro Díaz y José Garrido, dos héroes, dos auténticos gladiadores sobre la arena venteña que, cada uno en su estilo, se jugaron la vida para generar arte.
Poesía y drama, épica y estética, valor y gusto de la mano en una tarde de otoño madrileña que quedará en nuestra memoria como una d ellas grandes. Tarde importante por lo que vimos y también por lo que vivimos y cómo lo vivimos. Muchas veces se ha criticado a la afición madrileña como falta de sensibilidad, otras tantas se ha tildado de injusto, yo el primero, a un sector de la plaza que se autoproclama poseedor de la verdad y los valores eternos de la Tauromaquia, pero ayer toda, absolutamente toda la afición respondió con una sensibilidad excelsa, gran justicia, un comportamiento modélico y una demostración de saber y conocimiento de la Fiesta, valorando y reconociendo el pundonor, las ganas, la entrega y el valor del joven José Garrido, firme y seguro ante sus tres toros, con un grado tal de compromiso que le llevó a salir para lidiar y matar al sexto tras ser empitonado al estoquear al cuarto y ser operado en la misma enfermería de la plaza de una cornada de 10 cm en el glúteo durante la lidia del quinto, todo como si nada hubiera ocurrido, y valorando y reconociendo el arte, el gusto, la clase, la torería, en definitiva, ese pellizco que tiene Curro Díaz y que le hace ser de esos toreros diferentes que enamoran con su muleta, a lo que ayer sumó muchas dosis de valentía, un par que le echó para plantarse delante de sus toros.
Seis toros de Puerto de San Lorenzo, encaste Atanasio-Lisardo. Grandes, muy grandes, alguno demasiado, pesos de 648, 617 y 619 Kg por poner ejemplos, desiguales de hechuras, que por lámina me gustaron primero y sexto, muy Atanasio, pero otros como el segundo, tercero y quinto no me gustaron nada, la verdad, incluso alguno me pareció bastante desproporcionado en cuanto a caja, cara y pitones. Eso sí, toda la corrida muy seria por delante, astifina, muy armada, algo habitual en este hierro. El juego y el comportamiento fue otra historia. Encierro duro y peligroso que en mi opinión estuvo dominado por la mansedumbre, alcanzando la máxima expresión en el sexto, un manso de solemnidad. Mansedumbre que a veces lleva a los toros a la huida y que otras veces, como fue ayer, les lleva a defenderse, revolverse y buscar tras los engaños, dejando patente la sangre Lisardo que llevan dentro. Abantos de salida, sueltos, sin fijeza, ninguno de los seis se ha dejado en el capote, ni uno ha peleado en varas, todos han esperado y cortado en banderillas, en definitiva, mucha mala leche, mucho peligro, unos auténtico cabrones ante los que sobresalieron Díaz y Garrido.
Firme, valiente, decidido, entregado, con inmensas ganas y disposición el extremeño José Garrido en sus tres toros, toreando al sexto recién operado. Torero joven, de los que junto a Roca Rey y López Simón parece ser de los llamados a liderar el futuro de la Fiesta y que en la tarde de ayer dejó patente que está aquí para quedarse. Hecho un jabato estuvo ante sus tres exigentes enemigos, tratando de llevarlos en largo y por bajo, poniéndoles la muleta adelantada y tragando parones y arreones de los tres, despreciando al riesgo, sincero y de verdad, con las ganas de la juventud y la entrega de quien quiere ser figura del toreo. Se ha llevado un palizón de muerte, ha sido corneado y herido, ha pasado las de Caín delante de la cara de los toros pero nada parecía importarle. Muy por encima de sus oponentes creo que ha estado el de Badajoz, más que digno, confirmando lo que desde la temporada pasada viene anunciando. Creo que tiene razones más que sobradas para estar muy contento con su actuación de ayer, que en mi opinión le sirve para salir muy reforzado de Las Ventas.
El jienense Curro Díaz, ya lo he dicho, es de esos toreros diferentes, con duende, con pellizco, de esos que tiene una muñeca mágica y que enamora con su muleta. Primoroso, exquisito su toreo en la tarde de ayer, rebosante de sabor, de gusto, de clase, de temple…magia pura. ¡Pero es que encima se lo hizo a los toros de ayer! que no eran precisamente ursulinas ni hermanitas de la caridad, eran auténticas fieras que medían, se revolvían, cortaban el viaje y echaban la cara arriba en arreones que solo buscaban carne. Menuda paliza se lleva en el tercero, que le prende y le voltea de mantea espeluznante en dos ocasiones y que, para más inri, hace hilo con el de Linares tras entrar a matar viviéndose segundos angustiosos porque veíamos al torero empitonado contra las tablas, dramático, salvándose de milagro para quedar exhausto sentado en el estribo. No creo que el maestro de Linares lo haya olvidado, yo desde luego no, pero él fue el que aquella trágica tarde del 9 de julio recogió de la arena de la plaza de Teruel el cuerpo sin vida de Víctor Barrio. Ayer Barrio estaba en su barrera del cielo gozando al ver torear a Curro y, cuando fue volteado y casi cogido, mandó rápidamente al ángel de la guarda con su capote para protegerle de una cornada, porque sólo así entiendo que no fuera gravemente herido. Pues con todo esto, Curro compuso una bellísima sinfonía de torería en este tercero. Con las condiciones del animal lo llevó templado y por bajo, tragando lo indecible, por ambos pitones, muletazos hondos y profundos, llenos de sabor, olés roncos en los tendidos, emoción a raudales, gusto y más gusto en cada pase, componiendo la figura, desmayada en ocasiones, un canto a la belleza, toreo de maestro, de torero consagrado, toreo de leyenda al que, si le faltaba algo aún tras tantos años demostrando su arte, ganarse el corazón de esta plaza y alzarse con el título de torero de Madrid. Es imposible estar mejor que ayer Curro Díaz en este tercero, haciéndonos soñar con su muleta. Tremenda, intensa y sincera la ovación que recogió con, creo yo, toda la plaza en pie. Importantísima tarde de Curro ayer, demostrando que arte y valor van de la mano y que lo uno sin lo otro no existen.
Y sería muy injusto no hacer una mención especial a los toreros de plata que ayer tragaron también quina para bregar y banderillear a los del Puerto. Tremendo, sensacional, excelente, magistral Montoliú en la brega del quinto, un toro manso a todas luces que olisqueba la arena, que amagaba pero no entraba al capote, haciendo que arrancaba y parándose, desconcertante, al estilo de Cristiano Ronaldo cuando tantísimas veces no sabe qué hacer con el balón y empieza a hacer bicicletitas y movimientos absurdos con el pie que no sirven para nada. A ese toro lo cogió el sevillano, le echó el capote abajo y lo lidió a la antigua, con los pies, corriéndole hacia atrás, sometiéndole por bajo para sacarlo de las tablas y llevarlo hacia los medios donde se vio podido. ¡Olé por Montoliú!, menuda ovación se llevó, muestra de cómo estuvo de sensacional la afición madrileña. De igual manera hay que destacar a Óscar Castellanos con dos muy buenos pares de banderillas al quinto, Antonio Chacón al parear sensacionalmente al sexto y, sobre todo, a "Algabeño" quien puso dos pares extraordinarios al quinto teniendo que responder desmonterado la gran y merecida ovación del público. Enorme el mérito de estos y de todos los banderilleros en la tarde de ayer, porque no era nada fácil colocar los pares a unos toros que esperaban y cortaban la trayectoria, no era nada fácil llegar a la cara del toro, cuadrar entre los pitones y reunir los pares como lo hicieron, para además salir airosos de la suerte. ¡Otro olé por los toreros de plata!.
Lo dicho, tarde cargada de emociones en las que hubiera sido más recomendable tomar una tila después de comer y antes de haber ido a la plaza, además de haber llevado buenas reservas de tranquilizantes. Pero esta es la grandeza de la Fiesta cuando el toro, los toreros y la afición ponen los ingredientes para que nos emocione.
Antonio Vallejo
sábado, 1 de octubre de 2016
2ª de otoño: Román, la verdad por delante
Cuando se está de verdad, cuando se torea sin esconder nada, con la sinceridad que da la juventud y la necesidad de triunfo es muy difícil que no llegue la emoción, máxime cuando enfrente se tiene a dos toros de las características de los dos fuenteymbros que ha estoqueado en la tarde de hoy el valenciano Román. Sincero, firme, decidido y valiente, así creo que se puede calificar o definir a este joven torero, que se ha jugado el tipo ante dos toros con peligro, de esos que, como suele decirse, te piden el carnet de torero. Ni una duda, ni una vacilación, ni un paso atrás ha dado Román ante los arreones, la embestida brusca y rebrincada en ocasiones, con la cara arriba, cortando el viaje, revolviéndose y buscando, sabedores de lo que dejaban atrás, de los dos ejemplares de Fuente Ymbro con los que hoy ha tenido que lidiar. Un par, pero un par bien grande y bien puesto es lo que le ha echado el valenciano en esta tarde de otoño que más se parecía a cualquiera del mayo isidril por la agradable temperatura y la preciosa luz de un cielo azul limpio y un sol radiante. Pero no todo ha sido riesgo y valor en sus faenas, ¡que va!, sino que les ha puesto la muleta adelantada, les ha llevado por bajo, conduciendo la embestida con temple, tratando de alargar los muletazos, pero los dos de Fuente Ymbro tragaban dos, a lo sumo tres pases de cada serie, al tercero o cuarto cortaban y buscaban, eso si no es como en les esto, que directamente se acostaba y medía en cada lance, con la mirada descaradamente puesta en los muslos del matador, que él sí ha sido el que ha tragado, sin enmendarse, sin inmutarse, plantando batalla a sus oponentes en los terrenos en que se lo pedían, dándoles todas las ventajas. Insisto, añadiendo buen toreo, toreo de verdad, llegando a meter en la muleta al tercero para sacar un par de series al natural de muchísimo mérito, pegándole tres naturales hondos que han sido respondidos con sonoros olés por parte de los tendidos. Con estos ingredientes, toros con movilidad, exigentes, con brío, con raza y un torero sincero y entregado es imposible que no se conecte con los tendidos, que no surja la tan traída y llevada transmisión y que no impere la emoción. Ha matado al tercero de estocada entera levemente desprendida volcándose y al sexto de pinchazo y entera fulminante, lo que le ha servido para pasear una oreja merecidísima en su primero, de mucho peso y valor, y una gran ovación a la muerte del sexto que creo hubiera sido de oreja de no haber pinchado al entrar a matar en el primer encuentro. Por supuesto que se le pueden poner peros a la labor del valenciano, lógico por su juventud y sus tan solo dos años de alternativa, que aún le quedan defectos por pulir, que le queda por aprender, lo que quieran, pero hay que ser un tanto mezquino para hacerlo en esta tarde en la que se ha jugado la vida con la verdad por delante. Y los ha habido, los inconformistas de siempre, los sabios puristas, los que tienen que dar la nota, los del 7, siempre los mismos, que han protestado la oreja de ley cortada por el valenciano al tercero con unos gestos y unas maneras impropias de un aficionado con un mínimo de conocimiento y educación. Desconozco el motivo de la protesta, si les ha parecido poco la faena o si han sacado regla, escuadra y cartabón para medir al milímetro la colocación de la espada, algo que hoy me ha dado exactamente igual, que cayera centímetro arriba o abajo me importa absolutamente nada, porque Román ha conseguido emocionarnos. Sinceramente, no sé que demonios quieren, no les entiendo y, además, ¡no quiero entenderles!.
Muy seria, tremenda de pitones en algunos ejemplares, especialmente primero, quinto y sexto, de imponente e impresionante arboladura, más que astifinos, auténticos puñales, variados de tipo, algo desiguales de cara pero en general bien de presentación la corrida de Fuente Ymbro, procedencia Jandilla, encaste Juan Pedro Domecq. Por hechuras me han gustado especialmente el primero y el tercero, cuajados, bajos, hondos, de preciosa lámina. En cuanto a comportamiento bravo, noble y con clase el primero, complicado, temperamental y con genio el tercero, con mucha movilidad y brío el sexto, deslucidos cuarto y quinto. Junto al ya reseñado Román completaban la terna el toledano Eugenio de Mora y el salmantino Juan del Álamo ante tres cuartos de entrada en Las Ventas.
Con mucho gusto, templado, bajando la mano, llevando al toro en largo, ligando los muletazos, ha estado Eugenio de Mora, sacando tandas en redondo de gran hondura y profundidad, faena de clase y sabor, toreo reposado que ha calado en los tendidos por su belleza y calidad ante un ejemplar de Fuente Ymbro que metía la cara con nobleza y bravura, un toro de dulce al que el de Mora ha entendido y ha sabido conducir hasta que se le acabo la gasolina. estoy seguro que si no pincha al entrar a matar habría cortado una oreja, y también estoy casi seguro que la habrían protestado los del 7, por supuesto. Nada, absolutamente nada ha podido sacar del cuarto, un animal deslucido, sin fuerzas ni casta, ante el que se ha justificado en una faena sin mayor sentido y que quizás haya largado en exceso. Pero en el recuerdo nos deja el sabor de su toreo al que abría plaza. Ovación con saludos para Eugenio de Mora en ese primero y silencio en el cuarto.
La otra noticia de la tarde, junto a la verdad y el valor de Román es que Juan del Álamo no haya tocado pelo, y ya es raro, porque cuenta sus actuaciones en Madrid por orejas. Hoy no ha sido posible, y eso que ha tenido en el segundo de la tarde un toro con posibilidades, con notas de bravo, al que lanceó de salida a la verónica con temple y compás, rematando con una preciosa media. De más a menos la faena del salmantino, con algunos altibajos. Mejor las primeras dos series, con el fuenteymbro desplazándose con alegría, en largo, metiendo la cara, muletazos con profundidad y emoción por el pitón derecho. Por el pitón izquierdo baja el nivel, naturales menos limpios, algunos enganchones y la aparición de un molesto viento hicieron el resto para que la faena decayera. A partir de ahí acorta las distancias el salmantino, creo que equivocadamente, y pierde emoción, a la vez que el toro se queda sin fuelle y comienza a cabecear y defenderse sin que la faena ya remonte el vuelo a pesar del tesón y el empeño de del Álamo. Mata de entera trasera y escucha silencio, el mismo que al liquidar al quinto, en el que le ha ocurrido exáctamente igual que a Eugenio de Mora, que no ha tenido oponente, un toro descastado y sin fuerza ante el que lo único que ha podido hacer el salmantino ha sido justificarse, que ya es bastante.
Antonio Vallejo
viernes, 30 de septiembre de 2016
1ª de Otoño: Deslucido arranque
Seis novillos de El Tajo y la Reina, muy bien de presentación, de buenas y parejas hechuras, cuajados, especialmente el primero y el que hacía quinto, muy seria toda la corrida, varios ejemplares pasarían por toros en el 80% de las plazas españolas, con cierta movilidad y nobleza pero deslucidos en cuanto a su juego, faltos de raza y fondo, además de andar muy justitos de fuerza. En mi opinión los tres novilleros han estado muy por encima de los utreros, especialmente el venezolano Vanegas y el sevillano Aguado, que se han encontrado con los dos utreros con algunas posibilidades de triunfo y que han demostrado su capacidad y sus buenas maneras en la cara de los novillos. Nulas opciones ha tenido Rafael Serna ante su lote, dos novillos con cierta nobleza el tercero y apuntes de clase el sexto, que permitieron al sevillano dibujar verónicas con gusto y temple en su saludo capotero, pero que llegaron a la muleta del sevillano sin una gota de gasolina, deslucidos, sosos, sin una pizca de gracia ni de emoción en su embestida. Digno, aseado, pulcro, lleno de ganas y disposición anduvo el sevillano en su regreso a Las Ventas durante toda la tarde pero no tuvo oponentes. Por cierto, regresaba tras su gravísima cogida del pasado 12 de junio. No hubiera estado nada mal que al romperse el paseíllo se le hubiera dedicado una ovación, de esas que toda la vida se han dado a los que se juegan la vida ante la cara de los toros en reconocimiento a su valor, una costumbre muy taurina y que parece que hoy en día se está perdiendo, como tantas otras. Ante eso quien puso la nota emotiva y quien estuvo a la altura fue el propio novillero brindando la muerte de su primero al Dr. Máximo García Padrós, el ángel de los toreros, el que ha salvado la vida de tantos con su extraordinaria labor. Precioso y emocionante el largo abrazo en el que ambos se fundieron.
El venezolano Manolo Vanegas abría plaza ante un precioso novillo, cuajado, hondo, muy serio que salió suelto y sin fijeza y que no se empleó en los primeros tercios. Noble pero soso, justito de fuerzas ante el que el venezolano anduvo firme y templado, con ganas y entrega, poniéndole la muleta y conduciendo la deslucida embestida del utrero con limpieza, pero sin llegar a conectar con los tendidos. Mata de entera desprendida y la cosa queda en silencio. Otra historia ha sido el cuarto, un jabonero de muy buenas hechuras, abierto de cara, tremendamente astifino, muy serio. Lo saluda con dos largas cambiadas de rodillas junto a las tablas del 1, señales inequívocas de la actitud con la que ha venido a Madrid. Novillo con genio, áspero, ante el que había que estar y tragar, que se lo digan si no a Manolo Linejo que ha banderilleado con riesgo y exposición dejando dos muy buenos pares ante un animal que le apretó hacia los adentros. Brinda al público y compone una faena basada en el valor y el compromiso, poniéndose y exponiéndose, tragando los arreones del utrero, aguantando parones y miradas del animal, que buscaba y sabía lo que se dejaba atrás. Muy de verdad ha estado Vanegas ante este exigente novillo, con luquecinas finales y una estocada casi entera en el sitio, volcándose sobre la cara del novillo. Ovación con saludos que me sabe a poco para los méritos del venezolano. Una vuelta al ruedo no hubiera sido premio desmedido, ni mucho menos, pero como decía antes, se están perdiendo viejas costumbres, como la de la valía y la importancia de una vuelta al ruedo en Madrid.
Pablo Aguado ha dejado claras muestras de su gusto como torero, basado en el clasicismo y la estética. Devuelto su primero por inválido corre turno el sevillano y salta el que hacía quinto. Lo recibe con verónicas suaves, meciendo al novillo, con mucho gusto. Bonitas y garbosas las chicuelinas al paso para llevarlo al caballo, todo hecho con torería y magníficas maneras. Saluda en banderillas Angel Gómez tras colocar dos sensacionales pares, clavando con pureza y saliendo del encuentro con torería, recogiendo la merecida ovación. Magníficas sensaciones las que ha dejado Aguado con la muleta, templado, bajando la mano, ligando los pases, conduciendo la embestida del novillo con limpieza, todo bajo un concepto clásico del toreo. Los muletazos finales por alto destilan aroma de toreo bueno, realmente estéticos. Mata de entera traserita y algo tendida para recibir una merecida ovación. Se va recibir al quinto, un sobrero de Ave María, a portagayola. Bueno, realmente se planta de rodillas en el centro del anillo, terreno donde se le dan todas las ventajas al novillo, que desde que asoma por la puerta de chiqueros tiene tiempo de pensar, medir y decidir cómo prende al novillero, como así ha sido. Tremenda la paliza que se ha llevado Aguado, quien milagrosamente se ha salvado de ser corneado hasta en tres ocasiones. Demostración de arrojo y valor por parte del sevillano que se repone del palizón y se planta ante la cara del novillo, un animal con mucho genio, de embestida brusca y descompuesta. Más no se le puede pedir a Aguado, que no ha renunciado a su concepto del toreo ante el bronco y áspero comportamiento del utrero, un animal ante el que no era nada fácil estar y al que ha tratado de llevar siempre con la muleta adelantada, con temple y mano baja. Sensacional el sevillano, exponiéndose, demostrando que además de gusto tiene valor y mucha entrega. Mata de entera trasera que hace doblar al novillo. Recoge otra merecida ovación en reconocimiento a su meritoria labor.
Novillada, por tanto, deslucida por el juego del ganado pero que nos ha permitido ver a tres novilleros que han venido a Madrid plenos de entrega y compromiso y que han dejado patentes sus buenas maneras y su valor. Es lo mínimo que se les puede pedir, que vengan como se ha dicho toda la vida "en novillero". Y así creo que ha sido.
Antonio Vallejo
jueves, 29 de septiembre de 2016
Otoño en Madrid
La temporada sigue avanzando con paso firme. Atrás queda ya el verano, ese que se inicia taurinamente con la feria de Hogueras en Alicante allá por finales de junio, que tiene un primer punto álgido con los sanfermines y que camina por toda la geografía española sin parar durante los meses de julio y agosto. Raro es que alguna provincia española, en las que exista la libertad, por supuesto, que no tenga toros en estos meses. En aquellos lugares donde la antiespañola tiranía prohibicionista podemita impone sus terribles normas no disfrutan de la Fiesta, pero creo que es algo a lo que un día venceremos y volverá a reír la primavera, al menos la taurina. Como decía, Santander, San Sebastián, Cuenca, Almería, Huelva, Málaga, El Puerto de Santa María…. por nombrar solo algunas de las más relevantes de España, junto a Nimes, Arles, Beziers y otros cosos franceses, pueblan el calendario taurino veraniego, que tiene su máxima expresión en las Corrida Generales de Bilbao y que son las que habitualmente marcan el devenir de las ferias otoñales. Otoño que inaugura Sevilla con su extraordinaria Feria de San Miguel en la que han reunido a las máximas figuras y en la que hemos visto a un Sebastián Castella demostrando lo que ya sabíamos y habíamos visto hace unos días en Nimes, que está en un momento cumbre, en un grado de madurez y de reposo torero que enamora, y a un José María Manzanares desplegando todo su arte, su toreo templado y elegante, pura belleza, gustando y gustándose. Un otoño que va a continuar Madrid con su Feria de Otoño cuyas puertas se abrirán en escasas horas y que a primeros de septiembre presentó sus carteles.
Una novillada y tres corridas de toros compone esta edición 2016 de la Feria de Otoño en Las Ventas. Esta misma tarde de hoy jueves 29 de septiembre se lidiará una novillada de El Tajo y La Reina, hierros pertenecientes a la ganadería de José Miguel Arroyo "Joselito", para los novilleros Manolo Vanegas, Pablo Aguado y Rafael Serna. Un venezolano, Vanegas, y dos sevillanos que componen un atractivo cartel tanto por las reses, recordemos el buen juego que han dado ya en Madrid los novillos de Joselito, como por los integrantes de la terna, los tres encaramados a los puestos más altos del escalafón novilleril. El venezolano, actual número uno del escalafón y cuya carrera se ha desarrollado sobre todo en plazas francesas en las que goza de un gran cartel sabe lo que es tocar pelo en Madrid al cortar una oreja a un sobrero de Aurelio Hernando en julio de 2015. Junto a él los sevillanos Pablo Aguado, quien el pasado mes de abril dejó una gratísima impresión en Las Ventas ante novillos de Sánchez Herrero por su gusto y sus maneras reposadas, dando una vuelta al ruedo en su primero y escuchando ovación con saludos en su segundo, y Rafael Serna, quien sufrió una gravísima cogida el 12 de junio de este mismo año al entrar a matar a su segundo novillo de Guadaira, en una tarde complicada en la que se lidiaron utreros que en la prácticamente totalidad de plazas hubieran pasado por toros, lo que suscitó gran polémica en su momento y generó grandes debates en la afición y la crítica taurina. Veremos esta tarde como sale, pero desde luego que, sobre el papel, argumentos más que suficientes hay para ir a la plaza.
Por lo que respecta a las tres corridas de toros que completan esta Feria de Otoño se puede opinar mucho, largo y tendido. Sinceramente me da cierta pena no ver a ninguna de las figuras anunciadas. Probablemente no sea fácil traer a Madrid a los que la semana pasada torearon en Sevilla, a los Castella, Manzanares, Morante, López Simón, Ureña, pero si La Maestranza ha logrado hacer de su Feria de San Miguel un ciclo de primera categoría, ¿por qué no Madrid?. Es cierto que el cartel del sábado con el mano a mano entre Curro Díaz y José Garrido ante toros de Puerto de San Lorenzo cuenta con enorme atractivo, tanto por el ganado, corrida triunfadora en las Corridas Generales bilbaínas, como por ambos diestros, el jienense Díaz por su gusto y su arte, al que conocemos y queremos en Madrid y al que ya hemos visto triunfar en esta plaza, y el pacense Garrido que reventó la semana de toros de Bilbao descerrajando su puerta grande con un toreo de gran dimensión. La tarde del sábado, sin duda, reúne los máximos atractivos para el aficionado. Tampoco me parece que desentone la elección de los toros de Fuente Ymbro y, sobre todo, Adolfo Martín para las otras dos tardes de toros, la del viernes y el domingo. Otra cosa más discutible son los nombres que se anuncian. El salmantino Juan del Alamo es uno más de esa nueva generación de toreros que viene pegando fuerte y que cuento entre mis debilidades. No en vano se cuentan sus actuaciones en Madrid por orejas, estando a milímetros de abrir la puerta grande de Las Ventas al menos en tres ocasiones de no haber marrado con los aceros. Si a Garrido le embisten los de Fuente Ymbro puede armar el lío padre. No tengo nada contra Eugenio de Mora y Román que completan la terna ante los fuenteymbros, pero no me hubiera importado nada haber visto en los carteles el nombre de David Mora, Paco Ureña, Javier Jiménez, repuesto ya de la terrible cogida el 8 de julio en San Fermín que le fracturó vértebras cervicales y que fue capaz de estoquear ¡y de qué manera! sus dos toros y que ha toreado en Sevilla a las mil maravillas dando muestras de un toreo templado y puro de muchos quilates, o el recién doctorado en Nimes Luis David Adame. Son solo nombres por decir alguno de los que no sean figurones, que como ya he dicho no me hubiera importado ver este fin de semana en Madrid. Si lo que se quiere es dar cabida a toreros que, por decirlo, se hayan ganado el venir a las Ventas fuera de la travesía del desierto que suponen los domingos veraniegos, bien podrían haber valido estos nombres, tanto para matar la corrida de fuente Ymbro como la de Adolfo, que correrá a cargo de Rafaelillo, El Cid y Morenito de Aranda. Rafaelillo se jugó la vida ante los Miuras en San Isidro y cuajó una enrome faena al natural a su primero, faena de premio gordo que se escapó con la espada, por lo cual me parece perfecto su inclusión en la corrida del domingo. Morenito de Aranda es un torero que lleva una buena temporada, le conocemos bien y sabemos de su valía, y Manuel Jesús El Cid ya sabemos lo que es, la leyenda de la mano izquierda y poco más, al menos para mi que he debido tener muy mala suerte porque en tantos años y tantos toros que le he visto matar podría quedarme con dos o tres. Una día ha sido pro la espada, otro por el viento, otro por no sé qué, pero siempre le he considerado un torero sobredimensionado y al que estoy esperando ver de verdad en Madrid. Sí, ya sé que indultó a Madroñito, un sensacional toro de Adolfo Martín en julio en Santander, pero es que a ese toro la inmensa mayoría del escalafón le hubiera toreado de maravilla, dicho sea con respeto. A lo que voy, que en la tarde del domingo, frente a los adolfos, no me hubiera importado nada haber visto a Paco Ureña, Javier Jiménez o Luis David Adame, nombres que en mi opinión bien se merecen venir a Madrid. Pero todo es discutible, por supuesto.
Lo que importa es que esta tarde se inaugura una nueva Feria de Otoño y que iré a los toros con la ilusión de siempre. Luego saldrá lo que salga y hablaremos de triunfos, de broncas, de toros desaprovechados, de los que embisten, de los que no, de los bravos y de los mansos, pero hablaremos de toros, que es lo principal. Así que Dios reparta suerte y que disfrutemos de cuatro intensos días de toros.
Antonio Vallejo
sábado, 17 de septiembre de 2016
Sebastián Castella: Cumbre en Nimes
Gracias a Dios, los números, las matemáticas y el arte no tienen nada que ver. Si fueran lo mismo hoy diríamos que Sebastián Castella se ha encerrado en el Coliseo de Nimes con seis toros y ha cortado dos orejas. Pobre estadística, diría alguno. Y, dicho así, cualquiera que se acercara a leer sobre la corrida de esta tarde en tierras francesas, posiblemente no lo haría salvo que fuera un buen aficionado, incluso más de uno pensaría en un "fracaso" del torero, cuando ha sido precisamente todo lo contrario, una gran tarde de toros con un matador que ha estado cumbre, haciendo todo, absolutamente todo, bien, muy bien me atrevería a decir, aunque quizás una tarde más para aficionados que para público general. Y hoy, quienes no hemos tenido la suerte de poder estar allí, hemos podido disfrutar de lo que en Nimes ha ocurrido gracias a la sensacional retransmisión de Toros Tv, gracias al extraordinario trabajo de los Manolos, Molés y Caballero, que consiguen que nos sintamos como en la plaza aún estando en el salón de casa, tal es el conocimiento de los toros que derrochan y la manera de retransmitir y transmitir la emoción de la Fiesta con sus certeros comentarios. Es impagable la labor que el equipo del antiguo Canal Plus Toros, ahora Toros Tv en Movistar, están haciendo en favor de este Arte. Con Manolo Molés al frente, David Casas, Germán Estela, Manolo Caballero, Emilio Muñoz y César Rincón, Máximo Pérez "Maxi"y una excelente realización, hacen en cada retransmisión las delicias de los aficionados y nos traen a casa los toros en directo desde las plazas y ferias más importantes de España, Francia y América, y van más de 100 retransmisiones en lo que va de año, un auténtico lujo, como el de hoy.
Volviendo a Nimes, en esta otoñal y ventosa tarde de septiembre, lo que hemos visto tiene mucho, pero que mucho valor para el aficionado. No solo porque Sebastián Castella haya apostado fuerte por una encerrona con seis toros, algo que, como siempre he dicho y mantengo, está al alcance de muy pocos y hay que ser una gran figura del toreo para salir airoso del trance, hay que tener muchos recursos y muy variada tauromaquia en la cabeza para mantener el tono, el nivel y la atención de los tendidos ante seis astados, y el de Beziers ha demostrado ser un figurón del toreo, sino porque además lo ha hecho ante ejemplares de Adolfo Martín, encaste Albaserrada, todo un reto, nada de Domecq, con la cantinela de siempre de encaste bonachón, facilón, apto para figuras, bla, bla, bla, para que nadie pueda ponerle un pero. ¡Ah! que casi se me olvida, y con el añadido de hacerlo en Nimes, de primera, plaza que, si mi memoria no me falla, es junto a Las Ventas y la México las únicas del mundo en las que se confirma alternativa. Más no se le puede pedir a Castella.
Así que con todos estos condicionantes es normal que los tendidos del Coliseo nimeño registraran un lleno absoluto. 14.000 aficionados, escuchen los antirtaurinos, ¡14.000!, alguno más de los 5.000 procedentes de toda España que la pasada semana consiguieron reunir en Madrid en una manifestación que consideraron un éxito, o al menos así debieron considerarlo las televisiones que en sus informativos le dedicaron un tiempo desproporcionado para la insignificancia de tal manifestación. Una vez más se retratan la inmensa mayoría de los medios de comunicación, en manos de la izquierda sectaria.
Corrida muy seria, bien presentada, muy pareja en cuanto a hechuras y pesos, en tipo, acorde a la categoría de la plaza, bien elegida en el campo, sin duda, la que ha traído Adolfo Martín a Nimes, y que se ha comportado en la línea del encaste Albaserrada, con las complicaciones propias de estos toros, pero también con lo bueno que tiene cuando rompen en la muleta, algo que ha sido posible gracias a la lección de toreo que ha dejado Castella sobre la arena nimeña. Digo lección porque, sinceramente, creo que así ha sido. El toreo dicen que es parar, templar y mandar, y eso es lo que Castella ha hecho. Ha parado los arreones y el genio de varios de los toros lidiados, por ejemplo, el tercero, encastado, muy complicado en los primeros compases de la faena, el quinto y el sexto, exigentes, a los que había que entender muy bien, todos ellos toros que en otras manos se hubieran ido sin mostrar lo que realmente llevaban dentro. Ha templado, ¡y de qué manera!, cada muletazo, poniendo la tela en la cara de los adolfos, con una suavidad y una despaciosidad inmensa para embeber al toro de los engaños y conducir su embestida con templanza infinita. Y ha mandado, ha dado una clase magistral de poderío, al someter a sus oponentes y hacerles pasar por donde él quería, no por donde querían hacerlo haciendo gala de su casta y su genio. Por todo eso digo que ha dado una lección. Bueno, por eso y porque además ha toreado por bajo a los seis, dándoles la distancia que precisaban y las pausas que pedían, midiendo las faenas para no pasarse de tiempo, con inicios repletos de clase, elegancia y torería, como el emocionante prólogo del segundo, al hilo de las tablas, los doblones del tercero y los primeros muletazos al quinto sentado en el estribo de la barrera, dibujando después series en redondo ligadas, profundas, arrastrando la muleta, derramando sobre la arena un toreo al natural al tercero de una hondura inenarrable, pases cambiados por la espalda marca de la casa y alardes de valor y riesgo cuando los de Adolfo se quedaban sin fuelle y acortaba las distancias el de Beziers para meterse entre los pitones, estático, vertical, recordando al gran Paco Ojeda. De verdad, hemos visto a un Castella pletórico, en figura, dando toda la dimensión de su toreo, extraordinario, en plena madurez. Técnica, conocimiento del toro y de los terrenos, poderío, entrega, arrojo, valor, belleza y armonía han estado presentes en las seis faenas. Repito, para mi modo de entender, una lección.
Y para acabar de culminar la fiesta, las cuadrillas se han sumado al espectáculo. Muy bien todos los integrantes de las mismas en la lidia y la brega y, algo a lo que no desgraciadamente no estamos acostumbrados a ver, ¡se han picado bien los seis toros!. Increible haber vuelto a disfrutar con la emoción y la belleza del tercio de varas. Hacía mucho que no veía picar así, en serio, dando distancia a los toros, picando arriba, casi siempre delantero y sin rectificar, midiendo el castigo que cada toro requería, sensacional. Destaco el tercio de varas del cuarto que ha entrado en largo y con excelente tranco al caballo que con maestría montaba Gabin Rehabí, extraordinario, ¡cómo ha picado el francés!. Este tercio, cuando se hace bien es, además de fundamental para la lidia, de una belleza extraordinaria. Es una pena que en la gran mayoría de las corridas se haya convertido en un molesto e incómodo trámite que hay que cumplir, pero los tiempos modernos nos llevan a eso. Y no puedo pasar sin destacar a tres toreros de plata que esta tarde han banderilleado a las mil maravillas: José Chacón, Marco Leal y Morenito de Arles. Todos los pares de la corrida se han colocado con limpieza y torería, pero lo de estos tres buenos subalternos ha sido de nota, ejecutando la suerte con torería, llegando a la cara del toro para reunir y clavar con pureza, recibiendo la fuerte ovación del público y saludar desmonterados para así agradecer el reconocimiento de la entendida afición nimeña, a la que hay que darle no un diez, sino una matrícula de honor por su exquisito comportamiento y su demostración de conocimiento, seriedad y respeto por la Fiesta. Desde la tremenda ovación con todos los espectadores en pie al arrancar el paseíllo, la no menos tremenda ovación para Castella antes de saltar el primero de la tarde, hasta la cariñosa ovación al despedirse y abandonar el coso, los aficionados que han llenado las localidades del Coliseo se han mostrado como eso, grandes aficionados, sabiendo en todo momento valorar en su justa medida lo que ocurría sobre la arena, reconociendo el valor y el mérito de lo que veían pero a la vez siendo ecuánimes en el premio, sin dejarse llevar por sentimentalismos ni triunfalismos, un auténtico ejemplo del que debiéramos tomar nota en mucha solazas de España. ¡Olé por ellos!.
Y, después de todo, alguien podría pensar y cuestionar que Castella "solo" ha cortado dos orejas, una al segundo y otra al quinto, que ha matado mal y se le han escapado al menos tres más. Pues sí, es cierto, así ha sido, negarlo sería absurdo, pero me da igual. Lo que he visto esta tarde, lo que Sebastián Castella ha hecho esta tarde, su toreo y su arte, me ha llegado y me ha llenado. Vuelvo al principio, el arte, a Dios gracias, ni son números ni se puede medir, y el toreo es Arte. En la adorable biografía que allá por el año 2000 escribió Antonio Burgos sobre el Maestro Curro Romero decía el Faraón de Camas que las orejas son para los matarifes. Pues eso.
Antonio Vallejo
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