domingo, 5 de febrero de 2017

ENRIQUE PONCE: Hasta el infinito…¡Y más allá!


El diccionario se queda corto, no encuentro calificativos para describir y expresar lo que sentí esta pasada madrugada al ver la enésima aunque penúltima faena de antología, faena para la historia, faena de otra galaxia, faena sublime, faena de cátedra, faena de locura, faena de éxtasis, faena cumbre…. de Enrique Ponce. De todas esa maneras he visto recogida en diferentes medios de comunicación tanto taurinos como generalistas la manera de referirse a la nueva obra maestra del que considero ya, y sin ningún rubor, el mejor torero de la historia. Penúltima, insisto, porque el maestro de Chiva aún nos tiene reservadas más tardes de ensoñación torera en la que abrirá de nuevo la caja de los sentimientos y nos llevará, como dice Buzz Lightyear, el personaje de la película Toy Story, "hasta el infinito y más allá", descubriéndonos un universo torero que no tiene fin en su capote y su muleta. No se me ocurre mejor forma de describir lo de ayer en La Monumental mexicana que esa frase, el infinito de un Maestro que el pasado 11 de octubre cuajó en Zaragoza lo que calificamos en su día como obra cumbre de su carrera y que ayer volvió a superar todos los registros del Arte, si es que el Arte se puede medir. Y lo hizo en La México, la plaza más importante de América y, junto a Las Ventas, del mundo, a las que recordemos que hay que ir a confirmar alternativa, tal es su magnitud dentro de la Fiesta. Y lo hizo el día en que otro maestro, Eulalio López "Zotoluco", el máximo exponente del toreo azteca en los últimos 20 años, decía adiós a una carrera plagada de éxitos, el día de su adiós a los ruedos. Y lo hizo con La Monumental por fin hasta arriba, con unos tendidos llenos de una afición que enloqueció con el toreo sublime, exquisito y elegante del Maestro Ponce. Una afición que ayer también tenía que haber salido a hombros por la Puerta Grande, una afición de matrícula de honor que nos dio una lección de conocimiento, educación, saber estar y sensibilidad de la que debiéramos tomar nota en España, concretamente en las Ventas. Ayer la afición mexicana contribuyó a hacer aún más grande la Fiesta, ¡olé por ellos!.
Corría el segundo de la tarde, de nombre Venadito, al que recibió Ponce con verónicas llenas de clase y gusto, templadas, acariciando al toro, con suavidad y dulzura, con una elegancia natural en el galleo para llevar al toro al caballo, rematando con una media de cartel, de belleza máxima. Tanta belleza como la que se desprendió de las chicuelinas desmayadas, con los hombros bajos , lentísimas, en un quite inolvidable rematado con una revolera que puso en pie a los tendidos. No podía ser de otra manera, Enrique brindó su toro al maestro Zotoluco. Siempre lo he dicho y lo mantengo, el Ponce torero y el Ponce persona son superlativos, un hombre íntegro dentro y fuera del ruedo. Ya lo había demostrado al romperse el paseíllo. El público pedía con fuerza que ambos matadores salieran al tercio a saludar. Enrique cedió ese honor a quien realmente lo merecía en la tarde de ayer, a quien se despedía de los ruedos, aquel de quien era la tarde y que debía recabar todo el protagonismo, quedándose él en un segundo plano, discreto, elegante, como es Ponce. Hace unas semanas he tenido la oportunidad de conocer y confirmar la categoría humana de Ponce quien se desplazó hasta a Madrid en plenas Navidades para visitar a alguien a quien tiene mucho aprecio, otro hombre íntegro que atravesaba un momento crítico de salud y con el que comparte algo que hoy en día está en desuso, la fidelidad a unos principios y unos valores. Esa es la dimensión del Maestro, más allá de los toros. El inicio de faena es torerísimo, por bajo, relajado, trincherazos exquisitos llevando al toro en largo, temple absoluto en su muleta. Ruge La México y se pone patas arriba con la primera tanda en redondo, desmayado, templado, lento, en largo, enroscándose  al toro, con un toque final de muñeca sublime, una auténtica maravilla. Yo no había visto jamás algo como lo que ocurrió en esos inicios de faena, la plaza en pie gritando ¡torero, torero!. ¡Y no había hecho más que empezar!. A partir de ahí la locura, el delirio, el éxtasis, ¡cómo sonaban los olés!. Ponce con la figura erguida, pasándose al toro enroscado a su cintura, desmayado, relajado, toreando para todos pero, sobre todo, toreando para él, disfrutando, con una suavidad y un ritmo inconmensurable. Los cambios de mano son infinitos, los naturales hondos, el toreo celestial. En su muleta toda una tauromaquia, colocación, distancia, altura, temple, largura, expresión, improvisación, elegancia y, como no, técnica y conocimiento. Nueva antología del valenciano, nueva lección magistral, penúltima cátedra de Ponce, ante un toro bueno, noble y repetidor, pero al que le faltaba un punto de casta que en otras manos quizás hubiera hecho irse abajo la faena. Por eso creo que aún es mayor el valor de lo que hizo Ponce, más allá de lo puramente estético. Belleza y pasión que alcanzó la estratosfera con las poncinas finales, eternas, una trinchera y un cambio de mano que vuelven aún más locos a los aficionados, si es que eso era posible a esas alturas, que no paraban de gritar ¡torero, torero!. Nunca he visto a Ponce tan relajado, todo en él surge de manera natural y elegante, como he señalado antes se le ve disfrutar y con ello nos hace disfrutar. Todo estaba hecho, faltaba rematar. No lo dudó Ponce y entró a matar recto para dejar un estoconazo arriba que hizo rodar sin puntilla a Venadito. Dos orejas y petición de rabo - yo se lo hubiera dado, sin ninguna duda - y una vuelta al ruedo apoteósica en medio del delirio general.  Faena redonda, rotunda,  histórica que quedará en el recuerdo de todos…hasta la próxima.
De no haber sido por la espada, el reinado de la faena a Venadito hubiera durado un toro, porque en cuarto lugar saltó al ruedo de La México Tumba Muros, un ejemplar de Fernando de la Mora, hierro titular del encierro, descompuesto y suelto de salida, con la cara alta, sin humillar y que no se emplea en el capote. Lo lidia más que torea Ponce. Sin fijeza, se va suelto, a su aire, al caballo, derribando al picador de manera aparatosa. No presagiaba nada bueno el comportamiento de Tumba Muros, pero enfrente estaba la muleta de un Maestro dispuesta a tumbar, a derrumbar, todos los muros y barreras de la lógica taurina.  El Maestro de Chiva inicia la faena flexionando las rodillas, elegante y estético, junto a las tablas, tirando del toro para ir metiéndolo en la muleta. Toro reservón, que mide y echa la cara arriba, complicado, al que Ponce va sometiendo y metiendo en los vuelos de la muleta a base de técnica, de temple y de muñeca, ¡enorme Ponce!, enroscando al toro a la cintura, metiendo los riñones para finalmente embarcarlo en la muleta. Lección de mando y poder que acusa Tumba Muros, acobardado, se raja y busca las tablas. Allí le planta cara el Maestro y en esos terrenos comienza la que va a ser una sinfonía del toreo auténticamente maravillosa. Una tanda por el pitón derecho templada, ligada, desmayando los muletazos, con los pitones cosidos a la tela, sin quitarle el engaño de la cara, para culminar con un cambio de mano majestuoso, eterno, que desata de nuevo la locura absoluta en los tendidos. Se suceden los muletazos por ambos pitones, cada cual mejor al anterior, los olés resuenan como pocas veces se habrán oído, el clamor de ¡torero, torero! es contínuo, muletazos eternos, algunos hasta 360º, cambios de mano, trincherazos, faena impensable, a un toro rajado y manso que solo quería huir del poderío de Ponce, pero que siempre se encontraba con la muleta ofrecida por el Maestro de Chiva en el hocico. ¡Cómo sería que al final de la faena trató de saltar al callejón huyendo de tanta demostración de mando y técnica!. Si en el segundo fue apoteósico, en este cuarto lo fue elevado a la enésima potencia por el mérito de torear de esa manera, con ese temple y esa belleza a un animal de las características de Tumba Muros. Los adornos finales, de nuevo flexionado, como al inicio de faena, son un canto a la estética más pura, una oda a la belleza suprema, poesía de verdad, torería en su máxima expresión. De nada importaron los pinchazos repetidos y los dos avisos hasta que el toro dobló las manos, los aficionados en pie, rompiéndose  a aplaudir, pidieron la vuelta al ruedo del Maestro, que resultó apoteósica y tremendamente emotiva, quizás aún más que la del segundo. ¡Ole, ole y mil veces ole por la afición mexicana!, ¡qué lección nos han dado!. Vieron Arte, gozaron del Arte, soñaron con el Arte y valoraron el Arte y con su actitud hicieron inmensa nuestra Fiesta. Ni un pito, ni un reproche por el fallo con la espada, tan solo reconocimiento y entrega a un torero de época, de historia, ¡qué digo! me quedo corto, ¡el mejor de todos los tiempos!. Dos orejas y rabo se merece la afición mexicana por su magnífico comportamiento en la tarde de ayer, sabia y justa, un ejemplo a seguir. ¡Gracias!.
Espero que me perdonen los aficionados mexicanos que se asoman a este blog. Ya sé que la tarde de ayer era la de la despedida de los ruedos del maestro Zotoluco, pero la actuación de Ponce eclipsa casi todo y no puedo evitar contar lo que vi y lo que sentí al ver triunfar de manera tan rotunda a Enrique. No tuvo nada de suerte Eulalio López con sus tres toros. Cortó una oreja de mucho peso al tercero, un toro en el que desplegó toda su tauromaquia de poderío y vergüenza torera, entregado, con un pundonor inmenso, siempre poniendo la muleta adelantada y tratando de llevarlo en largo y por bajo. Solo sirvió el pitón derecho y por ahí surgieron los mejores muletazos abriendo el compás, despatarrado, bajando la mano y alargando el viaje, con un cambio d emanó excelente y unos pases de pecho antológicos para rematar las series. Mató de certera estocada y paseó una oreja más que merecida. Pocas opciones dio a Zotoluco el que abrió plaza, un toro que no rompió en ningún momento y al que el mexicano cuidó y mimó hasta límites máximos. Faena pulcra, cargada de técnica, templada, pero que no llegó a tomar vuelo por lo deslucido del animal. Algo similar ocurrió con el toro que hacía quinto y cuyo nombre venía que ni pintado para la ocasión. El toro con el que Zotoluco cerraba su carrera como torero llevaba por nombre Toda Una historia. Dispuesto y enrabietado con el capote lo recibió con chicuelinas garbosas a manos bajas rematadas con una revolera preciosa, sensacional saludo capotero que hacía soñar con algo grande  a tenor de como metía la cara el de Fernando de la Mora. Pero fue tan solo un espejismo porque el animal se rajó a las primeras de cambio. Tan solo el inicio de faena junto a las tablas con ambas rodillas en el suelo y el molinete para ligar una tanda por el pitón derecho templada, con mucha clase y torería, junto a otra al natural con muletazos hondos que hicieron sonar los olés con fuerza aguantó el toro. Se vino abajo el de Fernando de la Mora, todo ello al son de las notas de "Las Golondrinas", imprimiendo al ambiente un tono de melancolía muy propio de esa tierra ante el que Zotoluco claudicó por momentos derramando alguna que otra lágrima mientras toreaba. Sin duda vivimos momentos sumamente emotivos durante ese quinto toro. Los referidos compases de "las Golondrinas" acompañando los lances de Zotoluco, el emocionado brindis a su mujer y sus dos hijos y, por encima de todo, el momento en que su hijo Álvaro le cortó la coleta en medio de una atronadora, sentida y emocionare ovación. Momentos de máxima intensidad emocional a los que se sumó con elegancia y cariño Enrique Ponce, fundiéndose en un prolongado abrazo en las rayas del tercio, un abrazo sentido, un abrazo de amigo, un abrazo de verdad. Debo decir que veo con cierta envidia la manera que tienen en México de despedir a sus figuras, a todas ellas en La Monumental, reconociéndoles su trayectoria, en tardes inolvidables. La imagen de los dos matadores saliendo a hombros, uno por haber cortado dos orejas y el otro por su extraordinaria carrera, son un auténtico ejemplo de lo que debe ser la Fiesta, lejos de la crispación, el falso purismo y la intransigencia absurda que tantas tardes sufrimos por parte de un sector de aficionados que debieran replantearse algunas actitudes nada beneficiosas para el futuro de este Arte que tanto amamos.
¡Viva el toreo!

Antonio Vallejo

Ganas de toros en Valdemorillo


Se notaba en el ambiente previo a la corrida. Tarde fría, despacible, lluviosa y ventosa, totalmente invernal, la de hoy en Madrid. A pesar que la climatología no invitaba precisamente a moverse y menos a ir a los toros ha resultado justo todo lo contrario. Muchas ganas de toros en la localidad madrileña de Valdemorillo, muchas ganas de toros en general en la afición madrileña que hasta esa localidad se ha desplazado par llenar en algo más de tres cuartos los tendidos de la cómoda y coqueta plaza cubierta de Valdemorillo. De no haber sido por las cualidades de la plaza el festejo de esta tarde se hubiera suspendido o hubiera sido un infierno tanto para los toreros como para los aficionados por el viento, el frío y la lluvia. Quizás debiera servir como ejemplo y empezar a plantearse muy en serio estudiar la manera de cubrir y proteger de las inclemencias del tiempo las plazas de toros. Resultaría muy beneficioso para el espectáculo y todos saldríamos ganando sin perder un gramo de pureza en la Fiesta.
Está claro que si uno encuentra comodidades para ver toros va a acudir a la plaza, pero si no se le ofrece un cartel atractivo no sirve de nada. En Valdemorillo se han reunido ambas condiciones, y el resultado ha sido más que notable. Seis toros de la ganadería madrileña de Monte la Ermita, procedencia Torrestrella, la mítica ganadería creada por D. Álvaro Domecq Díez en 1954, magníficos de presentación, de buenas hechuras, armónicos, muy serios, amplios de pitones pero sin exageraciones por delante, una corrida digna de una plaza de primera por peso y trapío en mi opinión  destacando el quinto, un auténtico tío que, el segundo y el cuarto. En cuanto a comportamiento creo que hay que destacar al primero por su fondo, nobleza y clase, el quinto por bravo y calidad y el cuarto, bueno pero que duró poco. Para lidiar este encierro una terna realmente atractiva, la compuesta por Manuel Jesús El Cid, Luis Antonio Gaspar "Paulita" e Iván Fandiño. Así es fácil comprender el sensacional aspecto que han presentado los tendidos de Valdemorillo y lo bien que lo hemos pasado, porque ante todo, repito, había muchísimas ganas de ver toros en Madrid. Por cierto, tarde en la que la afición no ha olvidado lo que hace un año ocurrió en esta misma plaza. En febrero de 2016, en esta misma feria, Víctor Barrio cortó dos orejas a un toro de Cebada Gago y resultó triunfador de la Feria de San Blas y la Candelaria del pasado año. Imposible era, por tanto, apartarlo de nuestra memoria. Un azulejo descubierto en el patio de cuadrillas en los previos de la corrida y una pancarta en un tendido así lo recordaban. En una contrabarrera han visto la corrida el padre y la hermana del torero segoviano, visiblemente emocionados, especialmente en el momento en que Fandiño le ha brindado el sexto de la tarde al padre de Víctor. 
El triunfador de la tarde ha sido el zaragozano Paulita, torero muy querido en Valdemorillo y que ya sabía lo que es salir a hombros en esta feria, algo que consiguió en 2014 al desorejar a un toro de Cebada Gago, dándose la casualidad que también estuvo presente el pasado año precisamente compartiendo cartel con Víctor Barrio. Mucho me ha gustado el aragonés en esta tarde, tanto por su entrega como por su toreo. Muy firme ante el primero de su lote, un toro deslucido, descastado, que no humillaba y que se defendía echando la cara arriba, sin opciones, de embestida descompuesta, dando arreones a diestro y siniestro. Muy seguro Paulita, poniéndose por ambos pitones, tragando mucho, exponiendo una barbaridad, muy digno. Mató de un estoconazo fulminante y recibió una merecida y cariñosa ovación que reconocía su entrega, valor y disposición en este toro. Nada que ver el quinto, un toro bravo, con fondo y clase al que Paulita ha cortado las dos orejas. Sensacional inicio de faena sobre el pitón derecho, tres tandas rotundas, templadas, con largura y ligadas. Muletazos hondos con mucho empaque. Es cierto que tras ese magnífico inicio ha bajado algo el tono de la faena, quizás porque al de Zaragoza le han podido las ganas de triunfar y agradar y ha encimado algo al de Monte la Ermita. Particularmente creo que el toro pedía más distancia para sacar todo lo que llevaba dentro, pero tampoco me parece justo ponerlo en el debe del torero, que ha mostrado un toreo de entidad y, sobre todo, una entrega encomiable. La sensacional estocada con la que ha pasaportado sin puntilla a este quinto ha sido motivo suficiente para que se pidieran con mucha fuerza las dos orejas, aunque algún disconforme ha habido en la plaza que ha protestado la concesión de los trofeos. Pero tiene que haber "gente pa tó".
El peor lote se lo ha llevado Iván Fandiño, que ha estado muy por encima de ellos. Brusco, con genio y peligro el tercero, un toro que en ningún momento humilló, que se revolvía y buscaba constantemente, y eso que en los primeros lances a la verónica, con mucho gusto y clase en el capote de Fandiño, parecía todo lo contrario. Puro espejismo. Firme y valiente el de Orduña, poniéndose por ambos pitones, siempre adelantando la muleta, tratando de llevar al toro metido en los vuelos, faena de mucho mérito en la que ha demostrado firmeza y superación, pero el de Monte la Ermita no se dejaba hacer absolutamente nada. Al entrar a matar el susto es tremendo al ver como le prende del vientre cayendo desplomado al suelo y quedar inmóvil unos angustiosos segundos. Gracias a Dios solo es un susto sin consecuencias y Fandiño coloca una sensacional estocada que acaba con la joyita que le había caído en suerte. El saludo capotero al sexto es también extraordinario. Verónicas templadas, ganado terreno al toro, desde el tercio a los medios, en cada lance lo saca un par de metros, con suavidad y un gusto exquisito. Toda la clase que ha demostrado el vizcaíno le ha faltado al toro. Otro ejemplar que no ha humillado y que no se ha entregado en ningún momento ante el que Fandiño ha estado de nuevo firme y seguro, mostrando un despliegue de recursos técnicos que han conseguido que veamos una faena de gran mérito en la que el torero ha tirado del toro exprimiendo lo poco que llevaba dentro, sobre todo en las primeras tandas por el pitón derecho, muy toreras, por bajo, flexionando las rodillas y con cierta largura. Una estocada casi entera algo trasera y atravesada y un descabello terminan con el sexto, recibiendo una calurosa y unánime ovación en reconocimiento a su, creo yo, muy buena actuación en esta tarde.
Aunque parezca difícil de creer Manuel Jesús El Cid hacía hoy su primer paseíllo en esta plaza. Sensacional debut el del sevillano, que ha cortado una oreja de peso al primero de la tarde, un toro con clase y nobleza que de salida no parecía tanto. Algo distraído y sin emplearse demasiado, pero al que El Cid ha visto claro desde el principio. Casi no se le ha picado por indicación del matador y así ha llegado entero a la muleta. Faena compacta y con mucho gusto a un toro con fondo que ha humillado y al que El Cid ha toreado con una facilidad y un gusto fuera de serie. Lances profundos por ambos pitones, relajado, con una suavidad extrema, temple máximo, la mano baja, perfectamente colocado para ligar los muletazos, tanto en redondo como al natural. Faena rotunda con adornos finales en forma de trincherazos de gran belleza para matar de estocada casi entera volcándose sobre el morrillo. Oreja de ley para el de Salteras que invitan a soñar de cara a lo que resta de temporada. El cuarto también fue un buen toro, con clase y sobre todo movilidad, pero que no se entregó ni llegó a romper como el primero. Muy dispuesto y firme Cid, los mejores pasajes han venido al inicio de la faena y por el pitón derecho con una tanda de redondos largos bajando la mano, único pitón del toro, ya que por el izquierdo se quedaba corto y se defendía echando la cara arriba. Nada que reprochar al Cid que ha aprovechado lo que tenía el de Monte la Ermita y que ha demostrado unas ganas y una disposición que otras muchas veces hemos echado de menos. De nuevo mata entrando por derecho y recibe una clamorosa ovación a la que responde con saludos desde el tercio y que premia su actuación en esta tarde de Valdemorillo. 
Y no quiero terminar sin hacer una mención especial a dos toreros de plata que para mi gusto han estado excepcionales en esta tarde de sábado. El primero de ellos es alguien ya muy conocido, un magnífico subalterno, Curro Robles, de la cuadrilla de El Cid, quien ha bregado a las mil maravillas al primero de la tarde y que ha colocado dos sensacionales pares al cuarto de la tarde, viéndose obligado a desmonterarse para saludar la tremenda ovación que ha recibido. El otro es Manuel de los Reyes, tercero de la cuadrilla de Paulita. ¡Vaya recital en banderillas!. Ha colocado un par a cada uno de los toros del lote de su matador de una manera portentosa. Andando despacio hacia la cara del toro, las manos bajas, dejándose ver, para arrancar y reunir de poder a poder, sin ventajas, asomándose al balcón, dos pares antológicos. Siempre hablamos de los matadores, muchas veces de los toros, pero muy pocas de los toreros de plata, que es como a mi más me gusta llamarlos, piezas fundamentales en le desarrollo de la lidia y de cuyo buen hacer depende que el toro llegue en las mejores condiciones a la muleta del matador. Desde aquí mi reconocimiento una vez más para ellos, hoy en las figuras de Curro Robles y Manuel de los Reyes.
Y sin pausa, tras dejar atrás Valdemorillo, cómodamente acoplado en el sofá frente al televisor, empiezo a ver el mano a mano de La México entre Zotoluco y Enrique Ponce, con una Monumental por fin llena para ver al maestro mexicano en el día que se despide de los ruedos. Tarde de toros y madrugada de toros, sesión continua, como antiguamente en los cines, una maravilla para los aficionados.

Antonio Vallejo

miércoles, 1 de febrero de 2017

Feria de Fallas: Carteles de lujo


37 días, poco más de un mes, para prender fuego a la mecha de las Feria de Fallas valenciana. El próximo 11 de marzo abrirá sus puertas el coso de la calle Játiva y el primer paseíllo de la primera de las ferias grandes españolas echará a andar.
Hace tiempo que con cuentagotas se han ido anunciando posibles combinaciones de toreros y ganaderías, y lo que días atrás eran rumores ya son hechos confirmados. A la vista de la confección de los carteles no hay duda que nos encontramos ante una feria muy atractiva y con argumentos para soñar con grandes tardes de toros. Se echa de menos la presencia de Morante de la Puebla y José Garrido, una pena, pero lo que se viene no está nada, pero que nada, mal:

CORRIDAS DE TOROS

Sábado, 11 de marzo: Toros de Alcurrucén para Juan Bautista, Fortes y Álvaro Lorenzo.
Domingo 12: Toros de Fuente Ymbro para Juan José Padilla, Curro Díaz y Manuel Escribano.
Miércoles 15: Toros de Jandilla para David Mora, Paco Ureña y Javier Jiménez.
Jueves 16: Toros de Victoriano del Río para Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Román.
Viernes 17: Toros de Núñez del Cuvillo para El Fandi, Manzanares y Roca Rey.
Sábado 18: Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, Cayetano y Ginés Marín.
Domingo 19: Toros de Garcigrande para El Juli, Alejandro Talavante y López Simón.

CORRIDA DE REJONES
Domingo 19: Matinal. Toros de Fermín Bohórquez para Diego Ventura, Manuel Manzanares y Lea Vicens.

NOVILLADAS PICADAS
Lunes 13: Leo Valadez, Diego Carretero y Jorge Rico.
Martes 14: Cristian Climent, Andy Younes y Marcos.

Ahora solo queda que los toros embistan y veamos grandes faenas. Y que el que no quiera que no vaya, ¡pero que nos dejen disfrutar de nuestra Fiesta!

Antonio Vallejo

lunes, 30 de enero de 2017

¡Oh la la, Monsieur Castella!


Se veía venir. Antes o después tenía que ocurrir, era cuestión de tiempo que Sebastián Castella lograra un triunfo de peso, no en vano lo venía anunciando desde la pasada temporada en la que terminó como un cañón y en la que, a mi juicio, se les minusvaloró en plazas de tanto significado como fue Madrid, plaza en la que creo que brilló a gran altura pero en la que se le midió con un rasero exagerado y muy injusto si tenemos en cuenta lo que el francés hizo en las Ventas en cinco tardes en las que se sobrepuso a las escasas condiciones de los toros y en las que anduvo muy por encima de sus toros. Y fue ayer en La México donde de nuevo se mostró como lo que es, un torero portentoso, una figura en un momento de madurez espléndida. Solo hay que verle andar delante de la cara de los toros, relajado, cómodo, tranquilo, reposado, con las ideas claras y la mente despejada, entendiendo a la perfección a cada uno de sus oponentes, mostrando un conocimiento de los terrenos y un poder y mando sobre los toros difícil de ver. Toreó como los ángeles, todo temple, despacio, a compás, midiendo perfectamente las pausas, la velocidad de la muleta, todo suavidad, la altura de la muleta, las distancias que en cada momento se requerían, ritmo magistral. Desde el saludo capotero al segundo de la tarde era fácil presumir que era el día. El toreo a la verónica con las manos bajas, los brazos desmayados, ganado terreno en cada lance para rematar con una media de cartel, rozó cotas de belleza máxima, la misma que alcanzó en el quinto con un quite por chicuelinas ceñidísimas en las que el toro rompió para rematar con una revolera de gran plasticidad. Si con el capote anduvo magistral, aún más lo estuvo con la muleta. El torerísimo inicio de faena al segundo puso ya a los tendidos a mil. Por bajo, andándole al toro, ganando pasos para sacarlo a la segunda raya con trincheras y trincherillas de enorme gusto, con el colofón de un pase de desdén supremo. Hay que decir que este segundo toro de la tarde fue un animal noble y que metía bien la cara, pero había que llevarlo toreado, ¡y vaya si lo hizo el francés!. Por ambos pitones desarrolló una faena de temple, ligazón y largura, perfecta de colocación, con muletazos profundos y la mano baja, alcanzando un nivel extraordinario al natural, lentos, suaves, para soñar una vez más con la belleza infinita del toreo. Lo mismo se podría aplicar a la faena al quinto de la tarde, esta con el añadido de la quietud, que se sumó al temple, la largura, la ligazón y la mano baja. Enterró las zapatillas en la arena, se quedó clavado Castella y se pasó al toro por ambos pitones rozándole la barriga, algo antológico, increíble que sin mover un milímetro los pies compusiera tandas ligadas y con largura de la manera que lo hizo. A esas alturas de la tarde la afición mexicana estaba entregada al toreo del francés. Más aún cuando a sus toros les empezaron a fallar las fuerzas y se metió en esos terrenos en los que se encuentra increíblemente a gusto. Entre los pitones dio un recital de circulares por la espalda, cambios de mano y trincherazos que subieron la temperatura de La México a punto de ebullición. La guinda al pastel fueron las manoletinas finales al quinto, ceñidas, de verdad, no sobraban como tantas veces hemos visto, al revés, era lo que había que hacer. Estoconazo en todo lo alto que hace rodar sin puntilla al toro y que suponen dos orejas de ley, que hubieran sido tres de no haber matado de estocada defectuosa por trasera y caída más un descabello al segundo. Repito, triunfo merecido y de gran peso para Castella, crónica de una puerta grande anunciada y merecida desde hace tiempo, puerta grande en plaza de primera, de primerísima, La Monumental mexicana, en la Temporada Grande, triunfo rotundo que pone muy alto el listón para lo que resta de temporada en América y, si me apuran, para la temporada española que acaba de echar a andar este fin de semana en Ajalvir con la primera oreja de la temporada cortada el sábado por Sánchez Vara a un toro de Alberto Mateos y la primera puerta grande abierta en la localidad madrileña a cargo del novillero Amor Rodríguez al desorejar a un utrero de Antonio López Gibaja.
Corrida seria la de ayer en La México con seis toros de Los Encinos para la terna compuesta por el ya referido Sebastián Castella, el mexicano Octavio García “El Payo” y el peruano Andrés Roca Rey, y un toro de El Vergel para el rejoneador mexicano Jorge Hernández Gárate. Por fin una entrada más que digna, tres cuartos de plaza en la zona numerada, afluencia más escasa en la zona general, pero los tendidos de la México presentaron un buen aspecto para ver una corrida que tuvo en la presencia y las hechuras su mejor baza. Seis toros parejos, de bonitas hechuras, armónicos, serios y astifinos, aunque su comportamiento no fuera acorde a su morfología. Bajos de raza en general y con el denominador común de la falta de fondo y fuerza. Del encierro destacó el magnífico quinto al que Castella desorejó y el que hizo segundo, un animal noble y con clase pero que duró poco y que también tocó en suerte al galo. Cartel por tanto que despertó el interés de los aficionados azteca, y ya era hora. Posiblemente el próximo fin de semana con la presencia de Zotoluco, Enrique Ponce, El Juli, Morante y la duda de Luis David Adame también se registren buenas entradas en la Monumental, o al menos eso espero, atractivos los hay más que de sobra.
El que abrió plaza fue un magnífico toro de El Vergel que mantuvo fijeza en las cabalgaduras de Jorge Hernández Gárate y que sirvió para que el mexicano realizara una faena de calidad basada en la ortodoxia y la pureza, ejecutando las suertes y llevando la toro cosido a los lomos de sus caballos con clase y elegancia, sin excesos ni alardes de cara a la galería, con vistosidad pero sobriedad al mismo tiempo. Reunió y colocó francamente bien los rejones de castigo así como las banderillas largas y cortas, y le vi hacer algo que yo nunca había visto antes, torear a caballo con un sombrero charro en la mano dando pases cual si de una muleta se tratara, curioso y bonito, algo realmente distinto a lo que estaba acostumbrado en el rejoneo. Mató de un certero rejón de muerte pero el toro se amorcilló y tardó en doblar, haciendo necesario que Hernández Gárate tuviera que descabellar sin demasiado acierto perdiendo una oreja que seguramente hubiera cortado de haber sido más rápida la muerte del de El Vergel. Recibió una cálida ovación que recompensaba su buena actuación.
Octavio García “El Payo” es uno de los nombres de la temporada mexicana. Su evolución ha sido más que notable y se encuentra ahora en un momento extraordinario, demostrando una personalidad y un mando que le está llevando a sacar de sus toros faenas que parecen imposibles. No será raro que le veamos en este 2017 en las principales ferias y plazas de España y Francia, desde luego méritos está haciendo el hidrocálido. Ayer lo repitió ante dos toros sin fondo y sin fuerzas, dos toros que no transmitían pero a los que El Payo toreó con paciencia y técnica mayúsculas. El tercero era un ejemplar de magníficas hechuras, ancho de cara, abierto de pitones, muy serio, musculado, más en tipo al toro que nos gusta en España y menos en el tipo de toro mexicano. Magníficas las verónicas y la media de remate en el saludo capotero, plenas de clase y gusto. Desde salida da muestras el de Los Encinos de no ir sobrado de fuerzas, perdiendo las manos en el único encuentro con el caballo. Deslucido en la muleta, sin emoción ni transmisión, parecía que la faena iba a pasar sin pena ni gloria, y eso que el mexicano lo condujo templado, sin tirones, enseñándole la tela, primero por el pitón derecho en dos tandas en las que todo lo puso el matador, para posteriormente tomar la muleta con la mano izquierda y generar lo imposible, naturales mágicos salidos de la nada, a cámara lenta, acoplándose a la perfección al ritmo y la embestida del toro, templadísimo, relajado, con la mano muy baja. Se pueden imaginar la locura en los tendidos, extasiados con lo que estaban viendo de su compatriota. Sensacional El Payo, con el único borrón de matar de algo más de media estocada al segundo viaje. No hubiera sido descabellado pensar que si hubiera manejado mejor la espada bien podía haber cortado una oreja. Desde luego que los naturales que dibujó lo merecían. En el que hacía sexto vimos el mejor puyazo de la tarde, por no decir el único. Una vara bien colocada, con el toro encelado en el peto, metiendo los riñones y empujando con codicia, porque una vez más el tercio de varas fue un triste simulacro, cinco pinchacitos y nada más, pero por allí eso se valora en positivo. Toro con movilidad y repetidor aunque exigente, con la cara arriba, incómodo, ante el que había que estar. Precisamente esa movilidad la aprovecha El Payo en los primeros compases de la faena para citar en largo y sacar una tanda en redondo templada, bajando la mano para dominar el temperamento del de Los Encinos. Por el izquierdo era realmente complicado, cortando el viaje, con la cara alta y derrotando a mitad del muletazo. Claramente por encima del toro el mexicano, pero la falta de emoción y transmisión del astado restó valor a lo que hizo El Payo, llegando incluso a escuchar algunos pitos de impaciencia de un sector del público que le reclamaba abreviar la faena. Pero repito, la imagen que dejó ayer Octavio García fue de torero encajado, con las ideas muy claras y que sabe muy bien lo que quiere y lo que hace.
De Andrés Roca Rey poco se puede añadir que no se haya dicho ya. Su tauromaquia particular, su estilo valiente, despreciando al miedo y a las leyes de la física y el espacio, esas que dicen que si te pones en la trayectoria de un cuerpo en movimiento te arrolla, menos en el caso de Roca Rey que se interpone en la trayectoria de los toros y les hace pasar por la muleta, son sus señas de identidad, y los aficionados saben que cuando él está en la plaza no se van a quedar indiferentes, aunque los toros no embistan, como en el caso de ayer, porque ya se encargará el peruano de hacerlo. Ninguna opción tuvo Roca Rey frente a un lote infumable. Verónicas casi delantales de recibo en el cuarto, poniéndolo todo ante la falta de emoción y transmisión del toro, al igual que en el quite por chicuelinas y tafalleras rematadas por una cordobesa de gran belleza. Lección de entrega y pudonor con la muleta, ante un toro sin raza ni fuerza que no decía nada. Inteligente Roca Rey se fue a buscar los únicos terrenos donde podía sacar algo en claro y diseña una faena junto a las tablas, acortando las distancias y metiéndose entre los pitones para componer muletazos por ambos pitones a milímetros de la taleguilla, de enorme mérito no solo por el riesgo, sino por su capacidad para torear pisando terrenos imposibles haciendo que el toro pasara con emoción para levantar el vuelo de una faena que parecía iba a naufragar desde el inicio. Mató de estoconazo fulminante y cortó una oreja  premio a su valor, entrega y vergüenza torera  El séptimo fue el peor de la tarde, y eso que Roca Rey lo recibió con chicuelinas ceñidísimas y una revolera de remate coreada con sonoros olés desde los tendidos. Como en el cuarto, no se esconde el peruano y al salir del caballo ejecuta un quite por gaoneras y caleserina rematada por una media de mucho gusto que también caló en los tendidos. Y no hubo más porque el toro se vino abajo estrepitosamente. Sin fuerza alguna, protestaba cada muletazo, con la cara arriba, defendiéndose, y cuando se le obligaba perdía las manos de manera estrepitosa. Bastante hizo Roca Rey exponiendo ante un toro tan sumamente malo y sobra decir que estuvo muy por encima de su lote. Lo que está claro es que no ha perdido ni un gramo de esa frescura y ese estilo arrebatador  que le ha hecho ser un torero al que se espera en todas las plazas en esta temporada 2017 que ya está aquí.
Será este próximo fin de semana cuando la primera feria con empaque de la temporada abra sus puertas. Valdemorillo nos espera, pero La México sigue a toda máquina con el mano a mano entre Zotoluco y Ponce el sábado, quedando para el domingo la terna Juli, Morante y espero que un Luis David Adame recuperado. Será un apasionante fin de semana taurino…¡aunque haya que dormir poco!


Antonio Vallejo

lunes, 23 de enero de 2017

En ambas orillas



Ambas orillas del Atlántico, España y América de la mano, la recta final de la temporada en aquellas se solapa ya con el nacimiento del año taurino en España, Francia y Portugal. Sí, ya está aquí la temporada 2017, aquella que parecía tan lejana es ahora una realidad.
Ha sido Morante quien ha encendido la mecha del cohete que inagura lo que va a ser una Fiesta de verdad, con mayúsculas, de aquí al mes de octubre. Solo en la cabeza de un genio como él cabe diseñar un fin de semana en su tierra natal, en La Puebla del Río, en el que se vive por y para el toro, en el que disfruta todo el pueblo de una auténtica fiesta, de una tradición de siglos, sin sesgos, sin distinciones de ningún tipo, todos implicados con los toros. Y si no sólo hace falta ver la foto del maestro conduciendo hacia la plaza de toros a la cuadrilla de El Toronto y sus enanitos toreros para el espectáculo infantil, un chófer de lujo para un festival de lujo. Lo de menos es el resultado de la novillada sin picadores - apoteósico, por cierto - con cinco orejas y un rabo cortados por Rodrigo Pipio, El Laluri, Jesús Cuesta y Álvaro Romero. Lo que quedará es el ambiente de alegría y diversión, fiesta de verdad, ajena a insultos y barbarie, como muestran las dos fotografías que adornan esta entrada.
Así que los primeros novillos de la temporada ya han saltado al ruedo en La Puebla del Río, pero será este sábado 28 de enero cuando el primer toro haga lo propio en Ajalvir. Será un ejemplar de D. Alberto Mateos, hierro anunciado para esa tarde, el que tenga tal honor. Y será la terna integrada por Sánchez Vara, César Valencia y José Arcila la primera en hacer el paseíllo en este nuevo año taurino. Para el domingo 29 se anuncia un festejo mixto con cuatro toros de Orellana Perdiz para los espadas Alberto Álvarez y Andrés Palacios y dos novillos Antonio López para Amor Rodríguez. Frío va a hacer en Ajalvir, seguro, pero espero que los matadores calienten el ambiente con sus capotes y sus muletas y que las primeras noticias de la temporada hablen de arte, triunfos y orejas.
Y a partir de ahí arrancará como un cohete una temporada imparable. El próximo fin de semana Valdemorillo abre sus puertas a la Feria de San Blas y La Candelaria con carteles sumamente atractivos. Será el sábado 4 de febrero con toros de Monte La Ermita (antes Carmen Segovia) para la terna Manuel Jesús “El Cid”, Luis Antonio Gaspar “Paulita” e Iván Fandiño - un cartel que bien podría encuadrarse en las Ventas, por qué no - cuando la localidad madrileña marque el inicio “oficial” de la temporada. Para el domingo 5 de febrero se anuncia una corrida de toros con el hierro de Buenavista para los diestros Cristian Escribano, Martín Escudero y Posada de Maravillas, quedando para el lunes día 6 una novillada con utreros de Gómez de Morales para los novilleros Fernando Flores, Andy Younes y Santiago Sánchez. Un magnífico aperitivo sin ninguna duda para el primer plato fuerte de la temporada, el día 25 de febrero en Vista Alegre. Ese sábado la plaza de Carabanchel anuncia toros de La Palmosilla – he visto las imágenes de los seis animales escogidos y son realmente bonitos de hechuras, agradables de cara aunque serios, acordes a la categoría de la plaza, nunca lo olvidemos, que no es Las Ventas - para nada más y nada menos que David Mora, Paco Ureña y Varea. Una cita para no perdérsela.
Lo dicho, a ambas orillas del atlántico hay toros. En América son Colombia y México quienes entran en su recta final mientras en España arranca la temporada y es imparable, aunque a algunos les pese, lo siento, pero es así y así seguirá siendo. No van a dominarnos, jamás van a acabar con la Fiesta, como se demostró ayer en Bogotá. La Santamaría volvió a abrir sus puertas tras cinco años de prohibición impuestos por el ex alcalde Gustavo Petro para ver torear a Julián López El Juli, Andrés Roca Rey y Luis Bolívar, resultando un auténtico éxito en todos los sentidos. Lo intentaron los antis, animalistas se llaman, auténticos animales es lo que son, unos mil que se concentraron a las puertas de la plaza de toros gritando, insultando, intimidando y agrediendo a los aficionados que acudieron en masa para disfrutar del Arte, de la Fiesta. Sí, en masa, abarrotando los tendidos de la plaza colombiana, como dicen ellos, con todo el “boletaje” vendido. Éxito de público y éxito artístico. Roca Rey salió a hombros tras desorejar a su segundo, toreando fiel a su estilo, ese que hiela la sangre por dónde se coloca y por donde hace pasar al toro, entregadísimo toda la tarde, Juli dando de nuevo dos lecciones magistrales de poderío, mando y técnica ante ejemplares deslucidos y complicados y el colombiano Bolívar que toreó con gran clase y gusto a su primer toro al que cortó una oreja de ley. Lo repito, nuestra Fiesta es imparable, pongan delante a cuantos pongan. Son muchos siglos de tradición, son muchos siglos de cultura, y lo nuestro no nos lo va a robar ningún animalista venido de Dios sabe donde y pagado con Dios sabe qué dinero y de qué turbio origen. Y lo mejor es que todo pasa a ambas orillas del Atlántico, muestra de que somos muchos, además de mejores.
La México también se quiere sumar al festival, no podía ser de otra manera. Así que es bastante lógico que ayer robara de nuevo horas al sueño para retomar a través de la retransmisión de Toros Tv la Temporada Grande de la capital azteca en esta su segunda parte. Al menos en este tramo de enero y febrero las corridas se adelantan media hora, así que a las 23:30 h nos esperan tres horas de toros en directo desde México, algo es algo, aunque sea media hora más que gane de sueño. Ayer se lidiaron reses de Montecristo para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti. Antes de nada, una pena ver el pobrísimo aspecto de los tendidos de la Monumental mexicana, prácticamente despoblados, deprimente. Esperemos que en los próximos festejos programados en los sucesivos fines de semana mejore la asistencia de aficionados a esta plaza fundamental para la Fiesta.
Muy por encima de los toros creo que estuvieron los tres alternantes, y de no haber sido tan malo el manejo de la espada, es más que probable que se hubieran cortado tres orejas, al menos así lo pienso yo. Toros en general desrazados y justos de fuerzas, quizás el primero y el sexto los de más opciones para el triunfo por su nobleza y cierta bravura, todos ellos bien presentados, bastante pareja toda la corrida, serios, muy en tipo al toro mexicano. Supongo que esa falta de fuerzas fue la causa de que la corrida no fuera picada. De verdad, tan solo se colocaros seis ¿puyazos?, si es que se puede llamar así los pinchacitos que se dieron a los toros en el caballo.
Miguel Angel Perera recibió a su primero con suaves verónicas ligadas con tres cordobinas plenas de sabor y gusto, una delicia para los sentidos. Fue un animal noble y con cierta clase pero justito de fuerzas. Con mucho mimo, con una suavidad máxima lo llevó el extremeño en la muleta, a media altura, algo retrasada para no obligarle en demasía, cuidando, acariciando al toro en cada lance. Lección de colocación, técnica y temple, aunque a la faena le faltó esa chispa, ese punto de emoción para romper. Pero enfrente tenía lo que tenía y bastante hizo Perera con mantenerlo en pie y dejar patente su clase, su mando y su portentosa capacidad lidiadora. El cuarto de la tarde tampoco ayudó mucho al español. Sin fijeza en el capote, sin humillar, la cara a media altura, sin aclarar su embestida en ningún momento. Si a eso le sumamos su falta de fuerzas es normal que en la muleta resultara tardo, pese a lo cual Perera logró sacarle muletazos impensables al inicio de la faena con ambos pies clavados en la arena, sin moverse un milímetro, muy en su estilo firme y poderoso, logrando dominar la embestida descompuesta y rebrincada del de Montecristo, que se defiende más que embiste fruto de sus escasa fuerzas. Muy por encima Perera en ambos toros, pero también mal con la espada, algo que sin duda echó al limbo una más que posible oreja en su primero.
Juan Pablo Sánchez demostró una vez más que sabe torear y que además lo hace muy bien. Dispuesto y entregado toda la tarde, siempre intentando poner la muleta delante y llevar en largo al toro, sin tirones ni enganchones, muy por encima de sus oponentes. El segundo es un animal deslucido, andarín, que no humilla, de viaje corto y que cabecea constantemente. Pese a esas escasas cualidades el mexicano le pone siempre la muleta plana, en la cara, y conduce con limpieza los arreones del toro, llegando incluso a sacar varios redondos de mucha categoría en dos tandas mediada la faena. Lección de técnica e inteligencia de Sánchez además de enormes dosis de entrega, finalizando la faena entre los pitones del toro con cambiados por la espalda ligados a redondos bajando la mano que parecían imposibles y que pusieron en pie a los pocos miles de aficionados dispersos por los inmensos tendidos de La México. A buen seguro que si lo hubiera matado bien hubiera cortado una oreja, pero se le atravesó la espada y no pudo ser. El quinto no mejora las cualidades de su hermano. Reservón y agazapado, no da ni una oportunidad, además de escaso de fuerzas, derrumbándose en cuanto el mexicano le baja la mano. Lección de entrega y pundonor de Sánchez, que se expone llegando a ser volteado sin consecuencias en un par de ocasiones. La disposición de Sánchez fue tal que al final de la faena llegó a robar algunos naturales sueltos y un par de redondos, sobre todo uno lento y con la mano baja al que sucedió un cambio de mano bellísimo, de enorme valía por cuanto el toro no permitía nada. Magnifica impresión la que me ha dejado este torero al que seguramente veremos en España en esta próxima temporada.
La misma suerte con el ganado que sus compañeros de terna ha corrido Diego Silveti. El tercero sale suelto, sin fijeza, sin humillar y con cero de codicia. Toro sin ritmo, reservón y de embestida descompuesta. Le pone Silveti la muleta plana, en la cara, consigue que no le dé ni un enganchón, trata de bajar la mano y conducir larga la embestida, por llamarlo de alguna manera, del animal. Pero a pesar de las ganas y la disposición de Silveti resultó imposible, no había absolutamente nada que rascar. En el sexto al menos pudo lucirse en un ceñido quite por gaoneras coreadas con olés y que fueron de lo mejorcito de la tarde con el capote, junto a la cordobinas de Perera al primero. Se arranca en largo el toro al inicio de faena. Un cambiado por la espalda aprovechando la inercia del toro da paso a una tanda por el pitón derecho en la que el toro se desplaza con brío pero con brusquedad, con más violencia que clase. Lo para Silveti, somete la embestida atempera las sacudidas del de Montecristo a base de temple y de bajar la mano, muy bien el mexicano. Gana enteros la faena cuando toma la muleta con la mano izquierda y se coloca para torera al natural. Por ese pitón echa la cara más abajo y por ese pitón surgen los mejores lances, dos tandas ligadas, bajando la mano, con emoción. Igual que he dicho de Perera y Sánchez, también creo que Silveti ha estado muy por encima de su lote. De nuevo mal manejo de la espada que tira por tierra cualquier posibilidad de oreja en este sexto.
México, Colombia y España, a ambas orillas del Atlántico se pueden ver toros, aunque a algunos nos lleve a trasnochar y pasar un lunes de resaca. Pero merece la pena, la afición que llevamos dentro es muy grande y el esfuerzo es poco para las alegrías y satisfacciones que nuestra Fiesta, este bendito Arte que es la Tauromaquia, nos da. Y al que no le guste que no vaya, pero que deje de insultarnos, intentar intimidarnos y tratar de agredirnos, porque no lo va a conseguir.


Antonio Vallejo

miércoles, 11 de enero de 2017

El horizonte ya no es tal


Hace escasos días hablaba de la temporada taurina 2017 como algo que si vislumbraba en el horizonte, como algo aparentemente lejano en el tiempo, como noticias y avances de lo que podría ser este año taurino. Lo decía y parecía broma, pero no era tal. No exageraba cuando a primeros de diciembre comentaba que en un abrir y cerrar de ojos tendríamos abiertas las puertas de chiqueros de la plazas españolas y el primer toro saltando a la arena de los ruedos ibéricos. Y es que ya están aquí, ya no son rumores, ya son una realidad los carteles de las primeras ferias de la temporada española, ¡y parecía que no iba a llegar nunca!.
Valdemorillo ya ha hecho oficiales los carteles de su Feria de San Blas y la Candelaria. Las combinaciones son las siguientes:

Sábado, 4 de febrero: Toros de Monte la Ermita para Manuel Jesús "El Cid", Luis Antonio Gaspar "Paulita" e Iván Fandiño.

Domingo 5 de febrero: Toros de Buenavista para Cristian Escribano, Martín Escudero y Posada de Maravillas. 

Lunes 6 de feberero: Novillos de Gómez de Morales para Fernando Flores, Andy Younes y Santiago Sánchez.


Notable el esfuerzo realizado por la localidad madrileña que ha optado por arrancar fuerte la temporada. El Cid y Fandiño como reclamo para el aficionado, pero el resto de los matadores y novilleros anunciados no están nada mal. Una feria que merece la pena, sin duda.

Y Castellón no se queda a la zaga anunciando una feria de la Magdalena de lujo. Si no, atentos a las combinaciones que se anuncian:


Domingo, 19 de marzo: Toros de Fuente Ymbro para Juan José Padilla, El Fandi y Vicente Soler.

Lunes 20 de marzo: Toros de Jódar y Ruchena para Diego Ventura, Leonardo Hernández y Lea Vicens.

Viernes 24 de marzo: Toros de Hermanos García Jiménez para Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Manzanares.

Sábado 25 de marzo: Toros de Garcigrande para El Juli, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey.

Domingo 26 de marzo: Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, López Simón y Varea.

¿Alguien quiere más? Pues lo hay. Olivenza echa el resto y anuncia ternas de auténtico lujo para el primer fin de semana de marzo. Las combinaciones, a falta de conocer las ganaderías elegidas son de auténtico órdago. Atentos: Morante-Manzanares- Roca Rey, El Juli-Talavante-Ginés Marín y Ponce-Ferrera-Perera, lo que supondrá la vuelta a los ruedos del torero balear tras varios meses de convalecencia por la cogida sufrida en junio de 2015 en la localidad balear de Muro allá por junio de 2015 que le produjo una grave fractura del brazo derecho y que le ha tenido en dique seco toda la temporada pasada. Será sin duda uno de los momentos importantes y emotivos del presente año, el regreso de un torero respetado y querido que se ha ganado un puesto en las ferias importantes por su profesionalidad, su pundonor y su verdad, fajándose una y mil veces con corridas del a denominadas duras a las que ha sometido y en las que ha demostrado que sabe torera bien y además con mucho gusto. Me alegro por el maestro Ferrera, un hombre que jamás se ha escondido, un gran tipo.

¡No se vayan, aún hay más!. La localidad valenciana de Requena anuncia una corrida mixta benéfica para el próximo 12 de febrero con toros de La Castilleja para el rejoneador Juan Manuel Munera y reses de Guadalmena para los diestros Jesús Duque y Varea. Una vez más el toreo se pone al servicio de los demás, de los que necesitan ayuda. En este caso la recaudación irá destinada a la Asociación Requena Utiel de Niños con Alteraciones del Desarrollo. Y es que el mundo del toro es así, siempre en primera línea de batalla cuando se trata de ayudar. ¡Que aprendan los antis! Progres de salón, falsos animalistas, mentirosos y egoístas, que jamás han movido un dedo por nadie, seres despreciables a los que solo les mueve el odio a España y todo lo español. Que aprendan también  Vera (Almería) que el próximo 26 de febrero va a reunir en su plaza de toros a Diego Ventura, Manuel Díaz "El Cordobés", Francisco Rivera "Paquirri", David pandilla "Fandi", Andrés Roca Rey  y el novillero Juan Carlos Benítez frente a reses de Buenavista. La recaudación irá íntegramente destinada a Cáritas Parroquial. Espero que no pase como en Salamanca y rechacen la ayuda por considera que el mundo del toro "no está bien visto", pero ya nada me sorprende. ¡A ver si los podemitas les dan alguna ayuda!. Así son los toreros, solidarios y sin rencor, hombres íntegros que aman profundamente al toro y que se juegan la vida por crear Arte, ¡a ver si a algunos les entra en la cabeza de una vez!.

Eso sin olvidar que para el Domingo de Resurrección se anuncia en Las Ventas la reedición del mano a mano entre Curro Díaz y José Garrido de la pasada Feria de Otoño en una tarde en la que le jienense demostró la dimensión de toreo que es y todo el Arte que lleva dentro. Y a unos kilómetros de la callé de Alcalá, en el barrio de Carabanchel, en Vistalegre, allá por el 25 de febrero David Mora, Paco Ureña y Varea lidiarán toros de la Palmosilla en la que a buen seguro será una gran tarde de toros. Espero que la afición madrileña responda como debe y llene a reventar los tendidos de Vistalegre. La ocasión lo merece, al menos no pienso perdérmelo.

Y no quiero terminar sin referirme a otras dos noticias ya confirmadas en el capítulo de ganaderías. Una de ellas se refiere a José Escolar. El ganadero abulense ha confirmado que lidiará tres corridas en este año 2017. Serán en Madrid -más que posiblemente en San Isidro-, Pamplona y la localidad  francesa de Ceret, además de una novillada aún sin confirmar. No hay duda que los albaserradas de Escolar no dejan nunca a nadie indiferente y son del máximo atractivo para el aficionado, aunque a veces son auténticas alimañas, unos auténticos cabrones, con perdón. Y la otra es una de esas noticias que ilusionan y que me van a hacer buscar la fecha en cuanto se auncien los carteles y marcarla en rojo. Me refiero al regreso de los toros de Dolores Aguirre a Las Ventas. Supongo que se encuadrará al final del ciclo, en la llamada semana torista, sobre todo si tenemos en cuenta las palabras de Simón Casas que prometió un San Isidro con carteles de figuras y potenciación de esas corridas "toristas". Aunque tampoco me importaría que dichos hierros fueran anunciados a lo a,gro del ciclo y no todos reunidos en una semana, creo que son más fáciles de digerir, pero eso es tan solo una opinión y un deseo. Lo importante será volver a ver los toros de Dolores Aguirre en la arena venteña, un lujazo.

Y mientras todo esto llega, América sigue a pleno rendimiento y La México anuncia la segunda parte de su Temporada Grande, la Feria del 71 Aniversario. Carteles de máximo nivel para volver a trasnochar en enero y febrero gracias a las retransmisiones de Toros TV:

Domingo, 22 de enero: Toros de Montecristo para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti.

Domingo 29 de enero: Un toro de El Vergel y seis de Los Encinos para el rejoneador Jorge Hernández Gárate y los diestros Sebastián Castella, El Payo y Roca Rey.

Sábado, 4 de febrero: Toros de Fernando de la Mora para Eulalio López “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce, mano a mano.

Domingo 5 de febrero: Toros de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, El Juli y Luis David Adame, que confirmará alternativa.

Domingo 12 de febero:. Toros de Barralva para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores.

Domingo 19 de febrero:. Dos toros de Los Encinos y seis de Jaral de Peñas para Hermoso de Mendoza, Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.

Volver a ver a Morante,la magia, el duende, tras su antológica faena el pasado mes de diciembre, ver la confirmación de Luis David Adame y Paco Ureña, disfrutar con el poderío de Juli y la exquisitez de Ponce son motivos más que suficientes para sentarse frente al televisor a las doce de la noche y soñar con lo que más nos gusta: ¡los toros!.

Antonio Vallejo