domingo, 21 de mayo de 2017

10ª de San Isidro: Para disfrutar



Siguiendo con lo que suele ser tradición en San Isidro ha llegado en este sábado la segunda de rejones y, como también suele ser la norma cada año ha sido un rejoneador el primero en abrir la Puerta Grande de Las Ventas. Ya hemos comentado que la confección y el desarrollo de esta isidrada no está siendo muy diferente a ciclos anteriores, carteles con nombres atractivos para el aficionado pero no los toreros punteros del momento o las grandes figuras que atraen en masa al gran público, ese poco habitual en los tendidos de las plazas de toros el resto de días, predomina abrumador, masivo, del encante Domecq, un tono gris en el que algunos días ha habido que hacer esfuerzos para destacar algo que emocione, falta de fondo en los toros y actuaciones destacables a cuentagotas, con la excepción de la extraordinaria faena de Talavante del viernes y los detalles de Morenito de Aranda, Curro Díaz, Fandi y David Mora. Poco, realmente poco para ocho días de corridas de a pie, descontando la dos de rejones celebradas. Es decir, que  la revolución anunciada de momento no asoma por el horizonte. De momento la única revolución fue la que a punto estuvo de producirse el viernes en el quinto toro, a eso ya de las nueve y cinco de la noche y que si no es porque saltó Butanero, del Conde de Mayalde, y Talavante lo torea como lo hizo yo no sé cómo habría acabado la tarde viendo la deriva que llevaba viendo como aumentaba de nivel la crispación en todos los tendidos, no solo los más críticos habitualmente, una deriva  hacia el caos, una auténtica tempestad. 
Pero tras la tempestad llega la calma, como tantos y tantos años hemos visto en La Monumental. Calma que suelen traer las corridas de rejones, que abarrotan la plaza de un público alegre, entusiasta, con multitud de niños que asomaba este maravilloso y bello mundo del toro a través de estos festejos, una magnífica ventana para que entre en ellos el aire de la afición, una brisa fresca llena de aromas, color y fiesta. Eso ocurrió ayer sábado con los murubes de Los Espartales para Andy Catargena, Diego Ventura y Leonardo Hernández. Es decir, que se mantiene la tradición y ocurre lo mismo que todos los años, nada nuevo, como tampoco lo ha sido que Diego Ventura cortara dos orejas y abriera por vez primera la Puerta Grande para salir a hombros camino de la calle Alcalá, algo que, contando la de ayer, ha repetido ya en trece ocasiones, un auténtico récord que revela la categoría de este maestro del toreo a caballo.
Toreo a caballo, sí, eso es lo que hizo Diego Ventura ayer. Primero con un toro noble, bravo, con fijeza  y con clase, que perseguía al caballo con celo y que fue de dulce y más tarde con un toro parado, que manseaba, como toda la corrida, en el que ha dejado patente su enorme maestría con el caballo entrando por terrenos comprometidísmos para sacar las arrancadas del de los Espartales. La faena al segundo de la tarde ha sido extraordinaria, llena de pureza y a la vez vistosidad. Las dos vueltas completas y sin pausa que dio al anillo de Las Ventas llevando los pitones del toro literalmente cosidos a la grupa de Nazarí, ¡qué caballo, Dios mío!, fueron antológicas, ¡qué manera de torear!. El toro humillando, con una clase extraordinaria, siguiendo con celo al caballo que le presentaba su cuerpo como si fuera una muleta planchada, ¡eso es toreo!, con una nobleza extraordinaria, ni un derrote lanzó en las dos vueltas, ni un gesto feo, siempre la cara abajo. ¡lo que nos hubiera gustado ver un toro de semejante clase y calidad en la muleta alguno de estos días pasados!. El recital del lisboeta en banderillas a lomos de Fino resultó espectacular, pisando unos terrenos muy difíciles para llevar al precioso caballo hasta la misma cara del toro, clavando los palos con una limpieza y una pureza en la suerte magistral, abandonado el encuentro con gracia infinita, piruetas y adornos que enloquecieron. los tendidos, no es para menos. Para colocar las banderillas cortas monta a Remate, otro más de los extraordinarios caballos que componen la cuadra de Diego Ventura. El recital en el carrusel de cortas es majestuoso, en un palmo de terreno, bailando alrededor del de Los Espartales, para colocar reunidas la tres banderillas. Un pinchazo y rejonazo fulminante valen una oreja de maestro. Por cierto, que aquí demostró ayer este público que, si bien es alegre, festivo y disfruten, no tiene un pelo de tonto y también sabe dónde está y sabe medir el premio acorde a lo visto. Lo fácil hubiera sido dejarse llevar por la extraordinaria faena y pedir las dos orejas, pero ese público al que muchas veces se le trata incluso de forma despectiva, valoró perfectamente el pinchazo y consideró lo que debía ser en justicia, una oreja. ¡Bien hecho!. El quinto fue otra historia. parado, manoseando, desde salida cantó la gallina y mostró clara su querencia a tablas. En este toro demostró Ventura su maestría y por qué es máxima figura del toreo a caballo. Con Sueño templó al murube, lo fue fijando y metiendo en la grupa, parando al toro en sus acometidas, todo en un palmo de terreno y para los adentros, concediéndole todas las ventajas al astado. Rotundo, clamoroso, supremo el toreo de ensueño sobre Sueño. Sobre Chalana ejecuta las banderillas largas siempre hacia los adentros, con una belleza y un riesgo máximo, con quiebros inverosímiles entrando por donde parecía imposible que pasara, adornándose a la salida con piruetas de extraordinaria belleza y emoción, todo ello ligando la suerte sin retirar la grupa de la cara del toro para evitar que se fuera suelto, una auténtica lección de toreo a caballo. De nuevo Remate es el caballo elegido para las banderillas cortas, también enormemente comprometidas, y para colocar el rejón de muerte. De nuevo un pinchazo y un rejonazo algo contrario pero fulminante hacen que los pañuelos afloren de manera unánime y corta la segunda oreja, de mucho peso y valor, la que le abre por decimotercera vez la puerta del cielo de Madrid y del toreo con toda justicia y valor tras una nueva lección magistral del maestro Diego Ventura.
Andy Cartagena se las tuvo que ver con un primer toro que, si bien tenía cierta nobleza, careció de empuje y raza. Todo lo hizo el alicantino, primero a lomos de Picasso, un caballo que según dice el programa de mano es appaloosa de capa, una maravilla de animal, precioso, elegante a más no poder. Labor de gran esfuerzo y compromiso, dejando llegar al toro hasta la grupa, tanto que alguna vez llegó a tocar con los pitones los cuartos traseros de Picasso. Consigue fijarlo y coloca las banderillas con ligazón y vistosidad, espectacular, templando al toro de costado en una demostración de actitud y entrega. Sobre Jinocente coloca banderillas  largas y cortas con mucha emoción, algunas al violín, haciendo muy bien la suerte, algo nada fácil ante la escasa colaboración del toro. Emborronó su buena actuación con el rejón de  muerte pinchando hasta en tres ocasiones y la cosa quedó en silencio. También tuvo que pelear Andy Cartagena contra las nulas cualidades del cuarto, muy parado, sin fondo alguno, teniendo que hacerlo todo el caballero. Con Iluso Luminoso da una lección de doma y monta, el primero para intentar fijar al toro y colocar los rejones de castigo y con el segundo, otro caballo precioso y espectacular con el que recorrió la mitad del ruedo sobre los cuartos traseros para colocar banderillas largas con enorme vistosidad, tirando de repertorio ante la nulidad del toro. Más entrega y disposición no se le pudo pedir al de Benidorm, que esta vez empleó el rejón de muerte con máxima eficacia y mató de manera fulminante montando a Pinta. Una auténtica lástima que no hubiera matado así al primero, en cuyo caso creo que una oreja hubiera caído en su poder.
El pacense Leonardo Hernández volvía a Madrid avalado por su rotundo triunfo del pasado año al cortar cuatro orejas en la misma tarde  en una actuación antológica. Venía dispuesto a todo, pero se topó con dos toros descastados y mansos, sobre todo el tercero, que llegó a saltar al callejón allá por los terrenos del cinco con un rejón de castigo puesto, algo que de por sí lo dice todo. Lo dio todo a lomos de Calimocho Xarope, arriesgando al máximo, exponiéndose hasta el límite, en banderillas largas y cortas, con mucha emoción por la actitud de Hernández y la clase de sus caballos, pero sin la transmisión suficiente por las malas condiciones del toro. Mató de manera rápida y efectiva y el público supo reconocerle el mérito de su actuación ante este toro descastado y manso y le premió con una cariñosa y calurosa ovación que recogió desde el tercio, demostrando una vez más que saben de esto, haciendo caducos viejos tópicos. Ante el sexto resultó imposible el lucimiento, otro que manoseaba y que no quería pelea, que huía del caballo como si viera al diablo. Puso toda la entrega y disposición posible sobre Despacio y Calimocho, espectacular fue un par de banderillas a dos manos arrancándose de lejos, cruzando la galope casi todo el ruedo, llegando a la cara del toro con una pureza extraordinaria para dejar los dos palos reunidos arriba. Sensacional Leonardo, más no pudo hacer. mató de rejonazo trasero fulminante y escuchó una ovación de reconocimiento a su entrega y buen hacer sobre sus cabalgaduras.
Volviendo al inicio de esta entrada podríamos decir que San Isidro sigue discurriendo por los mismos caminos de siempre, con un inicio gris y mediocre, por no decir decepcionante y malo, un segundo tercio de feria en el que aparecerán y se concentrarán las figuras y un final protagonizado por las ganaderías llamadas "duras". Vamos, el mismo guión de todos los años, aún pendientes de la renovación (me gusta más este término que el de revolución) anunciada. Entre tanto, la tarde de ayer resultó un remanso de calma entre la tempestad del día anterior, una tarde para disfrutar.

Antonio Vallejo

sábado, 20 de mayo de 2017

9ª de San Isidro, Corrida de la Prensa: Magia en medio del caos


Tarde de lujo, de campanillas, día radiante y por fin la plaza de Las Ventas presentando el magnífico aspecto que muestra la fotografía que he tomado durante el desarrollo del paseíllo. Lleno hasta la bandera, cartel de "no hay billetes", con un público variopinto en le que se mezclaban los aficionados habituales, abonados de la plaza, muchos que se acercan a los toros al reclamo de algunos nombres, famoseo de variado pelaje, gente de la farándula, del deporte, rostros conocidos y mucho glamour en los tendidos para asistir a una de las corridas con más tradición en Madrid, la de la Asociación de la Prensa, que este año reunía en su cartel a los  Atanasio-Lisardos de Puerto de San Lorenzo para ser estoqueados por Sebastián Castella, Alejandro Talavante y Javier Jiménez. Muchas, muchísima ilusiones depositadas en esta tarde de campanillas, de claveles, que se han ido cayendo toro a toro, una a una, como hojas de otoño. Tarde que antes de arrancar presumía una ambiente digamos que "cargadito" en el 7 donde asomaron pancartas reclamando la casta y la bravura, rechazando el triunfalismo y reivindicando la máxima seriedad y exigencia en esta plaza de Las Ventas. Y tenían toda la razón, cuando lo hacen bien hay que reconocerlo, porque el inicio de este San Isidro 2017 está siendo realmente decepcionante. Se nos había vendido un gran cambio respecto a ediciones anteriores, se nos había anunciado la presencia de excelentes toros, el propio Simón Casas había pronosticado en el programa de Canal Toros "El Kikirikí" quince faenas de Puerta Grande. Hombre, aún hay tiempo, pero la media hasta ahora no invita al optimismo. Llevábamos siete tardes seguidas de Domecq en lo que a toreo de a pie se refiere, todas excepto la primera de La Quinta (Santacoloma). No era esa la variedad de encestes prometida, aunque es cierto que aún están por llegar y están repartidos a lo largo de la feria, especialmente en la última semana. Empieza a dar la sensación que se ha vendido más humo que otra cosa y que todo sigue más o menos igual que en otras ediciones. Como he dicho se esperaba con ilusión a los Atanasios de Puerto de San Lorenzo y han sido precisamente esos toros los que han marcado para mal una tarde que se ha ido torciendo a cada episodio, en la que poco a poco todo se ha ido poniendo a la contra con parte de los tendidos sin parar de protestar y molestar, caminando sin remedio primero hacia el desorden tras ver como el primero tenía que ser devuelto por manifiesta falta de fuerzas, y luego hacia el caos, representado por el baile de corrales en el quinto turno, con dos toros devueltos por inservibles para la lidia, teniendo que salir el tercer sobrero, en una deriva apocalíptica en la que cualquier desenlace era posible, incluyendo el desorden público, puesto que los ánimos en los tendidos estaban muy encendidos contra el palco. Pero en ese momento surgió la magia del toreo, saltó un sobrero de Conde de Mayalde, puro Juan Pedro Domecq, y Talavante desató la locura con una faena de antología, toreando despacio,  más de lo que lo ha hecho parece imposible, con una clase y un sabor inmenso, inconmensurable, componiendo una sinfonía exquisita, una faena de dos orejas que incomprensiblemente ha sido premiada solo con una. Así es el toreo, así es el arte, por eso nos enamora a cada tarde, porque la magia está detrás de un capote, de un par de banderillas o de una muleta esperando a que venga un torero, abra esa caja mágica de los sueños y se desate el delirio olvidándose todo lo anterior por malo que fuese. Aunque hoy no es día para olvidar la decepcionante corrida de Puerto de San Lorenzo que no ha valido para nada. Me da igual si venía bien o mal presentada, me dan igual sus hechuras, su seriedad o no, si eran veletos,  acapachados, abiertos, astifinos o lo que fuera, nada de eso merece hoy la pena que ocupe un espacio ni robe un segundo ante su infame comportamiento y nulo juego. Sin raza, sin casta, sin bravura, sin fuerzas, ninguno de los seis, porque los dos únicos toros que han permitido lucimiento por bravura, clase y nobleza han sido dos sobreros, uno de Buenavista y el referido de Conde de Mayalde, cuya lidia y muerte han correspondido a Sebastián Castella y Alejandro Talavante respectivamente. Solo dos toros y que además no eran del hierro titular merece la pena que sea motivo de análisis y reflexión porque la Fiesta solo puede pervivir gracias al toro, y si no hay toro  languidecerá y correrá serio peligro de llegar a desaparecer.
Juguetón se llamaba el sobrero de Buenavista que ha salido primero bis. No luce de salida en el capote de Castella, se emplea en el caballo empujando en una buena primera vara bien agarrada por José Manuel Moreno, durmiéndose en el peto con la cara abajo, humillando. Sale bien, con tranco y permite al francés dejar un quite por tafalleras quedándose en el sitio, muy quieto, bonito. Inicia la faena por estatuarios en terrenos del 4, en la primera raya, concatenando dos naturales templados y uno de pecho de mucha calidad. Ve Castella que el toro tiene fondo y cualidades, le da distancia desde los medios y el toro responde pronto, con alegría, galopando y toma una primera serie por el pitón derecho templada, con la mano baja, ligando muletazos de gran nivel, alargando el viaje para aprovechar el largo recorrido del de Buenavista. Toro con fijeza, clase y nobleza que por el pitón izquierdo toma una serie de gran emoción. Lo lleva Castella largo, dándole distancia de nuevo, bajando la mano y ligando los naturales, algunos muy hondos, toreo de muchos quilates. Decía al principio que algunos aficionados del 7 asomaron pancartas reclamando casta y bravura y creo que tenían toda la razón del mundo. Pero desafortunadamente pierden tantas y tantas veces la razón por sus formas, y hoy también ha ocurrido. Se puede pensar que Castella ha estado o no bien colocado, a mi juicio ha estado impecable,  es opinable. Lo que no se puede tolerar es la falta de respeto hacia el que se está jugando la vida delante de un toro, y eso ha vuelto a ocurrir una vez más. Dejando a un lado los archiconocidos "miaus" con los que acompañan los lances cuando consideran que el toro es "pequeño", es decir, que no pesa una burrada y tiene un tamaño descomunal, y que no demuestran mas que una total falta de educación y un mal gusto deplorable, lo peor son los gritos y las descalificaciones en momentos críticos de la faena o cuando el torero se perfila para matar, demostrando un  total desconocimiento de las normas básicas de comportamiento durante la lidia. Con eso pierden toda la carga de razón que en algunos casos puedan tener. Ese comportamiento a la contra ha tenido que soportar una vez más Sebastián Castella en este primero, sobre todo cuando ha vuelto a tomar la muleta con la diestra y recetar una serie en redondo templadísima, pegando la muleta a la cara de Juguetón, despacioso, muy lento,  derechazos largos ligados a la perfección, todo entre reproches y gritos de mal gusto.  Se va apagando el toro y recorta las distancias el francés para meterse en esos terrenos de las cercanías, jurisdicción siempre del toro, para dibujar ese toreo vertical y estático tan propio de su repertorio, entre los pitones, sin mover los pies, pasándose al toro por ambos lados sin pestañear, dando la impresión de encontrase incluso cómodo, como con las bernardinas finales con enorme peligro al flamear la muleta por causa del viento. Repito, todo entre protestas que arrecian desde el 7, especialmente desafortunadas cuando una par de espectadores le han echado en cara a gritos que no ha toreado, justo en el momento que estaba perfilándose para entrar a matar. ¿He dicho espectadores?. Miento, eran canallas. ¿He dicho desafortunadas?. Miento, eran criminales. La estocada  entera algo trasera y un golpe con el estoque de cruceta han retrasado la muerte del toro y han privado al galo de una posible oreja que me hubiera parecido merecida y justa. 
El otro toro que ha permitido salvar a la tarde de la quema ha sido el quinto tris, un sobrero de la ganadería toledana de Conde de Mayalde, de aspecto aleonado, con mucho cuello, acapachado de pitones,  que ha saltado al ruedo desentendido de todo y que no apuntaba lo que finalmente llevaba dentro. A esas alturas de la tarde el escándalo era mayúsculo. Alejandro Talavante había visto como se le devolvía el segundo de su lote y un sobrero y todo estaba definitivamente en contra. De repente, cuando creo que nadie se lo esperaba, Butanero, que así se llamaba, ha roto en la muleta del extremeño y ha surgido la magia. Comienza con la zurda, con torería, sobre todo en un remate por bajo de enorme sabor. Cambia a la derecha y dibuja  series en redondo tremendamente templadas y ligadas, una de ellas  rematada con un cambio de mano sensacional, apoteósico, lento, cadencioso, una maravilla, llevando al toro con una  suavidad exquisita, sin forzar nada. Por el pitón izquierdo ha bordado el toreo. Naturales lentos, eternos, hondos, también con la misma naturalidad que en los derechazos,  lances que surgían de la mente del torero, fruto de su inspiración, dejándose, sin guiones prefijados, toreando de verdad, bajando la mano, despacio, gustándose, relajado, una auténtica obra de arte. El final de faena citando de frente, dándole pecho, mirando al tendido es antológico, la plaza en pie, una plaza que ha acompañado toda la extraordinaria faena del extremeño con olés roncos, sentidos, nacidos del alma y que se ha roto las manos a aplaudir. El espadazo en todo lo alto que pasaporta sin puntilla al de Conde de Mayalde pone broche de oro de muchos quilates a esta grandísima faena que hay que tener muy en cuenta de cara al premio a la mejor de la feria. Lo que no acaba de cuadrarme es que no se le hayan concedido las dos orejas, para mi lo merecía, una por la faena redonda y otra por el espadazo. Mucho me temo que la táctica presidencial retrasando al máximo la concesión de la primera oreja ha pesado en la no concesión de la segunda, vergonzoso si es así.
Sería injusto no mencionar a Javier Jiménez en la tarde de hoy. Recordemos que el pasado verano este sevillano abrió de par en par la Puerta Grande de Madrid con la corrida de Antonio Bañuelos, elegida a la postre como la más completa de la temporada, y que en los snafermines dejó muestras de sus valor y su pundonor al matar a sus dos toros tras ser cogido con su primero y volver a salir con un esguince cervical en contra del criterio médico. Malísima suerte la del de Espartinas con su lote. El tercero infumable, no valía ni para carne, y eso que lo ha intentado por ambos pitones, se ha puesto y ha tratado de sacar aunque fuera un solo muletazo, pero no había nada, venía absolutamente vacío. Y con el sexto, un toro que punteaba la muleta, sin clase,  no ha podido hacer nada ya que le ha herido a las primeras de cambio. Una cornada seca en la parte alta del muslo derecho, a nivel de la ingle que hace que tenga que ser trasladado a la enfermería para ser operado en la misma plaza. Para los del "miau", ahí tienen la prueba de lo maleducados y malos aficionados que son cuando faltan al respeto a un torero. Solo deseo su pronta recuperación y que pronto volvamos a verle en Madrid, se merece una nueva oportunidad.
Las dos caras de la Fiesta se han dado la mano en el epílogo de la tarde, el triunfo de Talavante y el dolor de Jiménez. Muchos no lo entenderán, pero esta es la grandeza de la Fiesta, la lucha cara a cara, de poder a poder entre el hombre y el toro bravo, un encuentro a vida o muerte que se transmuta en arte y belleza y en el que solo puede haber un ganador.

Dos sobreros han salvado la tarde, no la corrida, que era de Puerto de San Lorenzo y ha resultado un auténtico fiasco, rayando en el escándalo. Una tarde que prometía mucho, que comenzó a torcerse y complicarse muy pronto, que se dirigía al naufragio sin remedio,  sumida en el caos, hasta que surgió la magia del toreo encarnada en Butanero y Alejandro Talavante. Esa es la fiesta, así es el toreo.

Antonio Vallejo

viernes, 19 de mayo de 2017

8ª de San Isidro: Por los pelos



Tarde complicada en muchos aspectos, que parecía ir destinada al letrado y que se ha librado de ello de milagro gracias a dos toros, los del lote de David Mora. Toros de Parladé, segundo hierro de Juan Pedro Domecq, para Curro Díaz, Iván Fandiño y David Mora. Cartel, en mi opinión, de gran atractivo y que me ha deparado la primera sorpresa allegar a la plaza y que estaba ocupada tan solo en más de tres cuartos, algo que sinceramente no me esperaba. Si en San Isidro, con esta combinación de nombres, no se llena Las Ventas, algo falla y hay que mirarlo con preocupación, buscar y analizar las posibles causas e intentar ponerles remedio lo más rápido posible. Soy incapaz de entender que hoy no hubiera un lleno en La Monumental, pero las cosas son como son y no como nos gustarían que fueran. Como los toros de Parladé, serios, astifinos, bien presentados a mi modo de ver, diversos de hechuras, unos más rematados que otros, sin exceso de kilos, alguno terciadito, que no han dado juego en general, deslucidos (o sea, malos), descastados, el quinto un asesino que se tenía que haber llamado Mr. Magoo porque no veía nada e iba al bulto con una mala leche y unas malas intenciones descomunales, salvándose de la quema los ya referidos tercero y sexto, dos buenos toros nobles y con clase, aunque han durado poco. Como decía, las cosas y los toros son como son, no como nos gustaría que fueran. Que se lo digan si no a los ganaderos, gente que pone todo su esfuerzo, todo su empeño, toda su dedicación en criar lo mejor, que invierte su tiempo y su dinero en sacar adelante toros bravos, que cuida y protege una especie que si no fuera por ellos estaría en vías de extinción, que se enfrenta cada día al reto de elegir lo mejor que tiene en el campo para llevarlo a las plazas de toros, difícil tarea y enorme responsabilidad, especialmente si se trata de una plaza como Madrid. Estoy convencido, no tengo ni un átomo de duda que los ganaderos se rebañan los sesos por traer a Las Ventas, y a cada plaza, lo mejor, viven de ello y no elegir bien o hacerlo a la ligera sería tirar piedras contra su propio tejado, un auténtico suicidio. Por eso me molestan enormemente los gritos e improperios que en tardes como la de hoy se han escuchado desde el tendido que todos sabemos, como me toca las narices el "miau" que sueltan por sus bocas cuando un hombre se está jugando la vida ante un animal de "tan solo" 500 Kg, da igual los pitones que tenga y que demuestra su mala educación y su ignorancia supina. El motivo no ha sido la presentación, la falta de casta, la falta de fuerzas, no, el motivo se llama Domecq. Me juego triple contra sencillo que los toros de hoy con la divisa de otro hierro, alguno de sus favoritos, no hubieran recibido tanto insulto y se hubieran tolerado como las hemorroides, en silencio. Podremos decir que los toros salen mejores o peores, que no han embestido, que no tienen fuerzas, lo que sea, pero vocear sin parar, soltar barbaridades contra el ganadero o el mayoral y pasarse la tarde molestando y protestando todo según el nombre que aparece en la tablilla me parece inadmisible. Y es así año tras año, tarde tras tarde, como con los toreros. ¿Que no es así?. Pues que se lo digan a Iván Fandiño que hoy ha tenido que aguantar doble ración de maltrato e injusticia. El de Orduña ha sido considerado durante varias temporadas  "torero de Madrid", respetado y protegido por el sector sabio que vio en él al destronador de las figuras que odian. De la noche a la mañana pasó de  ídolo a  villano y a sufrir las de Caín cada vez que ha vuelto a Madrid. Ni idea de por qué fue el radical cambio de actitud de ese sector, pero sospecho que es otro de sus caprichos, de sus modas, de sus fobias incomprensibles. Hoy se ha visto clarísimo en el que hizo quinto, un sobrero de El Montecillo que desparramaba la vista, que iba al bulto desde salida, ya con el capote se ha salvado de milagro el vizcaíno. En el caballo se iba al cuello y a los muslos del picador, en banderillas esperaba, cortaba e iba a por los subalternos con intenciones asesinas. No entiendo que el presidente se haya negado a cambiar el tercio con tres palos colocados ante la reiterada petición , casi súplica, del matador ante lo que estábamos viendo y que no ha acabado en tragedia de milagro al ser prendido Víctor Manuel Martínez intentando colocar la puñetera cuarta banderilla. El Ángel de la Guarda de los toreros le ha hecho el quite y gracias a Dios no estamos hablando de una tremenda cornada. Señor presidente, vea la corrida repetida en la tele y piense en la barbaridad que ha estado a punto de permitir, deje a un lado el reglamentismo y dé paso al sentido común. Esta es la primera mitad del doble maltrato que ha sufrido Fandiño, la proveniente del palco. La otra mitad ha venido de ese sector del público que se ha puesto a abuchear, a gritar desaforadamente, histéricamente, cuando han visto que tras dos machetazos ha tomado la espada para liquidar a la alimaña de cualquier manera. Es lo único que había que hacer, lo que se debía hacer, cualquier otra cosa hubiera sido una locura, menos para los que se han puesto como energúmenos. Si les faltaba algo por demostrar hoy lo han hecho y han quedado definitivamente retratados. Esto es arte, no el circo romano, a ver si lo entienden. Muy bien Fandiño, le aplaudo.
También mala suerte la del vizcaíno con el segundo, devuelto por inválido. Corre turno y en su lugar sale un precios colorado chorreado muy serio, de magnífcas hechuras, abrochadito de pitones, muy astifino que pasa sin pena ni gloria por los primeros tercios, se le mide mucho el castigo por su evidente falta de fuerzas y permite un buen tercio de banderillas a cargo de Diego Ramón Jiménez y Víctor Manuel Martínez. Empieza la faena en redondo, el toro repite, muletazos templados pero la falta de empuje del animal le hace carecer de emoción. Pulcro Fandiño, le pone la muleta adelantada, lo intenta llevar en largo y por bajo pero el Parladé corta el viaje y el trasteo resulta insulso, deslucido. Por el pitón izquierdo protesta, se defiende, no va, imposible. No cesa en su empeño y lo intenta de todas las maneras, pero no hay toro. Voluntarioso y firme el vizcaíno que ha tenido que aguantar silbidos y reproches ante cualquier cosa que hiciera. Hoy le tocaba a él aguantar a los sabios, estaba claro.
Curro Díaz ha llevado en su lote similar suerte a la de Fandiño. Dos toros descastados, parados, sin fuerzas. En el primero nos ha dejado unas verónicas caras,  lentas, cadenciosas, con el gusto que imprime el jienense a su toreo, rematando con una larga de mucho sabor. Poco más ha dado de sí el Parladé, que cabecea en el caballo, no se emplea y llega parado a la muleta. Por lo menos hemos visto un muy buen tercio de banderillas a cargo de Óscar Castellanos y Pascual Mellinas, con pureza, haciendo la suerte muy bien. Tardo, de corto recorrido, cabecea, se revuelve, se frena, mide y busca en algunos lances con peligro. Nulo lucimiento, abrevia y mata de media en buen sitio. El cuarto, de El Montecillo, sale suelto, sin fijeza, muestra querencia y se va al caballo que guarda puerta. Pelea fea en el caballo que apunta  a manso. Inicio de faena en la primera raya, dibuja el jienense bellos trazos en una serie en redondo, suave, con gusto, sobre todo uno desmayado de escándalo. Le va ganando terreno para sacarlo a los medios y ahí se apaga el toro. Echa la cara arriba, puntea las telas, trata de bajarle la mano pero el Montecillo no responde. Estos defectos son más acentuados por el pitón izquierdo, se queda muy corto. Lo mejor de Curro ha sido su disposición y sus ganas intentando sacar aunque sea un muletazo lucido y sentido, pero ha sido imposible. 
David Mora ha sido más afortunado en el sorteo de los toros. El tercero lo protestan por su peso, pero es un toro serio y astifino, armónico y ajustado a su morfología, al menos así me lo ha parecido. No cumple en el capote ni en el caballo. Lucido quite por gaoneras de Mora y buenos pares de Antoñares preludio d ella faena de muleta que inicia clavado en le centro del anillo con un cambiado por la espalda ajustadísimo que cortaba la respiración, seguido de estatuario por alto sin enmendarse, otro más por la espalda y uno de pecho con la elegancia y la clase que el madrileño imprime a su toreo. Por el pitón derecho compone muletazos templados, largos, bajos, desmayando la figura, precioso. Por el izquierdo protesta y baja el nivel, más deslucido, pero traza un natural hondo maravilloso, rotundo. Aunque no ha llegado al nivel de protesta de Fandiño tampoco se ha librado d escuchar constantemente reprobaciones a todo lo que hacía por parte de los intransigentes. Lo que ha tenido el Parladé se lo ha sacado David con gusto y clase, sin renunciar a torear en largo y templado a este toro noble y manejable pero al que le han faltado fuerzas y empuje para transmitir y emocionar. Mata de entera trasera volcándose literalmente sobre el morrillo y recibe una calurosa ovación que saluda desde el tercio.
El sexto también lo protestan algunos de salida por falta de presencia, y eso que es muy serio y astifino. Magníficas verónicas de saludo, templadas, repletas de clase y ritmo, la media  de remate es un cartel y la revolera la mecha que enciende a la gran mayoría de los tendidos. Y como no podía ser de otra manera cuando Angel Otero se dispone a banderillear, hay máxima expectación. Extraordinarios, sensacionales, los dos pares que coloca Otero, pletórico, cuadrando en la misma cara, reuniendo a la perfección y dejando clavados arriba los cuatro palos. Entre los del pasado día 13 y los de hoy ha presentado su candidatura al mejor par de la feria. Gran torero de plata. Inicio de faena elegante, flexionando la rodilla, templado, llevándolo largo y sometido por bajo, molinete garboso y uno de pecho de pitón a rabo que despierta los olés y la ovación. Toro pronto, con clase, que va largo con buen tranco y mete la cara. Gran toreo en redondo en dos series templadas y ligadas, bien colocado, bajando la mano, adornando el final con una pase de desdén extraordinario. En la tercera serie empieza a defenderse, pero Mora le da aire y le saca más redondos con la clase habitual en él, sobre todo en el cambio de mano, ¡qué  delicia!. Por el izquierdo protesta y s queda más corto. Roba los naturales uno a uno, algunos hondos, otros menos lucidos. La pena es que el Parladé no ha durado más, esas cuatro tandas y se acabó. El mérito que le doy a Mora, además de su clase y su buen toreo a este sexto, es que no ha dado ni un muletazo más y se ha tirado a matar directamente colocando un espolonazo que pasaporta al toro sin puntilla. Siempre decimos que al torero hay que medirle en función del toro. Pues bien, mejor no ha podido entender Mora a este sexto. Ha bordado el toreo cuando ha durado y ha medido la faena a la perfección. Si a eso le sumamos el espadazo, que dicen que en Madrid puede valer una oreja por sí solo, no me parece extraño que haya cortado una oreja. Personalmente creo que había mayoría de pañuelos, algunos pensarán que la petición era injustificada, pero el público se ha manifestado de esa manera y no hay discusión. Personalmente estoy feliz de que haya cortado una oreja, por el conjunto de su actuación en esta tarde, por como ha toreado al sexto y por los dos estoconazos con los que ha matado en ambos toros.¡Ah! y porque nadie olvide mi debilidad por David Mora, por su toreo, por su pundonor y capacidad de sacrificio.
Así se ha salvado esta tarde, por dos toros, y así se ha salvado el banderillero Víctor Manuel Martínez, de milagro. En ambos casos, naufragio y tragedia se han evitado por los pelos.

Antonio Vallejo

jueves, 18 de mayo de 2017

7ª de San Isidro: Dos toros y dos toreros


Dos toros, Tremendo y Hortelano, y dos toreros, David Fandila "El Fandi" y José Garrido, han iluminado esta tarde y han puesto luz en el túnel de mediocridad en el que estaba sumido el arranque de este San Isidro. Más de tres cuartos de plaza, tarde de bochorno, calor pegajoso y nubarrones que amenazaban posibles tormentas, más o menos como hasta ahora la feria, con muchos nubarrones tarde tras tarde y pocos claros que nos ilusionen, para ver una corrida de Fuente Ymbro muy seria, muy bien presentada, con trapío, astifina, de variadas hechuras, armónicos y bien rematados, sin estridencias ni exageraciones que ha prestado juego desigual con dos buenos toros , tercero y cuarto, presentando los demás más o menos movilidad, genio, bravura y complicaciones para la terna formada por Fandi, Miguel Ángel Perera y José Garrido. 
Ante de dar inicio el paseíllo comentaba con mi amigo Jacobo Souviron, con el que hoy he tenido el placer de compartir la tarde, que tenía muchas ganas de ver torear en Madrid a Garrido como le había visto hacer a través de la televisión hace dos veranos en Bilbao y esta pasada feria de abril en Sevilla. Las ocasiones en las que le había visto en Madrid siempre he tenido la sensación de quedarme a medias, que el toreo que lleva dentro era mucho más de lo que había mostrado, le notaba un tanto acelerado y encimando a los toros, con sensación de prisas por hacer mucho y bien, con cierta ansiedad. Pues bien, mis deseos se han cumplido y he visto a un José Garrido muy firme y seguro ante un encastado y exigente fuenteymbro corrido en tercero lugar. Y también comentaba con mi gran amigo Raúl Rodríguez que, aunque ninguno de los dos somos presidentes del club de fans de Fandi tampoco tenemos fobias ni predisposiciones en contra, que me gustaría ver a Fandi como hace unas semanas en Sevilla. Pues parece que esta tarde esta de suerte y también lo he visto con el cuarto fuenteymbro, un gran toro bravo y con clase en el que, igual que pasó en Sevilla, el presidente se ha convertido en desafortunado protagonista. En el primer toro habas tenido dandi un curioso episodio de retos entre él y el palco tras clavar defectuosamente el tercer par, en el que tan solo dejó colocado uno de los palos y a mitad del lomo. Cambió el tercio el presidente al ver que el toro llevaba puestos cinco banderillas, cuatro es el mínimo para hacerlo, pero Fandi, contrariado por lo malo que había resultado su tercer par, solicitó permiso al señor presidente para colocar otro más y resarcirse del error. No sé si aún tenía potestad para concederlo o ya había sacado el pañuelo y eso le imposibilita ceder a ese favor, pero la gran mayoría de la plaza lo pedía y tampoco creo que hubiera pasado más si le hubiera permitido entrar a parear por cuarta vez. Lo que sí tengo claro es que, igual que a la presidenta de Sevilla aquel día de la feria de abril, le ha faltado sensibilidad y le ha sobrado gesticular y ganar protagonismo de forma muy exagerada, negando ostensiblemente con la cabeza y con el dedo. El presidente no es un aficionado y no puede ni debe mostrar sus gustos, filias o fobias y debía haberse ahorrado tanta gesticulación. No sé si esa disputa y las miradas retadoras de Fandi al palco tras negarle el cuarto par han influido en la no concesión de la oreja en el cuarto. Evidentemente no he medido los pañuelos, el presidente supongo que sí, y no sé si numéricamente eran mayoría o no, pero había muchos, y me arriesgo a decir que aunque no de manera abrumadora había mayoría de pañuelos. Y cuando eso ocurre al presidente no le queda otra que conceder la oreja puesto que la primera la concede el público con su petición. Creo que se ha equivocado y ha actuado como un aficionado o, quizás suene mal y duro, como alguien más preocupado en contentar a un sector de Las Ventas que marca la pauta y odia a ciertos toreros a los que ni siquiera respeta cuando están delante de la cara de un toro, que en ser ecuánime y justo. Por cierto, para mi Fandi sí ha sido merecedor de una oreja, sin que yo sea un devoto del toreo granadino, pero cuando cualquiera que se vista de luces lo hace bien lo reconozco, se llame como se llame, no salgo de casa contra nadie ni voy a la plaza predipuesto a reventar la faena de ciertos toreros. Y en el cuarto Fandi ha estado muy bien, en su estilo, pero que muy bien. El presidente se ha equivocado...¡y lo sabe!.

Abría plaza un negro veleto muy serio al que Fandi recibió con dos largas cambiadas  de rodillas y una serie de verónicas templadas ganando terreno para llevarse al fuenteymbro más allá de las rayas del tercio y sacarlo a los medios. Pierde las manos al intentar su quite reglamentario Perera y da muestras de falta de fuerzas. No se emplea en el caballo y se le mide mucho el castigo. Protagoniza el granadino un tercio de banderillas fiel a su estilo atlético, demostrando unas facultades físicas que siguen intactas a pesar del paso de los años, con facilidad y agilidad, quizás con alguna ventaja y un segundo par de la "moviola" que ha sido el mejor, cuadrando en la cara. Ha sido en este tercio donde ha acontecido el episodio relatado con el palco, muy poco afortunado en mi opinión. Sin clase en la muleta, echa la cara arriba, cabecea, se defiende, tiene poco recorrido y sea genio en algunos momentos, pero carece de clase alguna. Lo intenta Dandi por ambos pitones, lo prueba, le pone la muleta y trata de conducir la embestida, pero no hay nada que rascar. Abrevia con buen criterio y mata mal con dos pinchazos y dos descabellos.
El cuarto, Hortelano, muy serio y ofensivo por delante sale sin fijeza y no cumple en el capote de Fandi, se duele del castigo y huye del caballo y echa las manos por delante, sin que aparentemente señale buenas condiciones. En banderillas coloca los pares David con la facilidad habitual, llegando a tomar dos pares en el tercer encuentro, uno lo coloca al violín y otro de manera clásica, dejando de esa manera ocho banderillas en el lomo del fuenteymbro, cuatro pares, lo que pedía en el primer toro. Inicia la faena de rodillas, por el pitón derecho, llevando al toro largo, una explosión que desata los olés en los tendidos, pegándole un circular completo, 360º girando sobre sus rodillas. Sensacionales las primeras tandas en redondo, echando la muleta alante, muletazos templados, ligados y con la mano baja de mucha calidad. El toro repite con clase y humilla, tiene recorrido, por fin hay emoción y transmisión. Muy bien el granadino exprimiendo cada lance por ese pitón. Por el izquierdo le cuesta más tomar el engaño, la primera tanda es algo más deslucida y desacoplada pero en la segunda se centra y saca dos naturales hondos de mucho empaque. El toro se raja y va a menos, desluciendo un poco la faena. De nuevo con la diestra consigue una serie más ligando por bajo y con enorme temple para dejar al público en ebullición  con la manoletinas finales de rodillas. Mata de un estoconazo en todo lo alto y se pide la oreja, en mi opinión, por una mayoría del público, no abrumadora, de acuerdo, pero suficiente. Quería ver a Fandi entregado y toreando bien, como en Sevilla, y lo he visto, como también he visto como el presidente le ha birlado una oreja, como en Sevilla, ¿por qué?. ¿Y por qué no una vuelta al ruedo, con la importancia que siempre ha tenido en Madrid?.

Miguel Ángel Perera ha tenido que lidiar con el peor lote de la corrida. El segundo, un cornidelantero muy desarrollado de pitones no ha cumplido en el capote ni se ha empleado en el caballo, pierde las manos a la salida del peto en un deslucido quite de Garrido. Sensacional Curro Javier en la brega, perfecto, sin un capotazo de más, como extraordinario ha sido el tercio de banderillas protagonizado por Javier Ambel y Guillermo Barbero. ¡Menuda cuadrilla la de Perera!, toreros de plata enormes. Sin clase en la muleta, sin recorrido, echa la cara arriba y se defiende  a arreones. Deslucido trasteo, soso y sin emoción, lo ha intentado Perera por ambos pitones, le ha presentado la tela y ha intentado someterlo por bajo, misión imposible incluso para alguien con el mando y el poder del extremeño que ha conseguido sacar una serie en redondo a mediados del trasteo de cierta clase y ligazón. Mata mal de bajonazo trasero y atravesado muy feo.
Antes de saltar el quinto a la arena me ha comentado mi amigo Jacobo con gran acierto que Perea iba a salir a por todas tras ver cómo habían estado Garrido con el tercero y Fandi con el cuarto. Dice con gracia Jacobo que el de la Puebla de Prior debía pensar: "¡A mi me van a comer el terreno el de las banderillas y el jovencito este!, ¡que yo soy Perera!" (dicho en tono jocoso y con todo el respeto del mundo hacia ambos matadores, sin ánimo alguno de ofender). Y lo ha intentado por activa y por pasiva, pero ha sido imposible. Toro que ha pasado sin pena ni gloria por los primeros tercios, que no ha permitido el toreo de capote y que en el caballo se ha dejado pegar durmiéndose en el peto del caballo. Extraordinario de nuevo Curro Javier en banderillas ante este toro reservón que esperaba y que presentaba peligro cuadrando con gran riesgo y enorme mérito en la cara, dejándose ver, asomándose al balcón, para salir con una torería suprema. Embiste rebrincado en la muleta que le pone Perera, sin clase, protestando, soltando tornillos  puntea las telas, no responde y no hay emoción ni transmisión. Se ve a las claras que no hay nada que hacer con este quinto pero el extremeño se ha justificado con creces y ha estado digno, valiente y profesional ante este toro áspero y complicado que lo único que podía hacerle era cogerle. Mata de entera trasera suficiente para hacer doblar al toro.

José Garrido ha mostrado hoy lo que venía anunciando desde tiempo atrás en una faena de temple y dominio dejando una gratísima sensación, al menos en mi. El tercero, Tremendo, un animal de buenas hechuras, musculado, serio, repite en el capote de Garrido que le pega unas verónicas flexionando las rodillas de mucho gusto y sabor. Pelea fea en el caballo, cabecea y hace sonar el estribo. Inicia la faena por estatuarios en los medios, el toro repite y aprovecha Garrido esa inercia para calentar el ambiente. Se echa la muleta a la mano izquierda e instrumenta una buena serie al natural con la mano baja, templada y ligada de mucha calidad. Por el pitón derecho también mete la cara, galopa con brío y va en largo, serie de derechazos templados, ligados y bajo. Inteligente Garrido le pierde un pasito en cada lance para quedarse bien colocado y así ligar muletazos con emoción y transmisión llevando siempre muy toreado al fuenteymbro. Firme, seguro, con las ideas claras, sereno y templado, así he visto al pacen durante toda la faena. Incluso cuando el toro empieza a apagarse sabe darle la pausa necesaria y sacar una serie con la izquierda con dos naturales hondos de muchísimo empaque, además de adornos por bajo repletos de gusto. Con el toro apagado y parado no duda garrido en acortar distancias y pisar terrenos del toro, valiente además de artista, asumiendo el riesgo, dispuesto a triunfar. Las Bernardino finales ceñidísimas así lo prueban. Lástima de la espada, media arriba y dos descabellos que se llevan al limbo un trofeo que tenía más que ganado. Pero el regusto y el gran sabor de boca que nos ha dejado vale por mucho, incluso por una vuelta al ruedo que bien podía haber dado ante la atronadora ovación que ha recibido. 
El sexto era un toro precioso para mi gusto, armónico, bien rematado, serio, astifino. Muestra poca fijeza en el capote, va a su aire, directo hacia el caballo que montaba Curro Sanlúcar, y ahí aparece Fandi perfectamente colocado para hacer un quite extraordinario solo con el cuerpo, envuelto en el capote, sin desplegarlo, sensacional. No se emplea en el caballo, espera en banderillas, complicado tercio que resuelven con oficio Antonio Chacón y José María Amores. Justo de fuerzas el fuenteymbro, no le puede obligar Garrido porque se viene abajo, lo tiene que llevar a media altura, con suavidad, sin someterle para que no se venga abajo. Toro con poco recorrido que por su falta de fuerzas se defiende con la cara alta, protesta y se revuelve, peligroso aunque muchos no lo hayan visto, pegando derrotes, revolviéndose, brusco y con genio, muy complicado. De nuevo ha estado firme Garrido, presentándole la muleta y tratando de torear templado, demostrando entrega y un esfuerzo innegable. Más no se le puede pedir en esta tarde en la que por fin he visto al José Garrido que esperaba.

Sin tirar las campanas la vuelo, sin que hoy haya sido una tarde para volverse locos pero ha mejorad claramente lo anterior, ha habido emoción y motivos para pensar y soñar con que la feria vaya a más gracias a  Tremendo, Hortelano, José Garrido y David Fandila "Fandi", dos toros y dos toreros.

Antonio Vallejo

miércoles, 17 de mayo de 2017

6ª de San Isidro: Habrá que esperar


Ayer me preguntaba si sería hoy. Pues no, no ha sido hoy cuando la feria ha comenzado a enderezar el rumbo. Otra tarde más marcada por línea gris por la que hasta el momento está discurriendo este San Isidro 2017. Hoy le tocaba el turno a Juan del Álamo, Fortes y Román para estoquear un encierro de Lagunajanda, procedencia Domecq Díez-Salvador Domecq y otra vez creo que hay que volver a aplicar el manoseado calificativo de deslucida a la tarde. La verdad es que empieza a resultar algo cansino tener que repetir un día y otro casi lo mismo, pero es que de nuevo ha sido así. Una corrida bien presentada, muy seria por delante, pero dispar de hechuras en la que ha habido, por ejemplo, un cuarto toro a mi modo de ver totalmente desproporcionado, exagerado de pitones para la cara y la caja, un cuarto de bonita lámina, imponente, veleto, astifino a más no poder, otros destartalados amén de varios con kilos de más y fuera de tipo junto a un segundo armónico y de buenas y bonitas hechuras para mi gusto. En líneas generales una corrida baja de raza y empuje, en la que es cierto que ha habido cierta nobleza en líneas generales pero la sosa embestida de la mayoría y la alarmante falta de fuerzas han marcado el devenir de las faenas. Como siempre hay algunas excepciones que destacar, no sé si por animarnos un poquito, como la movilidad y el genio pero sin clase del segundo y tercero y  la clase y manejabilidad del primero. Escaso juego para lo que se esperaba de Lagunajanda.
Lo primero, y sirve como resumen de la tarde, en mi opinión la terna ha estado claramente por encima de los toros, sobre todo Fortes, firme, entregado, seguro, con determinación y valiente, que ha planteado dos faenas a toros de diferente comportamiento en las que ha destacado la disposición y la verdad, con pasajes discontinuos que posiblemente ha restado emoción y transmisión a lo que estaba haciendo y al que me parece que Madrid no le ha dado hoy la importancia que ha tenido. Ha estado valiente y firme con el segundo, un toro con movilidad y genio al que ha tratado de llevar templado en todo momento, con momentos de clase como el inicio por bajo flexionándola la rodilla para llevar en largo al de Lagunajanda para incorporarse y dejar una serie con la derecha ajustada y con emoción. Por el pitón izquierdo poco ha tenido el toro, no iba, cortaba el viaje y echaba la cara arriba. Vuelve al derecho pero las pocas fuerzas del animal le hacen defenderse y pegar derrotes y arreones que poco le importan al malagueño el cual se queda quieto, impávido, con los pitones a centímetros de la taleguilla, sobre todo en las bernardas finales, ceñidísimas, que quitaban el hipo y detenían la respiración. Estacada entera arriba volcándose sobre el morrillo, también muy de verdad, como ha toreado hoy, repito, con pureza, sin esconderse, dando la cara ante este segundo. Se le ha pedido la oreja sin la fuerza suficiente, petición más o menos al cincuenta por ciento y que ha permitido a Fortes dar una vuelta al ruedo merecida y ganada, protestada por algún sector del público, algo que sinceramente no entiendo, porque de toda la vida cuando un torero ha estado a punto de cortar oreja y no lo ha hecho ha dado la vuelta al ruedo en reconocimiento de su buen hacer. Insisto, bien Fortes, por encima de su enemigo. Igual que ha hecho ante el quinto, un toro que en el caballo ha empujado y metido los riñones con clase, que ha sido pronto y ha apretado en banderillas, que en el inicio de faena, también por bajo, y que en la primera serie con la diestra se ha movido y ha metido la cara con emoción, pero ahí se le han apagado las luces, se ha quedado sin fuerzas y ha comenzado a quedarse corto y defenderse. De nuevo firme, sereno, templado ha estado el malagueño Fortes que sacado muletazos por ambos pitones con suavidad, llevándolo templado, sin enganchones, pulcro y decidido a pesar de lo poco que transmitía el Lagunajanda y de la estas emoción de su embestidas. Como he señalado antes, creo que no se le ha valorado justamente al malagueño, en medio de una especie de indiferencia general, sin darle importancia a lo que estaba haciendo, con esfuerzo y entrega, acabando entre los pitones de verdad, nada de, como dicen mis hijas, postureo. Creo que en la tarde de hoy he visto al mejor Fortes de cuantas veces le he visto torear, por centrado y firme. 
Pocas opciones ha tenido el salmantino Juan del Álamo ante el primero, un toro noble, que metía la cara con clase, humillando, pero que desde salida echaba las manos por delante y, claro, se ha quedado sin fuerzas a las primeras de cambio. Bien del Álamo midiendo la distancia y la altura de la muleta, aguanta dos muletazos de la serie pero al tercero y en cuanto le obliga lo más mínimo, se viene abajo. Ni un pero se le puede poner al salmantino, que ha puesto todas las ganas y el esfuerzo por gustar, templado, toreando despacio, sin llegar a conectar porque el toro no daba para más, nada de emoción en su embestida, pero haciendo todo bien a mi juicio. Se le protesta que alargue la faena, pero creo que los mismos también hubieran protestado si hubiera cortado rápido el trasteo al ver las pocas posibilidades del animal. El cuarto tenía unos pitones fuera de lugar para lo que era el conjunto del toro, parecían pegados artificialmente, poca cara, sin corresponder a la caja, feo de hechuras para mi, y también ha debido serlo para un gran sector de la plaza que lo ha protestado de salida. El toro va sin clase, se mueve algo pero un tanto descoordinado, cabeceando, defendiéndose, sin raza ni fuerza. Voluntarioso a más no poder Juan del Álamo que lo ha intentado por ambos pitones intentando templar en todo momento. Imposible sacar nada de este toro sin fondo. Lo mejor ha sido las estocadas certeras con las que ha finiquitado a sus toros, volcándose, con facilidad y habilidad.
tampoco el valenciano Román ha tenido más suerte en la tarde de hoy. Siguiendo la tónica de sus compañeros de cartel creo que ha estado por encima de sus dos oponentes. El tercero ha tenido movilidad y cierto carácter, le ha permitido a Román estirarse a la verónica en el saludo con el capote. El Lagunajanda ha tomado dos buenas tandas de muletazos por el pitón derecho al principio de la faena en largo, humillando, permitiendo a Román torera con temple, bajando la mano y ligando los derechazos, con un cambio de mano al final de la segunda tanda de mucho gusto. Por el izquierdo san un par de naturales hondos y un trincherazo con sabor, pero el toro se defiende y se queda más corto, comenzando a revolverse y reponer con peligro. Tanto que tras uno de los ayudados finales por bajo prende al torero afortunadamente sin consecuencias. Muy similar el comportamiento del sexto, que tuvo algo de movilidad aunque sin clase al inicio de la faena de muleta. También comienza por bajo, doblándose, con gusto, el trincherazo que le pega es bellísimo y consigue sacar una serie en redondo templada a pesar de las dificultades que presenta el de Lagunajanda que cabecea y se defiende. Por el pitón izquierdo  logra algunos naturales hondos y ligados con el toro a la defensiva, rebrincado. Faena a menos por la falta de raza y fuerzas del animal, lo que no fue impedimento para que Román mostrara su firmeza y su mando ante un animal que se paró y que no transmitía nada de nada. Esforzado  y voluntarioso, con sinceridad y verdad, mas que digno, dejando buenas sensaciones y refrendando la imagen que tenía de Román tras verle torear en las pasadas Fallas.
Una tarde más que se nos va confiando en que llegue el ansiado cambio de rumbo de la feria, deseando que los toros salgan con más raza y empuje y soñando con el toreo que queremos ver. Veremos mañana, a ver que pasa. Habrá que esperar, ¿pero cuanto?, porque el que espera, desespera.

Antonio Vallejo


martes, 16 de mayo de 2017

5ª de San Isidro: ¿Será mañana?


Día del Santo Patrón, San Isidro, día grande en Madrid, cartel rematado con tres toreros del gusto de la afición, Curro Díaz, Paco Ureña y Alberto López Simón, plaza llena, Las Ventas presentando un aspecto magnifico, temperatura primaveral, viento en calma, y en los corrales seis toros de Montalvo, procedencia Domecq Díez, todo a favor, al menos en apariencia. Hay un dicho que reza algo así como "el hombre propone, Dios dispone, sale el toro.... y lo descompone". Llevamos cinco de San Isidro, cuatro de toros y una de rejones, y la nota dominante de cada día ha sido hablar de falta de raza, descastados, sin empuje, escasez de fuerzas, mansedumbre y tantos calificativos que aplicamos cada día para definir el comportamiento de los toros y que la final un día y otro acabamos englobando en ese concepto tan usado y manoseado que es "deslucidos". Realmente, ¿que queremos decir con este eufemismo?. Pues algo tan sencillo como que la corrida ha sido mala. Es cierto que también recurrimos una coletilla que dice "se salvan tal y tal toro", que traducido quiere decir que dentro de la malo han sido tan solo regulares. Si hablamos de las cuatro corridas de a pie se han lidiado 24 toros, y creo que buenos se han destacado 2 ó 3, pobre bagaje, un porcentaje mínimo. Desde luego que todo puede cambiar, que es pronto y queda mucho y muy bueno por llegar, pero se nos había anunciado una feria distinta, ilusionante, que iba a eliminar muchos defectos anteriores, donde los carteles iban a ser de máximo atractivo, donde la variedad de encastes iba a llegar de verdad, y muchas más cosas que llegaron a calificar este San Isidro como el de la revolución. Pero lo cierto es que hasta el momento es un San Isidro muy similar a los de años atrás. Los primeros festejos no han tenido el tirón esperado, la confección de los carteles no ha diferido mucho de la de cualquier otro año y el comportamiento de los toros, con las dos o tres excepciones, ha sido  decepcionante. Insisto que aún es pronto y queda mucha feria por delante, pero el inicio no es muy esperanzador. Espero y deseo que cambie, seguro que lo hará.
Como decía, seis toros de Montalvo a los que hoy también se les pueden aplicar muchos términos que suenan a tópico. Serios, astifinos, buenas defensas, es lo mínimo que se exige en Madrid, variados de hechuras y de presentación, en mi opinión la mayoría algo por encima del peso y el volumen de este encaste, muchos kilos para mover, y que en cuanto a comportamiento han resultado deslucidos, salvando al tercero y cuarto con matices. Vamos, que podría ser un corta y pega de cualquier otra tarde. Siguiendo aplicando tópicos y frases que parecen hechas podríamos decir lo mismo de la terna, que se han estrellado contra este muro, que han tenido escasas opciones de lucimiento a pesar de su disposición y entrega y que de toda la tarde sólo se salvan detalles de torería de Curro Díaz en sus dos toros, el buen hacer de Paco Ureña que intentó lo imposible con su lote y que dejó algunos muletazos sueltos de buen trazo y la corrección de López Simón en el tercero, sin nada que hacer ante el sexto. Pobre, decepcionante balance para lo que se esperaba de una tarde como la de hoy. Por cierto, hablando de López Simón, torero encumbrado precisamente por esta plaza creo que hoy ha visto como las cañas se pueden tornar lanzas y me da la impresión que se le va a empezar a medir con lupa cada movimiento que haga y cada milímetro que se salga de la perfección por parte de cierto sector de Las Ventas y se le critica, se le reprocha y se le reprueba todo o casi todo de lo que antes se alababa.  Es solo una impresión, pero creo que el nivel de exigencia y de intransigencia mostrado esta tarde por ese sector que decide quien les vale y quien no en cada momento es sospechoso, y no es la primera vez que lo vemos, que se lo digan a Fandiño, por poner un ejemplo. y si no, al tiempo.

Decía que Curro Díaz ha dejado detalles en este día de San Isidro. Así ha sido, con el capote en el primero, unas verónicas de saludo templadas y relajadas, lentas, suaves, con el gusto que el jienense impregna a su toreo, al igual que las chicuelinas al paso para llevar al toro al caballo, con una clase extraordinaria y repletas de sabor. Torea templado con la muleta, con el gusto y la clase que tiene, componiendo la figura, incluso desmayado en algunos lances, una buena serie en redondo, una tricherilla y un cambio de mano elegante, pero todo a media altura porque el de Montalvo no aguantaba bajarle mucho la mano, lo que hace que la faena no tome el vuelo deseado. Y solo por el pitón derecho, porque el izquierdo no permitió ni un natural. Justo lo opuesto al cuarto, un toro que desde salida se coló por el pitón derecho y que solo sirvió por el izquierdo. Eso sí, ese pitón izquierdo fue realmente bueno, metía la cara con nobleza y calidad y repetía, pero también es cierto que el animal se abría y embestía un poco por fuera. Por ahí ha compuesto una faena al natural que ha tenido pasajes de mucha belleza con naturales hondos, ligados, bajando la mano y pases de desdén exquisitos, aunque la tendencia a abrirse hizo que para algunos pareciera que citaba fuera de sitio y se le censurara desde algunas localidades. Quizás faltó continuidad a la faena y ello deslució el resultado final. Bueno, eso y el mal manejo de la espada en sus dos toros, a los que ha matado mal, con bajonazos que no han gustado nada, como es lógico. Lo dicho, detalles, destellos, eso sí, muy buenos, pero esperábamos  y deseábamos algo más.
Paco Ureña se las ha visto con un lote cercano a lo imposible. El segundo, de corto recorrido, se defendía, cabeceaba, lo ha tratado de someter por bajo para intentar corregir esos defectos y tan solo una serie por el pitón derecho ha tenido cierto ritmo y son con un par de muletazos en redondo templados, ligados y bajando la mano. Del resto del trasteo solo se puede destacar el esfuerzo del murciano por sacar algo del toro, pero no había fondo en el que buscar. Con el quinto ha pasado un momento dramático cuando de salida se ha ido a por él y literalmente le ha empotrado contra las tablas. Afortunadamente era un toro muy abierto de pitones y el tremendo impacto ha sido con la cara, porque de llegar a empitonar a Ureña no sé las consecuencias que hubiera tenido. Por lo que he leído es probable que tenga una lesión de ligamentos, a la espera de pruebas médicas. Inicia por estatuarios pero el toro no va, le cuesta un mundo mover sus 573 Kg y el de Lorca tan solo logra orquestar una buena tanda por el pitón derecho con temple y ligazón bajando la mano. No ha habido más, el de Montalvo era un marmolillo al que Ureña ha intentado sacarle aunque fuera un pase suelto pero ná de ná. Más disposición y esfuerzo no se le puede pedir, teniendo en cuenta que toreó lesionado, algo que quizá influyera en el fallo con la espada, una fea estocada entera atravesada desprendida y que hizo guardia. Pero una vez más Ureña ha dejado patente su profesionalidad y su dignidad torera.
López Simón ha tenido en el tercero un toro que en los primeros tercios ha apuntado cosas de bravo, como su pelea en el caballo de Pedro Iturralde metiendo los riñones y su comportamiento en banderillas, con movilidad y fijeza, permitiendo a Domingo Siro y Jesús Arruga protagonizar un extraordinario tercio, cuadrando en la cara del toro y clavando los seis palos a la perfección. Gran ovación a la que responden desmonterados. Inicia la faena doblándose por bajo, sometiéndole mucho, llevándolo largo, mete la cara con clase y repite con movilidad, pero el de Montalvo pierde la manos al tercer muletazo. Quizás le haya faltado algo de acople a López Simón, buscar y encontrar la distancia y es posible que eso le haya hecho alternar muletazos largos y templados con otros menos limpios, sin ritmo ni continuidad, lo que se traduce en falta de transmisión y emoción a medida que avanza la faena. Cuando lo lleva a media altura y le obliga menos el toro responde mejor y es entonces cuando saca la mejor serie por el pitón derecho, ligada y con calidad. Pero hasta ahí llega la gasolina del toro,  se para y la faena va a menos, sobre todo por el pitón izquierdo por donde pasa sin gracia ninguna, sin emoción, soso y deslucido, naturales sueltos que no transmiten. Lo mejor la habilidosa y certera estocada con la que fulmina este tercero. Y ahí se ha acabado la actuación de López Simón, inédito ante un imposible sexto que lo único que ha hecho ha sido apretar en tablas al madrileño en el saludo capotero, porque en la muleta no ha tenido nada, de fea y descoordinada embestida, con la cara alta, revolviéndose y punteando las telas. Se ha puesto López Simón, se ha justificado de sobra y cualquiera ha podido ver que era imposible hacer algo, más no se le puede ni debe pedir.

Con tópicos o sin ellos, con frases hechas se puede resumir esta tarde de la que tanto esperábamos: deslucida. Aún quedan muchas por delante y seguro que la suerte cambiará, nos queda mucho por disfrutar, o al menos eso espero. ¿Será mañana?.

Antonio Vallejo



domingo, 14 de mayo de 2017

3ª de San Isidro: D. Angel Otero


A la tercera fue la vencida suele decirse, y eso podríamos aplicarlo al apartado meteorológico en la tarde de hoy sábado. Tercera de abono y por fin el tiempo acompaña, tarde más apacible, sin la incómoda amenaza de la lluvia, el azul del cielo ya dominante y el sol calentando al menos la primera parte de la corrida, porque en cuanto desapareció y se encendieron las luces de Las Ventas se notaba el viento frío. Parece mentira que a algunos nos haya pillado desprovistos del suficiente abrigo, parecemos novatos, ¡hay que ver!, con tantos años y tardes a nuestras espaldas y nos venimos arriba en cuanto aparecen los primeros rayos de sol. Es que no aprendemos. 
Tarde de casi lleno, más de 20.000 espectadores en los tendidos, gradas y andanadas de Las Ventas, nada comparado con la "multitud" de antitaurinos que esta mañana se han manifestado en Madrid, ¡unos 300!. Con tanta subvención extranjera, con el apoyo de grupos de más que dudosa reputación y financiación son capaces de reunir en Madrid a esa masa venida de toda España. Sinceramente es para estar tranquilos, la Fiesta no morirá jamás, al menos a manos de las Carmenas de turno. Somos muchos más y somos mucho mejores, ellos solo son mentira y odio, no saben lo que es un toro bravo, no le importa nada, camuflan ideas políticas exterminadoras bajo el concepto de animalismo y solo les mueve su totalitarismo criminal y su vandalismo. 
Con ese magnífico aspecto de los tendidos daba inicio el paseíllo de uno de los carteles con sumo atractivo de esta isidrada. La terna compuesta por Diego Urdiales, David Mora y José Garrido invitaba al optimismo. Dos toreros con más que ganada reputación en Madrid, el riojano que en la goyesca del 2 de mayo estuvo a punto de tocar pelo, el madrileño tras su Puerta Grande del pasado año al cortar dos orejas a Malagueño, un gran toro de Alcurrucén, y un tercero de la nueva hornada que apunta alto, el extremeño al que vimos manejar el capote a las mil maravillas en Resurrección, para estoquear un encierro de El Pilar, de procedencia Juan Pedro Domecq, bien presentados, serios, bien armados por delante, muy ofensivos segundo y tercero, astifinos, desiguales de hechuras, preciosa lámina la del colorado ojo de perdiz que hizo tercero, y que en general han resultado deslucidos, faltos de raza y casta, escasos de fuerza y con un punto de mansedumbre, con tendencia a irse al final del muletazo y buscar las tablas, escandalosamente en el caso del segundo que hasta por tres veces intentó saltar al callejón, que no han humillado y que han prestado escasas opciones al lucimiento. Se salvan con matices el primero y quinto por cierta nobleza y manejabilidad, metiendo mejor la cara, pero muy lejos de ser buenos.
Con el primero orquestó Diego Urdiales un quite por verónicas muy templadas con mucho gusto que despiertan olés en el público. Toro noble y manejable pero justo de fuerzas y con tendencia a irse buscando las tablas al que el riojano plantea una faena de temple por el pitón derecho por donde construyó un par de series de redondos ligados, con la mano baja de calidad, pero poco más tuvo el de El Pilar que por el pitón izquierdo no dio opciones.  Faena de más a menos y con altibajos que no fue bien rematada con la espada y la cosa quedó en silencio. si del cuarto decimos que fue deslucido nos quedamos muy cortos. Un animal sin raza ni casta, de principio a fin, nada, absolutamente nada en el capote, varas, banderillas y, por supuesto, la muleta. Toro plomizo, anclado al suelo, nula movilidad, al que lo mejor que pudo hacer el riojano fue matarlo con prontitud y ahorrarnos unos minutos tediosos.

José Garrido lidió con un lote que tampoco permitió lucimiento alguno. El tercero era una animal precioso, tremendo por delante, con unos pitones terminando en puntas hacia arriba que daban miedo. Se dobla el extremeño en el saludo capotero para sujetarlo y someterlo, bien hecho por Garrido puesto que el toro mostraba poca fijeza, tendencia a huir y no humillaba. Bien, aseado, Antonio Chacón en banderillas ante un animal complicado para colocar los pares. En la muleta se defendió el de El Pilar, cabecea con genio, se queda corto, se revuelve y engancha las telas  desluciendo los intentos de Garrido por sacar algo limpio. Faena sin emoción ni transmisión en la que se le ha reprochado su colocación, al hilo del pitón, fuera de cacho, y que ha finiquitado con una estocada entera traserita y desprendida que ha reventado al de El Pilar. El sexto fue un toro largo y ensillado que se movía, sí, pero con cierta descoordinación y sin mucha clase. Lo mejor, sin duda, han sido los delantales en el mismo centro del anillo que el extremeño ha recetado para rematar con una media de rodillas arrebatado que levanta la ovación de los aficionados y que es seguido por un quite de Urdiales a la verónica templadísimo, lentísimas, rematado con una media de mucho sabor. En la muleta tan solo hubo una serie con la derecha de la que surgieron redondos templados y ligados, pero nada más. A partir de ahí el de El Pilar se quedó corto y se revolvía. Al igual que en su primer toro se le reprobó la colocación, al hilo de nuevo. Ganas y disposición no se le pueden negar a Garrido, pero no tuvo material y también creo que quizás le faltó poner algo de picante ante lo deslucido de su lote.

He dejado para el final a David Mora por varios motivos. El primero, y es de sobra conocido, es que es uno de los toreros por los que proceso admiración. Admiración por su clase, su gusto, su elegancia toreando, su pundonor y su profesionalidad, demostrada  durante los larguísimos meses transcurridos entre la terrible cogida que sufrió en esta misma plaza el 20 de mayo de 2014 y qua a punto estuvo de costarle la vida y su reaparición ene este mismo coso el 24 de mayo de 2016 para cortar dos orejas a Malagueño y abrir la Puerta Grande. El segundo es lo que esta tarde le ha sucedido con el quinto, devuelto al corral  tras escuchar tres avisos y recibir una tremenda bronca por parte de un público que, perdonen, ha sido tremendamente injusto y desmemoriado. Es cierto que fue un buen toro, con clase y que metía la cara con calidad, al que Mora inicia la faena por el pitón derecho llevándolo toreado, en largo, la muleta en la cara, bajando la mano y ligando los muletazos con clase. Por el pitón izquierdo protesta, se queda más corto y los naturales resultan deslucidos. Vuelve al derecho pero no consigue acoplarse y la faena va a menos. La media estocada resulta insuficiente y a partir de ahí comienza un despropósito con el descabello. El toro estaba bastante entero, no descolgaba, escondía la muerte y no encontraba Mora el modo de acertar con la cruceta. Suena el primer aviso, suena el segundo y suena el tercero sin que el madrileño acabe con la vida de Huracán. Bronca monumental y desproporcionada. De acuerdo, no lo ha matado, a lo mejor tenía que haber sacado la espada desde el primer descabello, no sé lo que hubiera pasado, jamás lo sabremos, conjeturar es fácil y gratuito, pero creo que la memoria está para algo y esta plaza podía haber mostrado un mínimo de sensibilidad y respeto hacia alguien que se lo merece y se lo ha ganado, alguien que no se ha escondido jamás y que ha dejado claro su afán de superación tras dos años de dura rehabilitación y su compromiso con esta plaza y esta afición ante la que casi pierde la vida. No digo que haya que aplaudirle, ni mucho menos, se le puede pitar por escuchar los tres avisos, por supuesto y me parece lógico, pero de ahí a la bronca descomunal que se le ha montado me parece que hay un abismo. Es tan solo mi opinión. Por cierto, que en todo momento he hablado de escuchar los tres avisos, no de que el toro haya vuelto a los corrales con vida, porque tras sonar el tercer aviso y por los movimientos que se han visto en el palco y el callejón creo que el presidente ha ordenado la puntillero de Las Ventas que apuntille al animal en la tronera del burladero de cuadrillas, por lo que Huracán ha abandonado el ruedo arrastrado por el tiro de mulillas. En el tendido hemos estado comentando y debatiendo esta situación y no teníamos muchas dudas sobre si era reglamentario o no, pero en el reglamente taurino actual en el Título VI "Del desarrollo de la lidia", Capítulo IV "Del último tercio de la lidia" en su artículo 81se dice lo siguiente: "Transcurridos diez minutos desde que se hubiera ordenado el inicio del último tercio, si la res no ha muerto, se dará por toque de clarín, de orden del Presidente, el primer aviso; tres minutos después, el segundo aviso, y dos minutos más tarde, el tercero y último, en cuyo momento el espada y demás lidiadores se retirarán a la barrera para que la res sea devuelta a los corrales o apuntillada. Si no fuese posible lograr la devolución de la res a los corrales, o el que sea apuntillada, el Presidente podrá ordenar al matador que siga en turno al que hubiera actuado, que mate la res, bien con el estoque o directamente mediante el descabello, según las condiciones en que se encuentre aquélla". Creo que con esto queda claro que se ha obrado de acuerdo al reglamento.
Y el tercer y último motivo por el que he dejado para el final el comentario sobre David Mora es porque en la tarde de hoy ha sobresalido un nombre por encima de todos, Angel Otero, segundo de la cuadrilla del madrileño. No es ni mucho menos la primera vez que hablo de este sensacional torero de plata, ni será la última. Integra esa extraordinaria pléyade de toreros de plata de los que disfrutamos hoy en día junto a David Adalid, Fernando Sánchez, Javier Ambel, Juan José Trujillo, Antonio Chacón, Víctor Hugo Saura "Pirri", José Manuel Montoliú, Alacalerño, Algabeño, Domingo Siro, Joselito Rus  y tantos nombres que me dejo en el tintero y por los que pido disculpas. Lo que ha hecho en la tarde de hoy al segundo en el tercio de banderillas ha sido de esos momentos mágicos que la fiesta nos da y que valen por sí solos toda una tarde. Han sido dos pares sensacionales, con torería, andando hacia la cara del toro para reunir y clavar perfectamente asomándose al balcón, sin ventajas, de poder a poder, ejecutando la suerte. a la perfección. Magníficos el primero, pero de premio al mejor par de la feria el segundo. Porque además lo ha colocado en unos terrenos comprometidos, entre el 6 y el 7, dándole todas las ventajas al toro que se ha arrancado con violencia cerrándole y apretando hacia las rayas del tercio, él solo, Otero frente a Carapuerco II, sin nadie que le pudiera hacer el quite, cuadrando entre los pitones, dejándose ver, dejando los palos reunidos en lo más alto, con enorme riesgo y valor, para salir del encuentro con una torería superlativa. Hay que hacer mucha memoria y cuesta mucho pensar para recordar a Las Ventas puesta en pie rompiéndose las manos a aplaudir de la manera como lo hizo ayer con Angel Otero, un auténtico maestro que con su magnífica actuación llena todo cuanto se pueda decir sobre esta tercera de San Isidro y que merece ser destacado por encima de todo lo demás. La emoción y el sentimiento que transmitió a los tendidos será uno de esos episodios históricos que perdurarán en el tiempo, como aquella tarde del San Isidro de 2013 en la que la que David Adalid, Fernando Sánchez, Marco Galán y el picador Tito Sandoval, a las órdenes de Javier Castaño aquella temporada, dieron una vuelta al ruedo histórica tras el tercio de banderillas previa al inicio de la faena de muleta.
Un torero con mayúsculas, de plata, pero que hoy ha relucido como el oro más puro que puede existir, y que se merece todos los honores y su nombre escrito en mayúsculas: ANGEL OTERO.

Antonio Vallejo