viernes, 3 de mayo de 2019

Juli imperial, sexta Puerta del Príncipe, Morante celestial. Sevilla nos hace soñar


A punto he estado esta tarde de ir a Las Ventas dispuesto a ver la goyesca del 2 de mayo, una fecha emblemática que durante años reunía uno de los carteles más rematados de la temporada, o al menos así lo recuerdo los años de la feria o miniferia, así solían llamarla, de la Comunidad, aperitivo de San Isidro, con la plaza madrileña llena o casi llena. De hecho lo he estado dudando hasta poco antes de la hora fijada para el comienzo del festejo, las seis y media, casualmente la misma hora a la que daba arranque el paseíllo en la Real Maestranza. Bien podía haber dejado grabando en Canal Toros la corrida de Sevilla para verla posteriormente y haber bajado tranquilamente a Las Ventas donde hubiera tenido pocos problemas para llegar y entrar a la plaza. Pero, sinceramente, viendo uno y otro cartel, he decidido quedarme en casa y ver en directo la segunda de la Feria de Abri, porque entre otras cosas me conozco a la perfección y sé que no hubiera aguantado sin enterarme de lo que estaba pasando en Sevilla. Y por lo que parece muchos aficionados madrileños hemos debido pensar algo parecido, porque las imágenes que he visto del aspecto que presentaban los tendidos venteños en esta tarde grande para Madrid era realmente desolador. De nuevo un tercio de entrada y muy justito, muestra del escaso interés que despierta una terna compuesta por Francisco Javier Espada, Cristian Escribano y Ángel Sánchez para estoquear un encierro serio y bien presentado de José Luis Pereda en el que tan solo dos toros han permitido el lucimiento de los espadas. Frente a esta opción tenía la de ver, aunque fuera por televisión, la corrida de Sevilla, con reses de Garcigrande para Morante de la Puebla, El Juli y Miguel Ángel Perera. ¿Qué aspecto presentaba La Maestranza?. No hace falta ser un sabio para responder: más que lleno. Espectacular imagen de unos tendidos abarrotados de aficionados y público con ganas de ver toros. ¿Por qué han ido?. Muy sencillo, porque si das atractivos la gente responde, y la Fiesta lo que necesita es respuesta y plazas llenas, no cuatro aficionados por muy entendidos y puristas que sean. Ya sé que todos los toreros deben torear, pero hay fechas a lo largo del año para dar cabida a quien merezca estar en las  plazas más importantes del mundo, pero la de hoy en Madrid pienso que es lo suficientemente emblemática como para estirarse algo más y proponer una combinación de mayor tirón en los tendidos, que esa es otra opción, reunir a matadores de la parte alta del escalafón con aquellos que ocupan puestos de medio y bajo escalafón, como toda la vida se ha hecho. Pero esto es tan solo mi opinión, acertada para algunos, disparatada para otros.
Francamente, me he alegrado de hacer lo que he hecho y disfrutar de dos auténticos monstruos de este Arte, Morante de la Puebla y Juli que hoy en Sevilla nos han hecho soñar el toreo eterno una vez más, ese toreo que nace de la imaginación de un artista y que emociona porque llega al corazón, al alma,  dispara los sentimientos y arranca la pasión. Todo eso ha sido esta tarde de ensueño y embrujo sevillano.
El duende de Morante ha vuelto y se ha extendido por todo Sevilla para hipnotizarnos y llevarnos al cielo del toreo. Solo así puedo expresar el caudal de emociones que ha desencadenado el saludo capotero del sevillano al primero de la tarde. Siete verónicas acompasadas, el mentón hundido, jugando las muñecas con suavidad y gracilidad, acompañando el viaje con la cintura, pura belleza, verónicas únicas, celestiales, rematadas con una media eterna, imborrable de la memoria, toreo inmortal. ¡Y los delantales para dejar al toro en suerte ante el caballo!, ¡y el quite por chicuelinas!, ceñidas, bajando la mano, ¡y otra media de remate sencillamente divina!. Comentaba el maestro Emilio Muñoz que ha sido el mejor toreo de capa que recuerda en mucho tiempo. Y así lo creo yo también, hay que verlo para sentirlo, se lo aconsejo, en cualquier portal taurino está el video para que disfruten y sueñen. No solo de capote vive Morante, ¡que va!. Con la muleta ha derramado torería por los cuatro costados, ha impregnado el albero maestrante de aromas a Romero, desde los ayudados por bajo al inicio de faena, luego por alto, más tarde las series en redondo y al natural, componiendo la figura, enroscándose al toro, más belleza y plasticidad es imposible, los pases de pecho, trincherazos y pases de la firma, todo bajo el encanto de la naturalidad, todo fluido desde la imaginación, fruto de la inspiración. ¡Cómo han retumbado los olés en Sevilla!, la plaza en pie y Morante feliz, y nosotros más, rendidos al toreo eterno y mágico del duende, sinitiendo una vez más el pellizco que genera el arte de Morante. Lástima que el toro no durara algo más para redondear la faena porque iba camino de premio, aunque lo que nos ha hecho sentir el de La Puebla es mucho más que todas las orejas del mundo. Con el cuarto, un toro rebrincado que soltaba la cara a cada embestida, nada ha podido hacer Morante con el capote, totalmente ingobernable el de Garcigrande. Manseó descaradamente en el caballo y parecía que la faena de muleta iba a ser un visto y no visto dadas las nulas cualidades del toro. ¡Qué equivocación!. Ha surgido el Morante más técnico, el Morante conocedor de los terrenos y poco a poco, a base de paciencia, de consentirle a media altura, ha conseguido sacarle un par de series en redondo con clase y gusto, bajándole la mano, entre los olés de unos tendidos que no se creían lo que estaban viendo, con esa torería y esa compostura que transmite su toreo, incluso un par de naturales han tenido hondura, también respondidos con olés profundos. Más compromiso y voluntad no se le puede pedir al maestro en esta tarde en la que nos ha llevado con su capote y su muleta al cielo del toreo.
Julián López "El Juli" ha dejado patente en esta tarde sevillana por qué es un figurón del toreo. Junto a Enrique Ponce, aún convaleciente de su lesión de rodilla, y Roca Rey conforman el podio del toreo actual y el madrileño ha aceptado la responsabilidad y el compromiso de llevar el cetro del toreo en estos momentos en los que tanto se necesita la implicación de todos en beneficio de la Fiesta, presente en todas las plazas y ferias, de principio a fin de temporada, desde Castellón a Zaragoza estará Juli, no como algún otro que hay por ahí. Por cierto, no he mirado si en Granada hará el paseíllo, seguro que sí, sin necesidad de anunciarse como si tras él se acabara el mundo. Por eso es figura máxima del toreo, figura de época, leyenda viva de la Tauromaquia. Bueno, por eso y porque torea a las mil maravillas, porque es poderoso, porque tiene un mando portentoso, una técnica al alcance de muy pocos, un conocimiento del toro, de las suertes y los terrenos privilegiado y una capacidad artística fuera de toda duda. Solo así es comprensible lo que hemos visto en Sevilla al desorejar a un toro de Garcigrande que en muchas otras manos se hubiera ido de vacío a las primeras de cambio. Un toro suelto, distraido, sin fijeza, que no sirvió en le capote, que manseó en el caballo, un toro por el que nadie dábamos un duro. Pero emergió el Juli imperial, majestuoso, poderoso, dominador, en un inicio de faena con el madrileño clavado al suelo, completando una antológica serie de estatuarios sin moverse un milímetro y rematar por bajo con clase y gusto. A partir de ahí una sinfonía de toreo conjugando inteligencia, conocimiento, técnica y expresión artística. Tandas en redondo midiendo perfectamente la distancia, adelantada la muleta, enganchando al toro y llevándolo cosido a la tela, ni un toque pese a la tendencia del garcigrande a puntear, pero Juli le ha bajado la mano y lo ha embarcado en los vuelos con una maestría superlativa, ligando los muletazos con suavidad y temple, una delicia. Igual los naturales, dándole el pecho, con hondura, por abajo, se sucedían las tandas, la ligazón reinaba en la faena, los de pecho que las abrochaban surgían majestuosos, los adornos por bajo ponían la guinda, Juli poderoso, Juli con mando, sometiendo a este toro que minutos antes parecía no valer más que para el desolladero. Los olés de nuevo resonando en La Maestranza, los tendidos en pie, rendidos ante el imperial Juli, y el éxtasis con una estocada monumental que pasaportó sin puntilla al de Garcigrande, premiado con una vuelta al ruedo un tanto discutible. La Maestranza se cubrió de un manto de pañuelos blancos y las dos orejas cayeron, para mi sin discusión alguna, que sumadas a la cortada al segundo de la corrida le abrían la Puerta del Príncipe, la sexta de su carrera, cifras de máxima figura del toreo de todos los tiempos. Efectivamente, Juli venía de cortar una oreja al segundo, un toro noble al que recibió de capa con una elegancia y un gusto supremo, a pies juntos, verónicas desmayadas, las manos muy bajas, con suavidad, meciendo la embestida, para rematar con una media de lujo. Variado y bello fue también el quite por navarras y tijerillas que el madrileño interpreta de manera única, incluso parecen chicuelinas, y que puso a los tendidos maestrantes en pie. Con la muleta demostró su poderío y su técnica, comenzando a media altura, sin obligar en exceso al toro, bajando poco a poco la mano, ligando las series con temple, cortas, administrando las pausas con sabiduría, dándole aire, sacando excelentes muletazos por ambos pitones para poner colofón al trasteo con luquesinas que pusieron al público en pie. Un pinchazo y una estocada hasta la empuñadura hicieron aflorar pañuelos en los tendidos aunque me dio la impresión que si eran mayoritarios lo eran de manera muy justita. Oreja concedida por el presidente que provocó bastantes protestas ante lo que Juli, a mi modo de ver con criterio totalmente acertado, decidió dar la vuelta al ruedo sin el trofeo, gesto que le honra y dignifica.
Miguel Ángel Perera perdió con la espada la posibilidad de cortar una oreja al sexto de la tarde. Antes había estado pulcro y aseado ante un toro con nobleza pero soso y de escaso recorrido. Sacó a relucir su gran capacidad lidiadora, su mando y su firmeza, instrumentó series de mérito arrancando las escasas embestidas del toro, anduvo por encima del de Garcigrande pero el trasteo careció de ese punto de emoción necesario para transmitir que el toro no aportó por su falta de entrega y su tendencia a soltar la cara y puntear los engaños. Ante el sexto sí que tuvo más opciones, sin que fuera tampoco nada del otro mundo, pero al menos tuvo un pitón, el derecho, por el que surgieron los mejores pasajes. Bien con el capote, templado en las verónicas de saludo, bueno el quite por chicuelinas, recibido con olés por parte de un público deseoso de disfrutar con cada detalle, algo que siempre he admirado del público sevillano y que comparto al cien por cien. En la muleta fue bueno por el pitón derecho, metía la cara con clase y permitió a Perera cuajar series en redondo de calidad, templadas, bajando la mano, en ese estilo de toreo vertical que le caracteriza, estático, con mando. Al pasarse al otro pitón bajó el nivel, el toro protestaba y no concedía lo mínimo. Visto lo visto volvió el extremeño a perfilarse en redondo pero el garcigrande dijo que ya no pasaba y ahí se acabó todo, lo que unido al mal manejo de los aceros, y ya es raro eso en Perera, hizo que se esfumaran las opciones que pudiera haber de oreja.
Y mañana más, otra tarde para seguir soñando el toreo con toros de Nuñez del Cuvillo para Sebastián Castella, Manzanares y Roca Rey. Otro lleno de no hay billetes, no me extraña. 

Antonio Vallejo


jueves, 2 de mayo de 2019

¡Por fin llegó Sevilla!


Largo, muy largo, eterno se ha hecho este abril ayuno de toros. Y también muy raro. Asistir al paso los días en el calendario y no ver abiertas las puertas de la Real Maestranza sevillana a una nueva Feria de Abril es algo a lo que no estamos acostumbrados los aficionados que cada año esperamos con ansiedad, una vez clausuradas las Fallas valencianas, que el olor a azahar, los aromas a romero, los ecos de los olés y el sabor a toreo eterno inunden nuestros sentidos. En esta larga espera tan solo el Domingo de Resurrección se veía como un oasis en medio del desértico abril taurino, con Sevilla y Madrid, Madrid y Sevilla, en el punto de mira de los aficionados. No es cuestión de contar ahora lo que ocurrió en esa fecha tan emblemática del calendario taurino, pero sí que nos viene bien recordar algo de lo que ese ya lejano 21 de abril nos dejó y que puede ser un marcador de lo que personalmente creo que va a ocurrir de ahora en adelante. Sevilla y Madrid programaron sendos festejos para celebrar una de las fechas más relevantes del año, y no solo en lo taurino. El Domingo de Resurrección es un día de inmensa alegría tras el dolor y el sufrimiento de la Pasión, es la victoria de Cristo ante la muerte, la salvación del hombre y la esperanza de la Vida Eterna. Por mucho que hoy en día se pretenda negar nuestras raíces son las que son, nuestras creencias son las que son y nuestra razón de ser como nación es la que es, el catolicismo y la Fe, la Cruz como símbolo de salvación. Así es desde hace 20 siglos, desde la Hispania romana, desde que en el año 272 el emperador Constantino I legalizó la religión cristiana sacándola de las catacumbas a las que hoy algunos nos quieren volver a llevar, y desde que en el 380 el emperador Teodosio decretara la religión católica como oficial en el Imperio. Desde entonces la Cruz ha sido santo y seña de nuestra identidad, Covadonga, la Reconquista y la expulsión del Islam de nuestra patria, los Reyes Católicos, el descubrimiento de América y la formación de un Imperio que propagó la Fe por todos los rincones del globo y evangelizó Oriente y Occidente de manera ejemplar durante siglos, para llegar a nuestro tiempo en el que de nuevo la Cruz se convirtió en el más fuerte poder para derrotar al otro gran enemigo de España, el comunismo, en 1936. No es de extrañar, por tanto, que el Domingo de Resurrección tenga tanto significado y tanta tradición en nuestro pueblo, que lo conmemora y celebra como corresponde, con una tradición que también, guste o no guste a algunos, está firmemente arraigada a nuestras raíces y nuestra cultura, los toros, y así fue un año más tanto en Sevilla como en Madrid.
En Sevilla José Mari Manzanares rescató un decepcionante corrida de Victoriano Del Río gracias a su elegancia y su torería, volviendo a ver al Manzanares que deseamos, torero de pies a cabeza, firme, poderoso, desbordando arte en redondo y al natural, siempre por abajo, profundo, con unos pases de pecho monumentales, enroscándose al toro, rematando por el hombro contrario, eternos, y un trincherazo celestial con sabor a gloria para rematar con un espadazo en la suerte de recibir que pasaportó al único toro destacable de la corrida y que le sirvió para cortar una oreja de mucho peso. Nulas opciones tuvo ese día Juli con un lote imposible mientras Roca Rey demostró que está imparable y que le vale cualquier toro, porque si no embiste ya se encarga él de poner lo que haya que poner para que transmitir y emocionar, jugándose la vida de verdad. De no haber manejado mal la espada seguramente se habría llevado una oreja. En Madrid pasamos mucho frío en aquella tarde fría y ventosa y ocurrió algo similar a Sevilla, que Juan Ortega rescató del naufragio la floja corrida de el Torero gracias al buen gusto y el toreo  caro con el que nos emocionó,  mientras David Galván y Pablo Aguado tan solo pudieron dejar detalles de la inmensa calidad que llevan dentro. Pero esos resultados probablemente sean lo de menos. Lo que realmente creo que debe ser merecedor de atención es la comparativa de ambos festejos de cara a lo que nos viene. La Maestranza llena hasta la bandera, no cabía un alfiler, Las Ventas un tercio de entrada, y a lo mejor soy generoso, aunque pueda servir de atenuante la desapacible tarde que hizo, casi invernal. Pero claro, no es lo mismo anunciar a Juli, Manzanares y Roca Rey que a Galván, Ortega y Aguado, siendo este un cártel de gran atractivo para el aficionado, personalmente así me lo parece, pero quien llena las plazas es el público en general, y ese eligió Sevilla, sin dudarlo.  Y este es un detalle que se debe tener muy en cuenta y que no se debe despreciar, que no hay que mirarse al ombligo del aficionado y minusvalorar al gran público porque la Fiesta debe ser de todos y para todos. Lo dije cuando se presentó San Isidro y lo digo ahora que estamos a las puertas de Sevilla y, en menos de dos semanas, a las de Madrid. Veremos que entradas se registran en La Maestranza y cuales en Las Ventas, veremos la respuesta a unos carteles rematados y plagados de figuras en el Alberto sevillano y compararemos con la respuesta a unos carteles en los que abundan los toreros de medio escalafón, por mucho interés que tengan para los aficionados, y en los que hay que rebuscar para encontrar los nombres de las figuras. Luego es posible que el resultado final tanto artístico como de trofeos y triunfos sea apabullante en favor de Madrid, puede que sí, pero sinceramente  tengo muchas dudas. 
En cualquier caso lo vamos a ver ya mismo, tanto como que ayer ya pude seguir por Canal Toros la primera de feria, una desigual corrida en cuanto a presentación y juego de Torrestrella en la que destacaron un primero pronto, con movilidad, genio y transmisión y un quinto bravo, encastado y exigente, con calidad y que humilló en la muleta. Curiosamente estos dos toros fueron los de mejores hechuras y más bonita lámina de la corrida, dando la razón al maestro Emilio Muñoz. El peruano Joaquín Galdós cuajó una notable faena a ese quinto, temple y mando, dándole la distancia, bajando la mano, adelantando la muleta, enganchando al toro y conduciendo la embestida en largo, ligando buenas series por ambos pitones para terminar con unos doblones por bajo cargados de torería. Una pena que pinchara dos veces en la suerte contraria y no fuera hasta el tercer intento cuando pasaportara al de Torrestrella con un espolonazo fulminante porque la oreja estaba servida.  Ya con el segundo había demostrado su clase Galdós en unas tandas al natural templadas y con hondura  pero el animal se acabó ahí y no dio para más, una lástima porque nobleza y clase tenía, pero nada de motor.
José Garrido recibió al primero a la verónica, vibrantes, ganado terreno, acompasadas, jugando bien los brazos y puso en pie a la Maestranza con un preciosos quite por delantales que remató con una media ceñida de auténtico cartel. En la muleta el toro tuvo prontitud, movilidad y cierta transmisión, pero le faltó humillar y la faena no llegó a romper del todo a pesar de la magnífica labor del extremeño, por encima del toro, templado y conduciendo en largo la embestida pero sin poder rematar por abajo por la negativa del toro. Ante el cuarto, reservón y peligroso no tuvo opciones pero demostró el sitio que tiene y en ningún momento le perdió la cara, poniéndose en el sitio, tratando de emabarcarlo por ambos pitones, la muleta adelantada, pero el de Torrestrella se quedaba a medio viaje, reponía y tenía su peligro. De nuevo por encima Garrido.
Alfonso Cadaval tan solo pudo apuntar voluntad a raudales con el descastado, parado y sin recorrido tercero y dibujar detalles de calidad y gusto con el sexto, un toro que apuntaba clase y nobleza pero que entre los encontronazos con las tablas y el castigo en varas llegó a la muleta muy justo, perdiendo las manos al tercer pase de cada serie, en cuanto el sevillano le obligaba lo mínimo por bajo. 
Y con todo esto, siendo la primera de feria, pre-feria diría yo porque hasta el sábado no arranca el Real, la Real Maestranza registró más de media plaza de entrada, lo que de cara a lo que viene hace pensar en un lleno casi diario. Hoy será el primero con los toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, Julián López "El Juli" y Miguel Ángel Perera, cartel de auténtico lujo para el gran público y para el aficionado, porque no me creo que nadie que se considere aficionado no se ilusione con esta terna. Lo demás, con perdón, me parecen extravagancias y ganas de dar la nota.

Antonio Vallejo

lunes, 1 de abril de 2019

Castellón y su Magdalena, adiós con gran sabor de boca


La última de la Feria de la Magdalena en Castellón ha sido la única que he podido ver a través de Canal Toros porque ha sido la única retransmitida en directo, y ha merecido la pena a pesar de la incertidumbre por la lluvia, a pesar de la hora de retraso con la que ha comenzado el festejo, a pesar del mal estado del ruedo, a pesar que todo parecía a la contra y que el sentido común decía que lo más lógico y sensato para garantizar la integridad del festejo y de los matadores y correspondientes cuadrillas, a pesar de todo esto la corrida ha ido para delante y hemos podido disfrutar de un gran toreo, toreo del bueno, toreo del que alcanza lo más hondo del sentimiento. 
Pero no haber visto en directo no significa que no haya seguido con enorme interés una feria que año a año va ganando terreno y ocupando un espacio de privilegio no solo en este arranque de temporada, sino en el conjunto de todo el año taurino gracias a unos carteles rematados y ganado bien escogido que hacen que sea sinónimo de éxito y triunfo. Gracias a las diferentes crónicas que he leído en esta semana y a los resúmenes que he visto a diario he tenido la oportunidad de acercarme a la excelentemente presentada corrida de Adolfo Martín para tres matadores de la tierra y en la que Paco Ramos paseó una oreja en una tarde en la que demostró temple, firmeza, seguridad y soltura a pesar de su escaso bagaje de festejos toreados, a la oreja que se llevó El Cid en su despedida de la plaza castellonense ante el cuarto de El Pilar con una faena vibrante en redondo, acoplado y ligando por bajo, curiosamente menos intensa al natural y con un final por circulares y desplantes atípicos en el de Salteras, o también al rotundo triunfo de Roca Rey, un huracán que arrolló Castellón ante toros una corrida muy buen presentada y de gran juego de Juan Pedro Domecq en la que el peruano dejó sin respiración a los aficionados con sus quites por gaoneras y chicuelinas, por sus cambiados por la espalda, por su toreo de infarto entre los pitones, pero también por su temple y gusto toreando al primero de su lote como los ángeles, templado, a compás, por bajo, despacio, pura gloria. A hombros salió el limeño acompañado de un Fandi por el que no parece pasar el tiempo que sacó a relucir temple y gusto ante el primero de Juan Pedro, mientras le duró, y que tiró de recursos de veterano y de valor ante el reservón y complicado cuarto en una faena marca de la casa que llegó a los tendidos. Esa misma tarde también pude comprobar que Manzanares ha vuelto en plenitud de facultades tras su última intervención de espalda, creo profundo y elegante, con el sello y la clase que lleva dentro, llevándose una oreja de gran peso cortada al quinto, pero al que desgraciadamente no podré ver en San Isidro por esos caprichos del dest..., perdón, del bombo. Como de igual modo he vuelto a soñar el toreo en lo que he visto del genio, del duende, del maestro Morante, quien demostró una tarde más que el toreo que llena es el del sentimiento, que el toreo que emociona nace de la inspiración y la naturalidad, que un doblón por bajo que arranca un olé que surge de lo más profundo del corazón vale por veinte pases mecánicos, un ayudado por alto te estremece, un trincherazo te lleva al cielo y un pase de la firma supone el éxtasis supremo. Todo eso lo hizo el de La Puebla simplemente dejándose llevar por su imaginación, sin reglas ni normas, arte puro, de las musas a un capote y una muleta, pasión y emoción en cada verónica, ¡ay las medias, qué sabor!, y los aromas de azahar de los redondos y los naturales. Ese es el toreo que me llena, más allá de lo estructurada o compacta que pueda ser la faena, por supuesto más allá de la espada, pero también me quedaré sin ver en Madrid al duende por culpa de un bombo.
En fin, que Castellón ha tenido mucho, sin olvidarme de la rotunda y seria actuación de Perera, a hombros tras cortar sendas oreja a dos ejemplares de Garcigrande con dos faenas marcadas por el poder y el mando del extremeño, sometiendo a su lote a base de sitio, mano baja y portentosa técnica y dominio de los terrenos, pero también ha echado de menos al más grande, el maestro Enrique Ponce, quien en esta tarde de domingo ha sido sustituido por Juan Serrano, Finito de Córdoba, excelente decisión de la empresa a mi modo de ver no solo por el extraordinario sabor de boca que nos dejó en el final de Fallas, sino porque es uno de esos matadores que destilan aromas de torería por los cuatro costados y al que me encanta ver de nuevo en las grandes ferias tras unos años de injusto e incomprensible ostracismo. Al menos sí que podré ver al de Sabadell en el arranque de San Isidro, concretamente el día 15, día del Santo Patrón, ante toros de Fuente Ymbro  y compartiendo cartel con Diego Urdiales y Miguel Ángel Perera en una de las pocas tardes de expectación que creo que va a tener este año la feria madrileña. 
Como comentaba al principio la de hoy ha sido una tarde marcada por la lluvia, que nos ha mantenido en vilo durante una hora sin que se supiera si la corrida iba echarse o si se suspendía. Al final, tras una hora de dudas y deliberaciones, se ha decidido hacer el paseíllo e ir a por todas, de lo cual nos alegramos todos cuantos hemos podido verla en la plaza o por televisión, ha merecido la pena. y claro, con tanto retraso en el inicio del festejo, la previa de Canal Toros ha dado para mucho, y entre todas las cosas que se han comentado ha habido una que desconocía y que me ha llamado mucho la atención. Al parecer se ha bautizado al San Isidro 2019 como "el de la oportunidad". No sé si será así, como campaña de marketing creo que es muy buena, pero yo siempre había oido eso de que Madrid es quien da, quien pone y quien quita, siempre había creído que la primera feria del mundo en la primera plaza del mundo debe contar con las máximas figuras midiéndose entre ellas, ante el toro de Madrid y frente a la afición venteña, no precisamente fácil y dócil.  Pues debo estar muy equivocado y lo que parece es que San Isidro, nada más y nada menos que San Isidro, va ser el concurso de la oportunidad, a ver si descubrimos nuevos valores o se relanza la carrera de otros valores no tan al alza. En fin, que cada cual piense lo que crea oportuno, pero no me gusta el camino que lleva. Luego veremos el 16 de junio si ha sido acertado o no, a lo mejor me la tengo que envainar y comerme mis palabras porque asistimos a una feria histórica, y ojalá sea así, pero me temo que no. Aunque por lo que he leído hoy mismo parece que la renovación de abonos va viento en popa, se habla de un 32% más de renovación en la primera semana con respecto al pasado año. Repito, ojalá veamos de nuevo la plaza llena día tras día como antaño, pero de momento permítanme que al menos mantenga la duda. 
El caso es que aunque con retraso de una hora han hecho el paseíllo Finito de Córdoba, quien al igual que en Valencia ocupaba el inmenso vacío del lesionado Ponce, Cayetano y Varea para matar una corrida de Hermanos García Jiménez con ejemplares de los tres hierros de la casa, Olga Jiménez, Peña de Francia y García Jiménez, los tres de procedencia Juan Pedro Domecq por vía Jandilla, desiguales de hechuras y variados de juego, con movilidad pero reservón y sin ritmo el primero, noble y enclasado el segundo, bravo, con clase y entrega el magnífico tercero, el mejor del encierro, suelto y con tendencia a rajarse el cuarto pero que rompió a bueno en la muleta, manso sin opciones el quinto y áspero y complicado el sexto. 
Finito de Córdoba dejó más que pinceladas de la clase, el gusto y al elegancia que domina su toreo. Las verónicas de saludo al primero así lo atestiguan, cadenciosas, suaves, meciendo la embestida del toro. Fue este primero un ejemplar que tuvo movilidad pero al que le faltó ritmo y entrega, le bajó la mano Finito pero respondía soltando la cara, pese a lo cual dejó el de Sabadell muestras de su temple y torería, como un pase de pecho ejecutado con una exquisitez superlativa, elegante y delicado, un canto a la belleza. Como lo fue la faena al cuarto, todo torería y gusto. Un toro que tendía a salirse y buscar las tablas pero al que Finito sujetó y acabó sometiendo, terminando por romper en la muleta el de García Jiménez. ¡Como ha estado Finito!, torero a más no poder, que manera de andar en la cara del toro, que porte, que detalles, cada muletazo era un cartel, la mano baja, la figura compuesta, natural, elegante, los naturales desmayados una locura, los de pecho de remate inmensos, de pitón a rabo, echándoselo a la hombrera contraria, un kikirikí repleto de aromas, los adornos para soñar y no despertar, en definitiva, trazos de maestro, toreo caro y con empaque, cargado de sabor, que perdura y no pasa. Lástima del borrón de la espada porque para mi ha sido una faena de gran triunfo, pero el arte ahí queda. Ojalá el día 15 de mayo vuelva a ver a Finito como hoy.
De Cayetano todos ustedes conocen mi respeto y admiración hacia su figura, no solo por sus cualidades artísticas, sin por su persona más allá de los ruedos, por su compromiso con la Fiesta y con España, sin complejos, abiertamente, sin temores, diciendo a la cara las verdades a quien se le ponga en frente para tratar de difamar al toreo, situándose en lo políticamente incorrecto sin vergüenza alguna, quizás por eso me sienta tan identificado con él y valore tanto su figura. Compromiso fuera y dentro de la plaza, como lo ha demostrado hoy ante su lote. Solo hay que ver la larga cambiad de rodillas con la que lo recibió al segundo en el tercio, o las verónicas a pies junto con las que lo paró y fijó,  sencillamente sublimes, acunando la embestida, una auténtica delicia. Templado con la muleta, poniéndosela adelantada, acoplado a la embestida, especialmente al natural, con hondura, por bajo, ligando las series con enorme clase para abrocharlas con buenos de pecho, largos. En redondo también surgieron los muletazos templados, series ligadas bajando la mano, alcanzando las mayores cotas de emoción con los circulares epílogo de la faena que pusieron a la plaza en pie. Quien quiera le podrá criticar muchas cosas a Cayetano, pero hay algo que abolsutamente nadie puede reprocharle es su raza torera y su entrega al máximo, como ha demostrado ante el manso e ingobernable quinto, sin perderle la cara en ningún momento, echando toda la carne en el asador, sin guardarse nada, como los molinetes de rodillas para tratar de arrancar las embestidas del manso y una estocada volcándose sobre el morrillo como si de ello dependiera toda su carrera. Cortó una oreja de mucho valor al segundo y una vez más dejó ese magnífico recuerdo que hace que quieras volver e a verle torear. ¡Vaya por Dios!, tampoco le veré en San Isidro. Claro, debe ser que no merece una "oportunidad". La duda que me queda es si los aficionados merecemos la oportunidad de verle torear, más aún tras su firme comparecencia el pasado año. 
Por último Varea, otro torero castellonense que ha hecho el paseíllo en su tierra y que también ha cortado una oreja de enorme peso con un toreo de gran dimensión. Desde el saludo capotero al tercero por verónicas templadísimas y armoniosas rematadas con una media de cartel, o el galleo por chicuelinas para llevarlo al caballo y dejarlo perfectamente colocado una media belmontina para perder el sentido, se respiraba el run-run de las grandes faenas. Enorme la clase con la que ha toreado Varea, acoplado, muletazos de trazo largo, siempre por bajo, toreo ligado y caro, desmayando la figura, excelente los redondos, sublimes los naturales, remates por bajo repletos de sabor, trincherillas soberbias, pases de la firma supremos, todo ejecutado con torería y naturalidad, pura poesía. Mata a este tercero de un espadazo fulminante en todo lo alto, hundiendo la espada hasta la empuñadura, la plaza se inunda de pañuelos desafiando a la lluvia que no ha cesado en toda la tarde, ¡y otra vez el del palco quiere ser protagonista y no concede una segunda roja que era un clamor!. Que pena que la Fiesta sufra a estos tipos grises que acampan en los palcos. Ni sé el nombre del de hoy en Castellón, ni me importa ni pienso perder un segundo más en un personajillo dañino y mal aficionado, es incomprensible su actitud. No sé que demonios tiene que hacer un torero como Varea para cortar las orejas y salir a hombros, con lo que necesita ese triunfo él y otros muchos como él para abrirse camino en este tan difícil mundo de los toros. De que sirve dar oportunidades a los matadores jóvenes y con proyección si luego se les cortan las alas desde palcos ignorantes. No se vino abajo Varea y ante el brusco y complicado sexto sacó de nuevo relucir sus magnificas maneras, intentando en todo momento someterlo por bajo, pero el toro soltaba la cara y cada embestida era un derrote seco ante los que varea no se encogió en absoluto. Le plantó cara a base de entrega, ganas y mucho valor en una dignísima faena que emborronó con la espada. No sé si de haber matado al primer intento se habría pedido la oreja, yo creo que sí, y hubiera salido a hombros, pero en cualquier caso ha dejado sus credenciales y se ha podido ver por televisión, que vale mucho.
Y así se ha cerrado la Feria de la Magdalena, bajo un diluvio y con unos hombres que han demostrado, más allá de su torería, una entrega y un compromiso fuera de toda duda, porque con las condiciones en las que han toreado y se han jugado la vida lo más fácil hubiera sido decidir la suspensión de la corrida. La espera ha merecido la pena.

Antonio Vallejo

sábado, 23 de marzo de 2019

San Isidro 2019, el del bombo, las medianías y las ausencias


Por segundo año consecutivo Simón Casas Productions viste de alfombra roja y glamour  pseudohollywoodiense la presentación de los carteles de la feria más importante del mundo en la primera plaza del mundo. Toda la vida se ha esperado con impaciencia este día, posiblemente el más trascendente del año taurino en lo que a noticias se refiere junto a la presentación de los carteles de la feria de abril, las dos grandes entre las grandes. Sevilla y Madrid, Madrid y Sevilla, las dos orillas del toreo, templos y cátedras de Tauromaquia. La verdad es que el empresario galo me ha puesto fácil el juego de palabras, una presentación a bombo y platillo. El bombo ya lo tuvimos hace unas semanas y en su día opiné lo que me parecía, más humo y artificio que otra cosa, una operación de marketing y publicidad que puede que venga bien si de hacer ruido se trata y de que se hable de toros en todos los medios. Por ahí bienvenido sea el bombo. Y los platillos estaban reservados para hoy en una gala que ha contado con la presencia del Rey Juan Carlos y su hija la Infanta Doña Elena cuya presencia es muy de agradecer en apoyo a nuestras raíces, nuestra cultura y nuestra razón de ser como nación y como pueblo desde hace muchos siglos, lo que para mi ha sido sin duda la mejor noticia. Pero también me van a permitir que diga que esos platillos han desafinado un poco. Resulta que por una desgracia como la tremenda cogida sufrida por Enrique Ponce el pasado lunes 18 en Valencia una figura del toreo maltratada, ninguneada y despreciada porque no ha querido participar en el famoso bombo, Julián López "El Juli", de buenas primeras se ha convertido junto a Roca Rey en el pilar principal de este San Isidro en un ejercicio de improvisación, prisas, negociaciones a varias bandas tratando de convencer a alguno de los del bombo de que toreara una tarde más (el peruano se ha negado a ello), hablando con otras figuras ausentes para ofrecerles esas corridas, a carreras, con el agua al cuello y tratando de salvar la papeleta a última hora, deprisa y corriendo. No, señor Casas, así no. Usted llegó hace 2 años con un discurso romántico, hablaba de revoluciones, de unos sanisidros en los que TODAS las figuras estarían presentes varias tardes, con carteles rematados, de máximo atractivo, unos sanisidros que harían historia y que arrastrarían al público en masa a Las Ventas llenando los tendidos día sí y día también como ocurría antaño. Hoy también ha hecho un discurso poético y apasionado, muy bonito, pero que a la hora de proyectar sobre la enorme pantalla instalada sobre el escenario del ruedo venteño nos damos cuenta que, como la canción de Julio Iglesias, la vida sigue igual, o quizás algo peor me atrevería a decir. Y es que después de tanto bombo el San Isidro 2019 queda así:

Martes 14 de mayo: Toros de La Quinta para Rubén Pinar, Javier Cortés y Thomas Dufau.

Miércoles 15 de mayo: Toros de Fuente Ymbro para Finito de Córdoba, Diego Urdiales y Miguel Ángel Perera.

Jueves 16 de mayo: Toros de Valdefresno y Fraile Mazas para David Galván, Juan Ortega y Joaquín Galdós.

Viernes 17 de mayo: Toros de El Tajo y La Reina para Joselito Adame, Román y Álvaro Lorenzo.

Sábado 18 de mayo: Toros de Montalvo para Ginés Marín, Luis David y Pablo Aguado.

Domingo 19 de mayo: Toros de Fermín Bohórquez para Andy Cartagena, Sergio Galán y Andrés Romero.

Lunes 20 de mayo: Novillos de Conde de Mayalde para Rafael González, Marcos y Fernando Plaza.

Martes 21 de mayo: Toros de El Pilar para Juan del Álamo, José Garrido y Gonzalo Caballero.

Miércoles 22 de mayo: Toros de Parladé para El Cid, López Simón y Roca Rey.

Jueves 23 de mayo: Toros de Jandilla y Vegahermosa para Sebastián Castella, Emilio de Justo y Ángel Téllez, que confirmará alternativa.

Viernes 24 de mayo: Toros de Juan Pedro Domecq para El Juli, Paco Ureña y David de Miranda, que confirmará alternativa.

Sábado 25 de mayo: Toros de Pedraza de Yeltes para Octavio Chacón, Javier Cortés y Juan Leal.

Domingo 26 de mayo: Toros de Los Espartales para Martín Burgos, Rui Fernandes, Joao Moura, Joao Telles, Roberto Armendáriz, que confirmará alternativa, y Pérez Langa, que confirmará alternativa.

Lunes 27 de mayo: Novillos de La Quinta para Ángel Jiménez, El Galo, Francisco de Manuel.

Martes 28 de mayo: Toros de José Escolar para Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Miércoles 29 de mayo: Toros de Victorino Martín para Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

Jueves 30 de mayo: Toros de Adolfo Martín para Manuel Escribano, Román y Roca Rey.

Viernes 31 de mayo: Toros de Alcurrucén y Lozano Hermanos para David Mora, Paco Ureña y Álvaro Lorenzo.

Sábado 1 de junio: Toros de Zalduendo para Antonio Ferrera, Curro Díaz y Luis David.

Domingo 2 de junio: Toros de María Guiomar Cortés de Moura para Diego Ventura, Leonardo Hernández y Juan Manuel Munera, que confirmará alternativa.

Lunes 3 de junio: Novillos de Fuente Ymbro para Juanito, Antonio Grande y Diego San Román.

Martes 4 de junio: Toros de Las Ramblas para Morenito de Aranda, Juan del Álamo y Tomás Campos.

Miércoles 5 de junio: Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para Sebastián Castella, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín.

Jueves 6 de junio: Toros de Puerto de San Lorenzo y La Ventana de El Puerto para Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y López Simón.

Viernes 7 de junio: Toros de Alcurrucén y Lozano Hermanos para Antonio Ferrera, Diego Urdiales y Ginés Marín.

Sábado 8 de junio: Toros de El Capea, Carmen Lorenzo y San Pelayo para Pablo Hermoso de Mendoza y Lea Vicens, mano a mano.

Domingo 9 de junio: Toros de Baltasar Ibán para Curro Díaz, Emilio de Justo y Pepe Moral.

Lunes 10 de junio: Toros de El Ventorrillo para Eugenio de Mora, Sebastián Ritter y Francisco José Espada.

Martes 11 de junio: Toros de Valdellán para Fernando Robleño, Iván Vicente y Cristian Escribano.

Miércoles 12 de junio: Corrida de Beneficencia. Toros de Los Espartales, para rejones, y Núñez del Cuvillo para Diego Ventura, El Juli y Diego Urdiales.

Jueves 13 de junio: Toros de Cuadri para Rafaelillo, López Chaves y Octavio Chacón.

Viernes 14 de junio: Toros de Fuente Ymbro para Morenito de Aranda, Pepe Moral y José Garrido.

Sábado 15 de junio: Corrida de la Cultura. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés para Sebastián Castella, Paco Ureña y Roca Rey.

Domingo 16 de junio: Corrida de la Prensa. Toros de Santiago Domecq para El Fandi, López Simón y Pablo Aguado.


Con total y absoluto respeto a todos los matadores que harán el paseíllo en este San Isidro 2019 creo que puedo expresar mi opinión sobre lo que me parecen las combinaciones finales de los carteles. Si echamos un vistazo general lo primero que me llama la atención es que cuesta encontrar una tarde de esas quellamamos de campanillas o de claveles, me cuesta encontrar una tarde rematada de esas en las que sepamos ya de antemano que se va a agotar el papel el primer día de venta en taquillas. Posiblemente la corrida de la cultura el 15 de junio con Castella, Ureña y Roca Rey sea el más potente, podría valer el 22 de mayo con El Cid, López Simón y también Roca Rey (realmente el peruano es el reclamo y el que llenará la plaza), el 24 con Juli, Ureña y la confirmación de David de Miranda, por el morbo la corrida de Adolfo Martín para Manuel Escribano, Román y otra vez más Roca Rey, siendo generoso y porque para mi son toreros que me encantan las tardes del 1, 6 y 7 de junio con Antonio Ferrera (una de mis debilidades) compartiendo terna con Curro Díaz y Luis David el primero de los días, con Perera y López Simón el segundo y con Urdiales y Ginés Marín el tercero, y por último la Beneficencia del día 12 de junio para Ventura, Juli y Urdiales. Es decir, que de 34 tardes que componen todo el ciclo, 31 de abono más Beneficencia, Cultura y Prensa, encuentro tan solo 7 que creo que tengan combinaciones de máximo atractivo. El resto, para qué engañarnos, lo conforman toreros de medio escalafón. Una feria de medianías, y lo digo no en tono despreciativo, sino en tono realista, porque la gran mayoría de los matadores anunciados ocupen esos puestos en el escalafón.  No, señor Casas, eso no era lo que prometió, aunque hoy haya dicho en su discurso que "llevamos dos años sin poder hace todo lo que nos gustaría". Y junto a ese tono medio, que para nada quiere decir que no sean buenos o muy buenos toreros pero que no atraen y entusiasman al gran público como las figuras, la otra característica que para mi define a este San Isidro son la ausencias. Me falta Morante, me falta Manzanares, fíjense lo que digo, me falta Cayetano, por hablar de toreros con gran gancho para llenar la plaza, pero también me falta Miguel Abellán, por poner un ejemplo de un pedazo torero relegado al olvido de manera injusta. Siempre se ha dicho que San Isidro son los mundiales del toreo. ¿Alguien se imagina un mundial sin Italia, Alemania, Inglaterra, Argentina, Francia o Brasil?. Es posible que Bélgica pueda tener un equipazo, y a lo mejor Suecia también junta a buenos jugadores y lo hacen bien, pero ¿pagarían 1 mes largo para ver a Bélgica, Suecia, Ecuador, Camerún, Dinamarca, México, Uruguay...? Luego a lo mejor los partidos son divertidos y marcan goles, pero de entrada no parece que tuvieran mucho tirón salvo para grandes aficionados la fútbol o los seguidores concretos de cada país. Pues eso es lo que para mi pasa con este San Isidro, que si bien tiene nombres que para los aficionados tienen  atractivo e interés, al gran público le dejan un tanto frío, y pienso que es muy necesario que la plaza se llene y la gente acuda en masa a ver toros, es la mejor defensa de la Fiesta. Y eso se consigue con las grandes figuras, en competencia entre ellas, compartiendo cartel, como siempre ha sido. Pero claro, 34 son muchas tardes, demasiadas, una auténtica barbaridad, un exceso que puede hacerse muy largo y acabar empachando, y llenarlas con las figuras cuesta una pasta,  ahí está el verdadero problema. ¿No ser mejor hacer un ciclo isidril más breve y mejor rematado?. Yo lo tengo claro, sí, sí y sí. Pongamos una cifra, veinte tardes, suficientes, ahí entrarían todas las figuras y quedaría mucho sitio para otros muchos nombres. Pero a pesar de todo renovaré mis abonos, por supuesto, e iré al día 14 de mayo con todas la ilusiones puestas en ver grandes faenas y disfrutar con esta bendita afición, porque como aficionado hay muchas tardes que tiene muchos argumentos para ir a los toros, pero entiendo que para el público en general les dejen fríos muchos nombres por muy buenos toreros que sean.
Y para hacer una comparativa que posiblemente explique de manera muy clara y gráfica lo que quiero decirles les pongo a continuación los carteles que conformarán la Feria de Abril sevillana, sin incluir la corrida del Domingo de Resurrección con Juli, Manzanares y Roca Rey, casi ná:

Domingo 28 de abril: Toros de La Palmosilla para Luis Bolívar, Luis David y Rafael Serna.

Miércoles 1 de mayo: Toros de Torrestrella para José Garrido, Joaquín Galdós y Alfonso Cadaval.

Jueves 2 de mayo: Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, El Juli y Miguel Ángel Perera.

Viernes 3 de mayo: Toros de Núñez del Cuvillo para Sebastián Castella, José María Manzanares y Roca Rey.

Sábado 4 de mayo: Toros de Victorino Martín para Antonio Ferrera, Manuel Escribano y Emilio de Justo.

Domingo 5 de mayo: Toros de Fermín Bohórquez para Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza, que tomará la alternativa.

Lunes 6 de mayo: Toros de Juan Pedro Domecq y Parladé para Morante de la Puebla, Diego Urdiales y José María Manzanares.

Martes 7 de mayo: Toros de El Pilar y Moisés Fraile para Pepe Moral, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín.

Miércoles 8 de mayo: Toros de Los Espartales, para rejones, y Domingo Hernández para Diego Ventura, El Juli y Cayetano.

Jueves 9 de mayo: Toros de Santiago Domecq para Manuel Jesús "El Cid", Miguel Ángel Perera y Paco Ureña.

Viernes 10 de mayo: Toros de Jandilla y Vegahermosa para Morante de la Puebla, Roca Rey y Pablo Aguado.

Sábado 11 de mayo: Toros de Fuente Ymbro para Antonio Ferrera, El Fandi y López Simón.

Domingo 12 de mayo: Toros de Miura para Sebastián Castella, Octavio Chacón y Pepe Moral.

No sé, que cada uno compare y juzgue. De doce festejos programados a mi me salen cinco de auténtico lujo en los que están anunciados Juli, Morante, Manzanares, Castella,Cayetano y Roca Rey, más otros dos con El Cid, Perera, Ureña, Ferrera y López Simón, es decir, que van siete, un 60 % del abril sevillano, y para el resto nombres como Urdiales, Emilio de Justo, Octavio Chacón, Pepe Moral, Luis David, Gines Marín. Resumiendo, que es más que probable que en doce tardes sevillanas haya más "no hay billetes" que en las treinta y cuatro  madrileñas. Y eso sin bombo.

Antonio Vallejo


lunes, 18 de marzo de 2019

Castella y "Horroroso", indulto truncado


En plena efervescencia  la primera de las grandes de la temporada, la de Fallas en Valencia que por lo que llevan vivido va ser recordada por muchas cosas; por el esperado y deseado regreso de Paco Ureña tras su cornada el pasado septiembre en Albacete y que no acabó en triunfo apoteósico por culpa de la espada, por el golpe en la mesa de Pablo Aguado, sensacional la tarde de los Alcurrucén, por la puerta grande de Alberto López Simón que nos hace soñar con la vuelta del madrileño por aquellos fueros del triunfo a los que nos tenía acostumbrados, por el huracán Roca Rey que una vez más, y ya van seis de seis, arrasa Valencia demostrando que es el llamado a mandar en el toreo de las próximas décadas y abre la puerta grande al cortar tres orejas, aunque como bien me apuntó mi buen amigo Raúl hubo en esa tarde un doble rasero a la hora de conceder los trofeos, negándole al toricantano Jesús Chover la segunda oreja por caer la espada desprendida y concediéndole sin dudarlo un segundo la segunda oreja al peruano que también dejó la espada desprendida, o por la eterna juventud de Enrique Ponce, 104 paseíllos en Valencia y 39 salidas a hombros y sigue conservando las mismas ganas, el mismo compromiso, la misma entrega, la misma verdad y el mismo arte sublime, inmortal, único e infinito que lleva dentro el más grande de todos los tiempos, que de no haber marrado con los aceros hubiera sumado su puerta grande número cuarenta en una tarde portentosa. Mucho ha pasado en Valencia en estos días y mucho me he perdido en directo porque la vida tiene lo que tiene y llegan momentos en los que te lleva a cambios como es la mudanza a una nueva casa con la ilusión de toda la familia  que casualmente ha coincidido con el comienzo de una nueva y apasionante etapa en  mi vida profesional. Y claro, como vivimos en los tiempos de la dictadura wifi, si no la tenemos parece que estamos perdidos. En mi caso ha sido una semana, desde el pasado lunes, sin acceso a Canal Toros, siguiendo las corridas de Fallas a través de los medios taurinos y viendo cuantos resúmenes he podido, pero para nada es como disfrutar de las retransmisiones en directo. Pero tras resolver problemitas técnicos he llegado, como suele decirse en baloncesto, sobre la bocina para engancharme y por fin ver la de este domingo, la de Jandilla, una corrida marcada por dos nombres, Sebastián Castella y Horroroso, aunque quien debía llevar ese nombre o a quien debiera haberse aplicado dicho calificativo es al personaje que esta tarde calentaba el asiento del palco presidencial, otro más que no es nada ni nadie y que quiere hacerse notar. Resulta que al quinto de la tarde todo el público valenciano le pidió el indulto, el matador también lo solicitó de manera más que ostensible, el ganadero hizo lo mismo, los comentaristas de Canal Toros, Germán Estela, Maxi Pérez y el maestro Emilio Muñoz, yo que he visto la corrida desde mi nueva casa también me he sumado en deseo y justicia por lo que estaba viendo y estoy seguro que la inmensa mayoría de los aficionados que también a través de la televisión han vibrado y han sentido la emoción de la bravura y el toreo también lo han hecho. Pues no, al parecer todos estábamos equivocados y había un tipo en le palco que era el único que tenía la razón. Es como el chiste ese tan viejo del que se mete con el coche en dirección contraria por una autopista y llama locos a toda los demás porque van en contra. No sé que demonios habrá pasado por la cabeza de escasa sustancia gris del sujeto en cuestión o si el problema era de vista, de no ver que este toro de Jandilla de nombre Horroroso, ha sido bravo desde salida, ha acudido al caballo con galope ágil y alegre en dos varas, metiendo la cara abajo y derribando en ambas por su empuje, que ha protagonizado un emocionante quite por chicuelinas que el galo ha abrochado con una media preciosa, que en banderillas ha sido pronto, con magnífico tranco en un tercio excepcional en el que han saludado desmonterados José Chacón y Fernando Pérez y que en la muleta ha tenido todas las virtudes de la bravura; prontitud, fijeza, clase, nobleza, humillación, repetición, recorrido, ritmo, todo, absolutamente todo. A eso hay que sumar que Castella lo ha toreado como los ángeles, desde los primeros compases clavado al suelo, haciendo el péndulo, citándolo en largo para en el último segundo dibujar cambiados por la espalda de infarto que cosió a series todas ellas dominadas por el  temple y la ligazón, adelantando la muleta, conduciendo las embestidas de Horroroso con la mano muy baja, barriendo la arena con la muleta, redondos profundos y largos, naturales hondos, todos ligados con una maestría superlativa. No sé los muletazos que pudo pegarle a Horroroso, comentaba el ganadero Borja Domecq tras la muerte del toro que cien, y a lo mejor se quedó corto, todos ellos con el mismo tranco, el mismo son y la misma humillación del primero. Ni el mínimo amago de rajarse, ni el mínimo amago de salir hacia tablas, ni el mínimo amago de fatiga, incansable en sus embestidas, persiguiendo la muleta de Castella con un celo y una codicia que solo tiene un calificativo: bravura. De verdad que me resulta incomprensible que este extraordinario toro de Jandilla no haya vuelto con vida al campo para procrear, como ocurrió hace dos sanisidros con otro toro del mismo hierro, el mítico Hebrea, algo imposible de entender. Por cierto, que el vestido azul purísima y oro que esta tarde ha lucido Castella es el mismo que llevó aquella tarde de mayo de 2017 en Madrid, increíble los caprichos del destino y el azar. No sé si el francés volverá a ponérselo para matar la corrida de Jandilla que casualmente le ha asignado el bombo de San Isidro, pero yo sí lo haría. Saldremos de dudas en un par de meses.  
Aquel día de 2017 no supimos por qué el presidente negó un indulto pedido por mayoría absoluta, un clamor no atendido por puro capricho. Hoy parece ser que el del palco ha dicho que al derribar dos veces al caballo ¡se ha ido sin picar!. Hace falta ser muy bobo y muy mal aficionado para soltar semejante tontería. ¿Pero no lo has visto?, ¿cómo empujaba con la cara abajo y metiendo los riñones?, ¿no te has percatado de su fuerza y codicia?. Aunque aún puede ser peor porque parte que también ha sugerido ¡que ha escarbado un par de veces!. Creo que sobran más comentarios hacia este sujeto pasajero, anecdótico, secundario, pero muy dañino para la Fiesta. El indulto es algo excepcional, algo que no puede ni debe convertirse en costumbre porque rompe la esencia y la razón de ser del toreo, la lucha a vida o muerte entre un hombre y un toro bravo, y es cierto que en los últimos años hemos asistido a bastantes indultos y muchos de ellos ciertamente discutibles, pero lo de hoy en Valencia con Horroroso, igual que dije hace dos años con Hebrea, no tiene un pase. Hubiera sido importantísimo para esta temporada que a partir de Valencia tomará velocidad de crucero ver la imagen de Castella a hombros y Horroroso con vida de vuelta al campo. Pero un tipo solo, ajeno a lo que se pedía por unanimidad, nos ha privado de sentir algo muy grande que llena el alma de cualquier taurino y que era más que merecido y de total justicia tanto para Horroroso como para un grandísimo Castella, para un público emocionado y entregado y para un ganadero que pone toda su afición, toso su esfuerzo y todo su dinero para conseguir criar un toro como este que hoy hemos visto en Valencia y que a final de temporada estará en todas las quinielas como candidato al mejor toro del año. Pero el del palco no ha querido ni ha sabido verlo, horroroso aficionado.

Antonio Vallejo