lunes, 11 de julio de 2016
6ª de San Fermín: El alma aún partida
Dice el tópico que "la Fiesta debe continuar" y que la vida sigue, pero hoy ha sido un día muy difícil para cuantos tenían que ponerse delante de la cara de un toro. Ambiente de tristeza en la plazas de toros, señales de luto, banderas a media asta como en Las Vnetas, minutos de silencio al finalizar el paseíllo y dolor, mucho dolor en los rostros de los matadores, los subalternos, los picadores, el público. No era una tarde más de toros, era imposible, a nadie se nos olvidan las imágenes del cuerpo sin vida de Víctor Barrio. En Las Ventas me han contado que el silencio ha sido la tónica, ambiente triste y decaído, como los ánimos de cuantos se han dado cita en la plaza madrileña para asistir a la novillada de Carriquiri. En Pamplona, plaza singular por su ambiente ensordecedor y en ocasiones irrespetuoso para los toreros, también se ha dejado sentir la pesadumbre que nos invade a todos los que amamos la Fiesta de los toros. Sobrecogedor el minuto de silencio en esta sexta de San Fermín, tan solo se escuchaban los sones de una pieza musical, "Silenza", interpretada con emoción por la banda de la peña "Los Bronces", una de las más carismáticas de Pamplona. Repito, las caras desencajadas, en especial la de Curro Díaz, quien recogió de la arena de Teruel el cuerpo ya sin vida de su compañero Víctor Barrio. Aún no me explico cómo ha sido capaz de vestirse de luces, hacer el paseíllo y matar a sus dos toros después de lo vivido ayer, solo eso merece más que una ovación. La mirada perdida, sin consuelo el maestro jienense. Da la casualidad que Curro Díaz estaba anunciado para ser padrino de alternativa de Víctor Barrio en Madrid el mismo día que también confirmaba su alternativo Juan del Álamo, otro torero que hoy ha pasado un trance más que amargo. Por una cogida en Baeza el día anterior le sustituyó El Fundi aquel 8 de abril de 2012 en Las Ventas. Caprichos del destino, el jienense vivió ayer una de sus tardes, si no la más, amargas de su vida al ver morir a Barrio, quien iba a doctorase de sus manos, y hoy se anunciaba en Pamplona con el otro integrante de la terna de aquel día, el salmantino del Álamo, quien iba a confirmar de sus manos. Lo dicho, caprichos del destino.
Seis toros de Pedraza de Yeltes, ganadería salmantina de procedencia "El Pilar", encaste Domecq Díez, que últimamente esta cosechando triunfos en casi todas las corridas que lidia, especialmente en tierras francesas. Seis toros muy voluminosos, grandes, posiblemente pasados de kilos, de mucha alzada, serios, muy serios, quizás un tanto exagerados de pitones para lo que es este encaste, veletos la mayoría, peor que han resultado decepcionantes en lo que a juego y condiciones se refiere. Descastados, faltos de raza y fondo, si salvamos el primer puyazo al primero y el comportamiento del tercero en el caballo sin empleares en varas, dejándose pegar sin empujar, huidizos, sin fijeza, con un punto de mansedumbre, clara la querencia, siempre buscando la puerta de chiqueros, sin humillar. Si a las condiciones anímicas añadimos lo poco que han ofrecido los toros es sencillo deducir que la corrida haya resultado deslucida y sin opciones. Incluso me ha dado la impresión que ante las malas condiciones de los toros el ambiente de abatimiento anímico se ha trasladado a los tendidos con mayor fuerza, donde el ruido, las canciones y los bailes han sido mucho menores que otras tardes, algo que creo que hoy merece ser reconocido y aplaudido. Cuando he criticado algunas actitudes censurables de esta afición lo he hecho, igual que cuando la afición pamplonica demuestra un saber estar a la altura de la circunstancia también es de justicia subrayarlo.
Nulas opciones las que ha tenido la terna ante estos enemigos. Tanto Curro Díaz como Iván Fandiño y Juan del Álamo han brindado al cielo en recuerdo a su compañero Víctor Barrio, no podía ser de otra manera. Especialmente emotivo el de su amigo del Álamo y que tantas tardes alternó como novillero con Víctor Barrio, brindis que ha hecho al cielo y a las cámaras de Canal Plus Toros dedicado a su amigo muerto y a toda su familia, resultándole difícil acabarlo, con la voz entrecortada y los ojos llorosos.
Ninguno de los toros ha servido en el capote, quizás el tercero al que el salmantino Juan del Álamo ha recibido con un ramillete de verónicas de lo mejor de la tarde. Eso y un ceñido quite por chicuelinas del salmantino en su turno de quites al segundo y otro quite por chicuelinas también ceñidas y con riesgo de Iván Fandiño al cuarto. Nada más, desgraciadamente, en los capotes. Como decía al hablar de la prsentación y hechuras de los toros, su gran volumen creo que ha condicionado su embestida en la muleta. Más por inercia de los kilos que por clase han tomado los engaños sin meter la cara con clase, deslucidos, sin emoción alguna. Y no será porque los tres matadores han puesto todo de su parte. Curro Díaz es otro de los toreros que está en un momento extraordinario, que hoy ha intentado poner la muleta delante a sus dos toros, bajándoles la mano, llevándoles en largo, pero que se ha encontrado con animales que no iban, sin fondo alguno, que se han rajado a las primeras de cambio. Ha matado a sus dos toros con habilidad, a la primera, haciendo lo que hay que hacer en estos casos, enterrar el acero a la primera y liquidar al animal, y me da igual que ambas estocadas hayan sido caídas de colocación, hoy me importa realmente poco, mucho es que haya matado a su lote. Prácticamente lo mismo podría decir de Iván Fandiño que se ha topado con dos toros sin casta ni raza, que han llevado siempre la cara arriba, aunque el de Orduña les ha puesto la muleta en la cara, tratando de llevarles por bajo y dominar su embestida, pero no se han entregado en ningún momento, pegando tornillazos, incómodos, mejor dicho, imposibles para el toreo. Brevedad con los aceros es lo mejor que ha podido hacer Fandiño ante su lote, malo, francamente malo. Y tres cuartos de lo mismo para lo que le ha correspondido a Juan del Álamo, que dispuso del único algo manejable del encierro, el tercero, al que ha recetado una muy buena serie al natural, pero ahí se ha acabado el toro. De ahí en adelante tornillos y viaje corto que ha deslucido toda la inmensa entrega del salmantino para tratar de sacar algo lucido, pero es igual que ir a sacar agua de un pozo seco, es imposible. Y en el que cerraba plaza lo mismo, una serie, esta vez por el pitón derecho, pero el toro se ha visto podido y se ha rajado, desentendiéndose de todo. Para no terminar sin destacar nada más que la gran profesionalidad, la entrega y la hombría de cuantos han actuado esta tarde en Pamplona (que no es poco) quiero mencionar el sensacional puyazo de Alonso Sánchez al primero de la tarde y la magnífica actuación de uno de los que están llamados a ser figura entre los toreros de plata, Iván García, que hoy ha bregado y ha banderilleado a las mil maravillas, gran subalterno .
Igual que comenzaba la corrida finalizó dos horas después, con tristeza en el alma y un sentimiento de dolor difícil de superar. Inmensa la capacidad de superación de estos hombres, su entrega y su profesionalidad al dar la cara en unas circunstancias tan difíciles para ellos como las de hoy. Esta es la grandeza del toreo. Hoy sólo podía haber un nombre, sirva de homenaje para su memoria.
Descanse en paz Víctor Barrio, ¡TORERO!
Antonio Vallejo
domingo, 10 de julio de 2016
Descanse en Paz, ¡TORERO!
Sobrecogido, con un dolor inmenso, con lágrimas en los ojos y casi sin reaccionar, así es como me he sentido al conocer la trágica muerte de un torero, Víctor Barrio, al llegar a casa tras una cena en familia. Como cada tarde de San Fermín me he puesto delante del televisor a las seis y media para ver la corrida de esta tarde en Pamplona. Casualidades de la vida, había quedado con mi mujer, quien había salido de casa con nuestra hija pequeña a dar un paseo y tomarse un helado, en misa de ocho de la tarde. Me ha dado tiempo de ver los cuatro primeros toros de Pamplona y he salido a misa. También casualidad, he dejado mi teléfono en casa, no espero llamadas e iba con toda mi familia a misa y después a cenar, ¿para qué quiero un teléfono?. Así que no me he enterado de nada hasta regresar a casa, al ver los mensajes del teléfono. Ha sido un momento terrible, lo he sentido como si alguien allegado se hubiera ido, a lo mejor porque aún estoy especialmente sensible por otra pérdida muy cercana hace cuatro días. No he visto imágenes ni quiero verlas. Simplemente he abierto "Aplausos" en el ordenador porque no acababa de creerlo, y lo peor se ha confirmado. He tenido fuerza para ver los dos últimos toros de Pamplona y completar las notas con las que tenía previsto contar esta noche lo que había ocurrido en la quinta de San Fermín. Ha sido dramático ver el momento en que, en directo, el equipo de canal Plus Toros recibía y confirmaba la triste noticia. Como es lógico las notas y lo que iba a contar no tienen sentido, hoy no hay sitio más que para el dolor, el mismo que he visto sentir a Manolo Molés ante las cámaras de Canal Plus Toros, y las lágrimas, las mías y las de David Casas, Germán Estela y Manuel Caballero que comentaban la corrida de Pamplona junto al maestro Molés. Rotos los cuatro, impresionante, sobrecogedor. Ayer lo comentaba, la verdad del toreo es esta, hombres que se juegan la vida delante de un toro. Ayer mismo fueron Javier Jiménez y Eugenio de Mora quienes sufrieron percances, muy serio el del sevillano, hace unos días Manuel Escribano en Alicante salvó la vida de milagro, hace 2 años David Mora en Madrid sufrió una cornada terrible, un par de meses atrás murió El Pana en México, y así podíamos seguir sumando nombres, la lista de cogidas graves sería interminable. Gracias a Dios sobre todo, pero también a los avances de la medicina y los magníficos cirujanos y médicos que forman los equipos de las grandes plazas, muchos de estos héroes que son los toreros pueden contarlo y volver a ponerse delante de la cara de un toro. Hoy, desgraciadamente, no ha habido nada que hacer por salvar la vida de Víctor Barrio, ahora descansa en su barrera del cielo junto a todos los grandes maestros que desde allí ven cada tarde los toros.
Descanse en Paz, ¡TORERO!
Antonio Vallejo
sábado, 9 de julio de 2016
4ª de San Fermín: Cebada Gago sembró el pánico
Tres años hacía que la ganadería gaditana de Cebada Gago, encaste mítico, no hací presencia en San Fermín. Tras este nombre una leyenda de dureza y pánico, fama de encaste complicado y peligroso, que cuenta con una larga y prolija trayectoria en Pamplona. Nada menos que en 27 ocasiones ha lidiado en esta Feria del Toro siendo declarada la corrida más completa en 7 ediciones, las de 1986, 1990, 1992, 1999 (compartida con Miura), 2001, 2006 y 2012, siendo además reconocida con el premio al toro más bravo en 4 sanfermines, los de 1990, 1992, 1998 y 2007. Hoy han cumplido con su tradición. Desde por la mañana, en el encierro, han dejado patente su leyenda aterradora, sembrando el pánico en la calle Estafeta y en la entrada a la plaza de toros, como ilustran las imágenes que traigo a esta entrada. Encierro largo, peligroso, con nueve heridos por asta de toro, al menos uno de ellos grave, al quedarse descolgados de la manada dos de los cebadas que han generado momentos de auténtico pavor entre los mozos. La verdad es que el ritual de cada mes de julio, encender el televisor a las ocho de la mañana para ver el encierro en directo dice y hace mucho para los que somos aficionados a esta bendita Fiesta de los toros. No hace falta ser muy entendido en toros para darse cuenta que los Cebada Gago de hoy, al igual que los Fuente Ymbro de ayer, eran unos ejemplares imponentes, de magníficas y preciosas hechuras, muy serios, tremendos por delante, astifinos, todos ellos muy de Pamplona, solo hay que ver la foto que traigo de la corrida en los corrales de la plaza de toros. Y no solo de presencia y presentación pueden sacarse conclusiones viendo el encierro, también nos hacemos una idea sobre cómo puede ser su comportamiento en la corrida de las seis y media de la tarde. Lo que han mostrado por la mañana, las fotos valen más que mil palabras, lo han hecho por la tarde. Seis animales, repito, muy serios, unos auténticos tíos, muy complicados, con genio, que han desarrollado mucho peligro durante la lidia y ante los que los tres espadas, Eugenio de Mora, Pepe Moral y Javier Jiménez, que se presentaba hoy en Pamplona, han tenido que tirar de raza y oficio para enfrentarse a este encierro tan serio y peligroso de Cebada Gago en una tarde, otra más, en la que los tendidos han estado llenos, ni un asiento vacío, con la afición pamplonica fiel a su estilo bullanguero y ensordecedor durante toda la corrida.
El toledano Eugenio de Mora hacía esta tarde su primer paseíllo de la temporada tras la suspensión por las inclemencias meteorológicas del pasado 10 de mayo de la corrida de San Isidro en la que estaba anunciado. Difícil compromiso para el torero de Mora de Toledo arrancar la temporada en una plaza de primera como Pamplona y en plenos sanfermines, además con una ganadería dura y complicada como Cebada Gago. Algo parecido ocurre en le caso de los otros dos espadas, Pepe Moral tan solo se ha vestido de luces dos tardes en la presente temporada, en Gamarde-Les-Bains y Sevilla, y en una sola ocasión lo ha hecho Javier Jiménez, en Sevilla, le 5 de abril, junto a Pepe Moral precisamente. Tres hombres que torean poco, en Pamplona, en San Fermín y frente a toros de Cebada Gago, difícil reto, mucha responsabilidad por delante. Y lo han resuelto con enorme oficio, con grandes dosis de valor, con pundonor y entrega, jugándose la vida, sin esconderse, demostrando raza para superar todas las complicaciones del encierro de los de Cebada, que han sido muchas. Toros que han desarrollado mucho sentido y que han resultado muy peligrosos, toros que sabían perfectamente lo que buscaban y donde estaban. Tanto ha sido así que Eugenio de Mora ha sufrido dos tremendos sustos, a Dios gracias ha quedado en eso, en ambos toros de su lote. Ha sido durante la faena de muleta al primero cuando, toreando al natural con mucha verdad y exposición ha sido enganchado por la taleguilla por la punta del pitón, un auténtico puñal, sin llegar a herirle en el muslo. Segundos de angustia con el torero a merced del toro, zarandeado sin que pudiera desprenderse del pitón hasta que, al fin, rasga la taleguilla y se libera del pitón. Una vez más San Fermín echó un capote desde el cielo, igual que estuvo al quite durante la lidia del cuarto, peligroso y con mucho sentido, que en un redondo le puso la punta del pitón en la barriga, resbalando sobre el chaleco, propinando un nuevo susto al toledano. Pero cuando se ha mascado la tragedia ha sido en la lidia del tercero, cuando Javier Jiménez, que le había cogido la distancia al de Cebada Gago y estaba pudiendo con él, se planta de rodillas para torear por el pitón derecho. En uno de los derechazos es prendido por la pala del pitón, volteado por los aires en dos ocasiones como si fuera un guiñapo para acabar en el suelo tras caer de mala manera, como un muñeco de trapo, conmocionado, casi inconsciente, a merced del toro que, gracias de nuevo a Dios y al capote de San Fermín, no hizo por ir a por el torero. No puede incorporares Jiménez, parece que no le responden la piernas y nos tememos algo grave, tal ha sido la manera de caer sobre la arena. Pero milagrosamente se repone en la enfermería y sale a matar a su toro. Por lo que comentan el maestro Molés y el maestro Caballero, el torero sevillano no recuerda nada, está como perdido y no sabe ni que está en Pamplona. Lo de menos es que pinchara o matar a la primera, eso da igual, lo que me admira es que sean capaces de salir y matar a un bicho de ¡645 Kg! como era este tras pasar lo que ha pasado. Leo que el bravo torero sevillano está ingresado en el Hospital Universitario de Pamplona con fractura de la apófisis espinal de las vértebras C5, C6 y C7. Me viene inmediatamente a la cabeza el caso del maestro salmantino Julio Robles, tetrapléjico tras su terrible cogida en Breziers en agosto de 1990, solo pido a Dios que Javier Jiménez se recupere sin secuelas y que pueda volver a los ruedos. Lo que no me explico, y más después de leer el parte médico, es cómo fue capaz no solo de matar al tercero, sino de lidiar y matar al sexto, los dolores y su estado general tenía que ser horrible. Son de otra pasta, son superhombres. Por eso siempre digo, me lo habrán oído y leído en muchas ocasiones, que respeto enormemente a quien se pone delante de un toro, con mejor o peor suerte, que me merece una admiración por encima de todo, que siempre les defiendo y que ni entiendo ni aguanto a quienes les faltan al respeto. Y eso va no solo por los antitaurinos, ahí tienen otro ejemplo de la verdad del toreo, jugándose la vida a cara de perro, sin ventajas, para que vean su ignorancia, va también por muchos que se denominan aficionados y que en plazas como Madrid faltan gravemente al respeto a muchos de estos profesionales, auténticos valientes, y se mofan de ellos y de toros que "solo" pesan 500 Kg, con el absurdo grito de "miau" al que nos tienen acostumbrados, sin saber que en cualquier momento puede venir el drama. Que un antitaurino lo haga puedo hasta entenderlo, pero que eso lo haga un supuesto aficionado no merece el mínimo perdón. De momento pido a Dios que el sevillano Javier Jiménez se recupere sin secuelas y vuelva pronto a vestirse de luces.
Prácticamente con esto queda resumida una tarde en la que hemos visto a Eugenio de Mora, Pepe Moral y Javier Jiménez estar hecho unos titanes frente a sus enemigos, a los que han podido a base de temple, mando y lo que hay que tener, siempre echándoles la muleta delante, haciéndoles tomar los engaños aunque los de Cebada Gago desarrollaran todo el sentido del mundo y el máximo peligro (sé que me repito, pero es que así ha sido), aunque echaran la cara arriba, se revolvieran y buscaran en todo momento al torero. Incluso hemos asistido a momentos de gran belleza y torería tanto en redondo como al natural en las faenas de muleta de los tres, que en todo momento han dado la cara, jamás se han escondido, aliviado o dado un paso atrás, que han demostrado técnica, conocimiento, raza y mucho valor. Como también es necesario reconocer en el día de hoy el enorme trabajo de las cuadrillas, que tanto en la brega como en los tercios de banderillas han sabido resolver las muchas complicaciones que les han presentado los toros, con oficio y valor, nunca hay que olvidarse de los toreros de plata. Sería injusto por mi parte nombrar a varios y dejar en el tintero a otros, pero creo que tengo que destacar los nombres de Francisco Téllez, Víctor Cañas y "El Puchi", que han estado soberbios tanto con el capote de brega como con los palos, y que representa a todos los que han actuado en la tarde de ayer.
Sinceramente, creo que los tres espadas salen muy reforzados de su paso por Pamplona. Sabemos lo difícil que es este mundo del toreo, lo complicado que es para la gran mayoría de matadores hacerse un hueco en las grandes ferias y en las no tan grandes, que son muchos y no hay sitio para todos, pero lo que han demostrado estos tres toreros en esta tarde de San Fermín merece ser tenido en cuenta.
Antonio Vallejo
viernes, 8 de julio de 2016
3ª de San Fermín: Roca Rey también revienta Pamplona
No hay quién le pare, ni las cornadas, da igual, su valor, su entrega, su decisión y su toreo poderoso no se frenan ante nada ni ante nadie. Lo de esta tarde en Pamplona con los de Fuente Ymbro ha sido otro más de los capítulos a los que nos tiene acostumbrados Andrés Roca Rey, da igual donde, le vale Nimes, le vale Valencia, le vale Sevilla, le vale Madrid, le vale Alicante, ¡le vale todo!, estamos ante un torero que emociona, que expone y al que le sirve cualquier toro, el que embiste con clase porque sabe torear de maravilla, y el que no embiste porque es él quien lo hace, sacando lo que parece imposible a base de un par. Así es lógico que reviente las puertas grandes de cada plaza en la que se anuncia. ¡Cómo habrá sido lo de hoy en Pamplona que durante la faena al tercero de la tarde el público no ha merendado!, tal era la emoción, con la respiración contenida y el corazón en un puño ante la demostración de testiculina a la que estaban asistiendo. Feamente cogido el peruano por el fuenteymbro, el escroto desgarrado, roto de dolor, se ha incorporado como si nada y ha plantado cara a un toro complicado al que había que hacerle todo y además hacerlo muy bien, poniéndole la muleta con decisión, sin quitársela, tragando parones y arreones, haciéndole embeberse en las telas para culminar con la espada tirándose encima del animal con total desprecio a la muerte. Épica y toreo de la mano, valor y arte abrazados, dolor y estética en unión, así ha sido lo que ha salido del corazón y las manos de este peruano de tan solo 19 años que está poniendo patas arriba el escalafón.
Todo esto ha ocurrido en el tercero de una magnífica corrida de Fuente Ymbro, de procedencia actual Jandilla, encastre Domecq Díez, muy seria, tremendamente armada por delante, salvo este tercero, algo más recogido, con una anchura de cara y de pitones que asustaban, astifinos y tendentes a veletos, de muy buenas y bonitas hechuras en general aunque con algunas variaciones. Magnífica de presentación por tanto, y que ha tenido tres toros de triunfo, los corridos en primer, segundo y sexto lugar, de los cuales, los dos primeros, se han ido al desolladero con las orejas puestas por la mala suerte de Abellán y Ureña al entrar a matar. Y esa era la terna anunciada, el madrileño Miguel Abellán, el murciano de Lorca paco Ureña y el limeño Roca Rey, en otra tarde con lleno absoluto, la plaza a reventar, pero ya con el ambiente propio de los sanfermines, es decir, un estruendo ensordecedor, canciones de todo tipo, desde la chica ye-ye hasta rancheras, pasando por un amplio repertorio de pop, canciones populares y los cánticos regionales típicos de esa fase de la borrachera que sigue a la de la exaltación de la amistad. Porque en Pamplona la corrida de toros supone una merienda pantagruélica donde lo de menos son los bocadillos, allí se come de todo, guisos, tortillas, empanadas, carne… ¡y se bebe aún más! entre gritos, cánticos y bailes en los tendidos de sol, abarrotados por las peñas. Yo sólo he ido una vez a San Fermín y agoté todas las existencias de Nolotil disponibles en las farmacias para calmar el dolor de cabeza tras salir de los toros. Es algo único, difícil de entender para la gran mayoría de aficionados, pero que al menos una vez en la vida hay que vivirlo y sentir esa plaza en todo su esplendor y que hace mucho bien a la Fiesta. Sinceramente, ¡qué sería de los toros sin los sanfermines!
Abre plaza el madrileño Miguel Abellán, un torero que está viviendo una madurez esplendorosa tras 19 años de alternativa. Es una auténtica delicia verle torear, seguro, relajado, disfrutando de lo que hace, se le nota al andar, al colocarse delante de la cara de los toros, en cada pase. Recibe al primero por suaves verónicas y una media de remate con mucho sabor. Algo distraído el de Fuente Ymbro pero apunta clase por cómo mete la cara y toma el capote del madrileño. Buena pelea en el caballo que monta "Jabato", dos buenos puyazos empujando con celo, la cara abajo, metiendo los riñones. Quite de Paco Ureña por verónicas con el toro mostrando ese defecto inicial, desentendiéndose del capote del murciano. El animal rompe en banderillas, acude pronto, mete bien la cara y permite a Miguel Martín colocar dos muy buenos pares, buenos augurios de cara a la muleta. Brinda Abellán este toro a Manuel Escribano, preciosas y sentidas las palabras del madrileño hacia el torero sevillano, convaleciente tras la gravísima cogida de Alicante. Así son estos hombres, así es el toreo, estos son sus valores, la amistad más que el propio compañerismo, la sensibilidad al saber lo que se siente cuando uno está herido, el respeto a los demás, la capacidad de sufrimiento y superación de las adversidades, algo que debiera servir de ejemplo a la sociedad, sobre todo a los más jóvenes, acomodados en el buenismo, la inmediatez y la falta de sacrificio, especialmente aquellos que integran las filas del antitaurinismo, carentes de todo tipo de valores. Inicio de faena pleno de torería, muletazos ejecutados con suma facilidad y limpieza, por bajo, ganando terreno al fuenteymbro. Poderoso y dominador Abellán, redondos y naturales templados, suaves, largos, la mano baja, la muleta siempre en la cara del toro, gustándose, ligando los pases con una calidad excepcional, la misma que tiene el toro que acude al toque, repite y mete la cara con nobleza, humilla, una maravilla. Totalmente entregado el madrileño Miguel Abellán, sobre todo en una serie con ambas rodillas en tierra iniciada con un molinete, extraordinario. Faena de mucha altura que no ha podido culminar con la espada. Cuatro pinchazos esfuman la posibilidad de oreja, pero sobre la arena pamplonesa ha dejado una imagen de madurez y poso de torero bueno difícil de olvidar.
El cuarto, segundo para Abellán es un precioso jabonero, bajo, musculado, cuajado, abierto de cara y muy serio por delante, dos puñales por pitones. Lo recibe a la verónica con gusto pero convoca emoción por las condiciones del de Fuente Ymbro que no mete bien la cara y anuncia ir justo de fuerzas. Deslucido en varas, no se emplea, se deja pegar sin más. tampoco demuestra buenas condiciones en el tercio de banderillas, corta el viaje y aprieta a los subalternos. Destaco de nuevo a Miguel Martín en la brega, sensacional, cuidando al máximo al toro, ni un capotazo de más, gran torero de plata. A la vista de las condiciones del toro inicia la faena Abellán doblándose por bajo, con mucho oficio, obligando al toro a humillar, pero este no acaba de romper, siempre con la cara arriba, embestida descompuesta, sin pizca de gracia y nada de clase. Exhibición de técnica de Miguel Abellán, la muleta siempre adelantada, sin quitársela de la cara, sacando pases de donde no los hay, muy por encima el madrileño, pero el trasteo carece de emoción y transmisión, con el agravante que en el cuarto de la tarde los tendidos están más preocupados de comer y beber que de lo que sucede en el ruedo. De nuevo falla a espadas y se despide estos sanfermines 2016 con silencio, pero dejando patente su excepcional momento y su madurez como torero.
Otro torero que está en un estado de forma extraordinario es el murciano Paco Ureña. Toreo poderoso y artista, cuajado en mil batallas, que durante años ha lidiado las corridas denominadas duras y que ahora, tras demostrar toda la clase que lleva dentro, es anunciado en todas las ferias y con los hierros llamados "de las figuras". Y se lo merece este hombre, una persona íntegra y un gran profesional. Saludo a la verónica a su primer toro, derrochando gusto en cada lance, para rematar con una media preciosa. Buenas condiciones las del fuenteymbro, mete bien la cara y repite en le capote, buena pelea en varas, empuja con celo en el peto. No perdona Roca Rey su turno de quites, alterna faroles y tamaleras pasándose al toro a milímetros de la barriga, tremendo valor el del peruano. Como hizo Abellán en el primero, brinda Ureña a Manuel Escribano, con palabras más de amigo que de compañero de profesión, todo un caballero. Estatuarios en el centro del anillo como inicio de faena para enlazar con pases por bajo y una trinchera de enorme sabor. Muy buen toro este segundo, mete la cara con calidad, humilla y repite con bravura, va largo, cualidades que aprovecha el murciano para sacar redondo y naturales limpios, templadísimos, suaves, largos, bajando la mano, haciendo correr la muleta por la arena, exigiendo al toro, que no se cansa de embestir. Faena de mucho peso, de oreja u orejas seguras, pero que se pierde por la mala fortuna con la espada. Una auténtica lástima, al igual que pasó en Madrid, la posibilidad de la puerta grande y un triunfo sonado en el limbo por culpa de la espada. No importa, llegarán los triunfos, seguro, porque este torero nos va a dar muchas y muy buenas tardes de toros.
El quinto, segundo del lote de Ureña va suelto de salida, con poca fijeza. Lances a la verónica sin demasiada emoción por las condiciones del toro, que además pierde las manos en la media de remate. No se emplea en varas, se duerme en el peto sin emplearse. Poca esperanzas ofrece el fuentymbro, lo conduce muy templado Ureña, por bajo, pero el toro se defiende, acorta la embestida, echa la cara arriba al final del muletazo, puntea las telas y desluce todo. Firme y decidido el murciano, por encima de las condiciones del animal, ofreciéndole la muleta, poniéndose por ambos pitones, todo entrega, llegando a sacar un natural de auténtico ensueño, un natural mágico, un solo natural pero que ha valido por toda la faena. Visto el poderío y el mando de este torero de Lorca no me extraña que el de Fuente Ymbro haya terminado encogido y acobardado ante la figura del maestro. Mata de entera algo trasera insuficiente, teniendo que recurrir al estoque de cruceta para liquidar a su enemigo. Una tarde más ha dejado paco Ureña muestras de su calidad y su valor, ya llegarán los trofeos, seguro.
Andrés Roca Rey, peruano, limeño, con menos de un año de alternativa, hacía el paseíllo en esta tarde de San Fermín desmonterado ya que era su presentación como matador de toros en esta plaza, la misma cuya puerta grande descerrajó los pasados sanfermines siendo aún novillero y la que hoy ha hecho añicos al cortar tres orejas en una exhibición de valor, entrega, arte y torería. De su primer toro, el tercero de la corrida, ya hemos hablado al inicio de esta entrada, pero vale la pena volver a recordarlo porque lo que le ha hecho el peruano tiene mucho mérito. Un toro que ha salido sin fijeza, sin permitir lucimiento alguno en el capote, que ha hecho cosas de manso, sobre todo en varas, suelto, huidizo, clara la querencia, siempre buscando la puerta de chiqueros. Pues a Roca Rey todo esto le ha debido dar igual: ¿que tú no embistes?, lo haré yo, ¿que quieres ir a esos terrenos?, pues allá voy. Supongo que eso es lo que ha debido pensar el limeño, al menos así lo ha parecido cuando ha clavado las zapatillas a la arena y ha hecho un quite por tafalleras pasándose al toro por la barriga, ajeno al miedo, sin mover un pelo. Ahí algunos han empezado a dejar la merienda porque no les pasaba la comida, tal ha sido la emoción de los pases. El toro ha seguido demostrando sus malas cualidades en banderillas, corta el viaje y aprieta una barbaridad, haciendo pasar las de Caín a los banderilleros de la cuadrilla de Roca Rey. ¡Pues nada, que va el tío y brinda al público!, ¡encima se planta de rodillas y en los terrenos del toro, dándole todas las ventajas!. Al segundo lance engancha por el bajo vientre al peruano, lo lanza por los aires y cae de manera muy fea. Tiene una herida en los testículos, la bolsa escrotal desgarrada, le quieren llevar a la enfermería ¡pero le da igual!, dice que no y se planta delante de la cara del toro como si nada hubiera ocurrido. ¡A la bolsa los bocadillos, a la cazuela los guisos de la merienda, en los tendidos se para todo!. De verdad, en la plaza ha tenido que ser sobrecogedor, en televisión lo ha sido, cortaba la respiración, hacía contener el aliento, el corazón encogido al ver como este gladiador le ha pegado a este mal toro los naturales que le ha pegado, plantándose en la cara, ofreciendo la muleta, ¡haciendo que embista y bajando la mano!. Lección de entrega, lección de pundonor, lección de valor y lección de torería, jugándose el físico en cada pase, haciendo callar los cánticos de las peñas, algo inaudito en Pamplona. Los ayudados por alto clavado a las rayas del tercio han acabado por desencadenar la locura, culminando la antológica faena con un estoconazo arriba que revienta al de Fuente Ymbro. Oreja con petición de la segunda que vale mucho, muchísimo. Como es lógico tiene que pasar a la enfermería, la duda era el alcance de la cogida y si sería capaz de matar al sexto. Dudas despejadas al finalizar la lidia del quinto y ver asomar por el callejón al peruano.
Con varios puntos de sutura en el escroto sale Roca Rey a por el segundo de su lote, un toro veleto, muy armado, astifino, abierto de cara y con una anchura de pitones espectacular. Lo recibe a la verónica ganando terreno a cada capotazo, llegando a la segunda raya donde le pega una tanda de chicuelinas ceñidísimas que despiertan olés en los tendidos. No acaba ahí la cosa. Con mucho garbo se lleva al toro hacia el caballo galleando, con el capote echado a la espalda, bellísima suerte. Mete la cara con clase y codicia en el peto el fuenteymbro, empuja bien, denota buenas condiciones. De nuevo brinda al público. El inicio de faena corta de nuevo la respiración. Cambiados por la espalda pasándose al toro a milímetros del cuerpo, de pánico, ligándolos con un cambio de mano y un pase de pecho extraordinario. El toro es una joya, noble y con clase, bravo, humilla y repite con prontitud y largura, a pesar de haberse lesionado y llegar a la muleta mermado de facultades físicas. Sensacional, portentoso el toreo de Roca Rey por ambos pitones. Muletazos largos, templados, ligados, bajando mucho la mano, embraguetándose al animal. faena de mucho gusto y de enorme clase, demostrando que no solo tiene un par bien puestos, sino que sabe torear y lo hace muy, pero que muy bien. ¡Cómo ha sido que se han oído olés coreando los muletazos en lugar del estruendo habitual!. Al final de la faena, com el toro venido a menos, acorta las distancias y se mete entre los pitones para recetar circulares por la espalda, pases dejándose llegar la punta del cuerno hasta la misma barriga, pasándose al toro sin despegar los pies del suelo, clavado en una palmo de terreno, toreando en una baldosa. Los redondos finales de rodillas son antológicos por largos y profundos, con la plaza enloquecida, gritando olé a cada pase. paró la merienda en el tercero y ha parado el bullicio en el sexto, lo que he hecho Roca Rey en esta tercera de San Fermín creo que quedará para la historia de esta plaza y tardará mucho en borrase de la memoria de los aficionados. El estoconazo con el que revienta al toro culmina una tarde de épica y arte, dos orejas y petición de rabo, que creo que le presidente ha confundido con petición de vuelta al ruedo para el toro. Al final se ha premiado al toro con esa vuelta al ruedo, que tampoco me parece mal porque supone un reconocimiento a la corrida de Fuente Ymbro, muy seria, magnífica de presentación y que ha tenido tres toros francamente buenos.
La puerta grande abierta para Roca Rey, el público enloquecido, toreando por la calle, contando a todo el mundo lo que han visto en la plaza. Un día más, y ya van tres, la Fiesta es triunfo, alegría, emoción, sentimiento y diversión. ¡Viva San Fermín!
Antonio Vallejo
jueves, 7 de julio de 2016
2ª de San Fermín: Magisterio a caballo
Pocas veces, muy pocas, por no decir ninguna, fallan las corridas rejones. Se les puede achacar que a ellas asiste habitualmente un público menos "exigente", más festivo, más familiar, lo que quieran, pero me parece que son tópicos que se van desmontando día a día gracias a la magnífica pléyade de rejoneadores de la que disfrutamos en la actualidad. Ayer Pamplona cumplió con los pronósticos y con lo que se esperaba de la corrida de rejones. Y que nadie piense que los triunfos fueron regalados, ni mucho menos, al contrario, pudimos disfrutar del arte del rejoneo en su máxima expresión. Para empezar, los toros. Magnífica la corrida lidiada con cinco toros de El Capea y un toro de San Pelayo, encaste Murube como es lógico para estos festejos, ambos hierros propiedad de Pedro Gutiérrez Moya. Magnífica en cuanto a presentación, cuajados, hondos, serios, y magnífica en cuanto a juego, con nobleza y celo en los caballos. Si a esta cuidada elección ganadera unimos el cartel confeccionado para esta segunda de San Fermín, el éxito está asegurado. Nada menos que el maestro Pablo Hermoso de Mendoza, sobra cualquier presentación, Leonardo Hernández, seis orejas y dos puertas grandes en el pasado San Isidro le avalan, y el local Roberto Armendáriz, quien a pesar de su juventud no anduvo a la zaga de sus dos compañeros de terna y cuajó una más que notable actuación. Con estos mimbres se confeccionó un festejo triunfal con Hermoso y Leonardo a hombros, y Armendáriz no lo hizo por el fallo con el rejón de muerte, si no el pleno se hubiera cumplido. Una vez más la imagen que todos queremos de la Fiesta, la de la alegría y el triunfo. Alegría dentro de la plaza, todavía sin el barullo y el follón que a partir de hoy se organizará en los tendidos de sol. Alegría la de muchos, muchísimos niños disfrutando del Arte, los que en el futuro llenarán tendidos, porque festejos como el de ayer les habrán convertido en aficionados. Y también alegría fuera de la plaza, al ver salir a hombros a los dos rejoneadores por las calles de Pamplona, que todo el mundo vea lo que es el toreo, la realidad de la Fiesta, caras alegres, diversión y gozo, la gente, como suele decirse, toreando por la calle, justo lo opuesto a la imagen cruel que se quiere transmitir hoy en día.
Así fue y así lo disfrutaron quienes estuvieron en la plaza pamplonesa y quienes lo vimos a través de la magnífica retransmisión de Canal Plus Toros. Una lección magistral, una auténtica cátedra de toreo la que ayer impartieron Hermoso de Mendoza, Leonardo Hernández y Roberto Armendáriz. Desde el paseíllo hasta la salida por la puerta grande, Arte con mayúsculas, con unas cuadras extraordinarias, con un inconmensurable trabajo detrás para conseguir torear como torean sus caballos, animales de una belleza sin igual, un lujo para los sentidos. Impresionante cómo Hermoso de Mendoza enceló a su primer toro con Napoleón, cómo llevó cosidos a la grupa de Berlín y Disparate a sus toros, auténtico temple a caballo, como si fuera una muleta, usando sus cuerpos como telas, máxima expresión de belleza, para matar de manera espectacular con Beluga y Pirata. Lo mismo podría decir de Leonardo Hernández, con su caballo Sol, estelar, quiebros imposibles a una distancia cortísima, plenos de riesgo y emoción, templando y toreando como los ángeles con Amatista y con Despacio, un caballo capaz de pasar por terrenos que parecen imposibles, que permite poner banderillas en un palmo de terreno adornándose con una plasticidad inmensa. Y como decía al inicio de la entrada, no se quedó atrás Armendáriz, que cuenta con tres caballos extraordinarios, Ranchero, hijo del mítico Cagancho, Farruco y Capea, los tres procedentes de la cuadra del maestro Hermoso, y que a lomos de sus monturas demostró su capacidad como rejoneador, su valía y su entrega, toreando extraordinariamente, pero manejando mal los rejones de muerte, privándole de trofeos.
Rejones de castigo perfectos de ejecución, banderillas largas y cortas, quiebros, recortes, adornos, cabriolas, exhibición de doma y monta jalonaron una tarde triunfal, que no triunfalista, en la que las orejas cortadas fueron de ley y de peso, sin regalos. Así lo demuestra que Leonardo no tocara pelo en el quinto por un rejón de castigo muy mal clavado al inicio de faena, y que el navarro Armendáriz tampoco lo hiciera al fallar con el rejón de muerte en sus dos toros. Y es que hay que desterrar esa idea, ese tópico equivocado de que el público de rejones no es "entendido". Sí lo es, y mucho, lo que ocurre es que se aleja de muchos "tics", maneras y alguna crispación que impera en muchas plazas de toros en la corridas de a pie. Basta el ejemplo de ayer en el que se valoró y se premió en su justa medida, sin excesos pero sin injusticias absurdas. De verdad, mucho tendrían que aprender del rejoneo algunos que se autocalifican como aficionados en algunas plazas, concretamente Las Ventas, para qué callarme. La Fiesta se hace grande con tardes como la de ayer en Pamplona, donde los toros, los rejoneadores y el público que abarrotó los tendidos fueron triunfadores, igual que en la novillada del martes, van dos de dos, ¡viva San Fermín!.
Antonio Vallejo
miércoles, 6 de julio de 2016
1ª de San Fermín: Luis David Adame, madera de figura
Se esperaba con ganas la apertura de los sanfermines. Novillada de lujo, utreros de El Parralejo, joven ganadería onubense formada a partir de reses de procedencia Jandilla y Fuente Ymbro, ambos hierros de origen Domecq Solís, que tan solo cuenta con siete años de antigüedad pero que se ha encaramado por méritos propios a lo más alto del escalafón ganadero convirtiéndose en uno de los hierros más reclamados para estos festejos de novillos. Tengo entendido que la próxima temporada tiene previsto dar el salto al escalafón superior y lidiar corridas de toros. Desde luego, si salen como nos tiene acostumbrados con los utreros va a sumar muchos triunfos y en plazas de renombre. Esta tarde no ha sido una excepción en la novillada anunciada para abrir los sanfermines 2016. Seria, extraordinaria de presencia y magnífica de presentación, muy bonita de hechuras, seis utreros entipados, con buen juego en general, nobles, encastados y con clase, sensacionales primero, tercero y quinto, manejables segundo y cuarto y tan solo el sexto deslucido. En el cartel el novillero de la tierra Javier Marín, pleno de ganas y disposición, toreando despacio y con mucho gusto con la izquierda para cortar una oreja al cuarto tras perder otra en el primero al fallar con la espada, el francés Andy Younes que también perdió los trofeos al marrar con los aceros, y el mexicano Luis David Adame, a quien se esperaba con ansiedad, quien está generando un revuelo y una expectación máxima, sobre todo tras su paso por Madrid, breve por la tremenda cogida sufrida el pasado 16 de mayo ante un novillo de El Montecillo que le atravesó la pierna pero que dejó grandes esperanzas. Y no ha defraudado el mexicano, tres orejas de mucho peso las que ha cortado, pero lo mejor es la sensación de torero hecho que ha dejado sobre el coso pamplonés. Mucha madera de torero, pero de los buenos, de los que van para figura, la que se adivina en el de Aguascalientes.
Y si sensacional ha sido la novillada y sensacionales los tres novilleros, no menos sensacional ha sido la respuesta del público que ha cubierto en más de tres cuartos, casi lleno, los tendidos de la plaza del Paseo de Hemingway, presentando un extraordinario aspecto. Un público, por cierto, que en nada se ha parecido a lo que a partir de mañana veremos en los tendidos. Un público serio, atento a cada detalle de la lidia, respetuoso, en las antípodas del bullicio y la algarabía típica de esta plaza durante las corridas San Fermín. ¡Olé por la afición pamplonesa!, qué importante es ver los asientos ocupados en este tipo de festejos que suponen el futuro y la continuidad de la Fiesta. Nunca debemos olvidar que si no se fomentan las novilladas, si estos jóvenes no tienen oportunidad de torear y triunfar, se cortan las alas a quienes en unos años deben ser los encargados de atraer a los aficionados a las plazas de toros, quienes deben tomar el relevo generacional de las figuras actuales para mantener viva la Fiesta de los toros. Tardes como la de hoy en Pamplona hacen afición y nos permiten seguir soñando en la grandeza del toreo.
Repleto de ilusión, ganas, entrega y disposición se ha presentado el navarro Javier Marín, aunque con las carencias y defectos lógicos de un novillero que tampoco es de los que más toree en el escalafón. Muestra de ello han sido los cuatro faroles de rodillas consecutivos con los que ha saludado de capa al primero de la tarde, levantando los ánimos de los aficionados. Olés al toreo de Marín, que se repiten en el quite por chicuelinas y tafalleras de Luis David Adame, que tampoco quiere dejar pasar ni una oportunidad de lucirse. Brindis al público para iniciar la faena de muleta en el mismo centro del ruedo con cambiados por la espalda ceñidos, de mucho riesgo. El novillo es bueno, se arranca a con prontitud y va largo, metiendo la cara con clase y permitiendo al navarro torear con suavidad y temple, redondos y naturales de excelente trazo, profundos, con la mano baja, por ambos pitones, con mucho gusto. Una pena el fallo con la espada que le ha privado de una oreja en este novillo. Una vuelta al ruedo que le ha sabido a gloria ha sido el premio a su buena labor.
Recibe al cuarto de la misma manera, con un farol de rodillas para ligar una serie de verónicas a pies juntos de buena factura. Este cuarto es un utrero más alto de cruz, al que le cuesta humillar más que a sus hermanos y que en los primeros compases de la faena embiste rebrincado y con cierta brusquedad. Poco a poco, con paciencia y mando, a base de temple y colocación va dominando la embestida de el de El Parralejo, adelantando la muleta, bajándole la mano, para embarcar al novillo en los vuelos de las telas. Faena de ganas y entrega del navarro, de mucho valor, no exenta de clase y torería, culminada con una estocada entera atravesada volcándose sobre el morrillo que pasaporta al novillo y que vale una oreja de peso y de ley para Javier Marín. Grata impresión y magnífica sensación la que ha dejado el navarro en su paso por San Fermín, nombre a tener en cuenta.
Llegaba el francés Andy Younes precedido por su triunfo el pasado mes de marzo en la Feria de Fallas al abrir la puerta grande de la plaza valenciana con la necesidad de demostrar que no fue fruto de la casualidad. Precioso, bellísima lámina la del musculado y proporcionado jabonero que se corre en tercer lugar. Lo recibe el de Arles a la verónica, con mucho gusto en el manejo del capote. Aprovecha Javier Marín su correspondiente turno de quites para hacer uno por gaoneras ceñidísimas que son respondidas por fuertes olés de los tendidos. Inicia Younes la faena de muleta directamente con la mano izquierda, decidido, naturales sin probaturas, templados, suaves, ante un novillo con clase y bravura, que mete la cara bien y humilla, pronto y repetidor, de viaje largo, vamos, una perita en dulce. Torea muy bien el francés, magnífico su concepto del toreo, buenas series por ambos pitones echando la muleta por delante, sin quitarla de la cara del utrero, buen sentido del temple el de este joven novillero francés. Técnica y clase demostrada, a lo que suma el valor cuando el novillo se va quedando sin fuerzas y no duda en acortar las distancias y pisar los terrenos que marca el de El Parralejo en un alarde de entrega, exprimiendo las cualidades del novillo. Otra vez más en esta tarde se esfuma la oreja por el mal manejo de los aceros, una lástima, pero la suerte suprema es la que manda y dicta sentencia. Tiempo tendrá para mejorar su destreza a la hora de matar, algo que a buen seguro le hará cortar muchas orejas. Ante el sexto pocas o ninguna opción de triunfo ha tenido Younes. Animal muy abierto de pitones, el más deslucido y de peor juego de la novillada. No se entrega en el capote, en el caballo se deja pegar sin emplearse, durmiéndose en el peto. Brinda el de Arles al público, pero ha sido prácticamente imposible sacar algo de este animal. No humilla, embiste de forma brusca, siempre la cara arriba, pegando tornillazos, con viaje corto. Lo intenta el novillero por ambos pitones, más entrega y disposición no se le puede pedir, pero no hay nada que sacar del utrero. También falla con la espada y todo queda en silencio como despedida del galo en su paso por San Fermín, pero ha demostrado su saber y que lo de Valencia no fue pura casualidad.
Como ya he comentado anteriormente, la expectación y el alboroto generado por el mexicano Luis David Adame es tremendo. Hacía tiempo que un novillero no generaba un estado de euforia en la afición como el de Aguascalientes está haciendo. Tan solo hace una año, fue en mayo de 2015, que debutó con picadores en Badajoz, pero viéndole andar delante de los novillos y viéndole su facilidad ante estos, da más impresión de estar a punto de tomar la alternativa que la de ser un bisoño en esto del toreo. Recibe a su primero con una larga cambiada de rodillas a la que liga una serie de verónicas rematadas con con una media y revolera muy aplaudida por los aficionados. Quite de Adame por chicuelinas replicado por Younes con otro por tafalleras. Así es como deben venir los novilleros a plazas como Pamplona, con las ganas propias de quien quiere ser figura, en sana competencia y rivalidad en beneficio del arte. Y no está solo Luis David, cuenta con una cuadrilla de lujo en la que se encuentra ese extraordinario subalterno y grandísimo banderillero que es Fernando Sánchez. Tanto en el segundo como en el quinto ha colocado sendos pares de banderillas de inmensa belleza, andando hacia el novillo con su habitual cadencia, los palos abajo, cuadrando y reuniendo a la perfección, una maravilla. Le ha secundado Miguel Martín en el segundo con dos extraordinarios pares colocados en la cara del novillo, fuertemente ovacionado, como Fernando Sánchez, y como ese magnífico picador que es Oscar Bernal quien ha agarrado dos magníficos puyazos al quinto. De continuar así lo que resta de temporada habrá que seguir a Luis David Adame y su cuadrilla allá donde toree. Brinda el mexicano al hoy serio y respetuoso público pamplonica e inicia su faena de muleta por estatuarios y cambiados por la espalda ceñidísimos sin enmendarse, como si nada. A partir de ahí series templadas, rotundas, con profundidad, la muleta adelantada, llevando muy toreado al novillo, tapándole la cara en la salida, ligando los muletazos con enorme clase y naturalidad. Sensacional por ambos pitones, repito, dando sensación de torero hecho a pesar de su juventud, con una facilidad pasmosa y una seguridad sorprendente. A todas estas cualidades suma otra más, el valor, no dudando en acortar las distancias y meterse entre los pitones para dar circulares larguísimos cuando el novillo se apaga. Estocada entera que vale una oreja…y aún le queda el quinto. Magnifico utrero, precioso, bien hecho, serio, armónico, al que recibe Adame con otra larga cambiada de rodillas que enlaza con una serie de capotazos flexionando la rodilla repletos de gusto y una serie de verónicas a pies juntos relajadísimo para rematar con una media a manos bajas de exquisito sabor. Tanto como el regusto que ha dejado galleando por chicuelinas para llevar al novillo hacia el caballo que monta Oscar Bernal. Tras los dos magníficos puyazos de Bernal de nuevo la rivalidad en quites, por saltilleras el francés Younes y por lopecinas el mexicano, ¡qué gran espectáculo!. Al igual que en su anterior novillo inicia la faena de muleta anclado en los medios con tres cambiados por la espalda ceñidísimos que ponen el ¡ay! en los tendidos. De nuevo lección de temple y ligazón en las manos y las telas de Adame, citando de lejos, adelantando el engaño, bajando la mano y alargando los muletazos, enormes, con un sentido de la medida excepcional tanto para la duración de las tandas como para administrar las pausas, dando de nuevo una sorprendente lección de madurez. Por ambos pitones lo ha llevado con un gusto y una clase extrema, culminando la obra con una arrucina y bernardinas ceñidas que remata con un ayudado por bajo y uno de pecho de muchos quilates. Solo le resta al mexicano completar su composición con la espada, y no falla. Estocada entera levemente desprendida en la suerte de recibir que le valen dos orejas y la puerta grande de Pamplona abierta de par en par, haciendo aún mayor su leyenda en esta su primera temporada con caballos.
Extraordinario inicio de San Fermín, extraordinario los novillos, extraordinaria la afición pamplonesa que casi ha llenado los tendidos y que ha tenido un comportamiento exquisito, lejano a lo que nos espera a partir del chupinazo, y extraordinarios los tres novilleros, entre los que ha destacado sobremanera el mexicano Luis David Adame, hecho con madera de figura. Esperemos que así sea y se confirmen las expectativas.
Antonio Vallejo
martes, 5 de julio de 2016
Llega San Fermín, llega el toro
Así es, parecía que nunca iba allegar pero el verano taurino ya está aquí. Con el recuerdo de la exitosa en cuanto a público y triunfal en lo taurino Feria de hogueras de San Juan de Alicante llega la Feria del Toro, los Sanfermines, los que nos harán encender el televisor a loas ocho de la mañana para ver el encierro de cada día, los que durante una semana nos harán vivir el toro y el toreo en todo su esplendor. Mañana, a las doce del mediodía, se celebrará el tradicional chupinazo que marca el inicio de las fiestas de San Fermín en Pamplona. Será pasado mañana a las ocho de la mañana cuando el cohete anuncie la apertura de puertas de los corrales de Santo Domingo y los toros del hierro gaditano de Fuente Ymbro inauguren los encierros de este 2016. Pero antes de ese 7 de julio tendremos un aperitivo en forma de novillada esta misma tarde y con la corrida de rejones de mañana miércoles. Serán los novillos de El Parralejo los encargados de abrir el ciclo, siendo el novillero navarro Javier Marín, el francés Andy Yones y el esperadísimo mexicano Luis David Adame los encargados de la lidia y muerte de los utreros. Atractivo cartel que espero cuente con buena acogida por parte del público pamplonés. Para la tarde del miércoles se reserva las tradicional corrida de rejones de El Capea para el ídolo local y mundial Pablo Hermoso de Mendoza, el gran triunfador de San Isidro Leonardo Hernández y el también navarro Roberto Armendáriz. Sobra decir que el Coso de Misericordia del Paseo de Hemingway (nombre más que apropiado para la plaza pamplonesa) registrará un lleno hasta la bandera.
Será el miércoles cuando termine la calma, porque a partir de ese día la fiesta sin parar día y noche inundará las calles de Pamplona, desde las ocho de la mañana con el recorrido del encierro repleto de corredores y público hasta la salida de los toros por la tarde. Ya sé que es de todos conocido el elenco de ganaderías y toreros que se anuncian en estos sanfermines, puesto que los carteles se hicieron públicos hace ya tiempo, pero no está mal recordar de nuevo lo que nos espera por delante y que ya comenté hace unas fechas. Por la arena pamplonica veremos hacer el paseíllo a Abellán, Paco Ureña, Roca Rey, Eugenio de Mora, Pepe Moral, Javier Jiménez, Francisco Marco, Juan Bautista, Alberto Aguilar, Curro Díaz, Fandiño, Juan del Álamo, Urdiales, Talavante, López Simón, Padilla, El Juli, Sebastián Castella, Miguel Angel Perera, Rafaelillo, Escribano y Dávila Miura, quien por cierto matará precisamente la corrida de Miura en un bonito gesto, muy torero. Ganadería míitica y fija en Pamplona que junto a Nuñez del Cuvillo, Fuente Ymbro, Cebada Gago, José Escolar, Pedraza de Yeltes, Jandilla, Victoriano del Río. Días para vivir el toreo, para disfrutar de este bello animal que es el toro bravo en esta plaza de primera que tanto lo valora, con hierros de renombre y figuras en los carteles.
Arranca San Fermín, que Dios reparta suerte y que todos los aficionados disfrutemos de una semana taurina cargada de triunfos.
Antonio Vallejo
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