lunes, 30 de enero de 2017

¡Oh la la, Monsieur Castella!


Se veía venir. Antes o después tenía que ocurrir, era cuestión de tiempo que Sebastián Castella lograra un triunfo de peso, no en vano lo venía anunciando desde la pasada temporada en la que terminó como un cañón y en la que, a mi juicio, se les minusvaloró en plazas de tanto significado como fue Madrid, plaza en la que creo que brilló a gran altura pero en la que se le midió con un rasero exagerado y muy injusto si tenemos en cuenta lo que el francés hizo en las Ventas en cinco tardes en las que se sobrepuso a las escasas condiciones de los toros y en las que anduvo muy por encima de sus toros. Y fue ayer en La México donde de nuevo se mostró como lo que es, un torero portentoso, una figura en un momento de madurez espléndida. Solo hay que verle andar delante de la cara de los toros, relajado, cómodo, tranquilo, reposado, con las ideas claras y la mente despejada, entendiendo a la perfección a cada uno de sus oponentes, mostrando un conocimiento de los terrenos y un poder y mando sobre los toros difícil de ver. Toreó como los ángeles, todo temple, despacio, a compás, midiendo perfectamente las pausas, la velocidad de la muleta, todo suavidad, la altura de la muleta, las distancias que en cada momento se requerían, ritmo magistral. Desde el saludo capotero al segundo de la tarde era fácil presumir que era el día. El toreo a la verónica con las manos bajas, los brazos desmayados, ganado terreno en cada lance para rematar con una media de cartel, rozó cotas de belleza máxima, la misma que alcanzó en el quinto con un quite por chicuelinas ceñidísimas en las que el toro rompió para rematar con una revolera de gran plasticidad. Si con el capote anduvo magistral, aún más lo estuvo con la muleta. El torerísimo inicio de faena al segundo puso ya a los tendidos a mil. Por bajo, andándole al toro, ganando pasos para sacarlo a la segunda raya con trincheras y trincherillas de enorme gusto, con el colofón de un pase de desdén supremo. Hay que decir que este segundo toro de la tarde fue un animal noble y que metía bien la cara, pero había que llevarlo toreado, ¡y vaya si lo hizo el francés!. Por ambos pitones desarrolló una faena de temple, ligazón y largura, perfecta de colocación, con muletazos profundos y la mano baja, alcanzando un nivel extraordinario al natural, lentos, suaves, para soñar una vez más con la belleza infinita del toreo. Lo mismo se podría aplicar a la faena al quinto de la tarde, esta con el añadido de la quietud, que se sumó al temple, la largura, la ligazón y la mano baja. Enterró las zapatillas en la arena, se quedó clavado Castella y se pasó al toro por ambos pitones rozándole la barriga, algo antológico, increíble que sin mover un milímetro los pies compusiera tandas ligadas y con largura de la manera que lo hizo. A esas alturas de la tarde la afición mexicana estaba entregada al toreo del francés. Más aún cuando a sus toros les empezaron a fallar las fuerzas y se metió en esos terrenos en los que se encuentra increíblemente a gusto. Entre los pitones dio un recital de circulares por la espalda, cambios de mano y trincherazos que subieron la temperatura de La México a punto de ebullición. La guinda al pastel fueron las manoletinas finales al quinto, ceñidas, de verdad, no sobraban como tantas veces hemos visto, al revés, era lo que había que hacer. Estoconazo en todo lo alto que hace rodar sin puntilla al toro y que suponen dos orejas de ley, que hubieran sido tres de no haber matado de estocada defectuosa por trasera y caída más un descabello al segundo. Repito, triunfo merecido y de gran peso para Castella, crónica de una puerta grande anunciada y merecida desde hace tiempo, puerta grande en plaza de primera, de primerísima, La Monumental mexicana, en la Temporada Grande, triunfo rotundo que pone muy alto el listón para lo que resta de temporada en América y, si me apuran, para la temporada española que acaba de echar a andar este fin de semana en Ajalvir con la primera oreja de la temporada cortada el sábado por Sánchez Vara a un toro de Alberto Mateos y la primera puerta grande abierta en la localidad madrileña a cargo del novillero Amor Rodríguez al desorejar a un utrero de Antonio López Gibaja.
Corrida seria la de ayer en La México con seis toros de Los Encinos para la terna compuesta por el ya referido Sebastián Castella, el mexicano Octavio García “El Payo” y el peruano Andrés Roca Rey, y un toro de El Vergel para el rejoneador mexicano Jorge Hernández Gárate. Por fin una entrada más que digna, tres cuartos de plaza en la zona numerada, afluencia más escasa en la zona general, pero los tendidos de la México presentaron un buen aspecto para ver una corrida que tuvo en la presencia y las hechuras su mejor baza. Seis toros parejos, de bonitas hechuras, armónicos, serios y astifinos, aunque su comportamiento no fuera acorde a su morfología. Bajos de raza en general y con el denominador común de la falta de fondo y fuerza. Del encierro destacó el magnífico quinto al que Castella desorejó y el que hizo segundo, un animal noble y con clase pero que duró poco y que también tocó en suerte al galo. Cartel por tanto que despertó el interés de los aficionados azteca, y ya era hora. Posiblemente el próximo fin de semana con la presencia de Zotoluco, Enrique Ponce, El Juli, Morante y la duda de Luis David Adame también se registren buenas entradas en la Monumental, o al menos eso espero, atractivos los hay más que de sobra.
El que abrió plaza fue un magnífico toro de El Vergel que mantuvo fijeza en las cabalgaduras de Jorge Hernández Gárate y que sirvió para que el mexicano realizara una faena de calidad basada en la ortodoxia y la pureza, ejecutando las suertes y llevando la toro cosido a los lomos de sus caballos con clase y elegancia, sin excesos ni alardes de cara a la galería, con vistosidad pero sobriedad al mismo tiempo. Reunió y colocó francamente bien los rejones de castigo así como las banderillas largas y cortas, y le vi hacer algo que yo nunca había visto antes, torear a caballo con un sombrero charro en la mano dando pases cual si de una muleta se tratara, curioso y bonito, algo realmente distinto a lo que estaba acostumbrado en el rejoneo. Mató de un certero rejón de muerte pero el toro se amorcilló y tardó en doblar, haciendo necesario que Hernández Gárate tuviera que descabellar sin demasiado acierto perdiendo una oreja que seguramente hubiera cortado de haber sido más rápida la muerte del de El Vergel. Recibió una cálida ovación que recompensaba su buena actuación.
Octavio García “El Payo” es uno de los nombres de la temporada mexicana. Su evolución ha sido más que notable y se encuentra ahora en un momento extraordinario, demostrando una personalidad y un mando que le está llevando a sacar de sus toros faenas que parecen imposibles. No será raro que le veamos en este 2017 en las principales ferias y plazas de España y Francia, desde luego méritos está haciendo el hidrocálido. Ayer lo repitió ante dos toros sin fondo y sin fuerzas, dos toros que no transmitían pero a los que El Payo toreó con paciencia y técnica mayúsculas. El tercero era un ejemplar de magníficas hechuras, ancho de cara, abierto de pitones, muy serio, musculado, más en tipo al toro que nos gusta en España y menos en el tipo de toro mexicano. Magníficas las verónicas y la media de remate en el saludo capotero, plenas de clase y gusto. Desde salida da muestras el de Los Encinos de no ir sobrado de fuerzas, perdiendo las manos en el único encuentro con el caballo. Deslucido en la muleta, sin emoción ni transmisión, parecía que la faena iba a pasar sin pena ni gloria, y eso que el mexicano lo condujo templado, sin tirones, enseñándole la tela, primero por el pitón derecho en dos tandas en las que todo lo puso el matador, para posteriormente tomar la muleta con la mano izquierda y generar lo imposible, naturales mágicos salidos de la nada, a cámara lenta, acoplándose a la perfección al ritmo y la embestida del toro, templadísimo, relajado, con la mano muy baja. Se pueden imaginar la locura en los tendidos, extasiados con lo que estaban viendo de su compatriota. Sensacional El Payo, con el único borrón de matar de algo más de media estocada al segundo viaje. No hubiera sido descabellado pensar que si hubiera manejado mejor la espada bien podía haber cortado una oreja. Desde luego que los naturales que dibujó lo merecían. En el que hacía sexto vimos el mejor puyazo de la tarde, por no decir el único. Una vara bien colocada, con el toro encelado en el peto, metiendo los riñones y empujando con codicia, porque una vez más el tercio de varas fue un triste simulacro, cinco pinchacitos y nada más, pero por allí eso se valora en positivo. Toro con movilidad y repetidor aunque exigente, con la cara arriba, incómodo, ante el que había que estar. Precisamente esa movilidad la aprovecha El Payo en los primeros compases de la faena para citar en largo y sacar una tanda en redondo templada, bajando la mano para dominar el temperamento del de Los Encinos. Por el izquierdo era realmente complicado, cortando el viaje, con la cara alta y derrotando a mitad del muletazo. Claramente por encima del toro el mexicano, pero la falta de emoción y transmisión del astado restó valor a lo que hizo El Payo, llegando incluso a escuchar algunos pitos de impaciencia de un sector del público que le reclamaba abreviar la faena. Pero repito, la imagen que dejó ayer Octavio García fue de torero encajado, con las ideas muy claras y que sabe muy bien lo que quiere y lo que hace.
De Andrés Roca Rey poco se puede añadir que no se haya dicho ya. Su tauromaquia particular, su estilo valiente, despreciando al miedo y a las leyes de la física y el espacio, esas que dicen que si te pones en la trayectoria de un cuerpo en movimiento te arrolla, menos en el caso de Roca Rey que se interpone en la trayectoria de los toros y les hace pasar por la muleta, son sus señas de identidad, y los aficionados saben que cuando él está en la plaza no se van a quedar indiferentes, aunque los toros no embistan, como en el caso de ayer, porque ya se encargará el peruano de hacerlo. Ninguna opción tuvo Roca Rey frente a un lote infumable. Verónicas casi delantales de recibo en el cuarto, poniéndolo todo ante la falta de emoción y transmisión del toro, al igual que en el quite por chicuelinas y tafalleras rematadas por una cordobesa de gran belleza. Lección de entrega y pudonor con la muleta, ante un toro sin raza ni fuerza que no decía nada. Inteligente Roca Rey se fue a buscar los únicos terrenos donde podía sacar algo en claro y diseña una faena junto a las tablas, acortando las distancias y metiéndose entre los pitones para componer muletazos por ambos pitones a milímetros de la taleguilla, de enorme mérito no solo por el riesgo, sino por su capacidad para torear pisando terrenos imposibles haciendo que el toro pasara con emoción para levantar el vuelo de una faena que parecía iba a naufragar desde el inicio. Mató de estoconazo fulminante y cortó una oreja  premio a su valor, entrega y vergüenza torera  El séptimo fue el peor de la tarde, y eso que Roca Rey lo recibió con chicuelinas ceñidísimas y una revolera de remate coreada con sonoros olés desde los tendidos. Como en el cuarto, no se esconde el peruano y al salir del caballo ejecuta un quite por gaoneras y caleserina rematada por una media de mucho gusto que también caló en los tendidos. Y no hubo más porque el toro se vino abajo estrepitosamente. Sin fuerza alguna, protestaba cada muletazo, con la cara arriba, defendiéndose, y cuando se le obligaba perdía las manos de manera estrepitosa. Bastante hizo Roca Rey exponiendo ante un toro tan sumamente malo y sobra decir que estuvo muy por encima de su lote. Lo que está claro es que no ha perdido ni un gramo de esa frescura y ese estilo arrebatador  que le ha hecho ser un torero al que se espera en todas las plazas en esta temporada 2017 que ya está aquí.
Será este próximo fin de semana cuando la primera feria con empaque de la temporada abra sus puertas. Valdemorillo nos espera, pero La México sigue a toda máquina con el mano a mano entre Zotoluco y Ponce el sábado, quedando para el domingo la terna Juli, Morante y espero que un Luis David Adame recuperado. Será un apasionante fin de semana taurino…¡aunque haya que dormir poco!


Antonio Vallejo

lunes, 23 de enero de 2017

En ambas orillas



Ambas orillas del Atlántico, España y América de la mano, la recta final de la temporada en aquellas se solapa ya con el nacimiento del año taurino en España, Francia y Portugal. Sí, ya está aquí la temporada 2017, aquella que parecía tan lejana es ahora una realidad.
Ha sido Morante quien ha encendido la mecha del cohete que inagura lo que va a ser una Fiesta de verdad, con mayúsculas, de aquí al mes de octubre. Solo en la cabeza de un genio como él cabe diseñar un fin de semana en su tierra natal, en La Puebla del Río, en el que se vive por y para el toro, en el que disfruta todo el pueblo de una auténtica fiesta, de una tradición de siglos, sin sesgos, sin distinciones de ningún tipo, todos implicados con los toros. Y si no sólo hace falta ver la foto del maestro conduciendo hacia la plaza de toros a la cuadrilla de El Toronto y sus enanitos toreros para el espectáculo infantil, un chófer de lujo para un festival de lujo. Lo de menos es el resultado de la novillada sin picadores - apoteósico, por cierto - con cinco orejas y un rabo cortados por Rodrigo Pipio, El Laluri, Jesús Cuesta y Álvaro Romero. Lo que quedará es el ambiente de alegría y diversión, fiesta de verdad, ajena a insultos y barbarie, como muestran las dos fotografías que adornan esta entrada.
Así que los primeros novillos de la temporada ya han saltado al ruedo en La Puebla del Río, pero será este sábado 28 de enero cuando el primer toro haga lo propio en Ajalvir. Será un ejemplar de D. Alberto Mateos, hierro anunciado para esa tarde, el que tenga tal honor. Y será la terna integrada por Sánchez Vara, César Valencia y José Arcila la primera en hacer el paseíllo en este nuevo año taurino. Para el domingo 29 se anuncia un festejo mixto con cuatro toros de Orellana Perdiz para los espadas Alberto Álvarez y Andrés Palacios y dos novillos Antonio López para Amor Rodríguez. Frío va a hacer en Ajalvir, seguro, pero espero que los matadores calienten el ambiente con sus capotes y sus muletas y que las primeras noticias de la temporada hablen de arte, triunfos y orejas.
Y a partir de ahí arrancará como un cohete una temporada imparable. El próximo fin de semana Valdemorillo abre sus puertas a la Feria de San Blas y La Candelaria con carteles sumamente atractivos. Será el sábado 4 de febrero con toros de Monte La Ermita (antes Carmen Segovia) para la terna Manuel Jesús “El Cid”, Luis Antonio Gaspar “Paulita” e Iván Fandiño - un cartel que bien podría encuadrarse en las Ventas, por qué no - cuando la localidad madrileña marque el inicio “oficial” de la temporada. Para el domingo 5 de febrero se anuncia una corrida de toros con el hierro de Buenavista para los diestros Cristian Escribano, Martín Escudero y Posada de Maravillas, quedando para el lunes día 6 una novillada con utreros de Gómez de Morales para los novilleros Fernando Flores, Andy Younes y Santiago Sánchez. Un magnífico aperitivo sin ninguna duda para el primer plato fuerte de la temporada, el día 25 de febrero en Vista Alegre. Ese sábado la plaza de Carabanchel anuncia toros de La Palmosilla – he visto las imágenes de los seis animales escogidos y son realmente bonitos de hechuras, agradables de cara aunque serios, acordes a la categoría de la plaza, nunca lo olvidemos, que no es Las Ventas - para nada más y nada menos que David Mora, Paco Ureña y Varea. Una cita para no perdérsela.
Lo dicho, a ambas orillas del atlántico hay toros. En América son Colombia y México quienes entran en su recta final mientras en España arranca la temporada y es imparable, aunque a algunos les pese, lo siento, pero es así y así seguirá siendo. No van a dominarnos, jamás van a acabar con la Fiesta, como se demostró ayer en Bogotá. La Santamaría volvió a abrir sus puertas tras cinco años de prohibición impuestos por el ex alcalde Gustavo Petro para ver torear a Julián López El Juli, Andrés Roca Rey y Luis Bolívar, resultando un auténtico éxito en todos los sentidos. Lo intentaron los antis, animalistas se llaman, auténticos animales es lo que son, unos mil que se concentraron a las puertas de la plaza de toros gritando, insultando, intimidando y agrediendo a los aficionados que acudieron en masa para disfrutar del Arte, de la Fiesta. Sí, en masa, abarrotando los tendidos de la plaza colombiana, como dicen ellos, con todo el “boletaje” vendido. Éxito de público y éxito artístico. Roca Rey salió a hombros tras desorejar a su segundo, toreando fiel a su estilo, ese que hiela la sangre por dónde se coloca y por donde hace pasar al toro, entregadísimo toda la tarde, Juli dando de nuevo dos lecciones magistrales de poderío, mando y técnica ante ejemplares deslucidos y complicados y el colombiano Bolívar que toreó con gran clase y gusto a su primer toro al que cortó una oreja de ley. Lo repito, nuestra Fiesta es imparable, pongan delante a cuantos pongan. Son muchos siglos de tradición, son muchos siglos de cultura, y lo nuestro no nos lo va a robar ningún animalista venido de Dios sabe donde y pagado con Dios sabe qué dinero y de qué turbio origen. Y lo mejor es que todo pasa a ambas orillas del Atlántico, muestra de que somos muchos, además de mejores.
La México también se quiere sumar al festival, no podía ser de otra manera. Así que es bastante lógico que ayer robara de nuevo horas al sueño para retomar a través de la retransmisión de Toros Tv la Temporada Grande de la capital azteca en esta su segunda parte. Al menos en este tramo de enero y febrero las corridas se adelantan media hora, así que a las 23:30 h nos esperan tres horas de toros en directo desde México, algo es algo, aunque sea media hora más que gane de sueño. Ayer se lidiaron reses de Montecristo para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti. Antes de nada, una pena ver el pobrísimo aspecto de los tendidos de la Monumental mexicana, prácticamente despoblados, deprimente. Esperemos que en los próximos festejos programados en los sucesivos fines de semana mejore la asistencia de aficionados a esta plaza fundamental para la Fiesta.
Muy por encima de los toros creo que estuvieron los tres alternantes, y de no haber sido tan malo el manejo de la espada, es más que probable que se hubieran cortado tres orejas, al menos así lo pienso yo. Toros en general desrazados y justos de fuerzas, quizás el primero y el sexto los de más opciones para el triunfo por su nobleza y cierta bravura, todos ellos bien presentados, bastante pareja toda la corrida, serios, muy en tipo al toro mexicano. Supongo que esa falta de fuerzas fue la causa de que la corrida no fuera picada. De verdad, tan solo se colocaros seis ¿puyazos?, si es que se puede llamar así los pinchacitos que se dieron a los toros en el caballo.
Miguel Angel Perera recibió a su primero con suaves verónicas ligadas con tres cordobinas plenas de sabor y gusto, una delicia para los sentidos. Fue un animal noble y con cierta clase pero justito de fuerzas. Con mucho mimo, con una suavidad máxima lo llevó el extremeño en la muleta, a media altura, algo retrasada para no obligarle en demasía, cuidando, acariciando al toro en cada lance. Lección de colocación, técnica y temple, aunque a la faena le faltó esa chispa, ese punto de emoción para romper. Pero enfrente tenía lo que tenía y bastante hizo Perera con mantenerlo en pie y dejar patente su clase, su mando y su portentosa capacidad lidiadora. El cuarto de la tarde tampoco ayudó mucho al español. Sin fijeza en el capote, sin humillar, la cara a media altura, sin aclarar su embestida en ningún momento. Si a eso le sumamos su falta de fuerzas es normal que en la muleta resultara tardo, pese a lo cual Perera logró sacarle muletazos impensables al inicio de la faena con ambos pies clavados en la arena, sin moverse un milímetro, muy en su estilo firme y poderoso, logrando dominar la embestida descompuesta y rebrincada del de Montecristo, que se defiende más que embiste fruto de sus escasa fuerzas. Muy por encima Perera en ambos toros, pero también mal con la espada, algo que sin duda echó al limbo una más que posible oreja en su primero.
Juan Pablo Sánchez demostró una vez más que sabe torear y que además lo hace muy bien. Dispuesto y entregado toda la tarde, siempre intentando poner la muleta delante y llevar en largo al toro, sin tirones ni enganchones, muy por encima de sus oponentes. El segundo es un animal deslucido, andarín, que no humilla, de viaje corto y que cabecea constantemente. Pese a esas escasas cualidades el mexicano le pone siempre la muleta plana, en la cara, y conduce con limpieza los arreones del toro, llegando incluso a sacar varios redondos de mucha categoría en dos tandas mediada la faena. Lección de técnica e inteligencia de Sánchez además de enormes dosis de entrega, finalizando la faena entre los pitones del toro con cambiados por la espalda ligados a redondos bajando la mano que parecían imposibles y que pusieron en pie a los pocos miles de aficionados dispersos por los inmensos tendidos de La México. A buen seguro que si lo hubiera matado bien hubiera cortado una oreja, pero se le atravesó la espada y no pudo ser. El quinto no mejora las cualidades de su hermano. Reservón y agazapado, no da ni una oportunidad, además de escaso de fuerzas, derrumbándose en cuanto el mexicano le baja la mano. Lección de entrega y pundonor de Sánchez, que se expone llegando a ser volteado sin consecuencias en un par de ocasiones. La disposición de Sánchez fue tal que al final de la faena llegó a robar algunos naturales sueltos y un par de redondos, sobre todo uno lento y con la mano baja al que sucedió un cambio de mano bellísimo, de enorme valía por cuanto el toro no permitía nada. Magnifica impresión la que me ha dejado este torero al que seguramente veremos en España en esta próxima temporada.
La misma suerte con el ganado que sus compañeros de terna ha corrido Diego Silveti. El tercero sale suelto, sin fijeza, sin humillar y con cero de codicia. Toro sin ritmo, reservón y de embestida descompuesta. Le pone Silveti la muleta plana, en la cara, consigue que no le dé ni un enganchón, trata de bajar la mano y conducir larga la embestida, por llamarlo de alguna manera, del animal. Pero a pesar de las ganas y la disposición de Silveti resultó imposible, no había absolutamente nada que rascar. En el sexto al menos pudo lucirse en un ceñido quite por gaoneras coreadas con olés y que fueron de lo mejorcito de la tarde con el capote, junto a la cordobinas de Perera al primero. Se arranca en largo el toro al inicio de faena. Un cambiado por la espalda aprovechando la inercia del toro da paso a una tanda por el pitón derecho en la que el toro se desplaza con brío pero con brusquedad, con más violencia que clase. Lo para Silveti, somete la embestida atempera las sacudidas del de Montecristo a base de temple y de bajar la mano, muy bien el mexicano. Gana enteros la faena cuando toma la muleta con la mano izquierda y se coloca para torera al natural. Por ese pitón echa la cara más abajo y por ese pitón surgen los mejores lances, dos tandas ligadas, bajando la mano, con emoción. Igual que he dicho de Perera y Sánchez, también creo que Silveti ha estado muy por encima de su lote. De nuevo mal manejo de la espada que tira por tierra cualquier posibilidad de oreja en este sexto.
México, Colombia y España, a ambas orillas del Atlántico se pueden ver toros, aunque a algunos nos lleve a trasnochar y pasar un lunes de resaca. Pero merece la pena, la afición que llevamos dentro es muy grande y el esfuerzo es poco para las alegrías y satisfacciones que nuestra Fiesta, este bendito Arte que es la Tauromaquia, nos da. Y al que no le guste que no vaya, pero que deje de insultarnos, intentar intimidarnos y tratar de agredirnos, porque no lo va a conseguir.


Antonio Vallejo

miércoles, 11 de enero de 2017

El horizonte ya no es tal


Hace escasos días hablaba de la temporada taurina 2017 como algo que si vislumbraba en el horizonte, como algo aparentemente lejano en el tiempo, como noticias y avances de lo que podría ser este año taurino. Lo decía y parecía broma, pero no era tal. No exageraba cuando a primeros de diciembre comentaba que en un abrir y cerrar de ojos tendríamos abiertas las puertas de chiqueros de la plazas españolas y el primer toro saltando a la arena de los ruedos ibéricos. Y es que ya están aquí, ya no son rumores, ya son una realidad los carteles de las primeras ferias de la temporada española, ¡y parecía que no iba a llegar nunca!.
Valdemorillo ya ha hecho oficiales los carteles de su Feria de San Blas y la Candelaria. Las combinaciones son las siguientes:

Sábado, 4 de febrero: Toros de Monte la Ermita para Manuel Jesús "El Cid", Luis Antonio Gaspar "Paulita" e Iván Fandiño.

Domingo 5 de febrero: Toros de Buenavista para Cristian Escribano, Martín Escudero y Posada de Maravillas. 

Lunes 6 de feberero: Novillos de Gómez de Morales para Fernando Flores, Andy Younes y Santiago Sánchez.


Notable el esfuerzo realizado por la localidad madrileña que ha optado por arrancar fuerte la temporada. El Cid y Fandiño como reclamo para el aficionado, pero el resto de los matadores y novilleros anunciados no están nada mal. Una feria que merece la pena, sin duda.

Y Castellón no se queda a la zaga anunciando una feria de la Magdalena de lujo. Si no, atentos a las combinaciones que se anuncian:


Domingo, 19 de marzo: Toros de Fuente Ymbro para Juan José Padilla, El Fandi y Vicente Soler.

Lunes 20 de marzo: Toros de Jódar y Ruchena para Diego Ventura, Leonardo Hernández y Lea Vicens.

Viernes 24 de marzo: Toros de Hermanos García Jiménez para Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Manzanares.

Sábado 25 de marzo: Toros de Garcigrande para El Juli, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey.

Domingo 26 de marzo: Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, López Simón y Varea.

¿Alguien quiere más? Pues lo hay. Olivenza echa el resto y anuncia ternas de auténtico lujo para el primer fin de semana de marzo. Las combinaciones, a falta de conocer las ganaderías elegidas son de auténtico órdago. Atentos: Morante-Manzanares- Roca Rey, El Juli-Talavante-Ginés Marín y Ponce-Ferrera-Perera, lo que supondrá la vuelta a los ruedos del torero balear tras varios meses de convalecencia por la cogida sufrida en junio de 2015 en la localidad balear de Muro allá por junio de 2015 que le produjo una grave fractura del brazo derecho y que le ha tenido en dique seco toda la temporada pasada. Será sin duda uno de los momentos importantes y emotivos del presente año, el regreso de un torero respetado y querido que se ha ganado un puesto en las ferias importantes por su profesionalidad, su pundonor y su verdad, fajándose una y mil veces con corridas del a denominadas duras a las que ha sometido y en las que ha demostrado que sabe torera bien y además con mucho gusto. Me alegro por el maestro Ferrera, un hombre que jamás se ha escondido, un gran tipo.

¡No se vayan, aún hay más!. La localidad valenciana de Requena anuncia una corrida mixta benéfica para el próximo 12 de febrero con toros de La Castilleja para el rejoneador Juan Manuel Munera y reses de Guadalmena para los diestros Jesús Duque y Varea. Una vez más el toreo se pone al servicio de los demás, de los que necesitan ayuda. En este caso la recaudación irá destinada a la Asociación Requena Utiel de Niños con Alteraciones del Desarrollo. Y es que el mundo del toro es así, siempre en primera línea de batalla cuando se trata de ayudar. ¡Que aprendan los antis! Progres de salón, falsos animalistas, mentirosos y egoístas, que jamás han movido un dedo por nadie, seres despreciables a los que solo les mueve el odio a España y todo lo español. Que aprendan también  Vera (Almería) que el próximo 26 de febrero va a reunir en su plaza de toros a Diego Ventura, Manuel Díaz "El Cordobés", Francisco Rivera "Paquirri", David pandilla "Fandi", Andrés Roca Rey  y el novillero Juan Carlos Benítez frente a reses de Buenavista. La recaudación irá íntegramente destinada a Cáritas Parroquial. Espero que no pase como en Salamanca y rechacen la ayuda por considera que el mundo del toro "no está bien visto", pero ya nada me sorprende. ¡A ver si los podemitas les dan alguna ayuda!. Así son los toreros, solidarios y sin rencor, hombres íntegros que aman profundamente al toro y que se juegan la vida por crear Arte, ¡a ver si a algunos les entra en la cabeza de una vez!.

Eso sin olvidar que para el Domingo de Resurrección se anuncia en Las Ventas la reedición del mano a mano entre Curro Díaz y José Garrido de la pasada Feria de Otoño en una tarde en la que le jienense demostró la dimensión de toreo que es y todo el Arte que lleva dentro. Y a unos kilómetros de la callé de Alcalá, en el barrio de Carabanchel, en Vistalegre, allá por el 25 de febrero David Mora, Paco Ureña y Varea lidiarán toros de la Palmosilla en la que a buen seguro será una gran tarde de toros. Espero que la afición madrileña responda como debe y llene a reventar los tendidos de Vistalegre. La ocasión lo merece, al menos no pienso perdérmelo.

Y no quiero terminar sin referirme a otras dos noticias ya confirmadas en el capítulo de ganaderías. Una de ellas se refiere a José Escolar. El ganadero abulense ha confirmado que lidiará tres corridas en este año 2017. Serán en Madrid -más que posiblemente en San Isidro-, Pamplona y la localidad  francesa de Ceret, además de una novillada aún sin confirmar. No hay duda que los albaserradas de Escolar no dejan nunca a nadie indiferente y son del máximo atractivo para el aficionado, aunque a veces son auténticas alimañas, unos auténticos cabrones, con perdón. Y la otra es una de esas noticias que ilusionan y que me van a hacer buscar la fecha en cuanto se auncien los carteles y marcarla en rojo. Me refiero al regreso de los toros de Dolores Aguirre a Las Ventas. Supongo que se encuadrará al final del ciclo, en la llamada semana torista, sobre todo si tenemos en cuenta las palabras de Simón Casas que prometió un San Isidro con carteles de figuras y potenciación de esas corridas "toristas". Aunque tampoco me importaría que dichos hierros fueran anunciados a lo a,gro del ciclo y no todos reunidos en una semana, creo que son más fáciles de digerir, pero eso es tan solo una opinión y un deseo. Lo importante será volver a ver los toros de Dolores Aguirre en la arena venteña, un lujazo.

Y mientras todo esto llega, América sigue a pleno rendimiento y La México anuncia la segunda parte de su Temporada Grande, la Feria del 71 Aniversario. Carteles de máximo nivel para volver a trasnochar en enero y febrero gracias a las retransmisiones de Toros TV:

Domingo, 22 de enero: Toros de Montecristo para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti.

Domingo 29 de enero: Un toro de El Vergel y seis de Los Encinos para el rejoneador Jorge Hernández Gárate y los diestros Sebastián Castella, El Payo y Roca Rey.

Sábado, 4 de febrero: Toros de Fernando de la Mora para Eulalio López “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce, mano a mano.

Domingo 5 de febrero: Toros de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, El Juli y Luis David Adame, que confirmará alternativa.

Domingo 12 de febero:. Toros de Barralva para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores.

Domingo 19 de febrero:. Dos toros de Los Encinos y seis de Jaral de Peñas para Hermoso de Mendoza, Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.

Volver a ver a Morante,la magia, el duende, tras su antológica faena el pasado mes de diciembre, ver la confirmación de Luis David Adame y Paco Ureña, disfrutar con el poderío de Juli y la exquisitez de Ponce son motivos más que suficientes para sentarse frente al televisor a las doce de la noche y soñar con lo que más nos gusta: ¡los toros!.

Antonio Vallejo

jueves, 29 de diciembre de 2016

¡Feliz año!: En el horizonte II


El pasado 6 de diciembre publicaba una entrada en la que comentaba lo cerca que estaba la próxima temporada taurina 2017 y comentaba algunas reseñas y avances de lo que puede ser un gran año a taurino. Mientras tanto, América sigue a toda máquina, Colombia, Perú, Venezuela y México acaparan toda la atención y prestan estos días navideños para la celebración de innumerables festejos  en sus plazas. Ayer mismo Cali ha asistido al enésimo triunfo de Andrés Roca Rey y a la enésima cogida del diestro limeño quien, una vez más, ha puesto el corazón en un puño a los aficionados de la plaza de Cañaveralejo en un quite por saltilleras ceñidísimo, pleno de belleza y riesgo, y su toreo característico con pases cambiados por la espalda con los pitones del toro arañando los bordados de la chaquetilla, pisando terrenos al límite de lo imposible. Faena de emociones que hizo vibrar, bramar diría mejor, a los tendidos y que merecía un final acorde al toreo desplegado por el peruano. Sabedor de lo que había se tiró a matar despreciando una vez más cualquier regla que hablara de cuidado o precaución, mirando una vez más cara a cara a la muerte entre los pitones del toro mientras hundía la espada en todo lo alto y era voletado de manera espeluznante por el de Paispamba. Afortunadamente salió de la suerte sin consecuencias y paseó como si nada las dos orejas del animal entre el delirio de la afición. México, en concreto Querétaro, también asistieron el día de Navidad a una magnífica corrida en la que Zotoluco cortó dos orejas y salió a hombros en su despedida de la plaza mexicana , Talavante dejó su sello de figura del toreo, reposado, cadencioso, en la cima de su carrera, cortando una oreja de mucho peso, y El Payo evidenció de nuevo que su triunfo en La México no fue pura casualidad, cortando otra oreja que a punto estuvieron de ser dos, ante toros de Campo Real. Y mucho más en plazas mexicanas, Silveti y Gerardo Rivera cortando orejas en Tlaxcala, Saldívar en Jalpa, Sergio Flores en Puruándiro, y un largo etcétera. Mención especial hay que hacer al enorme esfuerzo que ha supuesto sacar adelante la temporada taurina en Venezuela. De sobra es conocida la situación lamentable de es país, dominado por un estalinismo atroz que está llevando a la ruina, a la  miseria absoluta a esa tierra. Con lo que tienen, al demente que les desgobierna solo se le ocurre batallar contra la fiesta de los toros por ser una "tradición española", ese es su "gran" argumento, como el de los de aquí. Prohibición tras prohibición ha ido estrangulando, asesinando plaza tras plaza y sólo una pocas resisten el ataque. Ese es el ejemplo que siguen los "antis" en España, ese es el modelo que quieren importar los falsos animalistas, comunistas sanguinarios cuyo único fin es la destrucción de España, seres que solo se mueven por el odio y cuyo lema es prohibir, prohibir y prohibir, como la carmenada de las matrículas de los coches que hoy padecemos en Madrid. Mejor vuelvo a los toros, que es de lo que se trata, porque como siga calentándome acabo mal, o bien, según se mire. Decía de Venezuela, enorme mérito haber conseguido que 35 matadores y novilleros hayan hecho el paseíllo en las plazas que resisten. Sin duda lo más sonado han sido los rotundos triunfos de Enrique Ponce quien en tres corridas cortó nueve orejas, un rabo e indultó a un toro en Mérida, y Daniel Luque que hizo cuatro paseíllos en San Cristóbal y Mérida triunfando en ambas plazas. 
Como vemos, América sigue con su temporada, mientras en España seguimos con atención lo que allí acontece y nos preparamos para dentro de dos días tomar las uvas y dar la bienvenida al  nuevo año, que parece mentira que ya esté aquí. Ya lo decía el pasado 6 de diciembre, el tiempo vuela y en cuatro semanas saltará en Ajlavir el primer toro del 2017 y en cinco semanas iremos a Valdemorillo. Madrid ya anunció los primeros carteles, el Domingo de Ramos con toros de Victorino Martín y la posibilidad de que sea Paco Ureña en solitario el que los lidie. También Vistalegre presentó el festejo del 25 de febrero y Sevilla, por su parte, anunció ya las ganaderías de la próxima Feria  de Abril. A estos avances de lo que será la temporada 2017 se suman Castellón y Pamplona. La ciudad levantina perfila una Feria de la Magdalena de máximo nivel, con carteles de lujo que contarán con Ponce, Talavante, Manzanares, Morante, Juli, Roca Rey, Diego Ventura, Varea y no me extrañaría que aparecieran algunos de los mexicanos que están en boca de, posiblemente los hermanos Joselito y Luis David Adame y Octavio García "El Payo", frente a toros de reconocidas divisas, tales como Fuente Ymbro, Garcigrande-Domingo Hernández, Juan Pedro Domecq, Hermanos García Jiménez. Sin duda una feria de primera la que se espera en Castellón. Y otra plaza que, como es tradicional en estas fechas, cierra y anuncia su elenco ganadero es Pamplona. El coso de La Misericordia tiene ya definidos los hierros que correrán por las calles pamplonesas por la mañana y se lidiarán por la tarde en su Feria del Toro. Debuta en dicha feria la ganadería salmantina de Puerto de San Lorenzo, lo que será un auténtico espectáculo, pues ver a los Atanasios corriendo por Estafeta será una auténtica maravilla. Completan el serial Victoriano del Río, Jandilla, Cebada Gago, José Escolar, Nuñez del Cuvillo, Fuente Ymbro y la ya clásica y tradicional corrida de Miura como broche de oro el día 14 de julio. ¿Que eso está lejos?. ¡Ni mucho menos!. En un abrir y cerrar de ojos nos plantamos en el verano. Si no, al tiempo. Por el camino tendremos a Sevilla, Madrid con un San Isidro que promete en este año, Alicante….. Será una gran temporada 2017, aunque a los que ya sabemos les jo…, perdón, les pese.
¡Feliz año!

Antonio Vallejo

lunes, 12 de diciembre de 2016

El duende invade México, ¡cumbre Morante!


Lo tenía guardado, lo dijo en una entrevista  mientras asistía como espectador en la tarde del sábado a la corrida de Fermín Rivera, El Payo y  Diego Silveti: "Necesito enseñarle a México lo que llevo dentro". ¡Y vaya si lo hizo!. La magia, el embrujo, el pellizco, el duende, todo lo sacó a pasear el de La Puebla del Río para hacernos soñar, una tarde antológica de Morante. Gusto, clase, maestría y torería en estado puro, obra cumbre de un Morante todo sentimiento, abandonado al toreo y a la inspiración, entregado al Arte, supremo, sublime, insultantemente bella su faena, todos los calificativos se me quedan cortos para expresar los sentimientos que transmitió la antología torera del de La Puebla del Río. ¡Merece la pena trasnochar y meterse a la cama a las tres de la mañana si es para ver torear así a mi Morante!. ¡Ole, ole y ole!, ¡viva el toreo!, ¡ésto es lo más grande!.

Todo ocurrió en una corrida de Teófilo Gómez desigual de presentación y juego programada como penúltima de la Temporada Grande. Una tarde más deslucido el aspecto de los tendidos, menos de media plaza, peor para ellos que se lo perdieron. Dos toros buenos, el primero y el cuarto, otro con clase pero soso a más no poder, el segundo, y tres que no sirvieron para el lucimiento.

Desde que saltó a la arena el segundo dejó claro Morante a qué venía a La México. Las verónicas de saludo, lentas, eternas, suaves, acariciando, meciendo, acunando la embestida de un noble y enclasado toro, pero al que le faltó chispa y gracia, eran el anuncio del delirio. Toda esa chispa y  gracia que no tuvo el animal la puso el sevillano a su toreo. Las trincherillas al inicio de su faena de muleta eran cada una un cártel por sí mismas. Desde que tomó la muleta el trasteo discurrió por los caminos del temple, la suavidad, la clase, el gusto y la exquisitez del toreo de Morante. Derechazos y naturales a cámara lenta, temple descomunal, llevando al toro cosido a la muleta, haciendo humillar al noble pero más que soso animal, todo ello seguido por una afición hipnotizada rendida ante tanto derroche de arte y belleza y que respondía con olés profundos, sentidos, roncos a cada lance, para alcanzar el cénit cuando Morante se saca de la nada un molinete garboso al apretarle el toro, que se quedaba ya muy corto al final de faena. Lástima el mal manejo de la espada porque una oreja era segura. Aunque realmente daba igual, porque el caprichoso destino le tenía reservado un cuarto toro para que el sevillano derramara toda su inspiración sobre la arena mexicana en una faena cumbre. Las chicuelinas garbosas de recibo fueron únicas, pero el delirio comenzó cuando Morante se echa el capote atrás, cita en largo colocándose casi de espaldas y nos deleita con un Quite de Oro antológico, moviendo las manos con una suavidad pasmosa. La plaza en pie rompiéndose a aplaudir tras el torerísimo remate con el capote, impregnado de ese sabor que solo Morante sabe imprimir a sus lances, fruto de su inspiración e improvisación ajenas a guiones escritos o prefabricados, solo Arte, puro Arte, esencia pura, como la del maestro Romero. El ambiente en los tendidos de La Monumental mexicana se lo pueden imaginar, todo el mundo era consciente que algo grande iba a ocurrir, pero creo que jamás soñaron con ver lo que vieron. Desde luego yo me frotaba los ojos ante el televisor, y no era de sueño, quería estar seguro que lo que estaba viendo era real. Inicia la faena al paso, ligando trincherazos y trincherillas, algo sublime, poesía pura con un trozo de tela. El derecho fue sin duda el mejor pitón del toro, por ahí surgieron series macizas de temple, ligazón y hondura, bajando la mano, toreando con la cintura y las muñecas, todo suavidad y naturalidad, enroscándose al toro en cada lance, dejándose en cada remate, entregado a sus musas y México rendido a sus pies, conquistado por el Hernán Cortés del toreo. Por el izquierdo le costó más tomar el engaño al de Teófilo Gómez, pero el de La Puebla recetó naturales sueltos inmensos, de infinita belleza. El estoconazo con el que fulminó a este muy buen toro fue de órdago. Rodado sin puntilla las dos orejas que paseó el sevillano culminaron una tarde mágica, noche de ensueño en España. Sí, lo que vi era real, y la emoción infinita al ver la sonrisa de Morante y México a sus pies, invadido por el duende, en una apoteósica vuelta al ruedo entre el clamor de los tendidos con gritos de "torero, torero, torero".

Pocas opciones tuvo José María Manzanares ante su lote. Feo, deslucido y sin  clase el tercero, embistiendo a arreones, sin humillar. Tardo, reservón y con peligro el quinto, que medía y buscaba en cada muletazo. Muy por encima de los toros el alicantino que solo pudo lucirse en el toreo de capote al quinto con verónicas de bellísima factura intercaladas con chicuelinas a manos bajas rememorando a su padre, para rematar con una revolera lentísima cargada de sabor. Nada tuvo en la muleta el segundo, soso y sin fuerza. Con muy buen criterio optó por abreviar el alicantino, evitando así una sucesión de pases sin sentido que solo consiguen aburrir al personal. Mayores complicaciones tuvo el quinto, un toro ante el que no era fácil estar y al que Manzanares sometió a base de paciencia y mando, demostrando el poderío de su toreo. Lo que parecía imposible lo logró el alicantino, que sacó un par de tandas por el pitón derecho plenas de temple, con la mano baja, haciendo humillar a un animal que siempre llevaba la cara arriba. Mal en el manejo de la espada Manzanares, algo a lo que no nos tiene acostumbrados, no en vano es uno de los mejores estoqueadores que hay en la actualidad. Recogió una merecida ovación a la muerte de su último toro en reconocimiento a su buen hacer ante un ganado imposible.

Junto a los dos diestros españoles completaba el cartel el mexicano Gerardo Rivera, que confirmaba alternativa con tan solo una corrida toreada en 2016. Y si viéndole en su toro de confirmación me dicen que llevaba toreadas una veintena de tardes me lo creo. Le tocó en suerte un toro feo de hechuras, descolgado, con poca cara, pero noble, pronto y repetidor al que el mexicano toreó francamente bien. Lo recibió a portagayola en un alarde de valor y disposición, ejecutó un quite por saltilleras con clase y banderilleó a sus dos toros de manera vibrante y con decisión. Con la muleta demostró temple y sacó tandas por ambos pitones depaciosas, bajando la mano y alargando el lance, aprovechando muy bien el recorrido del animal. También se le vieron algunos defectos, lógico, como la mala colocación al intentar una arrucina que le sirvió para ser volteado por el de Teófilo Gómez, afortunadamente sin consecuencias. Máxima entrega y ganas en Rivera, quien lo puso todo pero que se topó ante un animal deslucido en su segundo que le dio pocas opciones. Tampoco anduvo fino con los aceros, aunque no se le puede pedir más teniendo en cuenta que es uno de los muchos matadores que torean poco, poquísimo, algo desgraciadamente frecuente en el escalafón donde los contratos escasean y no es nada fácil hacerse hueco.

Pero la de ayer fue la tarde de Morante, la tarde del duende, la tarde de la magia, la tarde del pellizco en México, la noche para soñar despiertos aquí, en España. Esta es la magia y la grandeza de nuestra Fiesta, esto es el toreo, emoción y sentimiento.

Antonio Vallejo

martes, 6 de diciembre de 2016

En el horizonte


Noviembre, diciembre, meses de otoño, casi invierno en España. La temporada americana a toda máquina, México, Perú, Ecuador, sus plazas están en su máximo apogeo, Venezuela y Colombia con novilladas y alguna corrida de toros suelta previas a sus temporadas. Por aquellas tierras transatlánticas andan gran parte de los matadores españoles y franceses cuajando una más que notable temporada de invierno.
Sobre todas las ferias que por alía se desarrollan destacan sin duda, al menos a estas alturas del año, la Temporada Grande de La México y la de Lima. Por fortuna en España es posible seguir en directo el desarrollo de la temporada de la capital mexicana gracias a Toros Tv, una oportunidad de oro, como en anteriores ocasiones ya he comentado, para conocer el toreo en América y la manera de concebirlo, entenderlo, valorarlo y vivirlo, pero también una ocasión para constatar algo realmente preocupante y que en estos tres fines de semana de Temporada Grande que se llevan cumplidos, a excepción de las dos tardes del arranque, con Zotoluco, Manzanares, Talavante, Joselito Adame y Roca Rey en los carteles, ha sido una constante; la escasa, mínima en algunos casos, asistencia de espectadores. Lamentable el aspecto de los interminables tendidos de La México, que cuentan con  capacidad para 50.000 espectadores y que se han visto ocupados por tan solo 2.000 ó 4.000, algo desolador, triste, muy preocupante. Y no hablo de las novilladas de la temporada chica, en una de ellas el dato fue de ¡300 espectadores!. De hecho, hoy mismo he leído en Aplausos que la corrida programada para este viernes día 9 en La México, dentro del fin de semana de lo que allí llaman feria Guadalupana y en la que iban torear Sebastián Castella, Alejandro Talavante y Diego Sánchez se traslada al domingo 18, con vistas a una mejor entrada. Espero que sea algo anecdótico y pasajero, que con la llegada de las figuras se pueblen de aficionados los tendidos de La Monumental mexicana, porque si no es así se nos va la fiesta, se muere por sí sola. México es un puntal de la Fiesta, plaza de máximo nivel y referencia en el planeta toros, fundamental para difundir la grandeza del toreo, como son Madrid y Sevilla, el mayor escaparate al mundo de lo que significa el toreo, y si aquí falla la afición, algo grave nos pasa.
En lo puramente taurino y en lo que a México se refiere, el pasado sábado 26 de noviembre en la tercera de la Temporada Grande fue Ginés Marín el único que salvó la tarde. Malo, malísimo, horripilante el encierro de José Julián Llaguno, descastado, sin raza y falto de fuerza, en el que Marín dio una merecida vuelta al ruedo en el toro de su confirmación al torear con mucho gusto y temple al único ejemplar que sirvió algo. Muy por encima de su lote, en el sexto nos dejó un quite por saltilleras maravilloso y durante toda la tarde dio impresión de estar en un momento extraordinario, tal como demostró en el final de temporada española. Solvente y muy por encima de su lote anduvo también Arturo Saldívar, quien tiró de oficio y técnica para intentar sacar algo de sus toros, pero no tenían fondo alguno, misión imposible para el mexicano que recogió una ovación a la muerte del segundo premio a su entrega y buen hacer. Menos toreado, mucho menos, vi al también mexicano Juan Pablo Llaguno, que entre que no tuvo toros y que tampoco se le vio precisamente sobrado de recursos pasó sin pena ni gloria por la arena del coso de Insurgentes. Por si fuera poco mató mal, rematadamente mal, escuchando dos avisos en su primer toro que a punto estuvo de tener que ser devuelto a los corrales ya que se salvó por segundos de escuchar el tercero de los avisos.
Mejor resultó el festejo del domingo 27 de noviembre con toros de El Vergel para los mexicanos Fermín Rivera y Sergio Flores junto al español José Garrido que confirmaba alternativa. Encierro descastado y con complicaciones que nos permitió ver la primera salida a hombros de esta Temporada Grande al desorejar Sergio Flores al quinto de la tarde, el mejor del encierro sin duda alguna, tras una faena de mando y temple en la que sometió al animal sacando muletazos de hondura y bellísima factura por ambos pitones que encontraron el eco en los tendidos, olés sonoros con el público azteca entregado. Mató de un extraordinario estoconazo que pasaportó al de El Vergel y paseó con justicia los dos apéndices del animal. Muy serio y firme anduvo el confirmante Garrido. En el toro de su confirmación, un toro complicado, justo de fuerzas y de escaso recorrido, dejó magníficas sensaciones con el capote, chicuelinas garbosas con la mano baja y una muy torera media de remate como tarjeta de presentación. Entendió bien a su oponente y a base de temple y someterlo por bajo dominó la brusca embestida del animal, que se quedaba corto y buscaba a mitad del muletazo. Al natural surgieron los mejores lances de la faena, con el extremeño por encima de su enemigo, demostrando enormes dosis de valor al aguantar parones, miradas y arreones del animal. Mató de pinchazo y estocada desprendida. Ni Flores ni Garrido tuvieron opción alguna de lucimiento en el segundo de sus lotes, aunque demostraron valor y entrega. Lo mejor, la brevedad con los aceros a la hora de pasaportarlos. Fermín Rivera, mexicano de dinastía torera, sobrino de Curro Rivera, torero valiente de corte heterodoxo y tremendista,  una de las máximas figuras del toreo mexicano de los años 70 y que en España toreó 58 corridas, con 10 paseíllos en las Ventas y nueve orejas en su haber, dejó en el segundo detalles de toreo clásico y profundo, con series por ambos pitones con empaque que hicieron rugir a los tendidos de La México, entregada toda la tarde a Rivera. Toreó con mando, técnica, gusto y mucha torería en ese segundo lo que hubiera valido una oreja de no haber mediado un inoportuno desarme y el mal manejo de los aceros, pero escuchó una encendida y cariñosa ovación. En el cuarto tuvo oportunidad de desquitarse de lo ocurrido previamente al cortar una oreja de ley. Sensacional el quite por chicuelinas rematado con una larga cordobesa que puso en pie a los tendidos, anuncio de lo que vendría en la  muleta. Faena de temple y cadencia, muletazos ligados con gusto y naturalidad, con enorme soltura se le vio al mexicano y magnífico juego de muñecas, sobre todo en un cambio de mano excelso, eterno, lentísimo y largo que hizo que los aficionados se rompieran las palmas a aplaudir. Entró a matar con decisión, volcándose sobre el morrillo para liquidar al de El Vergel con un estoconazo fulminante para pasear con enorme gozo una oreja de mucho peso por el anillo de Insurgentes.
Para el sábado 3 de diciembre estaba programado Luis David Adame, quien no ha llegado a tiempo de recuperarse de la cornada del pasado 12 de noviembre en la apertura de la Temporada Grande, por lo que el festejo anunciado para esa tarde quedó en un mano a mano entre Octavio García "El Payo" y Sebastián Castella con toros de San Isidro. Al de Beziers le correspondió un lote infumable, rajados, reservones, con genio y peligro el tercero, totalmente nulos para el triunfo. Muy firme se mostró Castella toda la tarde, derrochando técnica y conocimiento, sin dudar ni un segundo en invadir los terrenos del toro para intentar sacar algo en claro de aquel desastre ganadero, eso sí, de preciosas hechuras, sobre todo el primero. Lo intentó por ambos pitones, se expuso el francés y llegó a trazar algún muletazo suelto largo y profundo. No anduvo fino con los aceros pero el público supo valorar su labor de entrega y compromiso despidiéndole con una calurosa y cariñosa ovación. Fue esa tarde cuando pudimos ver la actuación más redonda, compacta e importante de lo que va de Temporada Grande a cargo de El Payo. El torero de Qurétaro-ciudad famosa gracias a nuestro Emilio Butragueño, el Buitre- mostró un toreo de enormes dimensiones en el que combinó su concepto sobrio y clásico del Arte con gusto y naturalidad, sin estridencias ni excesos, todo inmerso en una línea de elegancia y sentimiento con la que llegó a los tendidos y los puso patada arriba. Toreó con una madurez que antes no había visto en sus actuaciones en Madrid, con exquisito temple, muletazos hondos, todo relajado, la mano baja, citando alante y llevando muy largo al toro, cerrando la salida para ligar las tandas con enorme belleza. La máxima expresión llegó en el sexto al que cortó una oreja con fuerte petición de la segunda y que el Juez de Plaza, como allí llaman al presidente, no otorgó. Cierto es que la colocación de la espada resultó algo defectuosa, pero su maciza actuación durante toda la tarde bien hubiera valido el segundo trofeo y su salida por la puerta grande. Creo que, sin apartarse de lo que dicta el reglamento, hay que tener sensibilidad y cierta generosidad cuando un hombre se juega la vida ante un toro y derrocha Arte. La Fiesta necesita triunfos, aunque solo sea como señal de reclamo para el público que tan escasamente está acudiendo a La México. 
Para la sexta de la Temporada Grande de este pasado domingo 4 de diciembre se anunciaba un encierro de Julian Hamdan para Miguel Angel Perera, Juan Pablo Sánchez y Armillita IV. Vibrante toreo de capote de Perera al primero de la tarde, cadenciosas verónicas, chicuelinas ceñidas y con sabor para rematar su toreo de capa con un quite por tafalleras estático, sin mover un milímetro las zapatillas. También extraordinario Curro Javier en banderillas con este primero, dos grandes pares, de poder a poder, reuniendo en la cara, viéndose obligado a responder desmonterado la gran ovación de los escasos 5.000 espectadores que ocupaban los tendidos de La Monumental azteca. Solo un pitón tuvo este primero de Hamdan , el derecho, por el que Perera exprimió al toro. Muletazos templados y largos, bajando la mano, ligados que fueron coreados con olés por los tendidos. Bajó el nivel y el ritmo de la faena al tomar la muleta con la mano izquierda. Al natural protestaba el toro, se revolvía y no humillaba. Quizás ese motivo y que el toro doblara con solo media estocada hizo que el Juez de Plaza no sacara el pañuelo a pesar de la que creo era mayoritaria petición de los aficionados, pero dio una vuelta al ruedo de gran valía. En el cuarto, un sobrero de Valparaíso, poco más que intentarlo pudo hacer el extremeño. Como el toro no iba se metió en sus terrenos, esos que tantas veces le hemos visto pisar a Miguel Angel y en los que parece encontrase increíblemente cómodo. Pases por la espalda, muletazos arrancados metido entre los pitones, alarde de entrega y valor, pero no había nada. Abrevió con criterio, como debe hacerse en estos casos. Armillita IV se llevó el peor lote. Ninguno de sus dos toros se entregó, no humillaban, siempre con la cara a media altura y con poco recorrido. Entregado y con ganas el mexicano, se puso y trató de conducir la embestida de su lote sin éxito. Silencio en ambas faenas para otro torero de dinastía, la de los Armilla. Juan Pablo Sánchez, torero de Aguascalientes, cortó una oreja al segundo de la corrida. Toreó con un temple extraordinario, reposado, entendiendo al toro a la perfección, dándole la altura, la cadencia y las pausas que requería. Faena muy al gusto de México, primero a media altura, con suavidad, enseñando al toro a embestir, para terminar bajando la mano y ligando muletazos largos y templados por ambos pitones, alcanzando una despaciosidad impresionante al natural, como si fuera la superlenta del plus. Todo lo hizo con naturalidad, sutileza y gusto, matando de un estoconazo y paseando por el ruedo una oreja que, en mi opinión, bien podían haber sido dos, puesto que méritos creo que hizo más que de sobra y la estocada fue colosal. Magnífico recuerdo el que me ha dejado este mexicano al que no había visto torear antes.
Dejando Mexico D.F, que es lo que puedo ver a través de televisión, Perú está viviendo días de enorme emoción y asistiendo a triunfos rotundos, esta vez sí que con máxima asistencia de aficionados, con llenos a reventar en la plaza de limeña de Acho. Ponce, Morante de la Puebla y Manzanares han dejado el pabellón español por las nubes, secundados por Roca Rey que ha reventado la Feria del Señor de los Milagros. Toreo maravilloso el del valenciano, en la línea de torero de época con la que nos ha obsequiado a lo largo de todo este 2016. Gusto y clase en su actuación, enorme y eterno Enrique, toreo templado y relajado, disfrutando en cada lance, un delicia. Y Morante, ¡qué voy a decir del maestro!, quien, por lo que cuentan las crónicas, detuvo el tiempo una vez más en su capote con un toreo a la verónica como solo él sabe hacer, meciendo, acunando la embestida del toro, trazando con la muleta redondos y naturales con un sabor y un empaque descomunal, molinetes y trincherazos con el gusto y la gracia que el sevillano imprime a cada lance. Una oreja para cada uno de ellos es el resultado de su actuación en Acho. Y por si faltara algo llegó José María Manzanares hace dos días, este pasado domingo para desorejar a un toro de Hermanos García Jiménez corrido en cuarto lugar ante el que realizó una vez más una obra cumbre. Faenón del alicantino que he podido ver en un resumen y que supone un compendio de la tauromaquia de Josemari. Toreo de empaque, rotundo, pleno de clase, gusto, elegancia y torería, redondos profundos y bajos, ligados, naturales hondos, de sublime temple. Torería y más torería en la manos y las telas del maestro alicantino. Como no podía ser de otra manera, mató de estoconazo fulminante en la suerte de recibir. Ponce, Morante y Manzanares, tres de mis debilidades, toreros a los que admiro y con los que sueño el toreo cada tarde, toreros por los que siempre he confesado mi admiración y pasión, sin tapujos, a las claras, porque ¿acaso hay algún aficionado al que no le guste verles crear tanta belleza con su Arte?. Pero el que se ha llevado el premio gordo de la feria limeña, el Escapulario de Oro, ha sido el local Andrés Roca Rey. El peruano cortó el domingo cuatro orejas haciendo enloquecer a los aficionados de Acho. Armó un auténtico lío con su toreo cargado de emoción, desde las largas cambiadas con las que recibió de capote a sus toros, toreo arrollador a la verónica y por chicuelinas, para cuajar dos faenas de muleta de arrebato, templadas, ligadas, perfectamente concebidas y ejecutadas, en largo y siempre por bajo. Estatuarios, pases por la espalda, bernardinas, trincheras, desplantes ¡y dos estoconazos fulminantes! para cortar cuatro orejas y pasearlas entre gritos de "Perú, Perú, Perú…".  No sé si algún día veremos en nuestra patria a un toreo paseando los trofeos entre grito de "España, España, España…", ¿se acabarán algún día los miedos y los complejos y seremos capaces de expresar claramente el amor por nuestra tierra y nuestra Fiesta?.
Hasta aquí un resumen de lo que he visto y algo de lo que he leído sobre la temporada americana. Estamos en diciembre, parece lejano pero realmente no lo es tanto. Como titulaba esta entrada, en el horizonte ya se divisa la próxima temporada española. De verdad, no queda nada, si no me lo dirán el último fin de semana de enero cuando Ajalvir abra sus puertas y salte el primer toro y pocos días después, allá por San Blas, el fin de semana del 3, 4 y 5 de febrero, Valdemorillo celebre su Feria de la Candelaria. De momento van surgiendo noticias y adelanto de lo que puede ser la temporada 2017. En Las Ventas estamos expectantes ante la nueva empresa. Simón Casas y su equipo han entrado pisando fuerte y parecen garantía de espectáculo y éxito. De momento solo anuncios en lo que a ganaderías se refiere, concretamente la de Juan Pedro Domecq que lidiará dos corridas en San Isidro, una con cada hierro, Juan Pedro Domecq y Parladé, dentro de las quince corridas que el ganadero gaditano tiene ya contratadas para este 2017. Valencia,  Sevilla, Nimes, Mont de Marsan, Istres, Brihuega, Puerto de Santa María, más que posiblemente Bilbao y, en palabras del ganadero, tres plazas más de segunda aún sin determinar. No sería descabellado que una de esas plazas sea Alicante, además de Pamplona y Zaragoza, que en mi opinión también contarán con los juanpedros. Ya veremos. Otra ganadería que también ha anunciado su próximos compromisos en el nuevo año ha sido Nuñez del Cuvillo. Dos tardes en Madrid a sumar a las de Pamplona, Bilbao, Valencia, casi seguro Sevilla aunque las negociaciones continúan, Nimes, Mont de Marsan, Dax, Beziers, Alicante y Jérez, en palabras de Alvaro Nuñez. Otro de los avances que ha levantado gran expectación también tiene a Madrid y a Simón Casas como protagonista, que ha anunciado un inicio de temporada a lo grande con dos novilladas de lujo, nada menos que La Quinta y Fuente Ymbro, además de la corrida del Domingo de Ramos, nada más y anda menos que con los albaserradas de Victorino Martín, que también llevará una corrida a San Isidro, con un cartel aún por decidir, si bien hay muchos rumores que apuntan a Paco Ureña en solitario con seis de Victorino, todo un reto y  un reclamo de lujo para el aficionado. Como es lógico la Real Maestranza de Sevilla no podía quedarse atrás. Circula el rumor de un cartel de campanillas con Morante de la Puebla, José María Manzanares y Andrés Roca Rey ante toros de Nuñez del Cuvillo. Sería la repetición de la terna que este domingo 4 de diciembre ha resultado triunfal en Lima, por qué no soñar con ello. Lo que sí ha confirmado el empresario Ramón Valencia es que contará con los hierros de Nuñez del Cuvillo, Victorino Martín y Miura, que cerrará la Feria de Abril, para el abono sevillano.
Como digo, en ese horizonte aparentemente lejano se dibuja ya una temporada apasionante. Sin darnos cuenta nos veremos inmersos en ella, disfrutando un año  más de nuestra Fiesta, aunque a muchos les pese, por encima de trabas, insultos, vetos y prohibiciones. Hasta entonces seguiremos con la temporada americana. De momento veré a través de toros tv la corrida del sábado 10 con reses de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, José María Manzanares y Gerardo Rivera que confirma alternativa, la del domingo 11 con toros de Barralva para El Payo, Diego Silveti y Roca Rey y la del lunes 12 con Joselito Adame como único espada frente a ejemplares de distintas ganaderías. Un apasionante fin de semana que cerrará la Temporada Grande de La México y que espero sea, por lo menos, un éxito de público, y que pondrá en marcha la cuenta atrás hacia la temporada española que asoma en el horizonte.

Antonio Vallejo