viernes, 7 de julio de 2017

San Fermín invita a soñar


Buena, interesante e lusionante la novillada de El Parralejo, procedencia Jandilla (Domecq Díez) que ha abierto los sanfermines 2017. Buena tanto por su presentación, seria en general, con tres novillos de magníficas hechuras, cuarto, quinto y sexto, especialmente el precioso colorado ojo de perdiz que se lidió en cuarto lugar, como por su juego, también con tres novillos de nota alta, tercero, quinto y sexto, con clase, calidad y nobleza, repetidores y que humillaban, primero y cuarto nobles pero faltos de empuje y emoción, y tan solo uno, el segundo, que se vino abajo estrepitosamente nada más iniciarse la faena de muleta. Interesante tanto por estas buenas condiciones de los novillos como por lo demostrado por la terna de jóvenes novilleros, el navarro Javier Marín, el venezolano Jesús Enrique Colombo y el madrileño Antonio Catalán Palazón “Toñete”, que han mostrado tres vertientes diferentes a cada cual y que han dejado un buen sabor de boca en los aficionados, tanto por sus maneras como por sus ganas, entrega y disposición. E ilusionante porque, un día antes del chupinazo, antes de comenzar la auténtica fiesta sanferminera en todo su esplendor, se ha visto una magnífica entrada en la plaza pamplonesa, cubierta en más de tres cuartos, algo importantísimo para el futuro de la Fiesta que reside en el escalafón novilleril y que cada día tiene menos hueco y presencia en las plazas y ferias de España, además de escaso interés para el público, basta con ver las pobres entradas que habitualmente registran estos festejos. Hay que cuidar y mimar a los novilleros, hay que darles oportunidades porque ellos serán los matadores del futuro, no hay que olvidarlo.
A estos calificativos de la novillada del miércoles añadiría los de sensible, emotiva y elegante por el impresionante minuto de silencio guardado al finalizar el paseíllo en memoria de Iván Fandiño. Estremece ver a una plaza como Pamplona, habitualmente un desparrame de ruido, algarabía, desorden e incluso caos, sumida en un silencio sepulcral, respetuoso y emocionado tan solo roto por una ovación desgarradora y sentida por parte de todos y cada uno de los aficionados que poblaban los tendidos. ¡Olé por la afición pamplonesa!.
Javier Marín ha estado, como suele decirse, en novillero, totalmente entregado y lleno de ganas por mostrar todo cuanto lleva dentro. Buen toreo de capote el del navarro, variado y vistoso, que recibió al primero con dos largas afaroladas de rodillas rematadas con una revolera muy vistosa y que en el cuarto dejó un garboso galleo por rogerinas y un quite por saltilleras muy aplaudido por la afición de su tierra. Con la muleta me ha parecido un torero muy firme y templado, con un concepto clásico y ortodoxo del toreo, pero sin olvidar que es novillero y sus ganas de triunfar, lo que le ha llevado a arrancar la faena de muleta al primero toreando en largo por el pitón derecho con ambas rodillas en tierra. En sus dos faenas ha buscado el toreo templado y largo, bajando la mano hasta donde le permitía la justeza de fuerzas de sus dos novillos, dos faenas limpias , mostrando solvencia y seguridad, rematadas con manoletinas y bernardinas ceñidas para calentar los ánimos de los tendidos. Mata de media arriba suficiente para pasaportar al de El Parralejo que sirve una oreja un tanto generosa en el primero y falla con el estoque en el cuarto perdiendo la segunda posible oreja y con ello la puerta grande.
Puerta grande que sí ha abierto el que venía con la carta de presentación de triunfador de San Isidro, ¡ahí es nada!. Le ha bastado a Jesús Enrique Colombo el quinto para cortar dos orejas y demostrar que es un nombre que está llamado a grandes cosas en esto del toreo. Ya lo demostró en Madrid y lo ha refrendado en otra plaza de primera. Nada ha podido hacer ante el segundo, un novillo sin fondo alguno que se echó el solo sobre la arena al poco de iniciarse la faena de muleta. Bueno, nada en la  muleta, porque de capote le recibió con verónicas templadas manejando sensacionalmente las manos, con clase y gusto, y banderilleó con una facilidad pasmosa, demostrando unas facultades físicas portentosas, reuniendo y ejecutando los pares de manera sensacional, cuadrando en la cara y saliendo con torería de la cara del novillo. Es lo único que pudo hacer, ni siquiera matar porque, como ya he dicho, el novillo se vino abajo y hubo que apuntillarlo en el ruedo. También toreó de maravilla a la verónica al quinto, lanceando con temple y compás, con mucho sabor, tanto como un lucido quite por caleserinas al que respondió Toñete con otro por gaoneras. ¡Da gusto ver a novilleros que salen a competir y demostrar lo que llevan dentro!. En banderillas ha superado su actuación ante el segundo, sobre todo en el tercer par, ajustadísimo, dejando llegar al novillo, dándole toda la ventaja para clavar en la cara y salir andándole hacia atrás con suma torería. Si continúa por este camino va a darnos grandísimas tardes con los garapullos, es un espectáculo y un derroche de facultades físicas. Con la muleta ha dejado muestras de torero hecho, con un conocimiento de los terrenos que dice mucho y un sentido de la distancia y las pausas poco común en un novillero. Toreo templado y largo por ambos pitones aprovechando las buenas condiciones de nobleza y clase del de El Parralejo, muletazos profundos en series medidas perdiendo un paso para no ahogar al novillo, que duró lo justito. Con el animal ya parado fue Colombo el que dio el paso adelante y acortó distancias para acabar entre los pitones, demostrando que además de clase no le falta arrojo ni valor, tanto que en uno de los parones del novillo le prendió de la rodilla afortunadamente sin consecuencias. Se repuso del trance como si nada y mató de un estoconazo arriba que fulminó al de El Parralejo. Dos orejas pedidas de manera aplastante que sirven al venezolano para escribir su nombre en letras de oro junto a otros novilleros que en los últimos años han descerrajado la puerta grande pamplonesa, nombres como Gonzalo Caballero, José Garrido, Luis David Adame, Ginés Marín, Roca Rey… ¿les suenan?. Atentos a Colombo y su trayectoria, otro que apunta alto de cara al futuro.
El madrileño Toñete ha malogrado con la espada lo que ha tenido en su mano con la muleta. Curioso caso el de este joven novillero al que lleva el vallisoletano Manolo Sánchez, un torero elegante y artista al que recuerdo toreando con una clase extraordinaria. Tengo la teoría de que el desarrollo de la lidia va de más a menos de manera proporcional a la experiencia del torero, experiencia que se mide por el número de corridas que torea por temporada. Me explico. No es raro que casi cualquier torero del escalafón maneje con soltura el capote y resulte vistoso. A medida que avanza la lidia van apareciendo ciertas carencias que se hacen más evidentes con la muleta, donde el manejo de las telas suele bajar algunos enteros. Y con la espada salen al aire los problemas de quien no está habituado a matar y es en la suerte suprema cuando las carencias se hacen más evidentes y se ven las costuras. Pues bien, Toñete destroza esa teoría. Su manejo de la muleta está muy por encima de su toreo de capa, curioso pero cierto. Maestro tiene donde mirarse y aprender. Manolo Sánchez era un extraordinario torero de capa, con un gusto exquisito, clásico y elegante, muy en la escuela castellana de maestros como Roberto Domínguez. Debe aprovechar los consejos del maestro, llegará lejos. Toñete ha toreado a sus dos novillos con temple y clase, en redondo y al natural, con mucho sabor, gustándose, relajado, componiendo la figura, adelantando la  muleta, llevando al novillo largo y por bajo, con suavidad, despacio, despacito, como la canción que seguro que a partir de mañana resonará en los tendidos de sol. Dos series en redondo al tercero lentísimas y profundas  y cuatro naturales hondos de gran calidad constituyen una magnífica tarjeta de visita de este madrileño que necesita de contratos para madurar y pulir las carencias lógicas de cualquier novillero que tiene que hacerse un sitio. En su caso son el capote y, sobre todo, la espada, con la que ha estado garrafal, entrando mal, haciendo mal la suerte y estoqueando sin convicción. Esperemos que disfrute de oportunidades porque su manejo de la muleta y su clase hacen pensar en que puede llegar lejos en esto del toreo. Lo de la espada es cuestión de tiempo y práctica.
Y tras la novillada la corrida de rejones ya con un lleno absoluto de la plaza y los tendidos poblados de camisas blancas y pañuelos rojos tras la primeras horas de fiesta que siguen al chupinazo de mediodía. Se acabó la calma, Pamplona se muestra como es, aún más si se anuncian dos rejoneadores navarros. Uno no necesita presentación, Pablo Hermoso de Mendoza, un maestro de época. El otro es Roberto Armendáriz, al que por mi escasísimo conocimiento del rejoneo  casi no conozco, pero que ha cortado cuatro orejas en dos faenas de gran calidad para salir a hombros junto al extremeño Leonardo Hernández, a quién sí que conozco bien y al que he visto abrir la Puerta Grande de Madrid unas cuantas veces. Corrida de rejones con toros de El Capea, encaste Murube, que, como suele ser habitual en estos festejos a caballo, ha resultado vistosa y triunfal.
Pablo Hermoso de Mendoza ya está por encima del bien y del mal en esto del rejoneo. Una oreja más o una menos creo que le importa realmente poco, pero lo que sí le importa y jamás le dejará de preocupar es torear a caballo como lo hace. Es una delicia verle montar, verle llevar a los toros, cómo domina los terrenos, cómo templa y cómo ejecuta los rejones de castigo, las banderillas largas y cortas, los adornos. Todo en Pablo Hermoso rezuma clase y elegancia, una cuadra espectacular, una doma extraordinaria, pulcritud y limpieza en cada encuentro, en cada quiebro, un dominio absoluto de su montura y del toro. De no haber fallado con el rejón de muerte a buen seguro que habría cortado algún trofeo, quien sabe si otra puerta grande. Una vez más ha dejado patente su maestría y su condición de figura histórica del toreo a caballo.
Leonardo Hernández está atravesando un momento espectacular que ya dura unos cuantos años, no en vano ha salido a hombros en prácticamente todas las plazas en las que ha toreado. Una cuadra excepcional fruto de su enorme trabajo y dedicación en la que hay dos caballos que sobresalen por encima del resto, Xarope y Picasso, o al menos a mi me han impactado cada vez que los he visto en Madrid. Espectacularidad y pureza van de la mano en el toreo de Leonardo. Quiebros y reuniones que parecen imposibles, en terrenos enormemente comprometidos, con gran riesgo, que el pacense ejecuta como si nada, además de gran temple a la hora de para al toro y encelarlo en la grupa, algo nada fácil con el complicado quinto, llevándolo cosido en una demostración de toreo de altura. Además ha manejado con certeza los rejones de muerte lo que le ha servido para cortar una oreja a cada uno de sus toros.
Como ya he dicho el navarro Roberto Armendáriz ha cortado cuatro orejas ante un público entregado a sus paisano, y lo ha hecho con dos faenas de gran intensidad y emoción, pisando terrenos muy comprometidos, sin guardarse nada, ajustando los encuentros, llegando con su cabalgadura hasta la cara de los toros para dejar banderillas largas y cortas de enorme belleza y calidad. Su cuadra es también una maravilla, pero tiene un caballo, Cristal, que es otra auténtica belleza, además de extraordinario para el toreo, que me ha dejado impresionado. La verdad es que para alguien como yo que no entiende mucho que se diga de rejoneo pero que disfruta con el toreo a caballo por su elegancia y vistosidad, el navarro lo ha hecho todo muy bien y, a mi modo de ver, con pureza y verdad. Si a eso le sumamos la portentosa doma, los adornos y las cabriolas con las que  ha hecho las delicias de su parroquia no es nada extraño que se la hayan concedido cuatro orejas, lo que me parece perfecto, aunque está claro que ha tenido el viento a favor y no veo ningún pero a su triunfo.
En resumen, que tras una novillada en la que Colombo ha entrado pisando fuerte (no sé si la canción de Alejandro Sanz está en el amplio repertorio de los tendidos de sol pero va que ni pintada) cortando dos orejas, en la que hemos visto a Javier Marín en auténtico novillero, enorme de disposición y con gusto y clase, junto a un gran torero con la muleta, Toñete, al que aún hay que pulir muchos defectos de capote y espada pero que apunta muy buenas maneras, mas una extraordinaria y triunfal corrida de rejones con Hernández y Armendáriz a hombros, todo invita a soñar con unos sanfermines repletos de triunfos y de toreo del bueno. En tan solo ocho horas los toros de Cebada Gago saldrán de los corrales de Santo Domingo, subirán por la cuesta del mismo nombre, llegarán a la plaza del ayuntamiento, a la calle Mercaderes, recorrerán la famosa calle Estafeta y llegarán a la plaza de toros completando el primero de los encierros. A partir de ahí una semana de toros que espero y deseo sea triunfal y que enseñe al  mundo entero la grandeza y la verdad de nuestra Fiesta, es el mejor escaparate para que millones y millones de personas lo conozcan. Soñemos con ello, que eso no nos lo pueden prohibir.
¡Viva el toreo!, ¡Viva San Fermín!

Antonio Vallejo


martes, 4 de julio de 2017

Llega San Fermín, la Feria del Toro


Suena a repetitivo, pero no por ello cansado ni aburrido. Se repite cada año, como una liturgia, como la propia Tauromaquia, que no deja de ser más que eso, una liturgia. Llegado el verano, llegado el mes de julio, una vez dejado atrás el frío arranque invernal de la temporada en el febrero de Valdemorillo, una vez que las Fallas valencianas marcan el primer punto fuerte de la temporada y sirven para calibrar el nivel de los toreros, una vez que el abril sevillano inunda de arte, color y sabor el alma de los aficionados y que el mayo madrileño isidril deja claro quien está y quien no, la cita es obligada con Pamplona, sus sanfermines, la Feria del Toro. Cita de primera, cita grande que se espera con autentica devoción por toda la afición mundial porque en ella se recoge la base, la esencia, el pilar fundamental de la Fiesta, el eje sobre el que gira todo, el toro en toda su plenitud. Pamplona representa el auténtico torismo, el de verdad, no el torismo de postureo, mejor dicho, de impostura , ese que se aplica solo y exclusivamente a unos encastes y unos hierros determinados despreciando otros. El torismo no tiene nombre ni apellido, el torismo es el amor al toro bravo con independencia de su procedencia, y en Pamplona eso se entiende a la perfección. Allí se valora al toro bien hecho, serio, con trapío, sea de Domecq, Nuñez, Albaserrada, Atanasio, Santa Coloma, Saltillo, Miura o lo que sea, y se protesta al toro que no está bien hecho, tenga la divisa que tenga, aunque esté maquillado con kilos y kilos de carne , algo que tampoco les obsesiona. Siempre lo he dicho y lo mantengo, toristas somos todos los aficionados, porque sin el toro no existe la Fiesta, sin el toro bravo, sin el toro armónico, sin el toro entipado, sin el toro con trapío, sin el toro que embista, sin el toro con clase. Pensar que el torismo se reduce a ciertos reductos ganaderos me parece un esnobismo, un capricho o moda que se trata de imponer por no sé que razón por parte de un sector que a mi modo de ver confunde bravura con genio, emoción con peligro y arte con riesgo, en definitiva, una auténtica pamplina, el timo de la estampita. Insisto, toristas somos todos, pero a la gran mayoría nos gusta ver a los toreros creando arte a base de dominar a un animal fiero como es el toro bravo, y a eso resulta que lo califican como toreristas, en sentido despectivo. No, torismo y torerismo no son  términos opuestos, al contrario, son complementarios y uno no se entiende sin el otro, no hay toro sin torero ni torero sin toro y no se es mejor aficionado o más "puro" si solo enalteces y ensalzas las virtudes que pueda tener el toro y desprecias, minusvaloras o directamente te pones en contra del torero, es decir, esa postura tan injusta, ingrata e indigna que vemos tantas tardes en Las Ventas por parte de quienes e catalogan pomposamente como toristas. La grandeza de la tauromaquia reside precisamente en la capacidad de un hombre para someter a una fiera con un trozo de tela en sus manos, sacar lances y pases de  gran belleza y de esa manera generar emociones y sentimientos inigualables en quienes lo ven. Al menos así entiendo yo el toreo, sin mirar procedencias ni encastes, disfrutando con el toro bueno sea del hierro que sea. 
Y Pamplona creo que representa esa esencia del respeto y el cuidado al toro, bien hecho y bravo, sin discriminaciones, por algo se llama la Feria del Toro. Solo hay que ver los carteles de estos sanfermines 2017 para darse cuenta de ello:

- Miércoles 5 de julio: Novillos de El Parralejo (Domecq Díez) para Javier Marín, Jesús
                                      Enrique Colombo y Toñete
- Jueves 6 de julio: Corrida de rejones de El Capea (Murube) para Pablo Hermoso de 
                                 Mendoza, Leonardo Hernández y Roberto Armendáriz
- Viernes 7 de julio: Toros de Cebada Gago (procedencia Jandilla y Torrestrella, Domecq
                                   Díez) para Juan Bautista, Javier Jiménez y Román
- Sábado 8 de julio: Toros de José Escolar (Albaserrada-Saltillo) para Eugenio de Mora,
                                 Pepe Moral y Gonzalo Caballero
- Domingo 9 de julio: Toros de Puerto de San Lorenzo (Atanasio-Lisardo) para Curro Díaz, 
                                   Paco Ureña y José Garrido
- Lunes 10 de julio: Toros de Fuente Ymbro (procedencia Jandilla, Domecq Díez) para
                                  Juan José Padilla, El Fandi y Manuel Escribano
- Martes 11 de julio: Toros de Jandilla (Domecq Díez) para Miguel Ángel Perera, Cayetano 
                                   y Roca Rey
- Miércoles 12 de julio: Toros de Victoriano del Río (Domecq Díez) para Sebastián
                                        Castella, López Simón y Ginés Marín
- Jueves 13 de julio: Toros de Nuñez del Cuvillo (Osborne, Nuñez y Domecq Solís) para
                                    Antonio Ferrera, Alejandro Talavante y Roca Rey
- Viernes 14 de julio: Toros de Miura (Miura) para Rafaelillo, Javier Castaño y Rubén Pinar

Es decir, 10 festejos de los cuales cinco son Domecq y, si sumamos la "comercial" de Nuñez del Cuvillo que en su gran mayoría lleva sangre Domecq, nos salen seis corridas de esta procedencia y encima nombres como Talavante, Perera, Roca Rey, Curro Díaz, Castella o López Simón ¡en una feria eminentemente torista!. ¿O es que ya Pamplona no es torista por no programar solo y exclusivamente corridas de las ganaderías catalogadas como "duras"?. En fin, que se desmonta por sí solo el mal llamado torismo y se demuestra que si el toro tiene hechuras y trapío da igual su nombre, que si además embiste y lo hace con clase a todo el mundo le va gustar y emocionar. El circo romano y la sangre gratuita no va conmigo ni con mi manera de disfrutar de los toros, algo que a partir del viernes haré desde las ocho de la mañana con el encierro, una tradición que conservo desde muy pequeño, y por la tarde viendo las corridas de toros. Lógicamente todo a través de la televisión, por la mañana en TVE y por las tardes con la extraordinarias retransmisiones de Canal Toros, porque mi trabajo y mi familia no me permiten ir a Pamplona para verlo en vivo. Algo que, por otra parte y para ser sincero, tampoco haría. Solo he ido una vez en mi vida a los sanfermines y juré no volver. Fue en mis años de universitario, esos en los que andas bastante tieso de dinero y en los que no te da más que para una entrada de sol. En todas las plazas hay diferencia entre los tendidos de sol y de sombra, pero lo de la plaza pamplonesa rompe todos los moldes, con los cánticos (la chica ye-ye se lleva la palma cada año), los bailes, el jaleo, la comida y la bebida que se desparrama literalmente por los tendidos y que hace que salgas de los toros hecho un auténtico asco. Admiro a los toreros que van a Pamplona, no sé como es posible que se abstraigan del infernal ruido, que sean capaces de concentrarse y además logren torear, me parece increíble. Yo fui una vez y no más, prefiero verlo en la tele, aunque lo respeto e incluso lo defiendo, y creo que es una plaza y una forma de ver el toreo necesaria, imprescindible diría yo, para la Fiesta, que debe mantenerse fiel a su estilo y su tradición, algo que debe perdurar por siempre y que solo hace bien a esta bendita afición, auténtica pasión, que son los toros.


Antonio Vallejo

domingo, 18 de junio de 2017

Luto en la Cultura, D.E.P Iván Fandiño


La noticia me ha llegado como un mazazo, como siempre ocurre en estos casos, cuando el drama y la desgracia toman el mando de la escena, inesperada, esta vez en forma de llamada telefónica de un gran amigo, Santiago Llamas, mientras subía en el ascensor de mi casa tras regresar de ver la Corrida de la Cultura. Pensaba que, conociéndole y sabiendo que aún estaba en la plaza de toros y como no nos habíamos visto era para despedirse tras este intenso mes de toros que hoy se cerraba con un broche de oro, algo lógico porque difícilmente olvida un detalle. Jamás olvidaré su tono de voz al preguntarme si estaba enterado la terrible noticia. Lógicamente no sabía nada, volvía de los toros con mi hija e íbamos comentando la raza de Cayetano, un faenón de dimensiones enormes  y la torería de Marín y los destellos de Morante con el capote parando el tiempo en las verónicas, que para mí valían una tarde. Todo era alegría y felicidad al sentir cómo había disfrutado una hija mía y comprobar que la afición calaba en ella, enorme satisfacción por mi parte. Cuando me lo ha dicho no he sabido cómo reaccionar, me he venido abajo y una ola de inmensa tristeza y de profundo dolor me ha recorrido de arriba a abajo: Un toro había matado a Iván Fandiño en Francia. No me lo podía creer, no, imposible, no podía ser verdad, otra vez no, casi un año después de la tragedia de Víctor Barrio y casi de idéntica manera. 
En cuanto he podido he puesto Canal Toros en la televisión y me han bastado unos segundos, escuchar la voz entrecortada de Germán Estela, ver las lágrimas de Fernández Román, el abatimiento de un hombre como Luis Francisco Esplá y la incapacidad para articular palabras de Rubén Amón, para confirmar que la noticia era cierta, me resistía a creerlo, y romper a llorar sin consuelo.
Como comprenderán todos ustedes hoy ya nada vale, las notas tomadas en mi cuadernito para tratar de componer el comentario de la Corrida de la Cultura celebrada hoy no sirven de nada,  no las quiero, hoy no, son papel mojado por las lágrimas de la tragedia. Hoy no,  hoy soy incapaz de ponerme a hablar de hechuras, de lances, de varas, de banderillas, de redondos,  de naturales, de estocadas, ¿de qué vale eso cuando la muerte se adueña de la Fiesta?. Sería una miseria por mi parte, hoy solo puedo llorar la muerte de un torero.  De un torero al que he visto desde el día que confirmó alternativa en Madrid allá por mayo de 2009 hasta hace unos días, al que he visto triunfar y abrir la Puerta Grande de las Ventas, al que he visto cómo y cuanto se le ha querido en Madrid, plaza que le protegió y encumbró, la misma plaza que un buen día y por uno de esos caprichos absurdos que tiene y que le llevan decidir quién vale y quién no fue cruel y decidió que ya no era "su" torero y le hizo pasar un calvario que duró varias temporadas, la misma plaza que hace tan solo un mes, los días 18 y 29 de mayo, le vio entregado, dispuesto, digno y valiente, demostrando carácter, personalidad y mucha vergüenza torera, callando muchas bocas, la misma plaza que  tuvo que reconocer su error y su injusticia para con el de Orduña.   
Ese torero ha muerto hoy en el hospital de Mont de Marsan tras ser corneado por un toro de Baltasar Iván en la plaza de Aire Sur l'Adour. Una vez más hay que repetirlo, la Fiesta es así, la verdad del toreo es esta, aquí nada es simulado, aquí se muere de verdad, no existe crueldad ni maltrato animal, es una lucha a vida o muerte entre el hombre y el toro, el toro y el hombre, de igual a igual, la fiereza contra la inteligencia y el valor. Eso lo saben bien estos héroes que son los toreros, hombres que cada tarde crean arte peleando contra un animal al que respetan y aman por encima de todo. Sí, así es. Esta afición que tenemos se basa en el amor y el respeto al toro bravo, sabiendo que precisamente es el toro el que te puede dar todo y quitártelo todo, hasta la vida. Cada tarde, cuando estos hombres se visten de luces, saben que van a a mirar a la muerte cara a cara, sin ventajas, y lo hacen, repito, para crear arte y belleza. Solo eso merece un respeto por sí solo, un respeto que desgraciadamente no se guarda ni se va a guardar por los desalmados que ya sabemos y que solo merecen el desprecio del no aprecio, pero un respeto que tristemente muchas veces no se les tiene por parte de quienes van a la plaza de toros. ¡Qué fácil es decir "miau" cómodamente sentado en un tendido cuando un toro no tiene un peso y unos pitones descomunales!, ¡qué fácil ha sido para muchos machacar a Iván Fandiño durante varias temporadas solo porque había llegado arriba y eso ya no les gustaba a algunos!, ¡qué fácil es burlarse y despreciar a un hombre que se juega la vida ante un toro, como tantas veces ocurre, incluso con mofa!. Al enemigo de fuera lo conocemos y sabemos de su bajeza, pero el enemigo de dentro puede ser más dañino y peligroso precisamente por esa falta de respeto hacia los toreros y que tantas tardes hay que soportar.  Hoy, sin ir más lejos, hemos tenido un claro ejemplo de ello. Corría el cuarto de la tarde, un toro imposible al que Morante ha recetado unas verónicas de auténtico ensueño, deteniendo el tiempo, metiendo la barbilla en el pecho como él hace, acompasadas, eternas, pero que en la muleta no tenía ni recorrido, ni clase, ni nada. En los altos del 5 se ha montado una discusión porque al parecer alguien ha llamado sinvergüenza a Morante y otro le ha contestado. La cosa ha ido subiendo de tono y ha acabado en pelea que se ha propagado como un reguero de pólvora por otras localidades de ese tendido, siendo necesaria la intervención policial. ¿Qué se creen que ha hecho la gran mayoría de la plaza?. Sí, exacto, ponerse a mirar hacia el 5 y empezar a tomárselo a cachondeo, unos a aplaudir, otros a gritar, otros riéndose y haciendo bromas ¡mientras en el ruedo un hombre, Morante de la Puebla, estaba intentando perfilarse para entra a matar!. Vergonzoso comportamiento de la plaza de Madrid, y no de los que se han peleado, allá ellos y los litros de alcohol que llevaran dentro, sino del resto de la plaza, más interesada en una pelea barriobajera que en lo que estaba sucediendo en el ruedo, montando un escándalo precisamente en el momento más delicado de la lidia, la suerte suprema, el momento de entrar a matar y que exige el máximo silencio. ¿Eso es afición?, ¿para qué demonios van a la plaza?. Repito, de vergüenza como se ha comportado la plaza, faltando gravemente al respeto a un hombre que, les podía gustar más o menos lo que hacía, se estaba jugando la vida ante un toro y que podía haber corrido la misma desgracia que el torero vizcaíno. No sé si esos espectadores o calienta-asientos estarán enterados de la terrible noticia del fallecimiento de Iván Fandiño, supongo que no porque han demostrado lo poco que les importa y respetan a la Fiesta, pero si lo saben me imagino que se les caerá la cara de vergüenza de haberse comportado de esa manera.
Lo que estaba llamado a ser una tarde histórica, reclamando la dimensión cultural de la Fiesta, se ha visto tristemente teñida de luto por la muerte de un torero, Iván Fandiño. Sabemos lo que nos espera de los de fuera, insultos, barbaridades, amenazas y agresiones. Por favor, que desde dentro no se le pierda el respeto al toro ni a los toreros. Iván Fandiño ha entregado su vida a este noble arte que es la tauromaquia y eso es algo que jamás debemos olvidar. Que su sangre y su vida, como la de todos los maestros, sirva para hacer que se respete como se merecen estos superhombres que se juegan la vida para que seamos felices viéndoles torear y creando belleza, así de sencillo pero así de serio. Esta es la dureza del toreo, que es a la vez su verdad, esa que muchos ignoran y que otros olvidan fácilmente.
Descanse en paz Iván Fandiño, descanse en paz ¡TORERO!.

Antonio Vallejo

P.D: ¿Ahora comprenden por qué JAMÁS critico a un torero? Porque ponen su vida al servicio del Arte y la Cultura y me merecen la máxima admiración y un total respeto.

sábado, 17 de junio de 2017

Corrida Extraordinaria de Beneficencia: Juli, mando y poderío



Daba igual el calor sofocante que esta tarde hacía en Madrid, 40º a la hora de la corrida, daba igual, a nadie le ha importado, la cita era obligada en Las Ventas, corrida de Beneficencia, acontecimiento taurino y social para ver y dejarse ver, para muchos la corrida más importante del año. Rebuscando en sus orígenes me he encontrado que este festejo data de hace más de 200 años, allá por 1749, cuando el Rey Fernando VI consiguió convencer al Papa Benedicto XIV para que autorizara un "espectáculo profano" como era una corrida de toros, con la excusa de que lo recaudado en el festejo fuera destinado a fines benéficos, concretamente al Hospital de Beneficencia, que atendía a los más desfavorecidos y sin ningún tipo de recursos. Con esa finalidad benéfica se construyó la primera plaza de toros de Madrid, junto a la Puerta de Alcalá, promovida y sufragada por la Corona y regida por la Junta de Beneficencia. Desde aquel entonces la Corona ha estado íntimamente ligada a este tradicional festejo de Beneficencia y año tras año lo ha presidido, tal y como ha sido en la tarde de hoy, dándole un esplendor y una transcendencia que han hecho de la tarde de Beneficencia una cita obligada para todas las figuras de la historia del toreo. En el Patio de Caballos de Las Ventas hay un azulejo en el que se recogen los nombres de todos los grandes toreros que han matado esta corrida desinteresadamente. La nómina es deslumbrante, no en vano la ilusión de cualquier figura de cualquier época siempre ha sido verse anunciado al menos una vez en su vida en este tradicional y transcendental festejo. 
Hoy no ha sido una excepción y no se ha fallado a la tradición, reuniendo a tres grandes figuras del toreo actual, Julián López "El Juli", Jose Mª Manzanares y Alejandro Talavante con toros de Victoriano del Río. Tampoco ha faltado ni ha fallado a la tradición S.M el Rey FelipeVI, quien ha presidido desde el Palco Real en un gesto que los aficionados agradecemos enormemente en estos tiempos que vivimos y padecemos en los que todo aquello que suene a España, a español o a tradición corre grave peligro, tiempos en los que se quiere asesinar una tradición cultural y popular ancestral como son las corridas de toros por motivaciones únicamente políticas, tiempos en los que la Unidad de España, de su Reino, Majestad, está también seriamente amenaza por las mismas motivaciones políticas. Por eso considero tan importante su presencia esta tarde en Las Ventas, porque supone un respaldo a España y sus tradiciones, a España y su cultura, a España y sus señas de identidad, y por el mismo motivo le pediría que su presencia en los toros fuera más frecuente, no sólo un día al año, porque aunque parezca una banalidad y un tema nimio, detrás de la persecución a la Fiesta y los intentos por suprimirla está un encendido odio a España y una manera más de destruir nuestra Patria. 
Así que solo por el significado de la tarde y la presencia del Rey presidiendo la corrida ha merecido la pena soportar el agobiante y sofocante calor de esta tarde madrileña que en lo puramente taurino no ha resultado como nos hubiera gustado. Una vez más hay que hablar de decepción, de desilusión ante el pobre juego que han dado los toros de Victoriano del Río-Toros de Cortés, bien presentados, en mi opinión en tipo y en peso a lo que es este hierro, de buenas hechuras, armónicos y proporcionados en general, serios y astifinos, nobles, con cierta clase pero faltos de raza y empuje, blandos, justos de fuerzas y que en la muleta han ido a menos imposibilitando el lucimiento de los toreros quienes, a mi modo de ver, han estado por encima de la corrida. De salvar a uno sería el cuarto, un toro con clase y nobleza, repetidor y que ha sido el que más fondo ha tenido, o al menos así me lo ha parecido, y quizás la clase, la humillación y la calidad en la embestida que parecía demostrar el segundo, pero que ha tenido que ser devuelto a corrales por inválido.
Ha sido precisamente en este cuarto en el que hemos visto lo mejor de la tarde en el capote de Julián López "El Juli". Portentosa demostración de mando y poderío del madrileño una vez más toreando con una autoridad insultante, con un temple descomunal, pisando terrenos comprometidos, además haciendo todo como si nada, con naturalidad, tal es la técnica y la calidad del maestro de Velilla. Almirante se llamaba el toro, precioso, veleto tirando a cornipaso, muy serio y astifino, todo un tío como suele decirse. Aunque obedece al cite se va suelto en el capote. Lo lleva Juli por verónicas templadas hacia los medios. Empuja y mete los riñones en el caballo, lo prueba Juli a la salida del peto en un lucido quite por chiquilinas a manos bajas rematado por una cordobina y una media que desprende torería, dejando patentes sus excepcionales dotes para el toreo de capa. El inicio de faena doblándose por bajo sigue inspirando torería, despacio, templado, con mucho gusto,  sobre todo en un pase relajado, desmayado, abandonándose, que arranca los olés, bellísimo prólogo. A partir de ahí liga una serie por el pitón derecho sin mover un milímetro los pies de su posición en una lección de mando y poderío. Somete al toro, lo lleva como quiere, por donde quiere y cuando quiere, otra serie rotunda por ese pitón derecho culminada con un cambio de mano extraordinario, largo y lento, eterno. Por el pitón izquierdo continua con la misma firmeza, seguridad y autoridad, pasándose al toro rozando la taleguilla, naturales templados, sobre todo uno con la figura desmayada que ha sido de perder el sentido. Perfectamente colocado, de uno en uno van surgiendo naturales hondos a cámara lenta, preciosos, en una clase magistral de poder. A medida que se apaga el de Victoriano se mete en terrenos del toro, entre los pitones, en un arrimón de verdad que, incomprensiblemente para mi, hay un sector que no entiende o no quiere entender. Aún no acierto a comprender los pitidos y las protestas porque se ha jugado los muslos sin trampa ni cartón, de verdad, haciendo pasar a este toro parado por donde parecía imposible, asumiendo un enorme riesgo que algunos no han debido ver, quizás porque es tal la suficiencia y la autoridad de Juli que tapa muchas cosas que en otras manos parecerían incluso forzadas. Repito, nueva lección magistral de Juli sobre lo que es mandar y poder a un toro, sumando un gusto, una clase y un valor artístico superlativo. El estoconazo con el que hace rodar sin puntilla al animal vale una oreja de peso, una oreja de figura del toreo. 
No oculto, nunca lo he hecho ni pienso dejar de hacerlo, las ganas y la enorme ilusión que despierta en mi Jose Mª Manzanares cada tarde que le veo torear, una de mis debilidades, uno de mis torero predilectos, una figura que hace un año y en esta misma Corrida de Beneficencia dejó una faena a otro toro de Victoriano del Río, Dalia, que ya ha quedado entre las más grandes de la historia de Las Ventas. Manzanares es un torero que desprende elegancia, porte y clase, cuya solo presencia, su manera de andar y de moverse llenan la plaza. Un torero que lleva el Arte en sus genes, un torero por cuyas venas corre sangre con la más pura torería que pueda existir, un hombre que hace grande su apellido y que sabe honrar a quien le trajo al mundo y le puso en el mundo del toro. Lo ha demostrado una vez más con el capote en dos ramilletes de verónicas templadísimas, despaciosas, acompasadas, acompañando la embestida con la cadera, moviendo las manos con suavidad, con una dulzura que invitaba al toro a tomar los vuelos y hacernos soñar con el mejor toreo que uno pueda imaginar,  con el compás abierto en el segundo y a pies juntos en el quinto, para rematar con dos medias verónicas de auténtico cartel. Y hoy también nos ha traído a su padre hasta la arena venteña en unas chicuelinas al paso por bajo tras un vistoso farol a una mano que han sabido a Manzanares por los cuatro costados y que han sido jaleadas con sonoros olés por el público. Pocas, mínimas opciones las que ha tenido en la muleta, tanto con el sobrero de Domingo Hernández que ha hecho segundo bis como en el cuarto de Victoriano del Río. Templados y limpios muletazos, haciéndolo todo bien, con técnica superlativa pero sin emoción y sin llegar a conectar con los tendidos por las escasas condiciones de los toros. Lo mejor, sin duda, el inicio cargado de buen gusto y sabor, pleno de torería, al segundo, por bajo, trincherazos preciosos, despaciosos, andándole al toro hacia los medios. Pero no ha habido más, a pesar de los intentos en vano del alicantino que los ha probado por ambos pitones, pero la falta de recorrido y de empuje de ambos toros ha deslucido el resultado final. Faena a media altura, sin poder obligarles lo mínimo porque se venían abajo y que han durado poquísimo al rajarse pronto. Dos magníficas estocadas marca de la casa han sido suficientes para deshacerse de ellos. Para mi, y sin ocultar mi predilección por Manzanares, ha estado muy por encima de los dos toros, por lo que tampoco entiendo bien el motivo por el que algunos le han pitado al abandonar el ruedo. La única explicación que encuentro es que, al igual que a mi me llena el toreo del alicantino, a otros no les guste, lo cual, sinceramente, aún lo entiendo menos, pero gente rara hay en todas partes. 
Del tercero en liza en esta Beneficencia poco se puede comentar. Ni una opción ha tenido Alejandro Talavante  ante un tercero manso y con genio que en la primera tanda al natural parecía más por su movilidad y repetición pero que ha durado precisamente eso, una tanda, porque desde ese momento se ha dedicado a echar la cara arriba en una sucesión de arreones y tornillazos que han hecho imposible cualquier atisbo de toreo. Aún menos opciones ante el sexto, un toro sin recorrido, que no humilla, aplomado, un auténtico marmolillo al que no se le podía dar ni un pase. En ambos casos ha optado por lo más lógico y lo mejor para ahorrarnos minutos tediosos y sin sentido en medio del horno que era hoy la plaza de Las Ventas. Sinceramente se lo he agradecido. Siempre lo he dicho y lo mantengo, si no hay opciones o el torero no las ve, que abrevie y nos evite el aburrimiento, ya habrá tiempo para recriminarle si se lo merece o para el silencio, como ha sido en el caso de hoy.
Antes de acabar no quiero hacerlo sin dedicar unas líneas a dos hombres que hoy han brillado sobremanera en su labor. El primero el picador Pedro Morales "Chocolate", quien ha picado de manera sensacional al sobrero de Domingo Henández agarrando dos puyazos arriba y sin rectificar, parando y aguantando extraordinariamente el empuje del toro y midiendo a la perfección el castigo. Con justicia ha recibido una gran ovación durante su recorrido por el callejón para abandonar el ruedo tras su turno. El otro nombre propio es el de Juan José Trujillo, extraordinario torero de plata durante muchos años a las órdenes de Manzanares y actualmente integrado en la cuadrilla de Alejandro Talavante, que hoy ha ejecutado un magnífico tercio de banderillas al sexto, con dos pares reunidos y clavados en la cara, con pureza y verdad, además de bregar con maestría al tercero. No hay que olvidar jamás la importancia de los toreros de plata, aunque los varilargueros conserven el oro en sus chaquetillas en recuerdo del origen del toreo, que fue a caballo.
Así ha transcurrido esta tórrida tarde extraordinaria de Beneficencia en la que hemos pasado un calor horrible y hemos sudado la gota gorda pero que ha merecido la pena por ver una vez más la lección de mando de Juli, por disfrutar con el eterno toreo de capa de Manzanares y por la importantísima presencia de S.M Felipe VI en el Palco Real en un gesto que significa un respaldo y un apoyo a la Fiesta, a la cultura, a nuestras tradiciones, en definitiva, a España. 

Antonio Vallejo

lunes, 12 de junio de 2017

San Isidro 2017: Premios y balance final


Con los Miuras de ayer domingo se echó el cierre al San Isidro 2017 propiamente dicho. Quedan dos corridas extraordinarias programadas para el próximo viernes 16 y sábado 17, Beneficencia y Cultura, fuera del abono y por tanto excluidas del ciclo isidril, aunque para todos sean una continuación del mismo. Como manda la tradición empiezan a salir los primeros premios de los distintos jurados, aparecen los triunfadores en los distintos apartados y con ello las discrepancias y las distintas opiniones. También, como suele ser norma, los primeros premios que se hacen públicos son los de la empresa adjudicataria de la plaza de toros madrileña, en este caso Plaza 1, que debutaba en esta temporada. Pocas sorpresas, como cada año, pero que quien más quien menos se olía por donde iban los tiros. Los premiados por el jurado de Plaza 1 han sido:
  • Triunfador de la feria:  Ginés Marín
  • Mejor novillero:  Jesús Enrique Colombo
  • Mejor rejoneador:  Diego Ventura
  • Torero revelación: Ginés Marín
  • Mejor estocada:  Gonzalo Caballero
  • Mejor picador: Tito Sandoval
  • Mejor brega: Iván García
  • Mejor banderillero: Angel Otero
  • Mejor ganadería: Garcigrande-Domingo Hernández
  • Mejor toro: Hebrea, de Jandilla
Me imagino que habrá opiniones para todos los gustos, pero no hay duda que son justos. Como también podía haber sido de justicia nombrar como triunfador de la feria a Juan del Álamo, que cortó dos orejas y realmente debieron ser tres si no se hubiera interpuesto en su camino el famoso Trinidad. 
De igual modo, y lo escribí en su día, Angel Otero colocó el mejor par de la feria en la tercera de abono, el sábado 13, a Carapuerco II de El Pilar, extraordinario, cerrado en terrenos del 6, dándole todas las ventajas al toro. Pero no conviene olvidar los de Fernando Sánchez a uno de Cuadri, los de Jarocho, Pascual Mellinas y Javier Ambel, todos ellos sensacionales, un gran abanico de posibilidades. 
Tampoco creo que haya ningún debate sobre Tito Sandoval como mejor picador. El tercio de varas que protagonizó el día 31 de mayo en el quinto de Victoriano del Río, Cojito,  fue antológico, primero agarrando arriba y delantero en dos soberbios puyazos, para luego frenar de manera antológica la acometida de ese pedazo toro de 649 Kg con la vara apoyada en el suelo sin llegar a picar, una auténtica maravilla que le hizo retirarse por el callejón en medio de una atronadora ovación. 
En lo que sí me planteo alguna duda es en la mejor brega. Iván García, a las órdenes de Cayetano, estuvo magistral en la tarde del 1 de junio con el quinto de Juan Pedro Domecq, pero tengo en mi memoria la brega de Marco Galán, a las órdenes de Javier Castaño, la tarde del 4 de junio con el segundo de Cuadri. La verdad es que no sabría decir cual de ambos me pareció mejor, por eso me genera tanta duda. Lo que sí tengo claro es que, en general, ha sido una feria en la que los toreros de plata han rayado a grandísima altura, hemos visto grandes tercios de banderillas y en la brega la nota media me parece de sobresaliente. Creo que hemos visto a los de plata lidiar con una clase tremenda la mayoría de las tardes. La nómina sería interminable, Curro Javier, Juan José Trujillo, Javier Ambel,  David Adalid, José Manuel Montoliu y tantos más, ¡Ole por ellos, grandes toreros!. 
Por último, para no alargar más, el capítulo ganadero. Me parece que no hay discusión con Hebrea, el toro de Jandilla que lidió Sebastián Castella en segundo lugar la tarde del 26 de mayo y que en mi opinión fue de indulto. Pero en cuanto a la mejor ganadería puede haber diferentes opiniones, que no discusión porque puede ir en gustos. Lo primero, me parece justísimo el premio a Garcigrande-Domingo Hernández, pero también me lo hubiera parecido si hubiera recaído en Jandilla, Victoriano del Río, Nuñez del Cuvillo o, sobre todo, Alcurrucén, que lidió dos tardes y posibilitó dos puertas grandes en la misma feria, algo que no había ocurrido en la historia, concretamente la de Ginés Marín el día 25 de mayo al desorejar al sexto, Barberillo, y la de Juan del Álamo la tarde del 8 de junio al cortar una oreja que debieron ser dos a Licenciado, corrido en tercer lugar, y otra a Bocineto, corrido en sexto lugar. Si el premio hubiera recaído en Alcurrucén por sus dos extraordinarias corridas no habría extrañado a nadie.
Esto en lo que a premios se refiere. Repito, a lo largo de estos días aparecerán muchos más de prensa, radios, Telemadrid, asociaciones y círculos taurinos, Casino de Madrid...y habrá para todos los gustos. Queda hacer un breve balance sobre cómo ha resultado este San Isidro en su conjunto. Era un año especial, nueva empresa y nuevas ilusiones, un discurso que invitaba a soñar y una expectativas muy altas, lo cual era un arma de doble filo, sobre todo tras el inicio un tanto dubitativo enmarcado en un tono grisáceo que generó muchas dudas, en mí el primero y así lo escribí. Hubo que esperar a la séptima de abono, la tarde del 17 de mayo para ver la primera corrida más o nos completa. Hasta ese día tan solo detalles, destellos aislados que no eran lo que esperábamos y que nos dejaba un tanto desilusionados y decepcionados, pensando que nada iba cambiar y que lo de todos los años se repetiría con el mismo guión. A partir de ese día comenzó a elevarse el nivel y, en mi opinión, hemos vivido unas segunda parte del ciclo que ha subido muchos enteros. Hemos visto grandes toros, corridas muy completas, Jandilla, Alcurrucén, Nuñez del Cuvillo, Victoriano del Río, Garcigrande-Domingo Hernández, otras con mucho ínterés y mucha miga, Victorino, Dolores Aguirre, Cuadri y Rehuelga, cumpliendo además la promesa de Simón Casas sobre la variedad de encastes. Y una cosa es cierta, a diferencia de años pasados en los que la semana torista era un auténtico suplicio de kilos, carne y falta de movilidad, este año ha permitido ver toros muy interesantes, que han embestido y han tenido mucho que torear. Por tanto, si tengo que hacer un balance final en este aspecto ganadero, creo que ha sido netamente positivo, aunque costara arrancar y calentar motores, pero cuando lo hizo carburó bastante bien. Y en esa marcha ascendente creo que han tenido mucho que ver las figuras, esas a las que tantas veces se les ha acusado de venir a Madrid sin tensión, a las que se le echaba en cara que no tiraban del carro, esas a las que también cierto sector de la plaza ha hecho la vida imposible tantas veces a lo largo de los últimos años. Pues bien, esas figuras han sido las que han levantado la feria y han estado comprometidas y dispuestas como si fuera su confirmación de alternativa. Sensacional Castella, monumental Talavante, imperial Juli pero, valiente Roca Rey, pero sobre todos ellos el Rey Enrique dictando magisterio en una tarde mágica, la del 2 de junio, rebosante de arte, gusto, clase y torería en su primero y mostrando su mando, su poder y su saber al sacar de la nada otra obra de arte frente al segundo de su lote para abrir por cuarta vez en su carrera la Puerta Grande de Las Ventas. Las figuras han estado, a mi modo de ver, decididas, entregadas, firmes, seguras, demostrando su condición de tales para dar brillo y esplendor a este San Isidro. Y tras su estela dos nombres que salen catapultados de Madrid, Ginés Marín, que de momento completará la terna del día 17 junto a Morante y Cayetano, y Juan del Álamo, quien por fin rompió su maleficio y abrió esa puerta que en ocho ocasiones había acariciado.  Junto a estos dos otros nombres que ha dicho aquí estoy yo, véase José Garrido, Gonzalo Caballero, Morenito de Aranda y Joselito Adame, y otros que han ratificado su gran cartel, como Paco Ureña, Iván Fandiño, David Fandila "Fandi", Curro Díaz y, sobre todo, Rafaelillo, certificando que los bien muy bien puestos y sabe lidiar con lo más duro, y un gran Antonio Ferrera que está en el momento más dulce de su carrera, torero con mayúsculas.
 En resumen, buen nivel ganadero en general, sensacionales las figuras, los toreros digamos que del segundo escalón  dando un golpe sobre la mesa y los de plata con extraordinarias actuaciones en la brega y en banderillas. Con todas estas premisas no llamará la atención el dato que hoy he leído. Han sido 29 las orejas cortadas en esta feria, al parecer el mayor número de trofeos desde hace 35 años. He leído algunos comentarios hablando de una feria triunfal, y creo que merece la pena analizar de donde han salido esas orejas. Para empezar, 11 de ellas se han cortado en las corridas de rejones. Diego Ventura, Leonardo Hernández, Sergio Galán y Lea Vicens se han llevado un buen puñado de trofeos en tres tardes, ya que en la primera de rejones no se cortó ninguna oreja. Si descontamos la del novillero Juan Miguel el día 3 de junio nos quedan 17 orejas ganadas por los matadores, que si las repartimos entre 24 corridas de toros el resultado sale a menos de  un trofeo por tarde. Si lo comparamos con otros años es un buen número, pero se había vendido una feria con al menos quince faenas de Puerta Grande, y creo que no las ha habido, y quiero recordar que más de 40 orejas cortadas. Resumir la feria a una fría estadística de trofeos y porcentajes no corresponde a lo que es arte, está muy por encima de ello y no me gusta simplificar de esa manera. Lo que quiero expresar con esto es que tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo y sacar pecho porque haya sido el ciclo más "triunfal" desde hace 35 años numéricamente hablando, que me parece más importante haber visto tres salidas a hombros como las de Marín, del Álamo y Ponce, haber visto a Talavante, Castella y Roca Rey cortar las orejas toreando como lo hicieron, haber disfrutado con Gómez del Pilar, Gonzalo Caballero, Miguel Angel Perera, Antonio Ferrera, David Mora, Joselito Adame y Morenito de Aranda sacando lo mejor de sus toros y de sí mismos para tocar pelo, que un número por mucho de record que sea. Pero todo cuenta, que duda cabe, y si con ese dato se redondea un San Isidro de notable para mi modo de ver, bienvenido sea. 
Y que no se olviden los agujeros negros, que los ha habido en la feria, en cuanto a ganaderías, matadores que no cumplen el mínimo exigido para Madrid, que los ha habido, otros en preocupante bajo estado anímico y taurino, sin dar nombres porque se merecen un respeto y no se trata de hacer leña del árbol caído. 
Por último, lo peor con diferencia de toda la feria, el palco, un problema muy serio que necesita se le meta mano y se solucione a la mayor brevedad posible para no tener que soportar el lamentable espectáculo que han brindado los usías tarde tras tarde. Si a la feria le he dado un notable, a cada uno de los presidentes les doy un muy deficiente, un cero absoluto, y porque no hay menos, que si no se lo daba. Por favor, ¡que se vayan del palco!.

Antonio Vallejo

32ª de San Isidro: Tarde para olvidar


De bien nacidos es ser agradecidos, así que lo primero es dar las gracias a Carlos, no solo por sus atenciones y su agradable y magnífico trato a lo largo de estos 31 días de toros, extensible a todos y cada uno de los miembros del servicio de plaza del tendido alto del 1, sino también por haberme puesto en bandeja el título de la entrada de hoy y quitarme así un problema en qué pensar. Me has puesto al toro en suerte y lo he aprovechado, te lo agradezco. Sé que te has ido mosqueado con "tus" miuras, tu ganadería predilecta, la que llevabas esperando desde el día 11 de mayo, porque para nada ha respondido a lo que se esperaba de tan legendario y mítico hierro. Decepcionante, un auténtico fiasco la corrida de Miura. La foto que he tomado con el ruedo llenándose de almohadillas durante el arrastre del último de la tarde refleja el sentir general tras la corrida de hoy y mucho me temo que también por el balance final de este San Isidro que se anunciaba como el de la nueva era, el de la revolución y se ha quedado en el camino. No tengo ni idea de los toros que habrá en Zahariche, la mítica finca sevillana de Lora del Río, pero se me hace difícil pensar que los que se han lidiado esta calurosísima tarde en Madrid fueran lo mejor que se podía traer. No entro de momento en el juego que han dado, bochornoso, como la tarde, sino en su presencia. Todos sabemos que Miura es algo especial, que es un encaste único, mantenido puro desde hace 175 años, historia viva de la Fiesta, el único nombre propio admitido por la R.A.E como adjetivo para calificar todo aquello, persona, situación o cosa, que resulta difícil, complicada, peligrosa, dura de roer, que genera quebraderos de cabeza y que exige todos los sentidos y la pericia para resolverlo. Esas características de dureza, aspereza, complicaciones y peligro que se atribuyen a Miura empiezan por su presencia, su lámina, toros altos, de gran caja, largos, tremendamente ofensivos, que asustan solo con verlos y hay que tener muchos bemoles para plantarse delante de ellos. Pues hoy ni eso. Los tres primeros y el quinto, a mi juicio, no han tenido la presencia que Madrid exige, escurridos, con poca cara. Salvo por presencia al cuarto, muy grandote aunque de hechuras no me ha gustado y al sexto, quizás el de mejores hechuras y trapío y que según mi modo de ver ha sido el más en tipo de toda la corrida. Mucha veces hemos oido esa frase que dice que las hechuras no son garantía de que el toro embista, pero es cierto que los que embisten tienen siempre buenas hechuras. Así ha sido esta tarde, ni buenas hechuras, ni presencia, ni embestidas, ni nada. ¡Con decir que dos miuras han sido devueltos por blandos y flojos!. Corrida blanda, que ha perdido las manos repetidamente, sin fuerza, todos han salido echando las manitas por delante, sin raza, baja de casta, muy deslucida, que ni siquiera ha valido en el caballo y con nulas opciones para el lucimiento. Bueno, imagínense lo que habrá sido la corrida que el mejor toro ha sido un sobrero del Ventorrillo, con eso queda todo dicho.
Sí, no me he equivocado, que ha salido un sobrero de El Ventorrillo, y también otro de Buenavista, ambos de procedencia Juan Pedro Domecq Solís, y para más coña le han tocado ambos a Eduardo Dávila Miura, que tiene narices la cosa. Resulta que el sobrino del ganadero anunció que volvía a vestirse de luces para estoquear la miurada de San Isidro y así celebrar el 175 aniversario del mítico hierro, y se ha quedado con las ganas. Ha visto como se devolvían sus dos toros por blandos e inválidos y en su lugar ha lidiado dos de Domecq. Y digo yo, ¿no sería más lógico que cuando se anuncia una corrida de una ganadería como esta o de un encaste concreto los sobreros fueran del mismo hierro o misma procedencia?. Quizás habría que exigir a las empresas y a los ganaderos el compromiso de firmar la corrida y los sobreros de la misma línea para mantener la integridad y la pureza del festejo anunciado, al menos a mi me lo parece. Así evitaríamos tragos como el de esta tarde en la que el elogiable gesto de Dávila Miura se ha quedado en agua de borrajas. Una auténtica pena para el propio matador, para la propia ganadería y para la Fiesta, porque lo que hemos visto hoy en Las Ventas creo que ha hecho un flaco favor a estos tres estamentos de la tauromaquia que han salido seriamente dañados. Y lo siento de veras, porque Miura merece un respeto absoluto por lo que ha sido en la historia del toreo y por lo que representa hoy en día, y porque los tres toreros que venían con todas su ilusiones depositadas en esta corrida no se merecía esto.
Quizás el que peor parado ha salido de todo este despropósito vivido en las Ventas ha sido el albaceteño Rubén Pinar, quien ha tenido que sortear dos toros que, sinceramente, bien podrían haber sido devueltos a corrales por falta de fuerzas y blandos. Han perdido las manos y se mostraban inútiles para la lidia, pero devolver cuatro de seis hubiera sido escandaloso y no sé por qué pero me da la impresión que el presidente los ha mantenido en el ruedo por ese motivo, a pesar de las protestas continuas y más que justificadas de gran parte del público. Nada ha podido hacer Pinar ante dos miuras parados, sin fuerza alguna, sin raza, que no embestían ni tenían un muletazo. Me imagino lo que habrá pasado por su cabeza al matar al sexto, la rabia contenida de ver como volaba la oportunidad de reconducir una temporada necesitada de contratos. No se merecía esto, ni él ni nadie. 
Tampoco Rafaelillo, curtido en mil batallas ante todo lo que haya en el campo y se considere "duro", un especialista en estas lides. Si repasamos sus 14 años de alternativa encontraremos que ha matado Miura, Albaserrada, Saltillo, Santa Coloma y, a lo mejor algo de Atanasio y Nuñez como ganaderías "artistas". En pocas palabras, ha matado todo lo que nadie o pocos querían. Bastante ha hecho hoy con el manejable y noblote primero al que ha toreado asentado, seguro, templado y con suavidad, lo único que podía hacer ante un animal que iba más que justo de fuerzas y al que ha tenido que llevar siempre a media altura, sin obligarle lo más mínimo para que no se derrumbara con estrépito. Técnico y limpio, pero si llegar a conectar con los tendidos ni generar emoción por la sosura del toro. Ante el cuarto ha mostrado todo la experiencia  adquirida frente a toros como este de Miura. Muy valiente, firme, sin dudar un segundo, algo mortal ante estos bichos, tirando del toro, plantándole batalla, tragando una barbaridad, aguantando parones, derrotes y tornillazos de este toro corto de recorrido y que reponía nada más entrar en la muleta. Enorme esfuerzo y capacidad lidiadora que ha demostrado el murciano ante este complicado y peligroso Miura que ha llegado a prenderle en la fase final de la faena causándole un puntazo en la cara interna de la parte alta del muslo y otro en la axila, según reza el parte médico. En el haber de Rafaelillo también hay que sumar las dos estocadas con las que se ha deshecho de sus enemigos, rápidas, efectivas, por lo que ha escuchado una cariñosa y merecida ovación a la muerte del cuarto respondida con saludos desde el tercio.
Como ya he dicho Eduardo Dávila Miura se anunciaba en esta tarde para matar los toros de su familia, bonito y emotivo gesto. Tras romperse el paseíllo ha escuchado una gran ovación en reconocimiento a tal decisión, pero ni se imaginaba que finalmente acabaría matando un sobrero de Buenavista que no tenía recorrido ni fuerzas, al que ha llevado suave y a media altura sin poder obligarle, templado y con firmeza pero sin emoción alguna, y otro de El Ventorrillo, que a la postre ha sido el mejor de la corrida. Por lo menos le hemos visto un inicio de faena con gusto y torería doblándose por bajo para sacar al toro hacia los medios. Los mejores pasajes han venido en tandas asentadas por el pitón derecho, el mejor del de Ventorrillo, con redondos templados, ligados, por bajo, corriendo bien la mano para alargar el viaje de este toro que repetía con prontitud y fijeza, con clase, un buen toro de Domecq. Por el pitón izquierdo se desplazaba peor y no tomaba la muleta  con la misma claridad, pero he visto realmente bien a Dávila Miura templando los naturales, sacando un par de ellos con hondura, con clase. Yo creo que el sevillano ha entendido francamente bien a este sobrero y lo ha toreado pausado y con gusto. Además lo ha matado de una casi entera arriba que ha fulminado al animal. Por eso no entiendo ni comparto las protestas cuando ha salido al tercio a saludar la calurosa ovación que ha recibido por parte de la gran mayoría de los tendidos. ¿Acaso está prohibido recoger una ovación desde el tercio?. Menos mal que la mayoría no se ha dejado intimidar por el capricho de unos pocos a los que el calor reinante ha debido crear confusión mental.
Y así, con esta decepcionate y desilusionante tarde se ha cerrado el San Isidro 2017. Momento habrá para hacer balances y conocer los diferentes premios que los variados jurados otorgarán desde esta misma noche. De momento me quedo con lo mejor  de hoy que ha sido, una vez más, compartir la corrida con tantos como hemos disfrutado algunos días con el arte y aguantado los más con lo decepcionante. Gracias a todo el personal de plaza, amable y cordial, que nos han hecho cada día las cosas mucho más fáciles y agradables, también a Santiago, gran persona, que aunque este año no estaba en mi tendido se ha pasado varios días vernos, a los amigos de siempre, Raúl a la cabeza, Marqueta, los Iñigos y Jaime, algún día acompañado de su mujer Natalia, Benito y sus prismáticos dando la localización exacta de las estocadas, y  otros a los que he tenido el gusto de conocer esta temporada, como José Luis y su mujer, una auténtica señora, a Vicente Yangüez "El Chano", una delicia escuchar sus comentarios y puntualizaciones, un auténtico maestro, y todos aquellos con los que he compartido una o varias tardes, Jacobo, Javier, Iñigo, Luis Felipe, Daniel, los dos Tomás, mi cuñado Yago... y si me olvido de alguien que me perdone. Mención aparte para mi primo Javier, que en una tarde en la que los toros no han ayudado a hacerla digerible nos ha obsequiado con una estupenda merienda a base sandwichitos e ibéricos que estaban gloriosos. Enhorabuena a David y Carmen, que por lo que me han contado son los propietarios de un ultramarinos de los de siempre, de esos que se repartían por las calles y las esquinas de Madrid y que hoy sucumben ante las grandes cadenas de supermercados que fagocitan el pequeño negocio tradicional, que aún resisten heroicamente en la calle Andrés Mellado y sirven unos ibéricos de primera calidad, primorosamente cortados y que estaban buenísimos. Entre tu vianda, Javier,  y las cervezas bien frías que Antonio nos ha proporcionado se ha llevado mucho mejor el bochorno de los Miuras y el calor asfixiante que hoy ha hecho en Madrid.
Y, finalmente, muchas gracias de corazón a todos cuantos habéis seguido lo que cada día se me ha ido ocurriendo para intentar contar y transmitir las emociones que me genera esta maravillosa afición que son los toros. Espero haberos aburrido poco y haberos hecho disfrutar algo en este mes contando las cosas, como dicen los Siempre Así, a mi manera.

Antonio Vallejo

sábado, 10 de junio de 2017

30ª de San Isidro: Petardo de Adolfo


No ha habido por dónde coger la corrida de Adolfo Martín, se le pueden  buscar cosas por arriba, por abajo, por la derecha, por la izquierda, por activa, por pasiva, por perifrástica, escarbar hasta el fondo, imposible, no sale nada, ni una cosa buena encuentro a  los toros que hoy han salido en Madrid. Un petardazo sin contemplaciones, peor que mala, sin raza, descastada, sin fuerzas, ni siquiera con el genio y la mala leche que suelen tener los adolfos, nada de nada, el cero absoluto, sin excusas ni paños calientes. Es que no ha habido nada, de verdad, no sé cómo decirlo. Quizás siendo muy optimistas la actitud de Escribano, a porta gayola en el tercero para recibirlo con una larga cambiada, las verónicas cadenciosas en el saludo del sevillano al sexto y un enorme par de banderillas de fuera a dentro en este mismo sexto, con muchísimo riesgo, exponiendo una barbaridad, a punto ser empitonado en la tronera del burladero del 1, justo debajo mío, parecía que no llegaba tomar el refugio, qué segundos de angustia. Y nada más, porque en la muleta no ha tenido opción alguna ante animales deslucidos, sosos, sin movilidad ni recorrido, una nulidad, sobre todo el sexto, ante el que se ha expuesto de verdad, sin trucos, trampa ni cartón a una cogida, demostrando valentía, arrojo y vergüenza torera. Tes cuartos de lo mismo Juan Bautista, inédito con el capote y la muleta con dos toros que no decían nada, ante los que ha estado pulcro y técnico, tratando de hacer las cosas bien, pero la emoción brillaba por su ausencia. Embestían a media altura, a trote cochinero, sin clase alguna, y si le bajaba lo mínimo la mano se venían abajo con estrépito por sus escasa fuerzas. Vamos, un despojo de animales. No se le puede valorar al francés ante un ganado tan malo. Si continuo rebuscando también podría encontrar como nota positiva los tercios de banderillas que han compartido en el primer y tercer toro Antonio Ferrera y Manuel Escribano, clavando con suma facilidad y destreza, haciendo bien la suerte, con agilidad, pero sin la brillantez y lo vibrante de otras ocasiones en que hemos visto colocar los garapullos a estos matadores.
Sin duda lo más destacado lo ha hecho Ferrera con el capote en el primero, andándole hacia atrás, a ras de la arena, demostrando su inmensa capacidad lidiadora, y con la muleta en el cuarto, un manso al que a base de paciencia, tesón, técnica y conocimiento ha metido en los vuelos de la muleta allá por terrenos del 4 y el 5, en el tercio, poniéndole la muleta en la cara, tapándole la huida, sacado naturales y derechazos que parecían imposibles, inverosímiles, había que frotarse los ojos para darse cuenta de lo que esta sacando d ella nada, de un toro sobres que yo he hecho el siguiente comentario en los primeros compases de la faena cuando parecía que se iba a quedar en una sucesión más o menos larga de pases inconexos, sin ningún argumento: "para lo que tiene mejor que lo mate cuanto antes". ¡Toma profeta!, menos mal que no me dedico a la adivinación, estaría pidiendo por las esquinas.  Se ha inventado una faena lenta, templada, bajando la mano y llevando al toro más o menos en largo, algo que parecía ciencia ficción y que aún no nos explicamos de que chistera mágica se la ha sacado el balear-extremeño. Algunos muletazos hondos y profundos, redondos y naturales lentísimos y unos de pecho para rematar las series magníficos, de muchísimo mérito por el toro al que se lo ha hecho, confirmando que está en un momento excelente, de plena madurez torera. Lástima que haya matado tan mal porque el trasteo por momentos ha tenido calidad y emoción, y si había, aunque fuera ínfima, alguna opción de oreja, se ha esfumado.
¡Qué cabeza la mía!, casi se me olvidaba. El gran triunfador de la tarde ha sido el presidente quien, como hoy no ha tenido que decidir si echar o no un toro atrás, si dar una oreja pedida por el público o no, si conceder la segunda con petición mayoritaria o hacerse notar en el palco decidiendo lo contrario, no ha metido la pata, no hecho el ridículo, un triunfo para los tiempos que corren en los palcos de España. Lo de Madrid en este San Isidro es de traca, que mal han estado en todos los momentos en que tenían que tomar una decisión ligeramente complicada, casi siempre al revés y varias veces saltándose el reglamento a la torera, nunca mejor dicho. No sólo ha sido en Madrid, lo de Sevilla en abril fue de escándalo, un desastre, y en Málaga, y en Zaragoza, y en muchas plazas más. hay un problema serio en gran parte de los palcos de España donde los presidentes quieren adquirir el protagonismo que no les corresponde. No les entra en la cabeza que los únicos actores de esta obra artística que es la Fiesta son los toros y los toreros y que ellos son personajes secundarios, totalmente accesorios. Pero no, se creen el ombligo del mundo y quieren hacerse notar para que todo el mundo vea que están allí. Decía Ortega y Gasset refiriéndose a España y los toros aquello de "Aquí, el que se sienta en un palco ve a Napoleón como un pigmeo a su lado". ¡Cuanta verdad!, algunos se ven ahí arriba y se creen algo sin darse cuenta del enorme daño que hacen a la Fiesta con su ignorancia, prepotencia y soberbia.
Para el final voy a dejar el principio, lo más grande y bonito que ha tenido la tarde de hoy. Al margen de lo que se vea en el ruedo el mundo del toro se caracteriza, siempre lo he defendido, por su humanidad y su sensibilidad ante cualquier mal o tragedia. Hoy se ha guardado un impresionante, sobrecogido minuto de silencio en memoria de un héroe español, uno más de los que jalona nuestra historia, esa de la que debiéramos estar orgullosos y por no sé qué complejos absurdos algunos olvidan y desprecian. Esta tarde he estado acompañado por mi buen amigo Iñigo Susaeta, un gran tipo, Caballero de Honor de la Legión, hombre de trono del Cristo de la Buena Muerte, Patrono de la misma Fundación de la que yo también soy, además de otras muchas virtudes más, de quien he recibido un mensaje minutos después de despedirnos una vez finalizada la corrida  que con su permiso reproduzco a continuación y que creo refleja lo que todos cuantos estábamos en Las Ventas hemos sentido durante ese minuto de silencio en memoria de Ignacio Echeverría, asesinado por los terrorista musulmanes, por el Islam, en Londres: 
"Orgulloso de ser español...orgulloso de Ignacio Echeverría... Todas la banderas ya a media asta en honor a su gallardía y valentía. Tú sí te mereces una calle con tu nombre en Madrid. Mi corazón enjuga mis lágrimas con el honor de ser tu compatriota porque so sí es dar la vida por amor al prójimo. Un afectuoso abrazo a sus padres y hermanos. Ignacio descansa en paz".
Solo por esto y ese minuto de silencio ha merecido la pena ir esta tarde a Las Ventas.


Antonio Vallejo