lunes, 12 de marzo de 2018

Román presenta credenciales con verdad


Una oreja de peso, una oreja de ley, una oreja pagada con el precio de la sangre la que ha cortado Román en la apertura de la Feria de Fallas. Ha sido en la corrida de Jandilla, seria, para mi gusto bien presentada aunque algo desigual de hechuras y también dispar de juego y comportamiento, en la que el valenciano ha hecho el paseíllo junto a Juan José Padilla y David Fandila "Fandi" en una tarde presidida por el viento y que ha marcado mucho el devenir de la lidia, o al menos esa impresión me ha dado por televisión y los comentarios del maestro Emilio Muñoz, Germán Estela y Maxi Pérez. 
Una corrida en la que, en mi opinión, los tres actuantes han estado muy de verdad, cada uno fiel a su estilo, sin engañar a nadie, mostrando su tauromaquia y su forma de entender el toreo, pero en estado puro, sin engañifas ni postureos, haciendo su toreo, que puede gustar más o menos, pero es el que es y quien paga una entrada ya sabe lo que va a ver. Y eso es algo que, al menos para mi, se agradece, la verdad, esa de la que hablaba Simón Casas en la presentación de San Isidro y cuyos carteles siguen dando mucho que hablar y opinar.
A Juan José Padilla nadie le va a descubrir a estas alturas, más aún cuando pienso que en esta temporada de su despedida de los ruedos debe ser tarde tras tarde tratado con respeto y cariño, con independencia de que tenga más o menos suerte. Creo que se ha ganado ese respeto y ese cariño por su manera de torear y por su persona, dando una lección de pundonor, valor, hombría y profesionalidad al vencer a la adversidad, al dolor y me atrevería decir que a una muerte que vio cara a cara aquella tarde de octubre en Zaragoza. Solo él confiaba en volver a torear, nadie daba un duro por ello, pero s recuperó y volvió como se fue, toreando igual, con su verdad, sin taparse ni refugiarse en las secuelas de la terrible cornada, como siempre lo había hecho, puro y sin engaños. Ahí su leyenda de Ciclón de Jerez se convirtió en Pirata y su figura se agrandó. De hecho, desde su reaparición se le ha valorado con mucha más justicia de lo que se había hecho antes porque cuando alguien da muestras de su integridad pocos pueden echarle nada en cara. Ayer en Valencia mostró una vez más su toreo, con sus virtudes y sus limitaciones, como todos tenemos, Padilla en estado puro. Lo hizo con el capote, vibrante a la verónica, rematando con revoleras, atacando a los toros, banderilleó con pureza, clasicismo  y verdad, cuadrando en la cara, dejándose ver, asomándose al balcón que suele decirse y reuniendo muy bien los pares, incluso uno al violín por el pitón derecho con lo complicado que resulta entrar por ese pitón teniendo en cuenta que perdió el ojo izquierdo y por ahí tiene una importante limitación de su campo visual. Con la muleta también se mantuvo fiel a su estilo, especialmente en la faena ante el sexto, toro que tuvo que matar por la cogida de Román. Destacó con una serie de naturales extraordinaria al primero, un buen toro noble y manejable al que El Pirata llevó templado y ligado, poniéndole la muleta en la cara y conduciendo la embestida con ritmo y gusto. Lástima que el viento molestara tanto y obligara a Padilla tomar la tela con la diestra y torear en redondo, por ahí no iba igual el jandilla aunque el jerezano lo llevó con igual temple, pero sin la emoción de los naturales. Arrebatado comenzó la faena al cuarto, de rodillas junto a las tablas, aguantando la bronca embestida del animal, llevándolo en doblones por bajo, largo, sometiéndolo con clase y mando. Y le pudo, vaya si le pudo, tanto que el jandilla se rajó y tomó el camino de las tablas abrumado por el poderío de Padilla. Como ya he dicho tuvo que matar al sexto que correspondía a Román, y ahí emergió el Pirata más Pirata. Toro de embestida brusca y algo descompuesta al que presentó batalla sin tregua, se fue a por él, Der rodillas primero, luego en pie y por ambos pitones, poniéndole la muleta, bajándole la mano y diciendo aquí estoy yo. Por ambos pitones estuvo valiente y firme Padilla, entregado, arrancando los pases y dominando al toro. Una oreja merecida, para nada sensiblera, se llevó el Pirata jerezano de su despedida de Valencia. Ojalá en cada ruedo que pise por última vez le veamos como ayer, como es él, sin tapujos, y sea despedido con el respeto y el cariño que merece. Y si a alguien no le gusta su estilo, ya sea, con no comprar la entrada es suficiente.
Fandi es otro que tampoco engaña a nadie. Ya sabemos de su repertorio y digo lo mismo, quien no quiera verle no es obligado. Eso lo lleva con su rectitud habitual y ecuanimidad propia en él mi amigo Raúl. No le gusta Fandi, no va a la plaza y ya está, pero no se dedica a ir, empezar a insultarle y llamarle de todo como he visto bastantes veces. Nunca olvidemos que se juegan la vida delante de un toro. No tuvo suerte ayer el granadino. Dos toros sin opciones, deslucidos, sin chispa ni la mínima emoción, que pasaban sin decir nada, sin clase, sin ritmo. Con el capote estuvo como siempre, recibiendo con largas cambiadas d rodillas, buenas las verónicas y bonito la manera de llevar al toro al caballo galleando por delantales, o el quite por navarras. También banderilleó con pureza, llegando hasta la cara del toro, sin clavar a toro pasado, algo que muchas veces se le ha criticado, pero ayer cuajó dos tercios de banderillas buenos en los que desplegó todo su repertorio, al violín, la moviola, desde el estribo, por dentro. En definitiva, Fandi también en estado puro, sin engañar a nadie.
El valenciano Román es uno de esos toreros de la nueva generación que viene arreando fuerte.Yo le descubría hace dos años y precisamente en Fallas en una tarde de agua y viento en que se la jugó a cara de perro y salió por la puerta grande del coso de la calle Játiva. Torero emergente con el descaro propio de su edad, con esa perenne sonrisa dibujada en su rostro, un carácter que engancha y atrae, que tuvo una temporada 2017 realmente espectacular y que desde el miércoles pasado, tras la presentación oficial de los carteles de San Isidro, está en boca de todos por ser uno de los que comparecerá tres tardes en Madrid. No sé si es justo o no que Román cuente con tres tardes, la del 10 de mayo con toros de Fuente Ymbro, la del 17 de mayo con toros de Juan Pedro Domecq y la del 3 de junio con los de Miura. Una apuesta muy fuerte del matador y de la empresa y que ha levantado gran número de comentarios. Yo no soy quien para juzgar si esas tres tardes son merecidas o no, pero si que tengo mi opinión y esa es que creo que lidiar tres tardes en Madrid es algo que debiera estar reservado a las figuras. Al menos siempre lo ha sido así y a lo largo de la historia han sido las figuras las que se anunciaban tres y hasta cuatro tardes en el ciclo isidril. No quiero demerecer a Román ni a ninguno de los anunciados tres tardes, pero me hubiera gustado que al menos una de esas tardes hubiera sido para Juli, o para Ponce, o para Talavante, por ejemplo. Pero esa es mi opinión y mis gustos. Muchas veces se ha dicho que San Isidro son los mundiales del toreo, o los Juegos Olímpicos, estableciendo un símil con el fútbol y el deporte. ¿Quiénes están en los mundiales de fútbol?. Pues los mejores, sin duda, aunque a veces se cuelen equipos de dudosa categoría y puedan quedarse fuera selecciones de tanto peso y tanta tradición como Italia. Eso se ha criticado mucho, se ha dicho que en la actualidad se busca que entren todos los países por eso de la globalización y que los más pequeños  tengan también oportunidad de jugar un mundial. Y así es posible ver que cada cuatro años aumenta el número de equipos y s hacen campeonatos de una duración enorme solo porque tienen que clasificarse países de Asia, Oceanía o África que no sabemos ni colocar en el mapa. Y ocurre que hay cantidad de partidos que carecen de interés y se ve le estadio medios vacío, ¿o alguien piensa en ver un España contra "nosequékistán" una tarde de junio y cambia sus planes o su trabajo?. El interés vendrá con un España contra Inglaterra, o Brasil contra Alemania. Para eso países más modestos están las fases de clasificación, ese es su escaparate al mundo y de ahí saldrá quien realmente merezca codearse con los más grandes. Pues si me permiten seguir con ese simil algo parecido puede decirse de este San Isidro, del que la opinión más unánime que he escuchado leído es que resulta muy largo, demasiado, por la razón de que "tienen que entrar todos", algo que va llevar a tardes que suscitan poco interés y en los que veremos mucho cemento en las Ventas. Ojalá me equivoque, pero me temo que no y lo veremos. Como he dicho es cierto que todos esos países tienen el derecho a estar en un mundial y se lo pueden ganar en esas fases de clasificación, pero nunca deben servir para quitar del camino a un país con más potencial, más tradición y, en definitiva, más interés. Como en los toros en Madrid, en los que toda la vida las "fases de clasificación" han sido las corridas de los domingos, o las de verano, o las ferias que precedían a San Isidro y cuyos triunfadores tenían plaza asegurada en Madrid junto a las figuras, pero que nunca significaba que ocuparan el lugar de privilegio reservado para quienes, en mi opinión, generan el mayor atractivo y el máximo interés para el público general y el aficionado en particular que son las grandes figuras. No tengo duda ninguna que Román se ha ganado por derecho propio estar en San Isidro. Lleva tiempo demostrando lo torero que es y ayer nos dio de nuevo muestras de lo que lleva dentro. Hace pocos día leí una entrevista al joven matador valenciano en la que decía que había pasado una época un tanto dispersa, más pendiente del Kite surf, las fiestas y la diversión que del toro y que había recapacitado y ahora estaba completamente centrado en el toro y en su profesión, y se nota. Sin abandonar su desparpajo, su sonrisa y su alegría se le ve metido de lleno en su profesión, firme y concentrado, de ahí los triunfos y la sensación de buen torero que lleva dejando desde hace un par de años. Su actuación en la tarde de ayer frente al tercero de Jandilla es una buena muestra de su excelente estado de forma en una faena en la que estética y épica viajaron de la mano y los engaños de Román. Salió a ganar, apostó todo desde el principio, no quiso guardarse nada y se entregó desde el primer lance de capa, ganado terreno a un toro complicado y de embestida un tanto bronca y poco definida, que arreaba y exigía. Iba decidido a brindar al respetable cuando el jandilla se arranca y el valenciano, impasible, como quien ve venir el 27 por la Castellana, se queda plantado y le pega 4 o cinco estatuarios que levantan los olés y enloquecen a los tendidos. Hala, ya está, lo ha parado y tranquilamente se va al centro del anillo y sigue con lo que tenía pensado, que era brindar al público. Solo alguien que está muy seguro de lo que va a hacer es capaz de mostrar esa serenidad y ese valor. A partir de ahí una faena vibrante, electrizante, poniéndole la muleta en la cara, sin quitársela, ligando la series por bajo, mandando, pasándose al toro por la cintura a milímetros de la taleguilla, escalofriante y bello a la vez, emoción y transmisión de un hombre entregado. Derechazos y naturales templados, luquecinas finales extraordinarias, todo bien colocado, todo por bajo, todo con temple, una faena de muchos quilates. No podía ser de otra manera, no se le podía escapar el triunfo y por eso se tiró a matar como si no hubiera nada más después. en ningún momento pensó que le quedaba otro toro, ni otra tarde en Fallas, ni otras después, no podía engañar a nadie ni engañarse a sí mismo. Como Padilla y Fandi fue sincero consigo mismo y honesto con su profesión, se tiró a matar de frente y por derecho, sin dudarlo, sin esconder nada. Tanto se volcó sobre el morrillo que el de Jandilla lo prendió del muslo, ¡uff, por suerte solo de la taleguilla!. parecía que no llevaba cornada, solo la tela rasgada, el toro dobló y una oreja de ley cayó en las manos de Román. Y cuando David Casas le pone el micrófono para preguntarle cómo se encuentra ¡resulta que Román, como si nada, le dice "anda, si tengo una cornada aquí"!. Increíble, ni se había mirado antes, ni dejó de dar la vuelta al ruedo con la oreja cortada en la mano, ni tuvo que ser llevado en volandas a la enfermería. Lo hizo por su propio pie, con claras muestras de dolor pero sin que la sonrisa desapareciera de su cara. Luego supimos que llevaba una cornada de 15 cm en ala axila derecha y que iba a ser intervenido en la propia enfermería de la plaza. Y con todo ello tuvieron que frenarle porque pretendía salir a matar el sexto, menos mal. ¡Olé sus...!.
Román ha presentado sus credenciales y lo ha hecho de manera rotunda. Su puesto en San Isidro es indudable, de auténtica justicia, pero aún con todo creo que dos tardes ganadas por su arte y su valor son un justo premio para alguien como el valenciano. lo que sí está claro es que los aficionados iremos a Las Ventas el próximo 10 de mayo con mucha ilusión de verle torear, y como esté igual que ayer puede montar el lío gordo.
Porque ayer en Valencia hubo, sobre todo, verdad, la verdad del toreo de Padilla, Fandi y Román, sin esconderse ni engañar, fieles a su estilo. Ese es la verdad del toreo, a la que supongo que Simón Casas aludía en su discurso del pasado miércoles, ¿o era otra verdad?. Espero que no.

Antonio Vallejo

domingo, 11 de marzo de 2018

Varea al natural, Castella tres avisos, temporal en Castellón... y Victorino



Ayer por la noche asistí en Las Ventas a un emotivo acto en el que se rindió tributo a la leyenda de Victorino Martín Andrés en Madrid. Lo decía él, lo repitió una y mil veces: Madrid es mi plaza, a ella le debo todo. Y Madrid también debe mucho a Victorino. Por tanto, un acto como el de ayer era lógico, necesario diría yo, más aún en esta temporada, primera en la que no estará el ganadero de Galapagar. Fue emotivo pero, sobre todo, enormemente ameno e interesante. Sobre el escenario Victorino Martín y tres maestros que se han visto las caras con estos toros muchas veces: José Ortega Cano, Manuel Caballero y Luis Miguel Encabo, a los que en las postrimerías de la conversación, porque fue eso, una conversación apasionada entre profesionales que lo vivieron como aficionados, se sumaron Pepe Moral y Saúl Jiménez Fortes que el próximo Domingo de Ramos matarán una corrida de Victorino en Las Ventas junto a El Cid. Sobre la gran pantalla se proyectaron seis faenas a seis toros antológicos de Victorino mientras los participantes comentaban aspectos del toro, trapío, comportamiento, la lidia, los tercios de varas, las faenas... En definitiva, una amena clase magistral d tauromaquia en la que cada uno aportaba sus experiencias, su puntos de vista y sus enormes conocimientos. Resultó maravilloso escuchar a Victorino hijo hablar sobre su encaste, lo que busca en sus toros, lo que encuentra, lo que le gusta y le disgusta, contar cantidad de anécdotas de su padre, una delicia. Igual que José Ortega Cano, quien cuarenta días después de la famosa corrida del siglo que mataron Francisco Ruíz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar, indultó en Las Ventas a Belador, o la leyenda de Baratero el primer toro de este hierro al que se le dio la vuelta al ruedo en Las Ventas y al que Andrés Vázquez desorejó, o el tercero y cuarto toro de la Beneficencia de 1998 en la que Manuel Caballero mató en solitario seis victorinos y, como contó ayer el maestro con su gracejo habitual utilizó para los seis el mismo capote, la misma muleta y la misma espada, o Luis Miguel Encabo, el maestro que más corridas de Victorino ha matado, nada más y nada menos que cuarenta, y el toro Murciano al que el madrileño  cortó una oreja en junio de 2002 (perdió la segunda por la colocación trasera de la espada) y que fue premiado con una vuelta al ruedo por su inmensa bravura, raza y clase. Fueron dos horas que se pasaron volando, una corrida completa, seis toros, seis faenas antológicas como homenaje merecido a este hierro y antesala a una temporada que va a ser muy especial.
Ya vivimos el pasado 17 de febrero en Vistalegre el primero de los muchos sinceros y sentidos homenajes a Victorino Martín  que veremos en cada plaza a la que acuda a lidiar sus toros. Hoy ha sido Castellón en la penúltima de la Feria de la Magdalena y que he tenido oportunidad de ver a través de la retransmisión de Canal Toros. Un auténtico lujo poder disfrutar de los toros en directo cómodamente sentado en casa en estos tiempos en los que por televisión se puede dar cualquier porquería, cualquier barbaridad, realtys y programas vomitivos, asquerosos, incluso aberraciones, todo menos toros, prohibido, la Fiesta Nacional, prohibida, nuestras raíces, prohibidas, nuestra identidad, prohibida, ¿esa es su libertad?. Impagable el trabajo y el esfuerzo de todos los profesionales que llevan Canal Toros realizan con pasión, con auténtica afición, y eso nos lo transladan a cuantos tenemos el privilegio de seguir sus programas y sus retransmisiones. Y en un día como hoy aún más lujo con la que ha estado cayendo todo el día en Madrid y por lo mostrado por las cámaras también en Castellón, un auténtico diluvio. Las imágenes de los operarios de la plaza de Castellón parcheando con serrín los enormes charcos que inundaban el ruedo resultaban poco tranqulizadoras, puesto que la duda era si sería suficiente para mantener la arena en un estado suficientemente seguro para que matadores y banderilleros no resbalaran y pudieran sufrir un percance por esas malas condiciones del ruedo. Pero al final se ha dado el visto bueno y la corrida ha salido adelante con seis toros de Victorino desiguales de presentación y hechuras, alguno justo de remate, pero serios en general, con trapío suficiente para una plaza de segunda y, eso sí, todos fácilmente reconocibles y en tipo. Si a cualquier aficionado le vamos enseñando fotos de los eso lidiados hoy en Castellón no van a tener ninguna duda que son Albaserrada. En cuanto a comportamiento también han sido desiguales, con un tercero que tenía un pitón izquierdo de ensueño, algunos exigentes y cabroncetes, algo usual de esta sangre, y otros blandeando, cosa poco frecuente en este encaste y que seguro que es lo que más le ha disgustado al ganadero. El puede asumir que un toro suyo sea malo, pero nunca sin fuerzas. Y como era de esperar, el homenaje de la afición castellonense a Victorino Martín era romperse el paseíllo y una plaza engalanada con la A coronada de este hierro pintada en los burladero, un mural con la cara del fallecido ganadero ocupando las puertas de los corrales y los toros luciendo divisa negra en señal de luto, como será durante toda la temporada.
El primero es un toro serio, astifino y con trapío. Lo recibe Fandi con dos largas cambiadas de rodillas pero se queda corto en el capote sin permitir mayor lucimiento. Tercio de banderillas ejecutado por el propio matador en el que despliega todas sus facultades físicas y su repertorio habitual con buenos pares, bien reunidos y colocados incluyendo el clásico violín. Poca transmisión en la muleta, hay que tirar de él, es noble y humilla permitiendo a Fandi recetar algunos muletazos sueltos de buena factura, sobre todo tres naturales, pero se queda corto y como es propio de este encaste busca los tobillos y no permite el mínimo descuido, obligando a Fandi a perderle pasos para tratar de ligar las series en una faena que no llegó a tomar vuelo. Mata de media arriba suficiente para hacer doblar al de Victorino.
El segundo es protestado de salida por falta de presencia. Serio por delante, astifino, estrechito de sienes y abrochadito, con el hocico fino marca de la casa, pero no rematado por detrás, escurrido, vareado y un poco ensillado, por ahí la protesta, la falta de remate. Echa la cara arriba arriba en el capote, se queda corto  y se revuelve poniendo en apuros a Castella. Deslucido recibo con el capote. Recibe un puyazo trasero y un tercio de banderillas complicado resuelto con oficio por José Chacón y Vicente Herrera anteceden a la arena del francés. Con movilidad en la muleta inicia el galo la faena por bajo para someterle e ir fijándolo. Bonito el trincherazo y algunos pases con la derecha flexionando rodilla. Una buena tanda por el pitón derecho, templada y bajando la mano en la que el toro repite y mete algo mejor la cara es lo más lucido de la faena. Por el izquierdo corta, echa la cara arriba y mide sin dejarse dar un pase. Por si le faltaba algo, teniendo en cuenta su sangre y el comportamiento típico de este encaste albaserrada, complicado y exigente, desarrolla sentido y se convierte en imposible. Castella corta la faena visto lo visto del comportamiento del toro y el aguacero tremendo que cae en ese momento sobre Castellón. Se atasca con la espada, varios pinchazos y casi entera con habilidad trasera y desprendida tras el primer aviso son insuficientes para hacer doblar al victorino. Escucha el segundo aviso sin poder descabellar y el tiempo pasa implacable hasta hacer sonar el tercer aviso ante la impotencia de Castella que ve como se devuelve el toro al corral. Por si era poca el agua que caía sobre Castellón al francés la cayó un jarro de agua fría difícil de tragar para un torero de su categoría.
El tercero no salta a la arena, lo hace a un barrizal, a un ruedo casi impracticable y que en mi opinión no estaba en un estado mínimo para torear. Creo que para que la fiesta se desarrolle en todo su esplendor deben darse unas condiciones mínimas. Siempre se exige trapío y seriedad a los toros, se exige a los toreros de oro y de plata que toreen y hagan las suertes bien, con pureza y verdad y se debe exigir  también al estado del ruedo que presente un mínimo de garantías y condiciones de seguridad de quienes tienen que jugarse la vida ante un toro, algo de por sí sumamente arriesgado como para encima sumarle más adversidades. Y en esos momentos no reunía, a mi modo de ver, las condiciones mínimas para la integridad de la lidia. Otro en tipo, serio, este más abierto de puntas, astifino y armónico. Vibrante saludo capotero a la verónica, el toro aprieta, bien Varea, templando las acometidas del victorino para rematar con una garbosa media levantando los olés entre el mar de paraguas de los tendidos castellonenses. Mucho mérito Raúl Martí y Diego Valladar en banderillas con un ruedo resbaladizo y muy peligroso. Embiste bien por el izquierdo, humilla con ritmo, naturales templados y ligados bajando la mano, con suavidad, toreando despacio, muy a la mexicana. Por el derecho saca las complicaciones del encaste, recorta, se cuela y casi prende a Varea, exigente, no permite el mínimo descuido al castellonense. Vuelve al izquierdo y torea francamente bien al natural, bien colocado, tirando del victorino , templado, encajado, muy seguro y firme además de aportar gusto y clase a toda la composición. Toreo caro, toreo profundo, toreo sincero de un Varea que ha dejado un regusto de sentimiento y verdad que puede valerle mucho de cara a la temporada que ya está en marcha. Pinchazo y casi entera arriba algo tendida para una muerte de bravo con el matador sentado en el estribo en una preciosa estampa. Oreja de ley por lo bien que ha toreado y por las adversidades climatológicas y del suelo, doble mérito.
El cuarto es más alto, con cuello, astifino y muy serio, armónico y proporcionado, buenas hechuras, con trapío ¡y 469 Kg! “nada más”, con lo que se demuestra que trapío no son kilos, el eterno debate. Mete bien la cara en el capote, humilla con clase, buenas verónicas de Fandi en el recibo capotero. Galopa con ritmo y alegría hacia el caballo pero no se emplea en el peto y blandea a la salida del puyazo haciendo patente que va justo de fuerzas. Banderillas con gran facilidad de Fandi a pesar del barrizal y que curiosamente no encuentra eco en los tendidos, algo que me ha parecido sorprendente porque ha cuajado un muy buen tercio de banderillas, colocando los pares en la cara, al revés que tantas veces he criticado al granadino cuando juega con ventaja a toro pasado. La falta de fuerzas echa por tierra las esperanzas que había suscitado la  clase del animal en el capote y no hay posibilidad alguna de lucimiento por  parte del granadino. Fandi tiene que llevar al toro a media altura porque a la mínima que le baje la mano se derrumba el de Victorino, algo a lo que no nos tiene acostumbrado este hierro, lo que impide que haya emoción y transmisión y que además genera enfado en los aficionados que le piden abreviar ante la evidencia de lo imposible y lo desagradable de la climatología. Pinchazo y pinchazo hondo para pasaportar al toro.
El quinto está hecho cuesta arriba, ensillado y largo, serio por delante. Sale con movilidad y fijeza, repite en el capote, con la cara abajo, humilla. Lo lidia muy bien Castella a mi modo de ver, andándole hacia atrás para sacarlo a los medios con torería. Gran puyazo de Juan Melgar, bien agarrado, delantero y con el toro empleándose en el caballo, metiendo los riñones, empujando con celo. Rafael Viotti y Vicente Herrera colocan los pares con oficio y seguridad  teniendo en cuenta las pésimas condiciones del ruedo. Inicia la faena Castella sentado en el estribo, pegado las tablas, el toro pasa pero sin gran emoción. Por el derecho saca una buena tanda en redondo, templada, pero al toro le cuesta humillar, tiene que llevarlo a media altura y para colmo se queda corto, sin vaciar la embestida al final del muletazo, lo que resta emoción al trasteo y  hace derivar la faena hacia la sosería y la intrascendencia. Un pinchazo hondo y una entera al segundo intento sirven de ligero bálsamo para un Castella cariacontecido que escucha algunas palmas de ánimo en una tarde que el francés seguro  querrá olvidar rápido.
El que hizo sexto era un animal alto, largo y que enseñaba las puntas. Se estira a la verónica Varea, con gusto, sobre todo dos lances muy cadenciosos. El albaserrada humilla y toma bien el capote que le ofrece el torero de la tierra, apunta calidad, pero también parece que no va muy sobrado de energías, motivo por el cual se le mima en el caballo midiendo mucho el castigo en un único puyazo. Aseados Miguel Ángel Sánchez y Diego Valladar en banderillas, con las precauciones obvias ante el estado del piso, que ya es mucho. No rompe en la muleta, embestidas iniciales sin claridad, a media altura, un tanto descompuestas, soltando la cara y cortando el viaje, comportamiento muy en la línea de este encaste. Busca acoplarse Varea pero ya se sabe que estos toros exigen mucho y no es fácil someterlos, pero esto requiere del matador cierto oficio y experiencia para acabar metiéndolos en la muleta. Esa experiencia y ese oficio se adquiere toreando y también sabemos lo poco que por desgracia torean Varea y otros muchos del escalafón a lo largo de la temporada, pero así son las cosas y así de duro y complicado es abrirse camino en el toreo. Para colmo se raja el de Victorino y Varea lo machetea por bajo para finiquitar la faena con un estoconazo traserito que pasaporta al animal. Una lástima ver como se ha esfumado una puerta grande que tenía medio abierta el castellonense Varea, pero en la memoria nos ha dejado aromas, sabor  y gusto a toreo del bueno, con empaque y modos que rememoran a toreo antiguo y caro que deben valerle para tener más oportunidades.
Así, en medio de un diluvio se han vivido hoy en Castellón y en la penúltima dela Feria de la Magdalena las dos caras de esa moneda que a veces es el toreo; la cara de Varea ante el tercero y la cruz de Castella ante el segundo, todo ello con los victorinos como actores principales y a las puertas de la que va a ser la primera de las grandes ferias de la temporada, la de Fallas que mañana arranca. Una semana de toros, un pequeño paréntesis y el día 25 de marzo Las Ventas abrirá de par en par sus puertas a una nueva temporada y lo hará, como no podía ser de otra manera, con una corrida del hierro de Victorino Martín para los espadas Manuel Jesús "El Cid", Pepe Moral y Fortes. Lo que decía hace unas semanas, ¡esto ya no para hasta octubre!.

Antonio Vallejo

viernes, 9 de marzo de 2018

San Isidro 2018: 34 tardes, 34


Creo que no exagero si afirmo que es sin duda alguna el momento más esperado de la temporada taurina no ya en España, sino en todo el mundo: la presentación oficial de los carteles de San Isidro. Un acontecimiento que desde el pasado año, con la adjudicación de  Las Ventas a la empresa Plaza 1 ha desbordado las fronteras del mundo taurino y se ha convertido en un acto glamouroso con toda la parafernalia propia de otros acontecimientos como el cine, el teatro, la música, etc, todos ellos englobados en ese concepto tan amplio que es la cultura y en el que los toros están a la cabeza desde hace muchos siglos, aunque mentes retorcidas no quieran asumirlo. Quizás esta puesta en escena con alfombra (personalmente agradezco que sea azul en vez de roja, cuestión de apetencia y afinidad por ciertos colores en todos los aspectos), photocall, famoseo, autoridades (destacando por encima de todas el Rey Juan Carlos y su hija la Infanta Elena dando una vez más un rotundo apoyo a la Tauromaquia  tan necesario y de agradecer en estos tiempos), luces, cámaras y todo lo que rodea a un evento de tal magnitud sea necesaria para hacerse notar y dejar bien claro que si ese cine subvencionado, partidista y revanchista recibe millones de euros por considerarlo cultura, ¿por qué no también nuestra Fiesta Nacional, mucho más antigua que el cine y que tanto ha inspirado, por ejemplo, a la pintura, la música o la literatura, todas ellas expresiones máximas de la cultura?. Atrás han quedado los tiempos en los que a las 12 del mediodía nos reuníamos un puñado de aficionados, quizás algún ganadero, algún novillero o matador, junto a la prensa especializada, en la sala Alcalá de nuestra querida plaza para asistir a la presentación oficial de los carteles isidriles en actos sobrios, escuetos y sin más florituras. Personalmente pienso que este salto hacia el show-bussines es necesario y que hay que proclamar a los cuatro vientos nuestra afición, que se entere todo el mundo. Mucha luces y mucho ruido, nada de esconderse, que se nos vea y se nos oiga, que somos muchos -un millón de espectadores según se dijo ayer asistieron a Las Ventas a lo largo de toda la temporada- y que somos más cultura que la mayoría, una cultura ancestral y propia, seña de identidad de una nación y de un sentir. A sí que  ¡Ole por Plaza 1 y su presentación al más puro estilo "hollywoodiense"!.
Pero todo esto es el envoltorio, la portada con la que se presenta a todo el planeta la feria taurina más importante del mundo en la primera plaza del mundo, porque lo que realmente nos importa los aficionados y aún más a los que en unos días iremos a renovar nuestros abonos, es la composición de los carteles. ya es de sobra conocida por todos ustedes, seguro, pero por si acaso a alguien le falta o quiere echarle de nuevo un vistazo, ahí la tiene:


Martes 8 de mayo (Novillada): David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez (Guadaira)

Miércoles 9 de mayoJuan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda (La Quinta)

Jueves 10 de mayoJoselito Adame, José GarridoRomán (Fuente Ymbro)

Viernes 11 de mayo: Manuel Escribano, Daniel Luque, Fortes (Pedraza de Yeltes)

Sábado 12 de mayo (Rejones): Martín Burgos, Rui Fernandes, Joao Moura hijo, Leonardo
                                                     Hernández, Joao Telles y Andrés Romero (Fermín Bohórquez)

Domingo 13 de mayo: Alberto Aguilar, Sergio Flores y Francisco José Espada (Baltasar Ibán)

Lunes 14 de mayoDavid MoraJuan del Álamo, José Garrido (Las Ramblas)

Martes 15 de mayo: Fandi, Paco Ureña y López Simón (Puerto de San Lorenzo y la Ventana 
                                  del Puerto)

Miércoles 16 de mayo: Antonio Ferrera, Jose Mª Manzanares, Alejandro Talavante (Nuñez del 
                                       Cuvillo)

Jueves 17 de mayo: Finito de Córdoba, Román y Luis David Adame (Juan Pedro Domecq y
                                   Parladé)

Viernes 18 de mayo: Juan José Padilla, Sebastián Castella y Roca Rey (Jandilla y
                                    Vegahermosa)

Sábado 19 de mayo: Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo (Alcurrucén)

Domingo 20 de mayo (Rejones): Diego Ventura y Leonardo Hernández, mano a mano 
                                                       (San Mateo, San Pelayo y Carmen Lorenzo) 

Lunes 21 de mayo (Novillada): Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval (Conde de
                                                     Mayalde)

Martes 22 de mayo: Curro Díaz, Morenito de Aranda y David Mora (El Ventorrillo)

Miércoles 23 de mayo: Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Roca Rey 
                                       (Victoriano del Río y Toros de Cortés)

Jueves 24 de mayo (Corrida de la Cultura): El Juli y Ginés Marín, mano a mano
                                        (Garcigrande-Domingo Hernández, Alcurrucén y Victoriano del Río)
                                   
Viernes 25 de mayoJuan BautistaPaco Ureña y López Simón (Nuñez del Cuvillo)

Sábado 26 de mayo (Novillada): Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel (Fuente
                                                       Ymbro)

Domingo 27 de mayoRubén Pinar, José Carlos Venegas y Gómez del Pilar (Dolores Aguirre)

Lunes 28 de mayo: Javier Castaño, Ricardo Torres y Thomas Dufau (Partido de Resina)

Martes 29 de mayo: Daniel Luque, David Galván y Álvaro Lorenzo (Torrehandilla y 
                                   Torreherberos)

Miércoles 30 de mayo: Enrique Ponce, Sebastián Castella, Jesús Enrique Colombo (conf) 
                                      (Domingo Hernández y Garcigrande)

Jueves 31 de mayo (Corrida de las 6 naciones): Juan Bautista, Luis Bolívar, Juan del Álamo
                           Joaquín GaldósLuis David Adame, Jesús Enrique Colombo (El Pilar)

Viernes 1 de junio: Sebastián Castella, Jose Mª ManzanaresCayetano (Victoriano del Río y
                                 Toros de Cortés)

Sábado 2 de junio (Rejones): Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Lea Vicens (San Mateo,
                                                  San Pelayo y Carmen Lorenzo)

Domingo 3 de junioRafaelillo, Pepe Moral y Román (Miura)

Lunes 4 de junioOctavio Chacón, Esaú Fernández y Sebastián Ritter (Saltillo)

Martes 5 de junioRafaelillo, Fernando Robleño y Luis Bolívar (José Escolar)

Miércoles 6 de junio (Beneficencia): Antonio Ferrera, Miguel Ángel PereraGinés Marín 
                                                              (Alcurrucén)

Jueves 7 de junio (Desafío Ganadero): Iván VicenteJavier CortésJavier Jiménez 
                                                                  (Rehuelga y Pallarés)

Viernes 8 de junioEl Cid, Pepe Moral, Ángel Sánchez (alternativa) (Adolfo Martín)

Sábado 9 de junio (Rejones): Diego Ventura y Andy Cartagena, mano a mano
                                                  (Los Espartales) 

Domingo 10 de junio: Manuel Escribano, Paco Ureña y Emilio de Justo (Victorino Martín)

Así queda, por tanto, el San Isidro 2018 que se desarrollará a lo largo de ¡34 tardes de toros!.
Sinceramente, me parece excesivo, de verdad, aunque estoy seguro que el día 10 de junio,
cuando digamos adiós a este ciclo nos parezca que haya pasado en un visto y no visto. Cada
uno tendrá su opinión sobre estos carteles, a mi me parece que, por mucho que Simón Casas
derroche ilusión en su discurso y lo pregone con pasión infinita, este San Isidro dista mucho,
en mi opinión, de la cacareada revolución prometida la pasada temporada y que no llegó. En
mi opinión la confección del ciclo, el hilo conductor de este San Isidro es muy similar al de 
muchos años anteriores, los de la era pre-Plaza 1, y que tanto se criticaban. Lo dije el pasado
año y lo tengo que repetir hoy. Me parece que el guión es el mismo, con un ramillete de carteles
de máxima expectación, un gran predominio de la clase media y algunos carteles que salvo
para los aficionados más apasionados cuentan con pocos argumentos para ilusionar. Nos 
gustará más o menos pero no se puede escapar de la realidad. Y la realidad es que lo que 
llama al gran público, el reclamo para los visitantes ocasionales de los tendidos, son las figuras.
Cuando Simón Casas Productions ganó la adjudicación de Las Ventas se nos vendió que a
partir de ahora íbamos a ver un San Isidro en el cual la norma fuera la presencia de esas
superfiguras casi día sí y día también junto a los toreros de nivel medio del escalafón junto a
ellos. Parecía que Manzanares, Ponce, Juli, Perera, Talavante, Morante (este año es especial 
en el caso del sevillano) o Castella serían los pilares de la feria, contando con su presencia en
dos o tres tardes cada uno. Pero resulta que, salvo en el caso del francés, quienes harán el 
paseíllo tres tardes serán Juan Bautista, Juan del Álamo, Paco Ureña y Román. No quiero con
este comentario desmerecer a ninguno de esos matadores, gozan de mi máximo respeto y de 
mi admiración en algún caso, pero sinceramente me hubiera gustado ver a Manzanares, a 
Juli, a Talavante o a Ponce con tres tardes cada uno constituyéndose en el pilar sólido de este
San Isidro. Simón Casas habló en su discurso de cultura y de verdad. Que los toros son cultura
es indiscutible pero, ¿qué es la verdad?. Pues por desgracia, para confeccionar una feria tan
mastodóntica como la de este año, la verdad se llama dinero, o al menos yo estoy convencido
de que es así. Y lo entiendo, no cuesta lo mismo contratar a unos que a otros y hay que llenar 
muchas tardes, nada menos que 34, repito, pero que no se me diga que lo que voy a ver a 
partir de ahora nada tiene que ver con las tardes plomizas de otras épocas. ¿Qué le parecería 
a alguien que le gusta pero que no esté muy metido en esto de los toros que le invito algunos 
días a ver torear Octavio Chacón, Esaú Fernández, Sebastián Ritter, Ricardo Torres, Iván 
Vicente, Javier Cortés, Javier Jiménez, Joaquín Galdós, David Galván, todos ellos 
dignísimos y muy respetables toreros por poner algunos ejemplos?. Pues que posiblemente,
si tiene algún otro plan para ese día me diga que no puede ir a los toros. Pero si le digo que un 
día se venga a ver a Manzanares y a Juli, otro día a Ponce y Talavante, otro día a Perera y 
Ferrera con Cayetano, o a Castella, o Roca Rey, y así un día y otro combinando esos nombres 
con otros como Ureña, Adame, del Álamo, Román, Escribano, Pepe Moral, David Mora, Daniel 
Luque, Juan Bautista, Pinar, Padilla, Fandi, etc, ¿qué me diría esa misma persona?.  
Pues estoy convencido que como el bolero, si tú me dices ven lo dejo todo. Y lo haría con 
ilusión, es más, a lo mejor descubre que hay grandísimos toreros que no tienen nombres tan 
sonados para el gran público, descubre la grandeza del toreo y ganamos un aficionado más. 
A mi modo de ver esta es la verdad, nos guste más o menos, pero es así. Y esta verdad es 
algo que un sector de los que se llaman aficionados no quieren ver no sé por qué motivo. Ese 
sector es de sobra conocido en Las Ventas, los sabios que quieren imponer una falsa pureza 
de la que se consideran los guardianes, como si fuera el Santo Gríal. Y su máxima  para 
preservar esa pureza es ¡No a las figuras!. Nada de nombres de postín, pongamos a 
"los nuestros", los que queremos, a poder ser poco conocidos y con escasos festejos a sus 
espaldas. Y ojo si alguno de esos despunta,sube en el escalafón y empieza a sonar en 
muchas ferias, ese ya no vale, le empezamos a putear (con perdón) y nos inventamos a otro.
Esa también es la verdad, aunque a muchos nos espante. Y creo que esto es algo que pesa
mucho en el subconsciente de la empresa a la hora de diseñar los carteles. Quien más quien
menos tiene en mente la que pueden montar los de pañuelo verde si la feria está basada en 
las figuras, con independencia de que toreen bien o no, eso les da igual, porque van con una
predisposición y una fobias a la plaza indignas de un buen aficionado, dispuestos a reventar 
todo lo que hagan, por muy bien que se toree. Y así, entre el coste de contratación de unos y
otros y las presiones que ese sector genera en la sombra nos encontramos con una feria que
cambia muy poco respecto a lo de siempre.
Lo mismo digo en cuanto a las ganaderías. La vida sigue igual, el encaste Domecq domina 
de manera abrumadora y tenemos prácticamente lo mismo que toda la vida. Algo de Nuñez
con Alcurrucén, los Atanasios del Puerto de San Lorenzo, Adolfo y Victorino Martín y luego 
esas tardes de ganaderías "duras", esas que llaman "toristas" (como si las demás no fueran 
toros), Saltillo, José Escolar, Miura, Dolores Aguirre, Partido de Resina (los pablorromeros),
que hacen las delicias de los puristas con entradas y más entradas al caballo aunque el toro 
no lo aguante, pases sueltos pero, eso sí, muy cruzados, y los pobres toreros que, como es
tradición, se las tiene que ver con esos toros se juegan la vida porque en la mayoría de los
casos es su única oportunidad en toda la temporada y tiene que decir sí o sí a lo que les 
pongan delante, aunque sean alimañas inlidiables pero con muchos kilos y más pitones. Eso
ha pasado siempre y también pasará este año, ajeno a la revolución pendiente que Simón
Casas prometió para hacer un San Isidro radicalmente diferente a lo que habíamos visto antes.
Espero y deseo equivocarme y que salgan muchas tardes como la de Rehuelga del pasado
año, pero me temo que no va a ser fácil. Por delante más de un mes de toros cargado de 
ilusión y que viviré con intensidad tarde tras tarde. Ojalá sea un San Isidro redondo, repleto
de triunfos y de toros y faenas históricas, pero me temo que aflorará la realidad y la verdad 
será similar a la de siempre, que habrá triunfos rotundos y días soporíferos, porque 34 son,
hasta para un loco, un enfermo de esta afición  como soy, demasiadas tardes.

Antonio Vallejo

PD: Bonito recuerdo y elegante detalle el cartel que ilustrará este San Isidro y que tiene como 
motivo el recuerdo a Iván Fandiño. Me parece un gran acierto y hace justicia a alguien que 
creció y llegó a lo más alto de la mano de esta plaza pero que también sufrió el rigor y los
caprichos de los mismos que le encumbraron y que un día decidieron que ya no les valía. 
Quizás alguno tenga que agachar la cabeza y apartar la mirada del cartel cuando vaya a Las 
Ventas por vergüenza al recordar la crueldad con la que se le despachó en sus últimas tardes.