martes, 16 de mayo de 2023

En el día de Madrid


 Día grande, día del Patrón, día de San Isidro, con la plaza una tarde más casi llena.¿Quién dice que los toros no interesan? Llevábamos muchas temporadas acostumbrándonos a ver mucho cemento en demasiadas tardes, teniendo que hablar de media entrada o algo más, dos tercios, tres cuartos...y pocas tardes hablando de lleno casi lleno. Pero parece que este año las cosas han cambiado y lo que nos va a sorprender va a ser que no veamos la plaza como durante estos seis primeros días del serial isidril. Y lo mejor de todo, muchísima gente joven, aficionados a los que, si se les dan facilidades como abonos económicos o gratuitos, que ha sido el caso de esta temporada, y atractivos como la posibilidad de quedarse en la plaza tras las corridas y vivir más todo ese ambiente post-festejo que hay en las noches de Las Ventas,  responden. Y me parece muy necesario movilizar y atraer a es juventud sana para que se empape de lo que es el toreo como tradición y encarnación de unos valores que hoy está en desuso por parte de esta sociedad enferma de un buenismo absurdo que desprecia el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad de sufrimiento. 
Todos esos jóvenes que hoy han poblado un alto porcentaje de las localidades por lo menos han podido apreciar la belleza sin igual de este animal único que es el toro bravo. Para eso programada una corrida de El Parralejo en tan insigne día que finalmente quedó en cuatro remendada con dos toros de José Vázquez, todos ellos cinqueños de magníficas hechuras, una corrida muy seria y ofensiva por delante pero proporcionada, sin exageraciones, mucho trapío, preciosas estampas. Estoy seguro que todos ellos han quedado prendados de las imponentes figuras de estos seis toros. Ya hubiera sido perfecto que además el juego hubiera sido el soñado, pero los sueños, sueños son, y la realidad ha sido la que ha sido. Sólo un toro, el cuarto, ha tenido las virtudes de tranco, ritmo, clase y humillación para permitir el toreo profundo que emociona. Los dos de José Vázquez, sin fondo, sin raza, sin casta, poco han permitido, y de los tres restantes de el hierro titular , el tercero tuvo clase pero muy pocas fuerzas, un quinto que de salida mostró movilidad y entrega pero que se vació en el caballo y ahí se perdió, y un sexto sin entregarse que aguantaba dos o tres muletazos  y al siguiente soltaba  la cara defendiéndose. Y como también viene siendo norma en lo que va de Feria el  frío viento volvió a ser el desgaradable protagonista, y contra él tuvieron también que pelear los tres matadores. 
Con el buen cuarto fue con el que Miguel Ángel Perera pudo componer el mejor toreo toreo de la tarde, profundo, con transmisión y emoción. Un toro con buen tranco de salida pero con la cara arriba que permitió poco en el capote y que tampoco se empleó a fondo en el caballo. Fue en banderillas donde mostró mejores condiciones, con ritmo y fijeza, permitiendo a Javier Ambel cuajar un extraordinario tercio de poder a poder, sobre todo el tercer par, sensacional, por lo que tuvo que responder desmonterado a la clamorosa ovación. Muy pronto le tomó el sitio, la distancia y el ritmo Perera en la muleta. Poniéndosela muy planchada para embarcarlo con un temple extraordinario, con ese toreo profundo poderoso y de mucho mando bajando la mano que le caracteriza, arrastrando la muleta, compuso tres tandas en redondo reunidas y compactas, sometiendo al toro, que repetía y tomaba la muleta humillando con mucha clase. Ligazón y emoción que alcanzó cotas muy altas con un cambio de mano  y el de pecho superlativo y que siguió in crescendo por el pitón izquierdo, dos tandas de naturales de enorme profundidad y sentimiento, ligados muy por bajo, todo en el sitio que abrochó con un cambio de mano colosal cosido al de pecho con las zapatillas clavadas sin rectificar un milímetro. Para mi la faena estaba hecha y, como le he comentado a mi buen amigo y mejor aficionado el profesor D. Daniel Berzosa con el que he tenido el placer de compartir esta tarde, sobraban las bernadinas finales, muy ajustadas y con riesgo, sí, de acuerdo, pero no hacía falta. Si acaso unos remates por bajo que Perera sabe interpretar a las mil maravillas y a matar. Una pena, y es noticia en un estoqueador como Perera, ha estado mal con la espada y eso le ha privado de una oreja que creo se hubiera pedido con fuerza y que, para cumplir con la tradición,  seguro hubiera sido protestada por ese sector que le recrimina constantemente. Anteriormente se las había visto el extremeño con un segundo que no dijo nada, soso y deslucido, que iba al trantran, sin entrega alguna. Un toro sin nada al que tan solo el magnífico hacer de una cuadrilla sensacional ha podido brindarnos un tercio de banderillas espectacular. Con mucha pureza, ganando la cara y reuniendo a la perfección, Curro Javier y Vicente Herrera han cuajado una actuación de nota, acompañados en la brega por un magistral Javier Ambel que ha estado perfecto. Un lujo. En la muleta nada, sin recorrido, sin querer nada, vacío de todo, un animal sin historia. 
Como poca historia tuvo el toro de confirmación de Isaac Fonseca, suelto de salida, sin fijeza, que derribó al caballo más por  inercia que por empuje y que no mostró ni una cualidad potable en los primeros tercios. Tampoco en la muleta, sin humillar y sin fuerza, defendiéndose. Trató de cuidar la altura sin obligarle, trató de conducir las escasa embestidas con suavidad pero el toro recortaba y presentaba complicaciones, pese a lo que el mexicano puso voluntad, empeño y valor por sacar algo, pero era imposible. Con el que cerraba plaza se la jugó de verdad el mexicano. Este al menos metió la cara en el capote y le permitió lancear a la verónica con cierto son, lo que sumado al buen tercio de banderillas que protagonizaron Juan Carlos Rey y Jesús Ruíz "Tito" con mucha exposición abría una rendija a la esperanza de concluir bien la tarde. Con decisión se plantó de rodillas y citó en largo para pasárselo por la espalda, y a poco le arrolla desarmándole de manera aparatosa. Susto que al mexicano no debió importarle nada porque volvió a lo mismo, con un par. Esta vez sí pasó el de El Parralejo, rozando la chaquetilla, igual que con el cambiado por la espalda al incorporarse, más ajustado imposible, que ligó con uno de pecho. El toro tenía movilidad y recorrido, lo aprovechó dándole distancia, pedía temple y mano baja y tomaba bien los dos  primeros muletazos de cada tanda, pero al tercero protestaba, cortaba el viaje y se revolvía. A base de colocación perdiendo un paso, poniéndole la muleta en la cara y tratando de someterle por abajo le plantó cara en una pelea sin tapujos, muy valiente y con decisión, con una voluntad y una entrega fuera de toda duda que finalmente se reconoció con la ovación de despedida.
Ángel Téllez realizaba su segundo paseíllo en este ciclo y no encontró mucha ayuda en sus toros, ni tampoco en sus facultades físicas, aún no recuperado de los percances sufridos antes de San Isidro y el pasado viernes. Una pena que el quinto se dejara todo en el tercio de varas tomando dos puyazos con una fuerza y una codicia descomunal, metiendo la cara abajo y derribando al caballo en ambas ocasiones. Ya nada más, ni un pase, cero movilidad, imposible a pesar de su empeño. Ni el que hacía tercero tampoco le había dado muchas opciones de triunfo. Este al menos tuvo movilidad y fijeza en el capote y peleó en el primer puyazo metiendo riñones y  la cara abajo. Con la cara alta y sin acabar de entregarse solo una tanda por el pitón derecho tuvo cierta profundidad, pudo bajar la mano y ligar en redondo con calidad. Y nada más, porque por el izquierdo protestaba, se quedaba debajo, sin salir, obligando a Téllez a perder pasos para escapar primero y tratar de colocarse para poder pegar otro muletazo, totalmente deslucido y sin emoción alguna. 
Y mañana descanso, otra de las novedades de este año que no va a venir nada mal, la verdad, sobre todo después del atracón de hoy. Nos hemos ido de la plaza a las diez menos veinte y no ha sido fácil aguantar la tarde que se ha hecho bastante plomiza en general porque, aunque ha habido cosas como las que he contado, solo la faena de Perera y algo la del sexto han sostenido esta tarde. Las demás totalmente planas y, lo que es peor, muy largas, demasiado, cuando se veía que no había donde rascar. ¡Ay cuanto me gustan quienes abrevian sin dudar cuando lo imposible es evidente!
 Así que hasta pasado mañana con la primera de las novilladas, la de Los Maños, que promete. 


Antonio Vallejo

lunes, 15 de mayo de 2023

Dos en una, oda a la bravura

 


Cuando por aquellos primeros días de febrero en los que íbamos a renovar los abonos y estudiábamos los carteles de San Isidro pocos podíamos sospechar que una tarde de domingo nos iba a deparar lo que esta de hoy ha hecho. Seamos sinceros. Entre la constelación de figuras que copaban la gran mayoría de días aparecía uno de los que, si al igual que en las últimas  temporadas se hubiera mantenido la posibilidad de renunciar a algunas corridas, estoy seguro que muchos habrían o habríamos elegido ésta como una de las posibles, en pugna con la del 21, 24 y 31 de mayo. ¿O no es así?. De toda la vida los domingos de San Isidro  se consideraban el "descanso" del abonado y se regalaban las entradas a amigos, familiares, compromisos...o se quedaban vacías directamente. ¡Menuda equivocación! que demuestra una vez más que la única manera de entender y sentir el toreo en plenitud es viendo todo tipo de encastes, de hierros y de matadores. Siempre se ha dicho que el mejor aficionado es aquel al que le caben todos los toreros y todos los encastes, sin exclusiones por el estatus del escalafón o procedencia del toro. Cuando a veces me preguntan por mi torero favorito suelo contestar casi siempre lo mismo, que  es aquel que consiga hacerme vibrar y apasionar cualquier tarde de toros. Luego, como todos, tengo mis gustos y mis apetencias, por supuesto, pero el toreo es mucho más que un nombre, es sentimiento y emoción, como así ha sido esta tarde de domingo. 

Una corrida de José Escolar de excelente presentación, de enorme seriedad, magníficas hechuras, bellisima lámina y un trapío sin tacha  los seis Albaserradas que se han llevado ovaciones de reconocimiento al saltar al ruedo por su presencia. Con caja y largos primero y sexto, un Saltillo en toda ley el cornipaso segundo, de una belleza suprema el tercero,  hondo el cuarto, resumiendo, una delicia para los sentidos. Respecto al comportamiento podría decir que ha sido un dos en una, diferenciando una primera parte en la que la intensa emoción en diferentes vertientes ha sido la norma y una segunda en la que el conjunto ha resultado más deslucido aunque el quinto, que pasaba sin pena ni gloria, acabó de romper en la segunda mitad de faena gracias a la entrega de Robleño. En esa primera mitad de la corrida se han vivido momentos de gran intensidad en los tercios de varas, empleándose en el peto, empujando abajo, metiendo los riñones, con auténtica bravura, que esa ha sido la nota dominante y que puede definir la corrida, alcanzando su máxima expresión en el tercero, una auténtica oda al toro bravo, seguido muy de cerca por el exigente segundo. 

Desde que ha salido Cartelero se veía algo. Un cárdeno fino, bajo, perfectamente proporcionado, de enorme seriedad, impresionante trapío, con un tranco que invitaba a soñar.  Nada más tomar el capote de Gómez del Pilar con codicia y humillando se sentía algo, emoción en cada lance, lo quería por bajo y repetía. Pronto en el caballo, con galope alegre, empujando abajo, con celo, signos de bravo. Lástima que no se haya lucido más al toro en varas porque lo merecía, pero hay que decir que no se ha ejecutado el tercio como se debía. Movilidad y ritmo en banderillas que presagiaban muchas cosas buenas en la muleta. Rodilla en tierra arrancó Gómez del Pilar su faena, doblones por bajo, largos, mandando, olés roncos a la profundidad del toreo. Ya con la diestra una tanda poderosa, por abajo, ligazón y profundidad con el Albaserrada humillando y repitiendo, derechazos bellísimos. A gusto el madrileño, muy relajado, casi olvidadndo de donde venía el que tenía enfrente, tanto que en un adorno por bajo  se queda descubierto y el toro hace por él y lo lanza por los aires, afortunadamente solo un susto. Ni una milésima de segundo se puede uno confiar con estos toros, saben mucho y aprenden más. A partir de ahí la oda a la bravura. Naturales hondos, la muleta barriendo la arena, el de Escolar haciendo surcos con el hocico, más humillado imposible, repitiendo con codicia, incansable, con ritmo, por ambos pitones, emoción que subía y subía de intensidad, tanto como los decibelios de los olés. Tandas rotundas y reunidas en redondo y al natural, perdida la cuenta de cuantas pudieron ser, da igual, abandonado al sentimiento de la bravura en su máxima expresión. Mató como mandan los cánones, recto, marcando los tiempos, estoconazo fulminante, una oreja de mucho peso para Gómez del Pilar y una vuelta al ruedo más que merecida para Cartelero, esta cárdeno cinqueño de 509 Kg cuyo nombre habrá que recordar como firme candidato a premio al final del ciclo. Ninguna opción tuvo ante el sexto, un animal sin raza ni fondo que no decía nada y al que el madrileño no pudo prácticamente ni robar un pase, una lástima. Lo único destacable para recordar fue la lidia de salida, andándole hacia atrás para fijarlo y llevárselo a los medios, realmente buena y lo único posible ante un toro que, además, apuntaba querencia.

De no haber sido por la espada no sería descabellado pensar que a estas alturas podríamos estar hablando de Puerta Grande para Fernando Robleño por su seria, comprometida e importante actuación. Vibrante el saludo capotero al segundo, flexionando las rodillas, echándole el capote, llevándolo por bajo y en largo, sometido, magnífico. Se arrancó con fuerza al caballo, empujando abajo, con celo, y mantuvo su ritmo en banderillas, buen tercio el protagonizado por Víctor Hugo Saugar y Juan Cantora. Toro exigente en la muleta al que había que hacérselo todo bien, y entonces respondía, pero no perdonaba dudas ni descuidos. Aguantó y tragó Robleño, le puso la muleta en la cara y así, llevándolo muy toreado, con enorme temple para que no tocara el engaño, la mano muy baja, trazó series en redondo con empaque y mucha tensión  y emoción en la vertiente del riesgo que se palpaba. Bien colocado, perdiendo pasos a cada muletazo ligó la series con rotundidad, mucho valor y firmeza, por ambos pitones, con mucha hondura. Puso a la plaza en pie y estoy convencido que de haber matado bien tenía una oreja, la fuerte ovación que recogió desde el tercio lo corrobora, pero se enredó con la espada y todo se fue al limbo. El quinto pasó desapercibido por los primeros tercios, se dejó pegar en el caballo y esperó en banderillas, sin apuntar grandes condiciones. Sin demasiada movilidad en la muleta, se paraba y miraba, aguantó y tragó Robleño, con paciencia, poco a poco, muletazo a muletazo, perdiendo pasos porque reponía, echándole los vuelos a la cara para provocar la perezosa embestida. Y a medida que avanzaba el trasteo parecía que iba un poquito a mejor, y ya metía la cara algo más, y pasaba con más recorrido, y fue a más para llegar a un final de faena con la mano baja en unas series al natural de auténtica locura, hondas, ligadas con la mano baja que hicieron estallar a los tendidos en olés roncos y sentidos, de esos que solo suenan en Madrid. De nuevo mal con la espada perdiendo las opciones de otra oreja que estoy casi seguro se hubiera pedido por una afición que vio y sintió la capacidad de un torero maduro cargado de conocimiento y mucho valor que supo sacar el fondo que llevaba ese toro. De nuevo fue despedido con otra ovación reconociendo la verdad y la importancia de su toreo.

Se despedía López-Chaves de Madrid y con una cariñosa y fuerte ovación le reconoció esta plaza los años de entrega y la sinceridad de este matador. No fue el suyo el mejor lote. El cuarto fue el más deslucido del encierro, no tuvo ni medio pase y las opciones fueron nulas. El primero fue un toro de impresionante estampa, alto, largo, con mucho cuerpo, tremendamente ofensivo, con las puntas vueltas, astifino, dos puñales. Protagonizó un tercio de varas de una belleza y una emoción supremas, arrancándose de lejos, metiendo la cara abajo y empujando con los riñones. Sensacional Ángel Rivas en dos puyazos agarrados sin rectificar y aguantando los arreones del de Escolar. Toro muy complicado en la muleta, pidiendo el carnet a cada pase, sin dejarse nada atrás, midiendo, revolviéndose, soltando tornillazos, una fiera a la que recetó el salmantino unos doblones al inicio de mucho poder para ahormar la embestida. Fue una lucha de poder a poder, llegó a echárselo a los lomos sin consecuencias, se repuso López-Chaves y le plantó cara, tragó y tragó pero le hizo pasar y le robó uno a uno muletazos de mucho valor, especialmente unos naturales de enorme profundidad a base de colocarse en el sitio perdiendo pasos, tirar del toro y llevarlo muy metido en la muleta. Mucho mérito y mucha emoción en otra de sus vertientes, la de las complicaciones de este encaste que lleva a un toreo de otros tiempos, sobre los pies, un toreo de poder y sometimiento que cuando se hace con le verdad de López-Chaves resulta una maravilla. Dos ovaciones de reconocimiento a la tarde de hoy y toda su trayectoria en esta plaza fueron la bonita despedida para este TORERO.


Antonio Vallejo




 

 


domingo, 14 de mayo de 2023

Señoras y señores: Ginés Marín

No apuntaba buen final una tarde que parecía precipitarse a la deriva, quizás más camino de un naufragio que otra cosa. Sólo había encontrado la corrida un tablón flotando al que agarrarse para salvar los muebles en medio de la zozobra, el gran cuarto, un Murube de María Guiomar Cortés de Moura al que Diego Ventura cortó una oreja tras una sensacional faena a lomos de Campiña de salida para dejar dos rejones de castigo de magnífica ejecución, montando a Nómada para bordar el toreo llevando al toro cosido al estribo recorriendo todo el anillo y volviendo loco a un Madrid que acabó en pie tras verle cabalgar sobre esa auténtica joya que se llama Bronce para colocar banderillas con una pureza y una belleza indescriptible para matar de un pinchazo y un rejón de muerte fulminante sobre Guadiana, con el que había colocado tres banderillas cortas en una baldosa. Faena de mucho peso y valor la de Diego ventura, mayor aún si tenemos en cuenta la corrida que era, una que en los carteles se ha llamado mixta, alternando con Paco Ureña y Ginés Marín a pie que lidiaban cuatro de Montalvo. Directamente, no me gusta. Esto es como el viejísimo y tan manoseado chiste de Rolex o setas. He visto y he disfrutado mucho el rejoneo con mi hija mayor, gracias a ella he acabado por entender un poco del toreo a caballo, he aprendido a apreciarlo y a valorarlo como se merece. Y desde niño me enamoré del toreo a pie y así sigo. Pero cada uno me gusta en su sitio y momento, sin mezclarlos, porque además creo que se aprecian y valoran mejor. De ahí que la oreja de Ventura a ese cuarto me parezca de enorme valía, porque la ha cortado ante un público abrumadoramente mayoritario del toreo a pie. Esa faena y la que hizo al que abría plaza, de menor reunión por las peores condiciones del toro aunque con un toreo a dos pistas de ensueño con Fabuloso y sobre todo con Lío, hubieran valido una Puerta Grande en otra tarde con público de rejones, seguro.

Fuera de esta tabla de salvación poco había que pudiera evitar un desastre motivado por el decepcionante juego de  los de Montalvo, cuatro ejemplares a mi modo de ver de buenas hechuras y magnífica presencia, muy serios, con trapío, alguno quizás algo atacado de kilos, pero una señora corrida en cuanto a presentación. 

Pocas opciones tuvo Ureña con su lote. Quería el segundo, metía la cara en el capote, templados y cadenciosos los delantales de saludo, se arrancó con fuerza al caballo y empujó con la cara abajo, tenía nobleza y cierta clase, se desplazaba bien, buen tranco, y permitió que Ureña y Marín nos brindaran una competencia en quites de mucha belleza y emoción. Primero el jerezano con uno por chicuelinas ceñidas y muy templadas a manos bajas rematado con una media de cartel y una serpentina al que replicó arrebatado el lorquino con unas gaoneras ajustadísimas para rematar con una revolera y una larga cordobesa con mucho sabor. Tomó la muleta y por estatuarios arrancó la faena, las zapatillas atornilladas a la arena, cuatro o cinco fueron los pases sin inmutarse para abrochar este inicio con un trincherazo monumental lleno de aromas. Pero a partir de ahí ese toro que quería ya no pudo, se quedó vacío y la faena cayó en picado. Trató de cuidarlo, con mimo, a media altura, con suavidad, pero no remontaba. Lo intentó Ureña, cierto, pero al hilo del pitón, se le recriminó la colocación, buscó robar algún muletazo con dignidad pero no había más. El quinto no tuvo ninguna opción, malo de principio a fin, sin fuerza desde que salió, sin recorrido, a la defensiva, soltando la cara, sin emplearse en el caballo, deslucido en banderillas y agarrado al suelo en la muleta, cabeceando, nulo recorrido, no es que le costara pasar, es que ni pasaba. Demasiado intentó Ureña para nada. Sinceramente creo que, si a la vista de lo que era evidente hubiera montado la espada de verdad y le hubiera recetado unos muletazos para colocarlo y entrar a matar, nadie se lo hubiera recriminado. Algo que sí ocurrió al empeñarse en dar una tanda y otra, y otra más, y por ambos pitones que no tenían ni el mínimo interés. Silbidos, reproches y algunos comentarios faltando al respeto de un hombre que se lo ha ganado a pulso frente a los toros y los percances, un hombre que sabe lo que es abrir  la Puerta Grande de Las Ventas en dos ocasiones y que nos ha hecho vibrar con un toreo de muchos quilates, un hombre que no tiene que justificarse cuando un toro es inútil, ni lo necesita ni se lo pedimos, su trayectoria ya le justifica de sobra. Por eso creo que sobró haber alargado el trasteo y debió entrar a matar pronto, porque además mató con una estocada extraordinaria. El respetuoso silencio muchas veces es un premio para quien se lo ha ganado.

Y en estas estábamos cuando saltó el sexto para Ginés Marín que poca suerte había tenido con un tercero que no lució en los primeros tercios y que en la muleta aguantó no más que una tanda. Toro sin movilidad ni recorrido, la cara alta, defendiéndose y quedándose debajo para reponer con peligro, lo intenta Marín con firmeza y valiente, exponiendo, poniéndole la tela en la cara, por ambos pitones, pero era imposible el mínimo de transmisión. No invitaba a soñar ese sexto, pasó sin pena ni gloria por los primeros tercios, no apuntaba nada bueno y poco más que todos nos íbamos preparando para recoger e irnos a casa o a donde fuera. Y quien diga que intuía otra cosa miente...y lo sabe. Solo había uno en la plaza que vio lo que nadie vimos, solo había uno que es un pedazo torero hecho, maduro y cuajado que lo ha demostrado en esta tarde, sólo Ginés ha sido capaz de inventarse una faena con medio toro o menos y hacerlo casi hasta bueno. Tomó la muleta y la montera y se fue a los medios para brindar al público, ¡adonde va! gritó alguno. Sí, y la verdad es que todos pensamos algo parecido, seguíamos ciegos. Pero bastaron los primeros compases de la faena para que entrara al cuerpo ese cosquilleo que genera el duende del toreo para empezar a darnos cuenta que había algo más que hasta ese momento estaba oculto. ¡Que torería! por bajo, aprovechando la inercia del toro, en largo, movilidad y emoción, y luego un molinete garboso, un trincherazo de los que te crujen el alma, un cambio de mano de los suyos y uno de pecho de pitón a rabo para rematar el arranque. Y despertamos, vaya si despertamos, pero para comenzar a soñar con el toreo. Tandas por el derecho adelantando la muleta, ligando por bajo, con profundidad, tirando del toro, le costaba pero supo y pudo alargar el viaje y trazar redondos de intensa emoción, todo con despaciosidad y mucho temple. Y por el izquierdo, ¡que naturales!, ¡que hondura! sacados de uno en uno, perfecta colocación, muy lentos, la mano baja, poderoso, y el toro aguanta lo que puede, tres o cuatro muletazos por tanda, y Ginés le da aire y pausa, inteligente. Y así va a más, otra serie de derechazos profundos con la muleta barriendo el suelo, muy despacio, magia pura coreada con olés, ¡y una arrucina!, ¡y otro cambio de mano repleto de aromas!. Ya estaba la plaza en pie rompiéndose las palmas sin saber lo que quedaba por ver. Los naturales que robó de uno en uno dándole el pecho fueron de antología, rematados con un pase de pecho de los que duran toda una vida, eterno, de pitón a rabo otra vez, y el final en la distancia corta, con el pitón en la taleguilla, la mano muy baja, ligazón llevándolo muy tapado, para abrochar y rubricar la obra de arte nacida de su imaginación con otro cambio de mano más y otro de pecho monumental dejan todo en mano de la espada. Cuadra al toro, se perfila y se tira a mata por derecho, marcando los tiempos a la perfección, la suerte suprema en su máxima expresión, una estocada en todo lo alto hundiendo el acero hasta la empuñadura. Oreja incontestable, oreja de mucho peso, oreja de faena importante, oreja de figura del toreo. Ya sabe lo que es abrir la Puerta Grande y sentir la gloria de Madrid. Todo apunta a que el día 26 con la corrida de Toros de Cortés y Núñez del Cuvillo puede descerrajarla de nuevo. Señoras y señores:  Ginés Marín.


Antonio Vallejo

 

sábado, 13 de mayo de 2023

Viento, frío, los toreros de plata y Daniel Luque


 Si Fray Luis de León fuera abonado a de Las Ventas seguramente habría repetido su célebre frase. Como decíamos ayer, frío y viento, nada ha cambiado desde que ya de noche abandonamos la plaza tras la segunda de feria hasta que esta tarde hemos vuelto a nuestro tendido. No se han querido ir, ni el viento ni el frío. Uno es desagradable, el frío, pero te abrigas y problema resuelto. Pero el otro, el viento, es un problema difícil de resolver, probablemente el mayor y más  odiado enemigo del toreo, y que ha marcado el devenir de todo lo que se ha visto en el ruedo en esta tarde  que más parecía de otoño que primaveral. Por cierto, otra cosa que no ha cambiado pero no respecto a ayer, sino a lo que ha sido siempre. De toda mi vida recuerdo la primera parte de la Feria con tiempo desapacible, viento y lluvia, para luego cambiar y subir la temperatura hasta el calor sofocante. Y la noticia será que en julio hay 40º en el sur de España. Vamos, el clima de siempre, sin ese supuesto cambio que tan de moda está.
Mucho ha marcado la tarde de hoy este enemigo que se ha colado en la plaza sin invitación, como un Bolaños cualquiera. Que se lo digan si no a Ángel Téllez y ha Francisco de Manuel que han estado más en lucha contra él que contra sus toros. Ambos voluntariosos y con entrega, pero irregulares, sin acabar de encontrar los terrenos, el sitio, las distancias o la altura con la que dominar y someter a sus lotes, tratando de colocarse y poner la muleta en la cara, aseados y procurando hacer las cosas bien, pero irregulares, sin acabar de coger vuelo y llegar a los tendidos, sin emoción, muletazos sueltos de buen trazo frente a otros anodinos, muchos pases que decían poco o nada y que alargaron el metraje de las faenas sin demasiado sentido. Y cada uno tuvo al menos un toro que, sin poder decir que fueran buenos toros, tuvieron sus opciones, segundo y sexto, con movilidad aunque sin humillación y a los que quizás se les podían hacer las cosas de otra manera. Por poner un ejemplo, me ha llamado la atención que Francisco de Manuel haya arrancado la faena al segundo de rodillas en los medios ante la ventolera que azotaba levantando la muleta y dejando al madrileño totalmente descubierto, con el consiguiente peligro y el susto metido en el cuerpo. Y ya llevábamos un susto y gordo con Ángel Téllez que en su turno de quites por gaoneras al primero fue arrollado y volteado para caer al suelo de manera muy fea y quedarse inmóvil temiéndonos algo grave. Gracias a Dios que una vez más echó su capote salvador pudo volver de la enfermería para matar su dos toros, lo que me admira y me hace respetar a estos hombres que se juegan la vida sin trampas ni cartón por nuestra Fiesta.
Pero las mismas condiciones de viento padeció Daniel Luque y, sin embargo, dejó patente el extraordinario momento que atraviesa gracias a algo que creo  ha sido determinante para vencer las adversidades de la tarde: Cabeza fría, mente despejada e ideas claras, poder y mando, firmeza y consistencia. Esas, junto a su extraordinario manejo del capote y la muleta, han sido las claves. Que siempre ha sido un magnífico capotero lo sabemos todos. Pocos aficionados podremos olvidar aquel tercio de quites en duelo con Morante el año 2010, algo antológico. Se le achacaba que con la muleta no estaba a la misma altura, pero desde hace unas cuantas temporadas ha demostrado que eso no es así, que es un torero con mucho poder y capacidad de someter a los toros, además de contar con un gusto y una clase de envergadura. La suavidad de las verónicas de saludo al primero, el quite por cordobinas y las chicuelinas a manos bajas también en ese primero lo certifican, y sus dos faenas de muleta lo ratifican. Desde el arranque de faena en el primero, clavado al suelo, sin moverse un milímetro, pasándose al de Juan Pedro por ambos pitones con temple y calidad, con un cambio de mano sensacional y una trincherilla de ensueño cosida a uno de pecho maravilloso, todo ha sido temple y profundidad. Toreo en redondo de enorme intensidad en su primero, enganchando el muletazo en la cadera para alargar la embestida y aprovechar mejor las cualidades del animal, la mano baja, ceñido, enroscándoselo a la cintura, toreando muy despacio, con mucho sentimiento, ligando las series en el sitio, una delicia. Y profundidad al natural en su segundo, viendo claro que era el izquierdo el pitón bueno, sin dudarlo, las ideas claras de las que hablaba, directamente se ha ido por ahí y ha compuesto un par de series de muchísima emoción, las únicas que tenía el toro que se ha venido abajo. Volcándose sobre el morrillo ha dejado una entera desprendida fulminante para pasaportar al primero y escuchar una fuerte ovación tras petición insuficiente que sumada a la que ha recibido al morir el tercero me dejan con muchas ganas de volver a verle el 1 de junio con la corrida de Alcurrucén.
Y si he hablado del viento, del frío y de Luque tengo que hablar de unos protagonistas de lujo en esta tarde, lo toreros de plata que han estado en los seis toros a un nivel superlativo tanto en la brega como en banderillas, reuniendo y dejando los palos con maestría: Iván García, Juan Contreras, Jesús Arruga, Juan Navazo, Jesús Aguado, José Antonio Ventana "Toñete", Juan Carlos Rey, Daniel Duarte y Francisco Javier Sánchez-Araujo. Para todos y cada uno de ellos mi reconocimiento. Y sin demérito de ninguno de ellos quiero destacar a dos de ellos que han banderilleado con una pureza fuera de serie, Iván García y Juan Navazo, fuertemente ovacionados ambos y desmonterado el último. 
Para ir terminando con esta visión particular de la tarde de hoy destacar además de los cuatro protagonistas del título  las magníficas hechuras de los seis toros de Juan Pedro Domecq, muy serios, con trapío, preciosas láminas, en especial el tercero, un colorado ojo de perdiz con una bellísima estampa, y el sexto, negro y cornidelantero, imponente, un tío. Como habrá sido la presencia de la corrida que ni uno solo se ha llevado el mínimo reproche por parte del 7, y eso no es fácil cuando se lleva el hierro y la divisa de Juan Pedro Domecq. Enhorabuena, ganadero.
En este sentido también añadir solo un apunte más, el muy buen comportamiento del 7, que miedo me daba tras las broncas de ayer y con los prolegómenos del festejo desplegando una pancarta reclamando más seriedad y menos triunfalismos. Ni una salida de tono, ni un grito fuera de lugar, ojalá se calmen los ánimos y todo pueda discurrir como en esta tarde. Y motivos para enfadarse tienen, y muchos los comparto y apoyo, pero la mejor forma de defender la pureza de la Fiesta es así, como buenos aficionados.

Antonio Vallejo

viernes, 12 de mayo de 2023

Tarde de excesos


 No había acabado de asomar por la puerta de toriles el que abría plaza cuando las protestas surgieron con una intensidad desorbitada. Apenas había posado sus cuartos traseros en la arena venteña y la bronca era monumental desde el 7, descontentos con su presencia. Luego fue un marmolillo que no se movía, un toro absolutamente imposible que no valía para nada, pero ni una sola vez perdió las manos. Y las protestas siguieron, y subieron de tono, quizás se me ocurre que porque era el primero de Morante. Pues que quieren que les diga, que me ha parecido una pasada, un exceso premeditado, el primero de otros más de una tarde que creo confirma las sospechas que ayer les comentaba. Y digo esto porque desde el 7 se desplegaba una pancarta en la que se denunciaba el aumento de precios y la rebaja del toro en la plaza de Madrid, y eso no se improvisa. Ojo, que no digo que no tengan razón, es más, estoy de acuerdo, pero pienso que ese no era el momento y la manera. Se puede protestar el trapío de un toro, pero ese no es motivo suficiente para liar la que han liado. ¡Cuantas veces hemos visto toros pitados de salida que han tenido grandes condiciones y han sido aplaudidos en el arrastre!. Lo dije ayer y me reafirmo, tengo la impresión que nos espera una feria cargada de polémica y de tenso ambiente, especialmente cuando algunas figuras comparezcan y, que casualidad, esa figura hoy era Morante, uno de sus objetivos favoritos.
Como también me ha parecido un exceso de generosidad la oreja para Rufo en el tercero, también protestado de salida por falta de remate por detrás aunque iba muy seriamente armado. Un toro con movilidad y recorrido que no lució en especial en los primeros tercios, tan solo empujó algo en la primera vara, se durmió en el peto en la segunda y en banderillas solo se empleó en un gran par de Fernando Sánchez,  pero que llegó a la muleta con esas condiciones intactas, algo que aprovechó Rufo en el vibrante inicio de faena con ambas rodillas en tierra lleno de poder y mando. Muletazos largos sobre la diestra con la mano muy baja, profundos, el toro humilla y repite, con buen tranco. Pero lo que parecía poder ser no llegó a ser tanto por la discontinuidad y la falta de ritmo de la faena. Tandas en las que alternaban muletazos con profundidad seguidos de otro más por fuera - se le recriminó repetidamente la colocación - que no llegaban a redondear el conjunto, algo deshilvanado, y que tuvo su mejor expresión por el pitón izquierdo con un par de tandas de mucha calidad y hondura, sobre todo un natural de órdago que duró una eternidad, lo mejor del conjunto. Cierto es que también el viento puso su granito de arena para poner más difíciles las cosas, otro exceso de la tarde, esta vez climatológico, pero creo que ese toro tenía más opciones y posibilidades de haberle dado quizás otro trato, posiblemente más distancia en el cite para aprovechar su movilidad y más pausas para recuperarse. Una entera desprendida y una oreja que  me ha parecido pedida por ligera  mayoría, ante lo que  el presidente hizo lo debido, cumplió el reglamento y la concedió. Pero eso no quita para que, a mi modo de entender, haya habido un exceso de generosidad del público, y pienso que una vuelta al ruedo hubiera sido un justo reconocimiento a su faena. Amigos y aficionados del tendido la han calificado de barata, es otra forma de expresarse, el caso es que Rufo la paseó entre palmas de unos y sonoros pitos de otros. Y al final lo que se veía venir, nueva bronca no solo del 7 con gritos de "fuera del palco". Poco o nada tuvo el sexto, un toro sin transmisión en el que la faena se diluyó en pases y más pases sin orden ni sentido, todo muy mecánico, sin emoción alguna ante una plaza fría que solo esperaba que no alargara, matara pronto y pudiéramos recoger y marchar a casa en un anochecer desapacible por el frío viento.
Y si un exceso de generosidad me ha parecido esa oreja también podría considerar un exceso las dos que ha cortado Emilio de Justo al quinto, un gran toro, bravo y con enorme calidad, pero en este caso debo incluir matices para intentar explicarme. Lo primero de todo decir que la tarde del extremeño me ha parecido de mucha importancia y de enorme dimensión, con independencia del recuento de trofeos y lo justos o injustos que podamos considerarlos. Toreo de muchos quilates frente a un buen lote, sin duda el mejor de la corrida, pero eso sí, dos toros  exigentes que pedía mando y hacer la cosas muy bien. Y eso lo ha hecho Emilio de Justo más que de sobra. El segundo era un toro abierto de cara y muy serio que salió suelto, sin fijeza y que no humilló en los primeros tercios, incluso dejando entrever cierta mansedumbre, pero al que de Justo entendió y sometió a las mil maravillas. Y eso que no sólo tuvo que enfrentarse al toro, también al viento que sopló con fuerza y hacía que la muleta pareciera más una bandera. Faena de inicio arrebatador plano de poder, doblones por bajo para someter la embestida y componer series en redondo con la mano muy baja, tragando los continuos arreones, tapándole la cara, siempre en el sitio para poder ligar, muchísimo valor y mérito puesto que el toro perseguí los engaños con codicia, reponía y se revolvía, de esos que piden el carnet. Más complicado por el izquierdo, se venía por dentro, pero le planta la muleta , le baja la mano y consigue trazar un par de naturales de mucha enjundia para abrochar la importante faena por bajo derrochando torería. Solo la espada le privó de cortar una oreja que no hubiera sido para nada  excesiva. El quinto fue un gran toro, imponente presencia,  muy serio, de magníficas hechuras y que tuvo mucha calidad, aunque de salida no humillara y echara las manos por delante sin lucir en le capote ni emplearse en varas, aunque se arrancó largo y pronto. Pero en la muleta rompió a embestir y sacó su fondo de bravura. Lo probó por bajo en un par de muletazos flexionando las rodillas que directamente se hilvanaron a una tanda en redondo rotunda, encajado, metiendo los riñones, la mano muy baja, acompasando la embestida, con el toro humillando y repitiendo, una maravilla remata con un pase de pecho antológico, de pitón a rabo. Otra más hubo por ese pitón derecho de la misma factura, profundidad y emoción, ritmo y cadencia, excelsa, los olés sentidos de una plaza entregada. Faena a más por el pitón izquierdo con naturales majestuosos alargando el viaje, todo por bajo, para retomar el toreo en redondo en series de muchos quilates, adornos por bajo de ensueño, trincherazos mayúsculos, toreo rotundo, roto, entregado, cambios de mano de una belleza suprema, auténticos carteles, y un final flexionado lleno de gusto y aromas. Se vuelca a matar y deja una entera desprendida tardando el toro en doblar, tragándose la muerte posiblemente por su condición de bravo. Finalmente dos orejas, Puerta Grande, la primera de este San Isidro  y de nuevo polémica, división de opiniones y, ¡cómo no!, más bronca y los gritos de "fuera del palco". Y aquí hay tantas opiniones como aficionados. Sí que creo que atendiendo al criterio de Madrid dos orejas me pueden parecer un tanto excesivo, sobre todo por la colocación de la espada, aunque ya saben lo que pienso de eso, que no voy con escuadra y cartabón, y quizás una sería lo más justo. Pero si a Rufo le habían concedido una y ese es el listón para cortar oreja, la faena de Emilio de Justo me parece claramente merecedora de dos. En mi opinión, una oreja me hubiera parecido lo más lógico, aunque también podemos incluir en la ecuación otra variable rizando el rizo, la de que el palco pueda haber pensado que en el primer toro se le escapó una oreja por la espada y así premiaba toda la tarde....En fin, que todo es posible. Pero lo que sí me parece un exceso muy excesivo ha sido lo de la vuelta al ruedo para el toro, ahí se le ha ido la mano claramente.  Aunque haya sido un gran toro con mucha bravura, para eso está la ovación en el arrastre, que la vuelta al ruedo son palabras mayores. Esto sí que me parece que devalúa una plaza.
Solo me queda hablar de Morante, mi Morante, que hoy lo ha tenido todo a la contra y, sinceramente, creo que no se le puede juzgar porque ninguno de sus dos toros ha tenido ni un átomo de opciones de darles ni un pase. Todos sabemos quien es Morante y como es Morante, y si alguno de los que hoy le han montado la mundial no lo saben es porque debía ser la primera vez en su vida que iban a los toros. Lo que afortunadamente nunca va a hacer Morante es un paripé ridículo simulando que da pases para nada, sin ningún sentido. No tiene que justificarse ni ante nada ni ante nadie cuando la imposibilidad es a todas luces manifiesta. ¿que sale con la espada de matar montada? Pues me parece muy bien, así nos ahorra unos minutos tediosos que no llevan a ningún sitio. Pero como decía, todo se le ha puesto en contra, incluida la espada, con un recital de pinchazos y descabellos que han ido aumentando la intensidad de una bronca que me parece, aunque muchos me llamen lo que quieran, un exceso más de esta tarde. 

Antonio Vallejo

jueves, 11 de mayo de 2023

Y por fin llegó San Isidro


 Así es, al fin llegó el San Isidro más madrugador de la historia. Y no lo digo por la fecha de arranque del primer paseíllo del ciclo, este 10 de mayo, para nada madrugadora comparada con algunas temporadas. ¡Qué lejano queda aquel 1 de febrero en el que una gala al más puro estilo hollywoodiense mostró al mundo los carteles de la considerada primera feria del mundo!. Aquello se me hizo extraño, ¿por qué tan pronto?, ¿era necesario?, ¿que razón llevaba a presentar la feria cuando aún no había abierto las puertas ni Valdemorillo?, eso por no citar a Valencia, Castellón y, sobre todo, Sevilla. Sí, me pareció extraño, igual que se hizo muy raro  renovar los abonos en los primeros días de febrero. Todo distinto a lo de siempre, con lo que a mi me gusta lo de siempre. Pero estaba claro que era lo que tocaba y no quedaba otra que apechugar. Y así me vi con mis dos tacos de entradas y unos carteles anunciados sin contar con quien podía ser triunfador en las primeras ferias, veáse el ausente Juan Ortega en Valdemorillo para no ir más lejos, sin valorar que  por desgracia podían ocurrir cogidas o percances que apartaran a los matadores anunciados, y más preguntas que en estos 3 largos meses nos hayamos podido hacer los aficionados, o al menos yo. Luego fueron apareciendo las combinaciones de la Feria de la Magdalena, de la de Fallas y, como no, el abril sevillano. Tuve la sensación que cogía unos carteles u otros y las ternas y ganaderías anunciadas eran intercambiables en un sitio y otro con escasa diferencias. Y por lo que desde un principio percibí por redes sociales y medios taurinos - posteriormente la sensación fue cada vez a más - es que no era el único al que le habían llamado la atención algunas cosas. Pronto se alzaron voces del sector de la afición madrileña más purista, rígida o exigente, según como cada unos quiera calificarla, que criticaron el predominio de un encaste frente a la variedad y ampliación de encastes a lidiar. Aficionados que también consideraban que los carteles presentados no eran, por decirlo de alguna manera, propios o dignos de Madrid, apelando a que las figuras copaban un amplísimo porcentaje de los puestos y, según su punto de vista, San Isidro debía ser una feria de oportunidades para ver a otros toreros, lógicamente los que son más de su gusto. Y frente a esa corriente de aficionados otros que hablaban de un San Isidro rematado, con las figuras actuando varias tardes y las ganaderías digamos de postín en gran cantidad de tardes, algo que a buen seguro garantizaría llenos y más posibilidad de triunfos. Todo eso unido a una reducción en el número de festejos a 23, algo que en mi opinión era más que necesario porque ciclos de 34 tardes acaban pesando y hay mucho que rellenar, demasiado quizás, restando interés, público e ingresos económicos un número no despreciable de tardes. Y en eso nos hemos entretenido durante estos meses, discutiendo el acierto o el error con este "nuevo" San Isidro. Aunque pensándolo bien, puede que este debate realmente lo que consiga es demostrar la auténtica dimensión y grandeza de esta maravillosa Fiesta que reside en la manera de entenderla por cada aficionado, en el sentimiento que genera en cada uno y la manera de vivirla. Sin la polémica, sin la rivalidad, sin los gustos por un tipo de toreo u otro, sin las preferencias por unos u otros toreros, sin todo eso, esta bendita afición dejaría de ser el Arte que es, y así estaría muerta.
No sé si es algo obvio o una solemne tontería si digo que ninguno sabemos cual será el balance final de San Isidro 2023, pero si que creo que aventurar que las figuras van a atraer mucho público y que los llenos vana a ser casi la norma no es ir muy desencaminado. De hecho hoy he sabido que ya hay 12 tardes con el "no hay billetes" colgado. ¡Eso es un 50% de la feria!. Y tampoco creo que vaya muy desencaminado si pienso que va a haber polémica muchas tardes, o la mayoría, o quizás todas, vaya usted a saber, porque parece que el sector más crítico de la afición está con las escopetas cargadas esperando la mínima para hacerse oír y reivindicar su particular visión de  los toros. Es más, no ha habido más que ir a la primera de las corridas para certificar, primero, que el éxito de público va a ser seguro, primer lleno, y segundo, que la cosa está calentita a juzgar por los gritos y las palmas de reproche de un sector de aficionados del 7 y aledaños reclamando "toros" y reventando la faena de Roca Rey, figura a la que tienen en su punto de mira y a la que no le pasan ni una. Y mañana viene Morante, como se tuerza un poco la cosa no quiero ni pensar como puede acabar la tarde, y todas las que quedan como los toros de procedencia Domecq no embistan o se caigan y las figuras no cuajen actuaciones portentosas. Espero equivocarme pero puede ser de bronca tras bronca, pañuelos o sábanas verdes ondeando, peticiones de dimisión a la empresa y otras autoridades, así como todo el arsenal de impertinencias hacia muchos matadores. 
Repito, ha bastado la primera de feria para comprobar varias de estas cosas. Corrida de La Quinta, procedencia Santa Coloma, con una plaza llena a reventar para ver a Juli, Roca Rey y Álvaro Alarcón que tomaba la alternativa. Toros muy del gusto de Madrid, hierro que cuenta con importantes triunfos en Las Ventas y que se cada año se anuncia y espera con muchas ganas. Seis toros bien presentados y en tipo a mi parecer, con un sexto que en lo que a presencia y lámina me ha encantado, enseñando las puntas, muy bien hecho, un tío, con mucha plaza que suele decirse, y dos protestados de salida, el tercero imagino que por estar algo escurrido por detrás y el sexto por lavadito de cara, con un comportamiento muy diferente entre la primera  y la segunda mitad de la corrida. Noble y con un muy buen pitón izquierdo el primero, con fondo el segundo al que Juli le ha sacado todo y le ha hecho bueno o mejor, un tercero con movilidad y ritmo pero con falta de humillación y cuarto, quinto y sexto con poca historia, con la falta de fuerza como nota general del encierro a mi modo de ver.
Sin duda alguna ha sido Juli el que ha dejado patente su condición de maestro y gran figura del toreo con su faena la segundo. Lección magistral del madrileño ya desde las verónicas de saludo, templadas y suaves, cuidando al santacoloma para demostrar con la muleta lo que es el conocimiento y el dominio de las distancias, la altura y el ritmo. Ha sacado el fondo que tenía e incluso, como decía antes, creo que ha hecho bueno al toro gracias a su inmensa capacidad torera. Primero llevándolo recto, sin obligarle, poco a poco bajándole la mano, dándole lo que necesitaba, sin obligarle más allá de la cuenta, muy despacio, con trato exquisito para acabar toreando con el compás abierto, la mano baja, llevándolo muy metido en la muleta, curvando la embestida, ligando en el sitio, redondos citando en la cadera para alargar luego el trazo y dibujar muletazos profundos, naturales lentos, de mano baja y mucho mando, todo muy despacio, para rematar con una serie de muletazos clavando las zapatillas que levanta al público, cambio de mano supremo, pases por bajo por ambos pitones y uno de pecho monumental. De no haber marrado con la espada, oreja segura.
Otro que ha dado una imagen francamente buena y que me ha dejado un gran sabor de boca ha sido Alvaro Alarcón en el toro de su alternativa. Venía arreando de novillero y creo que no ha defraudado. Mucho me ha gustado su concepto del toreo y su sentido del temple, ha toreado con mucho gusto, las tandas por el pitón derecho han sido extraordinarias, relajado, acoplado, conduciendo la embestida con gran clase, muy sereno y con las ideas claras. Pero donde ha roto ha sido la natural, ¡que hondura!, todo. uy despacio, echando la muleta alante, todo por bajo, parando el tiempo. Si sigue por esa senda puede haber torero para rato, confiemos en que tenga oportunidades para seguir mostrando lo que hoy le he visto y que le respetan las cornadas.
De Roca Rey poco se puede decir que no sepamos o hayamos dicho ya. Y de el sector de afición venteña que le espera para reventarle las faenas tampoco. Cierto es que hoy no he tenido la impresión de haber visto al Roca Rey incontestable que puede con todo tipo de toros y que desafía a las leyes del espacio en terrenos inverosímiles, pero tampoco me parece que el recital de palmas, protestas y silbidos durante casi toda su faena al tercero hayan sido justos. Era un toro con movilidad y buen galope, también repetía, de acuerdo, pero no humillaba y por eso no ha entregado en toda la faena. Un toro complicado al que había que perderle pasos pero al que el peruano no le perdió la cara en ningún momento, asumiendo un riesgo que algunos no vieron o no quisieron ver, tragando en muchos muletazos, en una faena de más a menos que tuvo lo mejor en los naturales con la mano baja trazados con hondura, aprovechando que  por ese pitón izquierdo la franqueza del santacoloma fue mayor, o al menos me lo pareció. Para mi injusta una vez más la actitud de los que van a la plaza con cuentas pendientes y fobias predefinidas, una pena.


Antonio Vallejo

domingo, 12 de marzo de 2023

Puertas abiertas


 Puertas abiertas a los sueños y la ilusión, a la esperanza, a la pasión y el sentimiento,  un año más, otra temporada para vivir y sentir el toreo. Fue ayer, en Illescas, en la Feria del Milagro, cuando de nuevo vi abrir las puertas de una plaza de toros y me vi sentado en un tendido, cuando volví a sentir la emoción de escuchar clarines y timbales y por esa puerta de los sueños y los miedos emergió la figura imponente de ese animal de belleza sin igual que es el toro bravo.
Tan sólo eso ya es suficiente para disfrutar. Llámenme romántico, o lo que quieran, pero es verdad. Esta Fiesta  es tan maravillosa que solo ver al protagonista principal es argumento suficiente para ser feliz. Si además le sumo la alegría de ver una plaza llena hasta la bandera y con un porcentaje muy elevado de gente joven en los tendidos, la felicidad es doble. Y si aún tengo la fortuna de sumarle el infinito valor de una jornada maravillosa, entrañable y divertidísima, en compañía de buenos amigos, primero alrededor de una buena mesa y después alrededor de esta afición que nos une, ¿se puede pedir más?. A partir de ahí dejarse llevar y cabalgar a lomos de este  Arte eterno. La vida merece la pena vivirla, sobre todo por días como el de ayer, de verdad.
Corrida de Daniel Ruiz bien presentada, seria, con buenas hechuras y trapío más que de sobra para una plaza de tercera que para mi tuvo un fondo de clase y nobleza notable pero a la que le faltó un punto de fuerza y entrega para romper, destacando por encima del conjunto el cuarto, un toro con una clase descomunal. No quiero ni pensar lo que hubiera sido con un poquito más de poder y empuje en algunos de los otros ejemplares lidiados, el resultado final de siete orejas a saber por lo que se habría multiplicado. Y no lo digo no con tono crítico, ni con retintín o segunda intención, en absoluto, y menos aún poniéndome en plan aficionado purista  y exigente, nada más lejos de mi manera de entender esta bendita afición. Para nada pongo en duda el valor de los trofeos de ayer - cuatro orejas para Roca Rey, dos para Manzanares y una para Talavante - porque cada día de toros hay que entenderlo y medirlo en el escenario que es y en el contexto en que se desarrolla y, en mi opinión, no hay nada peor que juzgar todo con el mismo rasero e ir a todas partes creyendo que siempre estoy en Las Ventas. Una vez más lo digo, exigencia no es sinónimo de intransigencia, lo que no quita para que yo puede tener mi opinión sobre el valor de una oreja más o menos. Ayer estábamos en Illescas, en su feria, y, viendo ayer la alegría de una plaza abarrotada, los olés y las ovaciones del público puesto en pie, ¡que más me da que se peque por exceso de generosidad!. Ya se palpaba una sensación de ilusión enorme antes de arrancar el festejo, se sentía que había muchas ganas por  ver torear, y al final la gente salió feliz, se veía en sus caras, sonrientes, seguramente pensando en el calendario y contando los días que queden para la próxima tarde de toros. Quizás sea por eso a esta maravilla que es el toreo le llamamos Fiesta.
A nadie escondo mis gustos y preferencias y creo que todos los que me conocen saben que José María Manzanares es uno de los toreros a los que más admiro y con uno de los que sufro cuando le veo en las horas bajas. Ayer, una vez más, volví a ver al Manzanares elegante y con empaque, entendiendo y acoplándose perfectamente a las cualidades de sus dos toros, toreando de capa a las mil maravillas, verónicas a pies juntos acompasadas y sedosas en el saludo al primero, rematadas con un par de chicuelinas llenas de sabor y recuerdos a su padre. Verónicas rotundas acompañadas con la cintura en el cuarto, jugando las muñecas con dulzura infinita, temple, gusto y clase emanando a raudales de cada poro, para rematar con una media de auténtica locura. Enorme la dignidad con la que trasteó al primero, un animal que no se derrumbaba a la mínima, no podía bajar la mano ni un centímetro, tuvo que mimarlo y hacer que cada muletazo discurriera con una suavidad exquisita para que se mantuviera en pie. Pese a todo, algunos derechazos reflejaron la calidad de su toreo. Nada más pudo hacer y se le premió con una cariñosa ovación. Extraordinario con la muleta ante el cuarto, un toro de mucha clase al que en los primeros compase de faena fue probando en distancia y altura, poniéndole la muleta alante, con paciencia, tratándole con suavidad, mucho tacto, poco a poco, embarcándolo en los vuelos para acabar rompiendo a mitad de trasteo. Elegancia y empaque, toreo de muchos quilates con la derecha, profundo, series rotundas, encajado, la mano baja, ligazón y ritmo, temple y gusto supremo, cambios de mano que fueron un crujido y unos de pecho marca de la casa para rematar, interminables, a la hombrera contraria. Por el izquierdo también compuso series compactas, naturales hondos, ritmo y compás, toreo, eso es, nada más y nada menos. Mata de entera desprendida, volcándose, y poco importa que el buen toro de Daniel Ruiz tardara en doblar las manos, dos orejas tras petición casi unánime.
Alejandro Talavante  venía de triunfar en Olivenza y con la sensación de que volvía a ser el torero de años atrás y no el de las dudas e inseguridad del último. No se puede decir que ayer tuviera suerte con su lote, al contrario, le correspondió el de menos opciones. El primero tan solo sirvió para las tres o cuatro verónicas a pies juntos del saludo de capa, desarmó al extremeño y ahí se acabó. Sin moviliidad, sin un gramo de fuerza llegó a la muleta, perdiendo las manos una y otra vez, descoordinado, cabeceando, ni un pase tenía. Por si había sido poco lo del segundo le sale un quinto que hubo que devolver por inválido, mal pintaba la cosa. Y salió el quinto bis, un sobrero de mismo hierro al que recibió con gusto a la verónica, templadas, ganado pasos, con ritmo. Bueno el quite por saltilleras y gaoneras  rematado por un par de serpentinas que arranca los olés y la ovación de los tendidos. Arranca la faena muy en su estilo, en los medios, un cambiado por la espalda citando en largo hilvanado con buenos naturales y el de pecho de remate. Le falta empuje al toro, se queda corto, y le costaba repetir. No se descompone Talavante, le adelanta la muleta y traza buenos pases en redondo, llevándolo muy cosido, la mano baja, sin quitarle la tela de la cara, muy tapadito, ligando en el sitio. Otra buena tanda de naturales, también llevándolo muy toreado por bajo, un par de cambios de mano con enjundia y el manejo de esos recursos que dan los años de alternativa - molinetes, luquecinas sin la ayuda y un desplante a cuerpo limpio - calentaron el ambiente para entrar a matar y dejar una entera atravesada que hizo guardia de fea manera seguida de dos descabellos para poder pasaportar al animal y cobrar una oreja pedida con fuerza. Y si el público la pide hay que darla, es el reglamento, y se cumplió, guste o no.
Roca Rey era sin dudad el máximo reclamo ayer, como lo fue la temporada pasada y como seguramente lo sea esta temporada allá donde se anuncie. Y no me extraña que todo el mundo desee verle, porque se le puede criticar lo que cada uno quiera a su toreo, gustos hay tantos como aficionados, pero hay algo claro, viene a romper todas las puertas, abrirlas de par en par y mandar en el torero durante los próximos años. Ayer fue un ciclón que pasó por Toledo, apabullante, arrollador, nada se le pone por delante, embista o no el toro, desafía al miedo y a todas las leyes de la física, donde no hay espacio para pasar, no me digan cómo, él lo encuentra, o se lo inventa, o qué sé yo, pero el toro pasa. Ya desde el saludo capotero al tercero encendió la mecha. Verónicas llenas de poder, ganando pasos, temple y mando, rematadas con una media de lujo en medio de una ovación atronadora. Nada comparado con el quite por chicuelinas, tafalleras y gaoneras con el que puso a la plaza en pie y al borde de la locura, que llegó con la muleta. Primeros compases de faena por estatuarios, ayudados por alto en los medios aprovechando la movilidad del toro, que va y toma el engaño, pero con tendencia llevar la cara alta y salirse del muletazo. Sensacional Roca Rey, ve las condiciones del toro y se acopla a las mil maravillas. Le adelanta la muleta, la mano baja, con mucho poder, muy firme y templado, tira de la embestida y compone series en redondo de mucho peso, encajado, entre olés y ovaciones de un público entregado. Por el izquierdo roba los naturales de uno en uno, también la mano muy baja, mucho mando, rematando la serie con uno de pecho larguísimo. A medida que se apaga el toro acorta distancias y se planta en esos terrenos en los que se desenvuelve como pez en el agua. Cinco circulares invertidos por la espalda hacen estallar la caldera y la plaza se viene abajo con un Roca Rey entregado, entre los pitones, cuando no es con la punta del pitón en la taleguilla. Se tira a matar recto y deja una entera fulminante que vale dos orejas pedidas por práctica unanimidad. 
Si nada se guardó al matar al tercero, menos se guardó ante el sexto, que salió con muchos pies y al que paró el peruano al abrigo de las tablas de nuevo por verónicas, y otra vez con mucho mando, apretando él al toro, ganándole terreno a cada lance, llevándoselo a los medios donde remata con un media de cartel, un lujazo. Sobra decir el nivel de decibelios de los olés y la ovación. Preciosas, sublimes me atrevería a decir, las chucuelinas al paso para llevar al toro en el tercio de varas, galleo de ensueño. No quiso dejar de sumarse a la fiesta ese maestro de plata que es Antonio Chacón, ¡que dos pares colocó a este sexto!, sobre todo el primero, de poder a poder, cuadrando en la cara para salir del embroque derramando torería. Tremenda la ovación a la que respondió desmonterado. Un breve inciso, aprovechando este detalle. ¡Menuda cuadrilla la del peruano!. Todos quienes vayan a verle torerar van a disfrutar mucho con tres grandes toreros de plata, sensacionales lidiadores y banderilleros: Francisco Durán "Viruta", Antonio Chacón y Paquito Algaba. Sigamos. Inteligentísimo en le planteamiento de faena. Se planta de rodillas en los medios, cita en largo y se lo pasa por la espalda, escalofriante, para ligar de rodillas y en redondo, alargando el viaje, poniendo a los tendidos en pie. Bien sabe que el toro no va sobrado de fuerzas y plantea el trasteo para exprimir al máximo sus condiciones. Con mucho temple, suave, sin tirones y a media altura, sin obligarle, derechazos que mantienen cierta tensión, naturales robados de uno en uno, con poder y también recursos técnicos, que los tiene. Aprovecha lo que el toro puede darle y, cuando ya no hay más, de nuevo se mete en los terrenos de las diabluras, donde puede hacer lo que quiera, pasándose los pitones por la barriga, como si nada. Muchos le critican ese toreo, pero a ver quien se pone ahí porque, sinceramente se lo digo, lo hace con verdad, no juega con ventajas y se expone sin tapujos. Ayer podía haber pasado de eso, tenía la puerta grande abierta y la temporada por delante, pero esa es su verdad y la muestra tal cual. De nuevo se vuelca a matar y deja un espadazo hundido hasta al empuñadura que vale otras dos orejas y la sensación de que esta va a ser su temporada, salvo percances.
Y así he arrancado a esta temporada que espero sea apasionante. Sólo Valdemorillo, Olivenza e Illescas han abierto sus puertas, hoy lo hacen Castellón y Valencia, en abril será Sevilla y en Mayo será San isidro, ya conocido como "el madrugador", o "el impaciente", según versiones, porque si no difícil entender que los carteles se anunciaran y se presentaran oficialmente , gala incluida, ¡el 1 de febrero!. Pero eso merece reflexión aparte. De momento las puertas del toreo ya están abiertas.

Antonio Vallejo