jueves, 21 de mayo de 2026

11ª de San Isidro: Difícil de digerir

De momento la entrada más pobre de la feria, no ha llegado a los tres cuartos, y reconozco que si he estado esta tarde en Las Ventas es porque no me ha quedado más remedio que adquirirla en el abono y no incluirla entre las tres únicas que se permite renunciar. Una pena que sólo sean tres, porque este año hubiera renunciado a ocho o nueve seguro, y posiblemente alguna más, y la de hoy era de las que me echaban para atrás. Pero circunstancias personales y familiares me obligaban a quedarme con la de hoy. Y los que se han quedado en casa, ¡enhorabuena!, sabia decisión. 
Corrida "torista", del hierro de Saltillo, remendada con uno de Couto de Fornilhos, que ha terminado a eso de las nueve y veinte de la ya casi noche y que ha resultado como prácticamente siempre acaban este tipo de corridas: ¿Qué es el "torismo"?, más de lo mismo. Una decepción, un aburrimiento. Muy larga y pesada se ha hecho la tarde. Siendo generoso podría decir que el primero ha tenido algunas opciones y que el sexto ha tenido un atisbo de lo que es ese encaste, pero puro espejismo al final. ¿El resto?, leña para echar al fuego por delante y kilos para que los aprovechen los matarifes. ¿Bravura?, ni estaba ni se le esperaba. ¿Emoción?, cero, si por emoción entendemos la del toreo eterno, ese templado y ligado por bajo. Pero si por emoción se entiende que estos toros que no han tenido entrega alguna, nula humillación, cuatro de certificada mansedumbre, sin ritmo, sin clase, deslucidos, hasta sosos, pero que han tenido parones y miradas, que se han venido por dentro y se han colado en cantidad de ocasiones, que reponían y soltaban hachazos bruscos a la defensiva, que no es embestir, que si tenían peligro era precisamente por eso, su falta de condiciones, y que en vez de los olés despertaban el "¡uy!", el "ufff" o el "¡ay!", es decir, miedo o pánico, pues vale, ha sido "tremendamente emocionante". De verdad, que no me vengan con milongas, que hoy los críticos puristas han tenido la boca muy, pero que muy cerrada. Verán mañana la que lían, pancartas incluidas. Seguro.
Así es imposible que José Carlos Venegas, Juan Leal y Juan de Castilla hayan podido rendir algo positivo. De nada vale decir que, por ejemplo, el jienense Venegas haya conseguido ligar un par de tandas en redondo al que abría plaza, el único potable, con profundidad y temple más algún natural suelto hondo, pero nada más. Ni que el parisino Juan Leal haya trenzado igualmente algunos derechazos con cierto empaque tras jugársela en el inicio de faena con cambiados por la espalda de enorme valor, además de parar bien con el capote a ese segundo, fijándolo por bajo, andándole hacia atrás y llevándolo a los medios. Ni tampoco decir que el colombiano Juan de Castilla haya estado voluntarioso ante un tercero que pasaba, sí, pero a media altura y sin transmisión alguna, en una faena larga y anodina, y ante el sexto, más encastado que sus hermanos, algo no muy complicado, la verdad, comenzó de rodillas con explosividad, aguantó con valor algunas coladas y, aunque lo intentó y compuso algunos muletazos por el derecho no llegó de tomarle el pulso a un toro que no tuvo mal embroque pero se quedaba corto y a media altura, reponiendo con riesgo. El resto de las faenas fue un sin fin de pases y más pases que no llevaban a nada, especialmente al natural, por ahí no se ha visto prácticamente nada, algunos aislados que surgían de uno en uno, pero nada más. Debo decir que tampoco es que por el pitón izquierdo hayan estado precisamente entonados los tres, quizás hubiéramos visto algo más, pero dudo que suficiente como para levantar la tarde. Por si fuera poco, dos o tres faenas se pasaron de medida, contribuyendo al aburrimiento general. ¡Ahí sí!, entonces se escucharon algunas protestas, algo es algo, contra los matadores, por supuesto. Por lo menos no estaban dormidos los críticos implacables. ¿O quizás era mejor que lo hubieran estado?. Lo único que colaboró en que la corrida no durara aún más de lo que duró fue que con los estoques estuvieron resolutivos, que no quiere decir que mataran bien ni que todos fueran espadazos arriba, porque para que un toro doble a la primera el defecto de colocación o trayectoria no es un impedimento.
Ni tampoco salva la tarde la sensacional brega de Iván García al primero, ni el extraordinario tercio de banderillas protagonizado por él mismo junto a Fernando Sánchez en el cuarto, un animal de una amplitud de pitones descomunal, al que colocaron los palos en la misma cara, saliendo del embroque con solvencia y torería. Como tampoco salva la tarde la sensacional actuación de Vicente Herrera dejando un gran par al quinto, ni la cuadrilla del Juande Castilla ante el sexto con Teo caballero dejando dos buenos puyazos , Raúl Cervantes en la brega, y Marcos Prieto junto a Pablo García en banderillas. Fueron chispazos de brillo en medio de la anodino, escaso bagaje para sostener una tarde muy difícil de digerir.

Antonio Vallejo

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