sábado, 30 de mayo de 2026

19ª de San Isidro: Inaceptable

Lo que hemos visto esta tarde ha sido inaceptable, por ser educado, porque realmente ha sido un insulto al toreo. Eran las nueve y media de la noche, por detrás se iba quedando una corrida de Garcigrande lamentable, con dos devueltos, tercero y quinto, de juego muy pobre, algunos con cierta nobleza y accidentalmente algunos apuntes de clase, pero en general exenta de cualquier atisbo de bravura, sin entrega  ni fuerzas, un desastre, solo maquillado ligeramente por el sobrero de Torrealta que hizo quinto bis al que Talavante le arrancó una oreja de aquella manera. Se estaba haciendo pesada y larga la tarde cuando el sexto fue también devuelto por inválido y en el ruedo asomó la tablilla que ven en la foto de portada y que desgraciadamente confirmaba que lo que aparecía en la hojita del programa de mano era cierto y no un error de imprenta. ¡715 kilos!. y salió lo que salió, una enorme masa carne con forma de toro enorme, gordo, obeso, que ya saltó muerto, era imposible mover aquel volumen, ni se aguantaba en pie, y gracias que no se infartó por el calor que ha hecho hoy en Madrid. Por supuesto tuvo que ser devuelto a corrales, y poca fue la protesta para lo que se tenía que haber montado. Ese toro nunca, jamás tenía que haber saltado al ruedo, nunca, jamás ni tan siquiera tenía que haber llegado a los corrales y menos aún haber aparecido en le programa de mano, nunca, jamás, debió haber pasado el reconocimiento veterinario. Ese toro es inaceptable, es indigno para Madrid, es más que una vergüenza, no me explico, repito, que un veterinario de Madrid haya aceptado que ese animal haya podido salir en San Isidro. ¿El motivo?, casi mejor no saberlo, con esta empresa recaudadora todo lo inimaginable puede ser real. ¡Y lo que nos quedará por ver con esta gente!.
Una tarde de naufragio ganadero, un infierno que si se ha mantenido en pie, literal, física y taurinamente hablando, ha sido por la profesionalidad, la capacidad y el tesón de Morenito de Aranda, Alejandro Talavante y Pablo Aguado, muy por encima de unos lotes de escasa opciones que si han lucido algo ha sido por el buen trato que les han dado para sacar el máximo del escaso fondo de los Garcigrandes y Torrealtas que han lidiado. 
Prueba de lo que digo ha sido ver a Morenito ir a recibir al que abría plaza a porta gayola, aguantando el parón y el desentendimiento del animal hasta que se arrancó. Sensacional la lidia echándole el capote abajo, a la antigua, sobre los pies, para acabar fijándolo en los medios sometiendo unas embestidas broncas y descompuestas. En la muleta sacó el burgalés más de lo que parecía, cuidándole  porque su falta de fuerzas le llevaba a derrumbarse a la mínima, con mucha suavidad todo, a media altura y mucho temple, con paciencia y perseverancia, poco  a poco le metió en un par de tandas en redondo ligadas y más profundas de mucho mérito. Por el izquierdo protestaba y le costaba pasar, pero con tesón dibujó algunos naturales de buena factura y también mucho mérito, para finalizar en ayudados por alto con gusto  y rubricar con una certera estocada. El cuarto tuvo movilidad pero escasa entrega y brusco, un toro con asperezas al que  base de valor y compromiso acabó metiendo en la muleta y en el que nos dejó para el recuerdo un quite por chicuelinas ajustadas reflejo del sensacional capotero que siempre ha sido, es y será. Con su técnica y la experiencia de los años de alternativa logró componer muletazos de buen trazo y mucha clase, prácticamente todos por el derecho ya que por el izquierdo resultó como el anterior, protestón y deslucido. También lo pasaportó a la primera hundiendo el acero hasta la bola y fue despedido con fuerte ovación en ambos saludadas desde el tercio. 
Si hemos hablado antes de lo indignante e inaceptable no puedo pasar por alto lo ocurrido al perfilarse Morenito de Aranda para matar al cuarto. en ese momento crítico de máxima tensión un imbécil, un miserable, un malnacido, se ha puesto a gritarle desde la grada del 7 que no estaba colocado. Ese ser despreciable no puede nunca, jamás, ser llamado aficionado y se le debe expulsar de la plaza, algo de lo que se han debido encargar los que estaban su alrededor, montándose una pelea en la que la policía ha tenido que intervenir. Espero que al tipo en cuestión le retiren el abono si lo tiene y se le vete la entrada a la plaza si eso es posible. Si no, pues tendremos que seguir aguantando a algunos sujetos aislados despreciables que insultan y faltan al respeto a los toros y a los toreros, algo inaceptable para quienes nos consideramos aficionados de verdad.
Nulas opciones las de Pablo Aguado en toda la tarde, pudiendo lucir únicamente con el capote ante el que se anunciaba sexto pero que saltó tercero bis al correr turno y dejar el sobrero para el final con acertado criterio presagiando que lo que estaba guardado en los chiqueros era para echarse a temblar, como así fue. El sevillano lo recibió con una ramillete de verónicas acompasadas, con ritmo, templadas, acompañadas con la cintura, pura armonía, y una media de cartel. Y si bueno fue el saludo, mejor aún el galleo por chicuelinas para poner al toro en el caballo, un soplo de aire fresco en la bochornosa, en todos los sentidos, tarde. Un día más, ya he perdido la cuenta, Iván García se desmonteró para recoger otra atronadora ovación tras parear a este tercero con la pureza que lo hizo.Trato exquisito en la muleta, obligándole lo mínimo porque no aguantaba el Garcigrande, para dibujar muletazos de trazo muy suave a media altura que  el toro tomaba con nobleza y algún apunte de clase por el derecho, sin tener nada al natural, por ahí no pasaba. Pero duró muy poco, las fuerzas no le daban y no hubo más que hacer. Lo que le salió como sexto ya lo hemos comentado, esa cosa de 715 kg a la que me niego a llamar toro, y menos aún de lidia o bravo que lógicamente se volvió a los corrales, pero el mal ya estaba hecho, un lacra para esta plaza. El sobrero de Terrealta también venía cargadito de carnes, 618 Kg, otra burrada, y resultó como resultó, un despojo para el toreo, vacío de fondo, pasaba con violencia, soltando derrotes ante sus evidentes carencias de entrega y fuelle, imposible por mucho que Aguado intentó justificarse ante lo que no podía ser. Lo único que le pedía era que abreviara y nos ahorrara más penalidades. Al menos mató a la segunda y se despidió en silencio.
La única oreja del festejo la paseó Talavante tras una faena al sobrero de Torrealta que hizo quinto bis por devolución del muy blando  Garcigrande. Tuvo más movilidad y apuntó más clase que todos los demás, pudiendo aplicársele el dicho aquel que "en el país de los ciegos el tuerto es el rey"  si lo comparamos con lo que llevábamos padecido. Fue una faena irregular en la que los momentos de mejor acople y calidad vinieron por el pitón derecho, series con cierta profundidad, bajando la mano hasta donde se podía, y ligazón, que alternaron con otros compases en los que los muletazos no resultaron tan limpios, sobre todo al natural, por donde tan solo pudo desgranar algunos de calidad y hondura. Muy voluntarioso, eso sí, pero ante un toro venido a menso que le llevó a acortar mucho las distancias y acabar entre los pitones en un alarde de valor, con las zapatillas clavadas, vertical, ni un milímetro rectificó, luquecinas una tras otra que gustaron a unos y enervaron a otros, antes de tirarse a matar dejando una contraria que reventó al de Torrealta. Oreja pedida creo que el palco consideró mayoritaria, a mi también me lo ha parecido, pero que me parece un tanto generosa, sobre todo porque creo que muchos no se fijaron bien dónde enterró la espada y se quedaron con que la enterró a la primera, usando eso como argumento para el trofeo. Pero si el palco aplicó el reglamento, nada que objetarle, es así. Yo no la pedí. Nada había en el segundo, un toro sin nada dentro, soso y vulgar, con el que lo mejor que hizo fue abreviar, se le agradece.
  

Antonio Vallejo
 

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